Ángel García Aller, poeta






descargar 165.41 Kb.
títuloÁngel García Aller, poeta
página1/5
fecha de publicación25.06.2015
tamaño165.41 Kb.
tipoDocumentos
h.exam-10.com > Documentos > Documentos
  1   2   3   4   5
José Enrique Martínez Fernández


Ángel García Aller, poeta





0. UNAS PALABRAS DE INTRODUCCIÓN
Sucede

con frecuencia que la noche

nos sorprende con un pan entre las manos

y lloramos la muerte de un amigo

su entera dimensión lo que solía

entregarnos a cambio de un abrazo

(Ángel García Aller)

Se fue Ángel García Aller sin previo aviso y aún nos duele. Hemos recogido no sin emoción sus palabras y las lanzamos al aire de la vida. En un primer momento sentíamos la rara sensación de estar entrando en un mundo que tal vez el propio poeta no hubiera querido descubrimos. Nunca podremos ya saberlo. Lo cierto es que entre sus poemas hay algunos admirables y no seria justo que permanecieran en un silencio ya demasiado largo.

Por nuestra parte, hemos indagado críticamente en ese mundo para observarlo en detalle y en conjunto. Hemos tratado, en suma, de ofrecer nuestra interpretación, nuestra lectura, que es, sólo, una de las posibles.

Quiero dejar aquí constancia de la ayuda con que he contado, que concretaré en los nombres de Alfonso García Rodríguez, el cual me hizo llegar los poemas del amigo fallecido y me dio alientos para estudiarlos, y de Araceli, fiel guardiana de su obra, de su amor y su recuerdo, que nos permitió manejar todo ese material que ahora volvemos a depositar en sus manos rotas por la ausencia.
1. EL POETA
Cuando el 17 de junio de 1996 nos abrumaba la noticia de la muerte temprana, repentina e inesperada de Ángel García Aller, por todos quienes lo conocíamos y nos sentíamos sus amigos corrió un mismo pensamiento que se concretaba en la necesidad de rescatar del voluntario o no voluntario silencio del poeta sus composiciones líricas, antes de que el tiempo pasara sobre ellas su mano negra y las sumiera en el abandono o el olvido, un final injusto para quien dedicó muchos de sus afanes vitales a la poesía.

Ángel García Aller nació en 1952 en San Martín del Camino (León). Allí pasó su infancia, momento que aparece más o menos fugazmente en sus poemas. Él mismo, en el pregón de las fiestas del Cristo de su pueblo en 1995 proclamó:
Más de una vez me han preguntado por qué en mis poemas, en mis escritos, recuerdo tanto mi infancia, y yo siempre les contesto diciendo que "en la infancia vivimos y que luego, simplemente, sobrevivimos". Porque esto ha sido para mi la infancia en este pueblo: la afirmación de la vida; la afirmación y la confirmación de la tierra, del sol, de los campos, de la Naturaleza... y, con ello, de la inocencia, de la ilusión, de la esperanza. Lo que ha venido luego no ha sido sino un acto de continua supervivencia, volviendo los ojos atrás -a mi pasado y a mis raíces- tantas veces como el corazón me lo ha pedido -que han sido, por cierto, muchas.
En 1963, al iniciarse el curso académico, empezó los estudios de Bachillerato en el Seminario Menor San Isidoro, que terminó en 1969. En octubre del año siguiente llegaría a Oviedo para estudiar Filosofía y Letras en la especialidad de Filología Románica. Durante sus años universitarios, además de escribir numerosos poemas, que corresponden, como veremos, a su primera etapa de poeta, Ángel García Aller participó activamente en diferentes empresas poéticas: fue miembro fundador del grupo poético Erosión, de Oviedo (1970-1972), y de la revista universitaria Juan Canas, también en Oviedo, en 1974. Por esos años recibió algunos galardones de poesía, como el de la Delegación de la Juventud (Oviedo, 1971) o el premio Quijote (Astorga, 1972) a su Sinfonía en ocho tiempos, inédita hasta ahora, y participó en recitales, quedándonos constancia del que se celebró el 27 de noviembre de 1972 en la Casa de León en Madrid, en el cual García Aller intervino junto a Vicente Presa, Victoriano Fernández de la Torre, Agustín Tuñón y Manuel Ballesteros.

En 1975 obtuvo la Licenciatura en Filología Románica por la universidad de Oviedo, dedicándose desde entonces profesionalmente a la enseñanza.

Realizó el servicio militar en Granada, período en el que recibió el premio de poesía Álvarez de Sotomayor y en el que escribió los Poemas de la ausencia, fechados entre el 2 de abril y el 26 de mayo de 1976 e inéditos hasta este momento, que dan fe de su madurez como poeta, al igual que las Cuatro canciones para un abrazo, terminadas en 1977.

Ángel García Aller fue, como ya indicamos, hombre volcado en la enseñanza, que ejerció, desde 1977 hasta su muerte, en el centro Don Bosco de León.

La vocación docente no le hizo perder su pasión por la poesía. Pronto cofundaría en esta ciudad el grupo Sándalo (1975). En este aspecto, su mayor empresa poética sería la fundación, en León también y en 1978, de la revista Alcance, junto con Gaspar Moisés Gómez, Antonio Merayo y Alfonso García. Puso en ella trabajo e ilusión y publicó en sus páginas algunas composiciones propias, como tendremos ocasión de ver más adelante. Alcance, revista de poesía y crítica, se mantuvo durante nueve números hasta el otoño de 1981, después de haber dedicado un número triple (6, 7 y 8, 1980) a la Poesía leonesa hoy.

En relación con la poesía, García Aller participó en diferentes recitales, como el celebrado el día 25 de mayo de 1977, en el que cerró el ciclo sobre Poetas leoneses, abierto el 14 de abril -y celebrado cada miércoles- con una conferencia de Víctor García de la Concha; le acompañaban en dicho acto Alfonso García, Antonio Merayo y Luis Aznar. En febrero de 1979, concretamente el día 24 de febrero, participó en el recital que todos los integrantes de la revista Alcance dieron en la Casa de León en Santander. El 28 de abril de dicho año intervino en el homenaje que se le tributó a César Vallejo en León, junto al estudioso del poeta peruano Francisco Martínez García y los poetas Antonio Gamoneda, Tomás Nozal y Julio Llamazares. Y en agosto del mismo año estuvo presente, al lado de otros poetas y músicos leoneses, en un encuentro poético-musical que se celebró en Astorga. El 27 de marzo de 1987, en un recital celebrado en la Casa de León en Gijón, acompañarían a García Aller, Francisco Martínez, Antonio Merayo, Gaspar Moisés Gómez, José Enrique Martínez, Francisco José Morán y María Dolores Otero; y en 1989 contabilizamos el recital celebrado en la cárcel de León, para los presos, el 5 de marzo, en el que García Aller estuvo flanqueado por Gaspar Moisés Gómez y Margarita Merino.

Ángel García Aller fue solicitado, además, para impartir conferencias aquí y allá sobre diferentes temas: habló sobre poesía hispanoamericana en el Círculo Recreativo y Cultural de Santa Lucía de Gordón el 23 de abril (día del libro) de 1980; al año siguiente, un 14 de abril, hablaría en Astorga sobre la aventura literaria de la revista Alcance, anteriormente citada; el teatro y la poesía en la literatura infantil y juvenil fueron el asunto de la conferencia que en 1984 impartió en la Escuela de Formación del Profesorado de E. G. B. de Valladolid; y sobre literatura infantil y juvenil hablaría en Ávila en diciembre de 1987.

A estas actividades habría que añadir su presencia en justas y jurados literarios para decidir premios de poesía o de narrativa. También nuestro poeta obtuvo algunos galardones, como el premio Esteban Carro Celada, convocado por el Diario de León, con su poema "Carta a Esteban Carro Celada", premio compartido con el poeta palentino César Augusto Ayuso, y el Certamen Provincial de Poesía Hula-Hula 1977-1978, premio que convocaba una céntrica cafetería leonesa, con su poema "Tercer gesto".

Docencia y literatura permanecieron siempre imbricadas en la vida de García Aller, como muestra el Concurso literario Don Bosco, iniciado en el año 1979 en el centro en que ejercía como profesor y que aún pervive, hoy con el nombre de quien lo fundó, de nuestro poeta. En dicho centro, y en el año 1987, se iniciaron también unas Semanas Culturales en las que García Aller participó ilusionadamente, celebrándose algunas bajo su propia responsabilidad.

Capítulo imprescindible, dada su importancia, es el de las publicaciones. En 1980 apareció en la editorial Nebrija la Antología de Poetas Hispanoamericanos, obra de Ángel García Aller y Alfonso García en la que, con admirable tesón, lograron reunir ochenta y dos poetas de indudable valía, de los que apenas una veintena eran suficientemente conocidos en España; en 1983, García Aller publicó en Everest la antología El Siglo de Oro de la literatura española; en la misma editorial aparecieron sucesivamente a cargo de nuestro autor los Cuentos de Pedro Antonio de Alarcón (1985), un Diccionario de los escritores del mundo, traducido en colaboración con Luis Fernández, en el cual García Aller llevó a cabo la actualización y ampliación de los autores españoles e hispanoamericanos; y, por fin, en la colección "Conoce países con el Gato Azul” (Everest) los siguientes títulos: Alemania, España, Francia, Gran Bretaña, Grecia, Italia, Estados Unidos y Suiza.

Desde 1987 Ángel García Aller llevó a cabo una incansable labor de traducción. Bajo su nombre aparecerán en la colección "Clásicos Disney" de la editorial Gaviota, títulos como Bambi, Basí, el ratón superdetective, Dumbo, La Bella Durmiente, La Cenicienta y Tarón y el caldero mágico. Para la colección "La torre y la flor", de Everest, tradujo La reina hechicera, que apareció en 1989 y Cita en Hong Kong, 1990, los dos de Huguette Pérol; en este último año aparecieron también Alí Basora y el genio del desierto, de Paul Thies, El Señor de la Séptima Puerta y La prisionera de los mongoles, de Evelyne Brisou-Pellen los dos. De 1992 son Jugando con fuego (colección "Imágenes y palabras") y La pequeña pantera y otros cuentos, de Michel Piquemal (colección "Colorín colorado", Everest); de 1993, Michka (colección "Rascacielos", Everest), de Marie Colmont, Cuentos de hadas, príncipes y duendecillos, de Henriette Bichonnier, y Cuentos del pequeño príncipe Alajú, de Sarah Cone Bryant (colección "La torre y la flor"); en 1994 aparecerían una versión de la editorial Samivel sobre El flautista de Hamelín (colección "La torre y la flor"), Claudine de Lyon, de Marie-Christiane Helgerson, El don, de David Schinkel, e Ida y vuelta, del último autor citado e Yves Beauchesne (colección "La torre y el mar", Everest); en 1996, por fin, tradujo Mamá Gansa, una colección de rimas infantiles clásicas seleccionadas e ilustradas por Michael Hague, en las que volcó un especial cariño y entusiasmo: no podía saber nuestro poeta que en estas rimas infantiles dejaba su testamento como traductor.

Acaso convenga indicar, para un mejor conocimiento de la persona, que, aparte de la enseñanza, la traducción y la poesía, García Aller disfrutó de dos pasiones más: la bicicleta y el tenis de mesa; dentro de este último deporte participaría como árbitro internacional en las Olimpiadas de Barcelona de 1992.

Ángel García Aller se había casado un tres de septiembre de 1977 con Araceli Valcarce Ramos, la inspiradora y destinataria inmediata de los doloridos y nostálgicos Poemas de la ausencia. Con ella tuvo dos hijos, Raquel, nacida en 1983, y David, que vino al mundo en 1988. Ellos guardan caliente la memoria del que fue esposo y padre respectivamente.

El 28 de junio de 1998, el suplemento cultural del Diario de León, "Filandón", dedicó todas sus páginas a la figura de Ángel García Aller. Habían transcurrido dos años desde su inesperada muerte y el mencionado suplemento no podía olvidarse de quien formó parte, junto a Alfonso García, de los avatares de su nacimiento y primeros pasos. El monográfico adelantaba algunos aspectos de la rica personalidad del poeta y traductor, como punto de arranque para un mejor conocimiento de su obra; en esas páginas, Antonio Merayo decía de quien fue su amigo y compañero de aventuras literarias:
Hombre de afectos y exigencias, cordialidad y rectitud, generosidad y firmeza; reflexivo, ocurrente según la ocasión, cabal siempre, agudo en sus observaciones, inteligente y desprendido, próximo en todo momento. Ángel ejemplificaba el amigo que deseamos tener y que desearíamos ser; el amigo total, ilimitado, sin reservas; el amigo de guardia a todas horas. Siempre la palabra oportuna a tiempo, el cuidado de no herir ni con la palabra más bienintencionada; aunque también, cuando era necesario, la respuesta decidida contra lo injusto y embozado, contra la estulticia y la mezquindad que empaña el convivir.
Si como persona fue recto y exigente consigo mismo y con los demás, como poeta, García Aller realizó una labor cada vez más reflexiva y depurada, más trabajosa también, hasta el punto de que cada poema requería un esfuerzo tan extraordinario y un tiempo de maduración tan dilatado que acaso acabó agotando la vena poética del autor. De esa vena poética queremos dar cuenta críticamente en las páginas que siguen.
2. LOS POEMAS
Los poemas de Ángel García Aller, escritos y conservados, forman un conjunto que, si no amplio, sí es lo suficientemente representativo como para merecer un detenido estudio, sobre todo por las muestras de calidad que presenta.

Si atendemos a las fechas que figuran al pie de algunas composiciones, diríamos que la mayor parte de las conservadas se agrupan entre 1972 y 1977, es decir, a lo largo de cinco o seis años, que comprenden, aproximadamente, los tiempos universitarios y los meses de servicio militar. A partir de ahí, las composiciones con que contamos son esporádicas. Una lectura atenta nos permite dividir la obra conservada de Ángel García Aller en dos grandes etapas: una primera heterogénea, de tanteos, experimentalismos y apertura de caminos a lo largo de unos sesenta poemas; esta etapa llegaría hasta 1974, para iniciar dos años después un segundo momento con un poemario homogéneo y de extraordinaria calidad con el título de Poemas de la ausencia: obra de plena madurez lírica y humana en la que Ángel García Aller dio su talla -su alta talla- de poeta; a esta segunda etapa pertenecerían, además, Cuatro canciones para un abrazo (1977) y los escasos poemas, publicados o inéditos, que conocemos a partir de la última fecha indicada.
3. AÑOS DE TANTEO
Parece inevitable que todo poeta trace inicialmente versos nacidos de lecturas y vivencias que muestran todavía alguna inseguridad, porque se trata de explorar las propias posibilidades y de abrir diferentes senderos hasta encontrar el más expedito; de ahí que, de ordinario, cada poema responda a un momento, a una vivencia, a un ámbito significativo, con la heterogeneidad como marca distintiva. La falta de unidad suele compensarse con una atractiva mezcla de muy varia temática y una cierta osadía formal, muy propia de quien está probando sus fuerzas y, con voz no enteramente personal aún, se deja ganar por distintos impulsos y por las lecturas fervorosas de cada momento. Ángel García Aller no es una excepción y, en estos años juveniles que llegan hasta 1974, busca el experimento, el juego tipográfico, la combinación de letras, el escalonamiento del verso, etc., para tocar muy diferentes motivos, como la mecanización, la superstición, experiencias inconcretas, "los asesinos de la infancia", etc., sin que falten algunos tópicos en cantos al labrador o al minero.
Experimentación gráfica y formal
Entre los juegos tipográficos usados por el poeta destaca un especial uso de las mayúsculas para relevar algunas palabras como núcleos temáticos del poema o para crear, dentro de una o más palabras, otra nueva que surge al poner con mayúscula una parte de la misma identificable con otra del idioma (así, en "una lengua sensATA -DURA de imágenes-" leemos, además, la palabra "atadura"). Analicemos uno y otro caso.
Cuando en una composición aparece con mayúsculas una palabra frente a las demás es, sin duda, porque el poeta quiere destacar su valor significativo: ordinariamente es la palabra constituida en núcleo temático del poema. Ocurre, por ejemplo, en el poema "Amar es un arte", en el que se pone de relieve el sintagma "ARTE DE AMAR", que, además de ser núcleo significativo de la composición, alude al célebre libro de Ovidio. Lo mismo sucede en otra composición sin título, cuyo inicio, "Me siento un HOMBRE TOTAL", vuelve a reiterarse al final, relevando también el yo sujeto y objeto del poema:
Me siento un HOMBRE TOTAL

ahora... ahora mismo

cuando sólo me conozco YO

Entre los muchos casos que se podrían traer a cuento, el del poema "Sangre" me parece el mejor conseguido: se trata de siete estrofas, cada una de las cuales consta de ocho versos; son estrofas enteramente paralelísticas, en todas las cuales se resalta con mayúscula el lexema SANGRE, así como el color, diferente en cada estrofa, con el que debería ser escrito. He aquí la primera estrofa:

Coge una tiza ROJA

y escribe en el encerado SANGRE

y se poblarán los mares

con peces rojos

con peces blancos

con peces negros

todo con peces

que muerden el anzuelo y dicen SANGRE
"Sangre" es palabra que destaca, además, por su posición final de estrofa, así como por ser la palabra última de los versos más largos, lo que permite leerla en vertical hasta catorce veces (dos por cada estrofa). En la estrofa final convergen todos los colores, de forma que lo que resalta es el reiterado color de la sangre:
Coge todas las tizas y todos los colores

y escribe en el encerado SANGRE

y se mezclarán las tizas

con los colores rojos,

con los colores blancos,

con los colores negros,

todo con colores

y al verde, azul y gris pintarán de SANGRE
El núcleo significativo del poema queda puesto de relieve por su reiteración, por su posición a final de verso y de estrofa y por la propia tipografía.

Mayor interés presenta el empleo de mayúsculas para crear nuevas palabras dentro de las ya existentes. He aquí un primer sencillo ejemplo: en uno de los poemas, el yo se ve a sí mismo "conSUMIENDO munnnnnndo"; una sola palabra provoca un triple efecto significativo: el relativo al verbo "consumir", al que se añaden el del verbo "sumir" y el procedente de la suma de los significados de ambos verbos.

Ángel García Aller se sirve del procedimiento para la ironía, la burla o el sarcasmo y para la crítica social y hasta política. La burla aparece en el poema titulado "Mecanización mecánica", del que transcribo un fragmento:
SISTEMA IBM 360

Se paga la inteligencia

tic, tic

tac, tac...

se sigue pagando la inteligencia

de la CARCAjada CACAreada
Más frecuentemente se trata de criticar algunas realidades de nuestro mundo, como ocurre en el poema "Fe y superstición":
El adivino

convocó la asamblea del pensamiento

con su lengua

sensATA -DURA de imágenes-

y nacieron más ideas.
Aquí, el adivino, además de tener una lengua "dura de imágenes", ejerce sobre "la tribu" un poder fuerte (ATA) y absoluto (DURA) que se resume en una sola y nueva palabra: ATADURA.

Pondré dos ejemplos más en los que se reflejan aspectos del mundo de aquellos primeros años setenta. En el poema "Diálogo / entre / mi / mundo / y / yo", las mayúsculas permiten leer palabras como ONU, LONDON DERRY y DOMUND; además, en los versos finales puede leerse EJE y "ejecutando", "formas turbadoras" y "formas masturbadoras"; véase este fragmento:

rusia quinieliza cON Unos,

LONDON DERRYba los doses,

[ ...]

biafra se riza de famélicos negros

ocultanDO MUNDo

[ ...]

El mundo voltea

un mismo EJE-

cutando sus forMAS-

turbadoras.
Transcribo íntegramente un breve poema de siete versos, ingenioso como muchos otros de esta primera etapa, en el que la "guerra fría" entre las dos superpotencias del momento, la URSS y USA la sufren todos los "hombres de la tierra":
URSSula,

que me duele la cabeza

con el humo tan USAdo.

Despegad los paraguas

-hombres de la tierra-

que llueven pedradas

de allá arriba.

La imagen gráfica


La distribución tipográfica de un texto poético a lo largo y a lo ancho de la página varió novedosamente con la poesía de vanguardia, hasta el punto de que la métrica ha de ocuparse de "los aspectos gráficos de la nueva poesía", título, en efecto, de uno de los capítulos de la Métrica española del siglo XX; de Francisco López Estrada (1969), quien señaló los pasos fundamentales dados por Mallarmé en "Un coup de dés", por Marinetti y por Appollinaire en sus "Caligramas", de forma que las innovaciones se extendieron por Europa y América. Dentro de las vanguardias, el futurismo puso "las palabras en libertad", rompió los moldes de la tipografía tradicional, destruyó la sintaxis y el yo literario; el dadaísmo abandonó la frase en favor de la palabra y comenzó a asomar lo que se llamará más tarde la liberación de las letras, el letrismo, para abocar finalmente a la imagen en cuanto tal, es decir a la imagen sensorial, propia de la poesía visual o concreta. En España, el ultraísmo colaboró en la extensión de las nuevas formas gráficas del poema, que venían a testimoniar el carácter escrito y no oral de la nueva poesía y su destino hacia la lectura individual y solitaria, pues era una poesía que, ante todo, aparecía como imagen visual, con nuevos efectos añadidos, por lo tanto, a la mera expresión verbal; se trata, además, de un índice pragmático que nos hace ver que estamos leyendo versos y no prosa, por más libres que los versos sean, y, justamente, cuando los moldes no resultan evidentes. Pasado el tumulto de las vanguardias, la distribución original del verso sobre la página prosiguió en la poesía posterior, si bien moderando las formas más extravagantes y asumiendo como normalidad gráfica muchos de los logros de principios de siglo. Cuando Ángel García Aller escribe estos poemas de su primera etapa estaban en boga los "novísimos". En 1970 había publicado José María Castellet su polémica antología Nueve novísimos poetas españoles, que quería significar una ruptura con la poesía anterior, de carácter realista y social; el antólogo aludía a la formación cultural de los novísimos basada en los mas media, a su participación en la creación de una mitología popular basada en el cine, el deporte, el cómic, la política..., a su defensa de la autonomía del arte, a su formación literaria profundamente extranjera ya algunos de los rasgos formales de su poesía ajenos al discurso lírico tradicional, como las técnicas elípticas, el "collage", la experimentación sobre la estructura del lenguaje, la desmitificación del lenguaje cotidiano, etc. De algún modo, los novísimos recuperaron la tradición vanguardista de los años veinte. Un joven de aquellos años preocupado por la poesía no podía permanecer al margen de estas novedades, por más que sus lecturas poéticas, como en el caso de Ángel García Aller, procedieran de autores como Vallejo y García Lorca, Neruda y Otero..., poetas en cuya obra resuenan preocupaciones sociales y políticas. De ahí esa mezcla aparentemente extraña que encontramos en el joven poeta que cursaba estudios universitarios en Oviedo: el juego, con la forma y la imagen gráfica, muy propia de los "novísimos", sirven a contenidos provenientes de la poesía española anterior, en la que el hombre existencial y social daba significación al poema. Además del juego de mayúsculas y minúsculas que acabamos de observar, me gustaría detenerme en dos aspectos tipográficos llamativos en la poesía de García Aller: el verso escalonado y la imagen gráfica.

El escalonamiento versal produce la imagen de un verso partido. Es algo muy común en la poesía actual, no sólo del verso libre, sino en los esquemas de la métrica tradicional. Lo cierto es que el escalonamiento, al aislar determinadas palabras o sintagmas, las realza, las subraya visualmente. Ángel García Aller logra los mejores efectos en series reiterativas y climáticas:
Te hablaré sencillamente

porque conoces

el miedo y la boca cerrada.

Puño

puño

puño,

puñetazo y puñetera mierda
Cada reiteración escalonada de "puño" es un golpe más y más fuerte que desemboca en el "puñetazo" final.

La gradación, que ya de por sí intensifica progresivamente el significado, queda subrayada mediante el escalonamiento, como sucede en el final del poema "Carne de puta cara", en el que se alude sarcásticamente a la exhibición y elección de las "misses":
Se ve,

se rifa,

se vende

CARNE DE PUTA CARA
El mismo procedimiento gráfico se usa para intensificar el significado temporal del poema:
Renacerá mañana,

pasado,

pasado mañana
Un accidente de coche y sus consecuencias pueden expresarse nombrando escalonadamente las partes del cuerpo, con lo que se sugiere gráficamente que están separadas, sueltas, desmembradas:
Un coche

frrrrrenazo,

piernas,

acera,

cabeza,

ruedas y

marcha triunfal

de cierre de comedia

bulanc

am ia

Como se ve, la disposición de las letras de la palabra "ambulancia" dibuja y sugiere la imagen física del vehículo que sirve para el transporte de los heridos.
La imagen gráfica es un procedimiento que Ángel García Aller usa moderada y puntualmente, logrando efectos visuales y significativos relevantes. Así ocurre con "frrrrrenazo", en el que la multiplicación de la "r" sugiere el ruido estridente, el tiempo y el espacio de dicho acto. La misma letra aparece intensificando, por aliteración, el significado de algunos versos, acompañándose en ocasiones de otros procedimientos ya vistos, como el uso de mayúsculas:
RRRoedores

que

RRRRoéis

¡tanto... tanto RRRRRoeréis!

* * *
Pena insoluble

aRRRRaigada

tan dentro de vivir
***
Rompe

con rrabia, con asko

la cara de la mesa
El sentido temporal y el espacial se sugieren gráficamente en los dos casos siguientes separando las letras y multiplicando algunas de ellas:
H A S T A C U Á N D OOOO?
Una masa GRIS

A V A NNNN Z A
El dibujo sobre la página da lugar, por ejemplo, a versos como estos:

la

R

E

A

L

I

D

A

D

sabida en vertical
Un poema muy de época es el titulado "Treinta versos jóvenes a la muerte de Venecia". Venecia fue para los novísimos un referente culturalista, hasta tal punto reiterado que a dicha estética novísima se la motejó despectivamente de "veneciana". Lo cierto es que alguna composición en tomo a la ciudad del Adriático se ha convertido en un poema clásico de aquella estética: es el caso de la magnífica "Oda a Venecia ante el mar de los teatros", de Pere Gimferrer. Ángel García Aller no celebra la belleza de Venecia, sino que compone una especia de elegía a su muerte lenta, pero inevitable, que va reafirmando a lo largo del poema con palabras como "desahuciada", "insaciable gangrena", "te hundes"... He aquí el final del poema, que dibuja gráficamente el progresivo hundimiento de la ciudad y su secular adiós:
Te mueres,

te hun

d

e

s

te ocultas, VENECIA,

con un ADIÓSSSSS prolongado

  1   2   3   4   5

Añadir el documento a tu blog o sitio web

similar:

Ángel García Aller, poeta iconLa historia de España, decía el poeta Ángel González

Ángel García Aller, poeta iconÍndice del documento federico garcía lorca (1808-1036) 1 breve recorrido...

Ángel García Aller, poeta iconHe escogido a mi abuelo, Ángel Fernández Corchuelo, padre de mi padre,...

Ángel García Aller, poeta iconEugenia García Infanzón, Eugenia Astur, Tineo 1888-1947 (59 años)....

Ángel García Aller, poeta iconPor Federico García Lorca es un drama y tragedia que se publicó en...

Ángel García Aller, poeta iconMaría Elena Walsh, poeta

Ángel García Aller, poeta iconAl-mutamid el rey poeta de sevilla

Ángel García Aller, poeta iconLuis Ángel Martínez

Ángel García Aller, poeta iconAngel Gutiérrez J. C. Corazza

Ángel García Aller, poeta iconÁngel carrascal gutiérrez






© 2015
contactos
h.exam-10.com