A lo largo de toda la historia, la preocupación por el impacto de las ciencias y la tecnología en la vida del ser humano ha sido permanente. Y de modo especial






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fecha de publicación30.05.2015
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¿Qué es Bioética?

A lo largo de toda la historia, la preocupación por el impacto de las ciencias y la tecnología en la vida del ser humano ha sido permanente. Y de modo especial la medicina y la biología han planteado numerosas interrogantes acerca de las implicaciones éticas de su ejercicio.

Temas tan complejos como la investigación clínica en y con seres humanos, necesaria para lograr avances tan importantes como la vacuna antirrábica o la penicilina, a la vez supone riesgos e incertidumbre. Los transplantes de órganos, que abren la polémica acerca de cuándo se puede determinar que una persona está viva o muerta, y quién tiene la facultad de decidir esta condición. Avances en las tecnologías y conocimientos biológicos nos llevan hoy a presenciar la clonación de animales y la discusión queda abierta acerca de los alcances de estos conocimientos y hasta dónde se puede llegar con ellos.

Estos problemas éticos que afectan a la medicina y a la biología, y que se escapan de los alcances de la ética tradicional por ser interrogantes que surgen en la medida que el conocimiento se incrementa y evoluciona, fueron la razón principal que llevó a los científicos a formular las bases de lo que hoy conocemos como Bioética.

Una definición simple, como la que aparece en el Diccionario de la Real Academia Española, describe a la bioética como la "disciplina científica que estudia los aspectos éticos de la medicina y la biología en general, así como las relaciones del hombre con los restantes seres vivos". Van Rensselaer Potter, oncólogo estadounidense que fuera el primero en utilizar el término en su libro "Bioética: un puente al futuro", escrito en 1971, aspiraba a generar una disciplina que combinara el conocimiento biológico con el conocimiento de los sistemas de valores humanos.

La bioética es un intento de parte de los científicos y de la comunidad en general de lograr procedimientos globales y permanentes de acuerdo, para formular, analizar y ojalá atenuar los dilemas que presenta la investigación médica y biológica. Con la bioética no se pretende resolver los problemas, sino lograr, a través del diálogo llegar al consenso buscado por los investigadores, médicos y expertos.


Desde hace poco tiempo, el término Bioética ha comenzado a sonar en nuestros medios con más fuerza. Sin embargo mucha gente, aun se pregunta, y con razón, ¿Qué es la Bioética? ¿De qué trata?. ¿Quién y cuando introdujo en nuestro lenguaje ese término que aun no aparece en la mayoría de los diccionarios?

El término bioética fue utilizado por primera vez por el bioquímico Van Rensselaer Potter, profesor de oncología de la Universidad de Wisconsin (USA). En el prefacio de su libro, publicado a inicios de 1971, Bioethics:” Bridge to the future”, dice textualmente:
El objetivo de este libro es contribuir al futuro de la especie humana promoviendo la formación de una nueva disciplina, la disciplina de la Bioética. Si existen dos culturas que parecen incapaces de hablar entre sí.- Las ciencias y las humanidades- y si ésta es la parte de la razón de que el futuro se vea dudoso, entonces, tal vez podríamos construir un puente hacia el futuro, construyendo la disciplina de la Bioética como un puente entre las dos culturas

La Bioética pretende así “tender un puente”, como bien lo dice el Dr. Potter, al unir el vocablo: Bios para representar el conocimiento biológico con ética para representar los valores humanos. Así definida, esta disciplina nos abre un interesante campo, donde sin negar la importancia de los hechos de la ciencia, busca el rescate y la preservación de los valores morales.

El desarrollo tecnológico de las últimas décadas ha traído beneficios indudables a la humanidad, pero a la vez ha abierto las puertas a graves problemas que hoy debemos afrontar, y de los cuales podemos nombrar algunos, a título de ilustración:
El descubrimiento de la energía atómica a mediados de este siglo ha permitido importantes avances en diversos campos y ha tenido aplicaciones relevantes en el campo de la medicina, demostrando extraordinarios beneficios tanto diagnósticos como terapéuticos. Sin embargo, no podemos olvidar el potencial efecto destructor de esta misma tecnología, ya tristemente demostrado una vez en Hiroshima. La humanidad cuenta, por primera vez en la historia, con la posibilidad de lograr su total destrucción.

De la misma forma el avance en las técnicas de fertilización in vitro, de aplicación diaria desde hace varios años, ha resuelto el problema de infertilidad a muchas personas. Pero que hacer con los fetos congelados no utilizados?.

La alta tecnología médica hoy disponible en las Unidades de Cuidados Intensivos, nos permiten hoy mejorar la sobrevida de muchos pacientes con falla de órganos vitales que antes hubieran muerto irremediablemente. Nadie duda del enorme beneficio que estos avances han aportado al manejo de pacientes con enfermedades graves, recuperables, pero a la vez también ha planteado interrogantes, aun sin respuesta: ¿A quién aplicar esta tecnología ?, ¿Hasta cuando dar soporte vital a un paciente?, ¿Como cubrir los costos para dar este tipo de atención a todo el que la necesite?.

En poco tiempo, el genoma humano, patrimonio de toda la humanidad, nunca antes violado, estará a la disposición de los científicos para actuar sobre él y modificarlo. No cabe dudas sobre la importancia que tal hecho tendrá en el control de las enfermedades genéticas, pero, ¿puede alguien predecir las consecuencias que esta misma tecnología tendrá en otros campos?.

¿Se podrán fabricar seres humanos por encargo?. ¿El mundo Feliz de Aldous Huxley será una realidad?.
El desarrollo tecnológico lleva implícito, la paradoja del aparente beneficio en términos de la calidad de vida, conjugado, a la vez, al potencial deterioro del concepto de la vida humana, sus valores e incluso el riesgo de su destrucción. Es así como surge la necesidad, inevitable, de analizar en su justa y real dimensión los beneficios de la aplicación de tal tecnología. La necesidad de “humanizar” el desarrollo tecnológico.

Como bien lo expresa el Dr. Diego Gracia en el prólogo de su libro Fundamentos de Bioética:

La ciencias es hoy, a la vez, la gran amenaza y la gran esperanza de la vida humana”
Unidos en esta nueva disciplina, diferentes corrientes del pensamiento, representadas por médicos, juristas, teólogos, filósofos, antropólogos, etc. han unido esfuerzos tendientes a analizar las consecuencias que la tecnología, la sobrepoblación, los cambios del medio ambiente, las desigualdades sociales y económicas, están teniendo y tendrán en la calidad y futuro de la humanidad..

Si bien el término Bioética es relativamente reciente, el contenido de este término se remonta a tiempos anteriores. Pudiéramos decir que a mediados del siglo XX, la comprensión de los mecanismos que regulan la genética y abrieron el campo a la manipulación del genoma humano, la liberación sexual apoyada por la píldora anticonceptiva, la aparición de la diálisis renal, el desarrollo de las Unidades de Cuidados Intensivos, los efectos del avance tecnológico sobre el ambiente, etc., comenzó generar un clima, una inquietud, una sensación de que algo se escapaba al control humano y se fue creando la necesidad de estudiar, analizar y enfrentar estos problema, desde la perspectiva de la ética.

Es así, y tal vez esto es lo más importante, que la Bioética surge como una necesidad. Una necesidad de analizar los graves problemas que el desarrollo tecnológico y la pérdida de valores humanos han generado.

La Bioética no busca definir nuevos términos ni crear nuevos conceptos. La Bioética busca establecer un método de estudio eficiente y práctico que permita detectar y analizar cada uno de estas situaciones con la finalidad de llegar a conclusiones que se adapten al momento y las circunstancias históricas, siempre teniendo como meta, el respeto a la dignidad de la vida.

Es una de las alternativas a través de la cual el mundo actual busca el regreso a la reflexión, sobre los aspectos que constituyen la esencia real del ser humano. Es una búsqueda sistematizada de los métodos que llevarán al rescate de los valores humanos.

La Bioética busca desarrollar las habilidades para la identificación de los valores morales. Es frecuente en nuestra época, que los programas de estudio se centren en la obtención de objetivos de conocimiento y se le de poca o ninguna importancia al desarrollo de habilidades para identificar y manejar los valores que están en juego en cada una de las situaciones.

Como características básicas, la Bioética, es aconfesional al no identificarse con ningún credo en particular y por el contrario está abierta a la discusión de las diferentes corrientes del pensamiento.

Es multidisciplinaria, dado que la complejidad de los temas que trata requiere del concurso de diferentes profesiones.
Dentro de sus múltiples temas de estudio podemos señalar:


  1. Los relacionados con el comienzo de la vida humana: La anticoncepción, el aborto, la reproducción asistida en sus diferentes formas: la inseminación artificial, la fecundación in vitro con transferencia embrionarias, etc, el genoma humano.




  1. Los vinculados con el final de la vida humana: El morir con dignidad, la eutanasia, el suicidio asistido, la limitación de métodos terapéuticos en enfermos terminales, el derecho a rechazar medidas terapéuticas, el diagnóstico de muerte.



  1. Los relacionados con la calidad de la vida humana:. cantidad vs. calidad de vida, justicia distributiva, derecho a la salud, derecho a la atención sanitaria, derechos humanos.



  1. Los relacionados con la Ética ecológica: Desde sus inicios la Bioética se planteó como una disciplina orientada al estudio de todos los problemas que afectan la calidad de la vida humana y por ende de todos aquellos factores de deterioro ambiental que de una u otra manera lesionarán al ser humano, no habrá vida humana sana sin una adecuada preservación del medio ambiente.

De forma tal que la bioética incluye entre sus temas de estudio: la ética demográfica, la contaminación ambiental, la conservación del medio ambiente, el resguardo ambiental para futuras generaciones, etc


  1. Finalmente los relacionados con la Ética de la investigación biomédica. Con relativa frecuencia seres humanos son sometidos a diferentes procedimientos diagnósticos y terapéuticos experimentales sin que estos conozcan las consecuencias de los mismos y sin su adecuado consentimiento. Uno de los campos de acción de la Bioética está orientado al estudio y aprobación de los protocolos de investigación con la finalidad de garantizar el fiel cumplimiento de las normas éticas en el desarrollo de los mismos. En tal sentido promueve la creación de los Comités de Ética para la Investigación en cada institución.


Si bien es cierto que la Bioética desde sus inicios la Bioética ha estado enfocada al estudio integral de todos los aspectos que afectan la vida humana, en la práctica, su mayor desarrollo ha ocurrido en el campo de la biomedicina, donde múltiples problemas surgidos en los últimos años han hecho surgir un sin número de interrogantes que requieren ser analizadas:

¿A quién, cómo y cuando se le debe hacer un transplante?. ¿Se deben usar todas las técnicas de tratamiento en pacientes terminales?. ¿Que consecuencias traerá la manipulación genética? ¿Bajo que normas deben realizarse las investigaciones en seres humanos?. Son justos nuestros sistemas de salud?, ¿Existe un derecho a la atención sanitaria?. ¿Como utilizar la fertilización in vitro, dentro de las normas éticas y morales?. Son indudablemente interrogantes que debemos enfrentar con una orientación multidisciplinaria.

El médico de hoy se ve rodeado de importantes dilemas para los cuales no está preparado. En su formación tradicional, el médico, en líneas generales, se limitó a la asistencia del enfermo y a la investigación. Siempre dentro de un ámbito de acción bastante bien delimitado. Formado bajo el principio de la búsqueda del bien para el paciente, durante mucho tiempo impuso, lo que según su criterio, era lo mas beneficioso al enfermo, aun en contra de su voluntad.

Sin embargo, al final, sabía reconocer su limitación ante la muerte, y una vez que consideraba que ya no podía preservar la vida, desahuciaba al enfermo y le ayudaba a morir en paz. El desarrollo tecnológico de nuestra época poco a poco comienza a sacarlo de estos límites, se crean técnicas que permiten prolongar la vida, aun cuando fallen los órganos vitales. Los recursos terapéuticos se multiplican en pocos años. Se puede operar con éxito el corazón, detenerlo por un determinado tiempo y luego lograr que reviva.

Se puede suplir la función pulmonar con ventiladores mecánicos, la función del riñón con equipos de diálisis, se puede llegar hasta las profundidades del cerebro y extirpar tumores o aneurismas. Y más recientemente, el médico está a punto de lograr otro de sus grandes sueños, penetrar en la esencia misma de la vida, mover el orden de las bases aminadas que determinan desde el color del cabello hasta el comportamiento. Si antes se consideraba poderoso por que no serlo ahora.

El poder del médico comienza a hacerse casi ilimitado. ¿Por que desahuciar un paciente si existen recursos para preservar la vida?. Este sueño termina cuando en algunos casos se vuelve pesadilla. Luego de poner en práctica todo el potencial tecnológico, el paciente queda, por varios años, en estado vegetativo persistente, o con severas limitaciones funcionales. Surge la pregunta, ¿que hubiera pasado si se le deja morir en paz, con dignidad y acompañado de la familia?.


El sueño de curar enfermedades genéticas termina cuando se piensa en la posibilidad de crear seres humanos con determinadas características, ejércitos de hombres prefabricados o cuando vemos, como se ha visto ya en la prensa, que se incineran fetos producto de la procreación in vitro, por no saber que hacer con ellos.

El médico dentro de su concepción tradicional y una férrea concepción de preservar la vida indudablemente se confunde. La complejidad de estas interrogantes exige una discusión en la que participen profesionales de diversas ramas, se requiere ampliar la visual, considerar una serie de aspectos que el médico no conoce.

El problemas sin embargo no queda ahí.

En nuestra época, el paciente no aceptase someterse a procedimientos terapéuticos o diagnósticos sin su consentimiento. El médico debe explicarle claramente que pretende hacer y aceptar la decisión final del paciente. Esto genera un nuevo conflicto.¿Como aceptar que el paciente se niegue a un determinado tratamiento que consideramos indispensable?.

Más recientemente surge además un reto que hasta el presente ha sido insalvable. El alto costo de la medicina moderna. ¿Como afrontar los costos de tales tratamientos.¿Como lograr un sistema de salud justo donde a cada quién se le dé lo que realmente necesito?.

Como bien lo deja ver en su texto el Dr. Diego Gracia, el médico de hoy asiste a la conjunción de tres grandes tradiciones, que por primera vez chocan generando importantes problemas: La tradición médica hipocrática paternalista, orientada a la búsqueda del bien del paciente aun en contra de su voluntad, choca con la tradición jurídica que establece el derecho a la libertad de expresión, a la autonomía del paciente quién debe establecer, según sus valores, que es para él el bien. Ambas a su vez chocan con la tradición política de la búsqueda del bien común a través de la justicia.

Como lograr que todos reciban una atención adecuada?. Como distribuir equitativamente los limitados presupuestos de salud para lograr los resultados mas justos?. El bien individual de un paciente o su libertad para decidir no pueden pasar por encima del bien común. Surgen así, las situaciones que obligan, en justicia, a redistribuir los presupuestos a las áreas prioritarias, aun cuando, esto niegue la atención de un paciente en particular. Están nuestros médicos preparados para enfrentar estos dilemas?.

Es aquí donde aparece la Bioética, haciendo un llamado a la reflexión y ofreciendo una metodología de estudio. No ofreciendo soluciones infalibles, tan solo ofreciendo un método que permita considerar la mayoría de las posibilidades dentro de un contexto histórico y humano que nos permita buscar soluciones que se aproximen lo mas posible al objetivo mas elevado: el respeto a la vida.

¿Que metodología utiliza la Bioética?:
Los problemas éticos suelen analizarse a través de códigos pre-establecidos. Tales códigos, si bien son de gran ayuda en el establecimiento de normativas generales, son de difícil aplicación en casos específicos, en los cuales influyen diferentes variables que requieren muchas veces un análisis individual.

Tal análisis puede llevar a conclusiones diferentes, dependiendo de las circunstancias que rodean cada caso. Por otra parte, los códigos muchas veces no siguen la velocidad con que ocurren los cambios sociales o científicos, lo cual hace que con relativa frecuencia, sea necesario analizar situaciones no contempladas en tales códigos. Se requiere una metodología que permita considerar casos individuales y jerarquizarlos dependiendo de la importancia de cada situación.

En Bioética, se han descrito diferentes métodos de trabajo. El mas utilizado en la práctica es el método Pincipalista basado en 4 principios propuestos por Tom Beauchamp y James Childress en su libro: Principles of Biomedical Ethics, publicado en 1979.  

Estos autores propones 4 principios para el análisis de los problemas éticos en el campo de la biomedicina:
Beneficencia

No maleficencia

Autonomía

Justicia
La beneficencia se considerada como la obligación de hacer el bien. En el campo de la medicina, el médico tiene la obligación de hacer el bien al paciente, salvar la vida, aliviar el dolor y el sufrimiento, y en la medida de lo posible curar la enfermedad. Este principio existe en la tradición médica desde la Grecia antigua, en los preceptos hipocráticos.

La no maleficencia, establece la obligación de no hacer el mal. Durante mucho tiempo se consideró tal obligación como parte de la anterior, utilizándose ambas dentro de un solo precepto: hacer el bien y no hacer el mal. Sin embargo, hoy se acepta que tienen diferencias importantes y que la obligación de no hacer daño está por encima de la obligación de hacer el bien. No es lo mismo matar que dejar morir. En el caso de un paciente terminal, se acepta, y pudiera considerarse hacer un bien, el dejarlo morir en paz, con dignidad, es lo que se conoce como eutanasia pasiva. Por el contrario, la mayoría aún no acepta la inducción activa de la muerte o eutanasia activa.

La no maleficencia, por otro lado, permite establecer límites: no matar, no agredir. La beneficencia no tiene límites. Hay la obligación de hacer el bien, pero, ¿hasta donde se debe hacer el bien ?, quién establece tales límites?.

Autonomía: la medicina de hoy debe basarse en el respeto a la libertad del paciente. Durante 25 siglos, la medicina siguió la tradición paternalista establecida desde la medicina hipocrática. Dentro de esta tradición, el médico cumplió con su deber de hacer el bien, pero sin considerar la voluntad del enfermo. A raíz del reconocimiento de los derechos del hombre a la libertad, la vida, la salud y la propiedad en el siglo XVII, se inició un profundo cambio que repercutió en la organización social, económica y política y fue la base de las grandes revoluciones ocurridas en el siglo XVIII. Surgió el sistema liberal y se estableció claramente el derecho a la libertad de expresión y de credos. Sin embargo, en una forma muy llamativa, estos cambios no penetraron en la medicina hasta finales del siglo pasado cuando se iniciaron una serie de exigencias y demandas por parte de los pacientes para hacer valer tales derechos.

Estas exigencias culminaron con la publicación por parte de la Asociación Americana de Hospitales de la Carta de Derechos del Paciente, en 1973. Hoy se acepta que no se puede hacer bien a un paciente en contra de su voluntad. El médico está en la obligación de informar claramente al enfermo de su situación y de las alternativas que le puede ofrecer, sus riesgos y beneficios y el paciente tiene el derecho a decidir si acepta o no someterse a determinado procedimiento diagnóstico o terapéutico. La ética médica exige que tal voluntad del enfermo sea respetada.

Finalmente la Justicia. La medicina de hoy, exige cada vez mas, la búsqueda de políticas sanitarias justas que garanticen una adecuada atención médica a la mayoría. Si bien, este aspecto es competencia del estado y de los administradores sanitarios.

El médico tiene la obligación de velar por tomar decisiones que se ajusten a un uso racional de los recursos sanitarios, en base a un estricto análisis de costo- beneficio. El manejo dispendioso de estos recursos es antiético y el médico de hoy tiene en este aspecto un gran reto.

La Bioética, en su propósito de ayudar a la identificación de los valores, utiliza estos cuatro principios que resumen la mayoría de las situaciones de valor, en un código práctico, que permite analizar la mayoría de las situaciones éticas que se presentan en el campo de la biomedicina.
Un aspecto de gran importancia y muy atractivo, es que estos principios deben ser analizados como deberes prima facie, según lo descrito a mediados de siglo por el filósofo David Ross. Esto significa, que si bien son deberes obligantes, no son absolutos y de haber conflicto entre los ellos, debe darse prioridad a uno sobre los otros. Obligan siempre, pero pueden tener excepciones. En muchas ocasiones se ha buscado principios absoluto, obligantes ante toda circunstancia, en contraposición a otros, que son obligantes pero no exigibles.

Lo que la tradición antigua consideró deberes positivos y negativos y luego Kant denominó deberes perfectos e imperfectos. Tales deberes perfectos, exigibles ante toda condición y sin excepción son difíciles de encontrar, y en opinión del Dr. Diego Gracia, no hay principios materiales o deontológicos de contenido absoluto, sin excepción. En este sentido, la descripción de Ross de deberes prima facie, abre la posibilidad de deberes obligantes pero con alternativas de jerarquización y excepciones. Aportando de esta manera un método de gran utilidad, pero sin la rigidez que establecen códigos que pretendan ser absolutos.

Se crea así un interesante acuerdo entre el Deontologismo y el Utilitarismo al lograrse Principios Deontológicos, que como tales son inviolables, pero que a la vez permiten jerarquiazarlos y establecer excepciones cuando las situaciones individuales así lo exijan para lograr el mayor beneficio.

Para el Dr. Diego Gracia los principios antes mencionados tienen además jerarquía en dos niveles: Nivel 1: Justicia y no maleficencia y Nivel 2: Autonomía y Beneficencia. Con lo cual se establece de entrada que los principios de nivel 1 están por encima de los principios de nivel 2, de forma tal que la autonomía de un paciente nunca podrá estar por encima de la justicia o de la no maleficencia.

Considerados así, los cuatro principios de la Bioética permiten el análisis de situaciones de valor con individualización para situaciones específicas.

Para el logro de sus objetivos la Bioética promueve el desarrollo de los Comités de Ética Hospitalaria o Comités de Bioética Hospitalaria y los Comités de Ética para la Investigación. Ambos comités deben existir en cada institución hospitalaria, como ya es norma en la mayoría de los hospitales en Estados Unidos y en Europa.

Los Comités de Ética o Bioética Hospitalaria, no deben confundirse con las conocidas comisiones de ética. Estas últimas cumplen una función muy importante relacionada por lo general con la vigilancia deontológica, es decir velan por el estricto cumplimiento dentro de los hospitales de al Ley de Ejercicio de la Medicina y del Código de Deontología Médico. Los Comités de Ética Hospitalarios, a diferencia las anteriores, son comités que cumplen funciones de asesoramiento, docentes y normativas.

Son comités institucionales multidisciplinarios, que luego de un periodo de formación, reciben casos clínicos en los cuales el médico responsable enfrenta algún dilema ético. El comité, luego de una detallada revisión de la historia clínica, analiza detenidamente el problema ético planteado por el médico responsable del caso, para luego contrastarlo con los principios Bioéticos antes mencionados. Se discute la existencia de posibles excepciones, evaluándose sus consecuencias, para luego tomar una decisión sobre las recomendaciones finales. Tales decisiones deben, ante todo cumplir con la premisa ética del respeto a la dignidad de la persona.

Las recomendaciones del Comité, las utilizará el médico responsable para la toma de su decisión final en el manejo del caso.

En segundo lugar, estos comités estudian los problemas éticos que puedan existir a nivel de la Institución con la finalidad de proponer alternativas para el abordaje de tales problemas. Finalmente coordinan y promueven actividades docentes.


Los Comités de Ética para la Investigación, se encargan del análisis de los trabajos de investigación que piensen realizarse dentro de la institución. Estos comités son obligatorios según lo establecido en el artículo 203 del Código de Deontología Médica. A diferencia de los anteriores estos Comités son decisorios y tienen la autoridad institucional para aprobar o rechazar los proyectos que se le presenten para su consideración. Bajo ningún respecto debe aceptarse la realización de trabajos de investigación en seres humanos, sin la aprobación de un Comité de Ética de Investigación.

Dada la complejidad de los problemas que al Bioética debe afrontar, es necesario que las personas que se dediquen a esta disciplina tengan una sólida formación académica. Se requiere un profundo conocimiento de la historia, de la filosofía y de la ética que permita al Bioeticista tener los elementos requeridos para analizar las diferentes situaciones que se le plantean. Problemas tan complejos no pueden ser analizados, como tristemente pasa, en base a la experiencia personal o mediante la aplicación de códigos o dogmas pre-establecidos.

Se requiere una visión muy amplia y una formación muy sólida. Este es, tal vez, uno de los problemas mas importantes que la Bioética debe afrontar a corto plazo. Hay la tendencia a la improvisación a pensar que con nuestra opinión y una mínima formación obtenida de la lectura de algunos libros de la materia, en forma autodidacta, podemos enfrentar el análisis de tan graves problemas.  

No existe, especialmente en Latinoamérica, una estructura docente sólida. Es necesario crear los mecanismos para formar un cuerpo de expertos, una masa crítica de docentes que permita multiplicar, a corto plazo, los conocimientos de la materia, a través de una programación académica adecuada.

No se puede entender la relación médico paciente de hoy, en su conflicto entre el paternalismo tradicional y la autonomía actual, sin conocer a fondo las raíces históricas de la medicina hipocrática y el desarrollo de los movimientos liberales.

No se pueden entender los conceptos de justicia y equidad en la concepción de un sistema justo de salud, si no se conoce la evolución histórica y las implicaciones éticas que estos conceptos han tenido desde la Grecia antigua hasta las propuestas de John Rowls.

No hay dudas que la Bioética constituye un gran reto, cuyo éxito, debe sentar las bases para que las próximas generaciones cuenten con las herramientas necesarias para poder resolver los problemas éticos que plantea el vertiginoso desarrollo tecnológico. Es uno de los grandes retos de nuestra era.

BIBLIOGRAFIA

1-Potter Van Rensselaer. Bioethics:Bridge to the future. Prentice-Hall Biological Science Series. Edited by Carl P. Swanson, Englewood Cliff, N.J. 1971

2-Potter Van Rensselaerr, Humility with responsability: A Bioethics for oncologist:Presidential Address. Cancer Research 1975;35:2297

3-Diego Gracia. Fundamentos de Bioética. Eudema S.A. Madrid. España. 1989

4- Tom Beauchamp y James Childress., Principles of Biomedical Ethics. University Press. New York, Oxford.1979.

5-Escritos Hipocráticos. Vol.1 Gredos. Madrid. España.

6-D. W Ross. Los Correcto y lo Bueno. Ed. Sígueme, Salamanca, España. 1994.

7-M. Kant, Fundamentación de la metafísica de las constumbres.Real Sociedad Económica Matritense de Amigos del País. Madrid, España.1992

8-Diego Gracia, El que y el porqué de la bioética,.Cuadernos del Programa Regional de Bioética. OPS/OMS, N 1, pg 35. 1995

9-Diego Gracia. Procedimientos de decisión en ética clínica. Ed. Eudema Universidad. Madrid, España. 1991

10-Juan Carlos Tealdi Los comités hospitalarios de ética. 6 años después..Cuadernos del Programa Regional de Bioética. OPS/OMS, N 1, pg 121. 1995





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