Hace hoy dos años que murió mi padre. Era un día frío. De invierno. Un día cualquiera. El día en que se paró su corazón. Y el mundo, alrededor, se ralentizó






descargar 0.5 Mb.
títuloHace hoy dos años que murió mi padre. Era un día frío. De invierno. Un día cualquiera. El día en que se paró su corazón. Y el mundo, alrededor, se ralentizó
página4/20
fecha de publicación28.05.2015
tamaño0.5 Mb.
tipoDocumentos
h.exam-10.com > Historia > Documentos
1   2   3   4   5   6   7   8   9   ...   20

Legados y abandonos


CAYETANA GUILLÉN-CUERVO OTRAS VOCES| Pág. 18

04/09/2013
Calella de Parafrugell. Un rincón de la Costa Brava donde el mar dibuja tu horizonte. Refugio de corazones rotos y nostalgias, acoge a quien quiera olvidarse del tráfico y de los grandes almacenes. Ese sueño secreto que todos escondemos en un bolsillo y que de vez en cuando miramos de reojo, cuando nadie nos ve. Recuerdo un fin de semana que me escapé allí a reflexionar un mal de amores. En una habitación con vistas y gracias a esa soledad escogida que sienta tan bien, tomé una decisión. Y siempre asocio aquel recuerdo a una etapa de mi vida en la que no fui muy feliz. Quizá tomé la decisión equivocada. O quizá tenía que ser así. Nunca se sabe. (Perdonen que interrumpa, pero se me ha partido el corazón. En varios trozos. A mi lado, ahora, en plena calle de Madrid, donde me siento a escribir estas líneas, una mujer coge la mano de su madre. Una anciana que mira a través de las cosas. "¿Quién soy mamá?", le dice. "¿No me conoces? Soy tu hija". Le acaricia la cara despacito, y saca un cuaderno. "Mamá, mira, vamos a dibujar. Vamos a dibujar juntas una flor". Pero su madre no contesta. Sólo mira alrededor, con dulzura. La mira a ella, que llora en silencio el abandono. Los ojos abiertos como platos. Y se deja besar. Eso sí. Qué poderoso el amor, qué importante. Y qué frágil todo lo demás. Paro en seco. Y no puedo evitar escuchar. Y emocionarme). En fin, que por aquella orilla, mientras yo escribía mi propio desenlace, también paseaba Tom Sharpe enamorado de ese rincón del mundo. Y allí se instaló los últimos 18 años de su vida. Y allí se despidió el pasado 6 de junio de esta incógnita que significa levantarse y vivir cada día durante tantos años. A Montserrat Verdaguer, neuróloga y psiquiatra de profesión, su doctora y amiga, ha dejado la responsabilidad de escribir sus memorias y de cuidar de su legado literario. Ella, que dice que sólo ha escrito en su vida sobre asuntos médicos, tendrá que bucear en todo lo que tenga que ver con él. Bonita historia. Parafrugell acogerá la fundación que recoja manuscritos, libretas, grabaciones, máquinas de escribir y diversos objetos de quien consiguió integrar el humor en la buena literatura. Wilt, Wilt y más Wilt. Mi hermano Fernando encarnó a Wilt un año entero sobre los escenarios y pudo comprobar que el público ama al personaje. Después de Sharpe, todos los que escribieron humor lo hicieron con su sombra sobre la cabeza. Para bien y para mal. @cayetanagc

Como todo

CAYETANA GUILLÉN-CUERVO OTRAS VOCES| Pág. 17

31/08/2013

EL VERANO se acaba. Como todo. Como los días largos, los duelos, o el dolor por un desamor. O como el matrimonio de Clint Eastwood, que se divorcia otra vez, a sus 83 años, con su mujer ingresada en una clínica de rehabilitación por crisis de ansiedad y depresión. Parece que nosotros somos menos sofisticados. Que afrontamos las rupturas instalándonos en casa de un íntimo amigo, abrazando a tu madre o recuperando a destiempo una etapa de libertad. Lo de la clínica no lo tenemos tan claro. Catherine Zeta Jones se confesó infeliz y bipolar y también lo intentó. Pero al final ha decidido que dejar a los Douglas es la mejor terapia que puede hacer para no volverse loca. Michael tiene que pagar 13 millones de euros, uno por cada año de matrimonio. Quizá ella podría haber aguantado, estoicamente, un año más, ¿no? Lo que son las costumbres. Por aquí tragamos lo inconfesable por mucho menos. En fin. El verano se acaba. Como todo. Como las vistas al mar, las siestas de agosto, o los tiempos muertos, que resucitan a golpe de rutina y de responsabilidades. Septiembre. El mes de las buenas intenciones. Porque el descanso nos da la energía necesaria para mirar de frente a los problemas, aunque pronto volvamos a retirar la mirada intimidados por los golpes de viento en contra. Hay que forrar los libros, comprar los uniformes, marcar la ropa, llenar la nevera y volver a poner el despertador a las siete de la mañana. Ya no hay álbumes, las fotos digitales ni se miran, y se diluye un verano más en la memoria. Igual que Septiembre. Quizá esta vez lo recordemos como el mes en que Obama renunció a su Premio Nobel de la Paz, o por aquel hacker que formateó desde el ordenador de su casa los discos duros de Bárcenas y cambió la Historia de España. Nunca se sabe. Por ahora volvemos a casa. Los que tenemos la suerte de volver. Al colegio, al trabajo, y a esa rutina que tanto agradecerían los que se han quedado por el camino. Empieza el curso. Y nos gustaría proteger a nuestros hijos de todo lo que se mueve. De los peores corazones, de los malos amigos y de las tormentas. Dicen que aumenta el bullying en los colegios españoles y que los padres llaman desesperados para pedir consejo. Los niños no quieren volver al cole. Y los papás le quitamos importancia, pero en el fondo, entendemos perfectamente lo que sienten.

@cayetanagc

Principio del formulario

Final del formulario


Lo imposible

CAYETANA GUILLÉN-CUERVO OTRAS VOCES| Pág. 14

28/08/2013

EN SHOCK. No me lo quito de la cabeza. Me aterra lo cruel que es el azar. La fragilidad de un camino que se hace al andar, como decía el poeta, y que se interrumpe de golpe, sin preguntar. El verano, por alguna razón, es una época vulnerable. Susceptible de atraer agujeros que se esconden en el camino. La telaraña se rompe por varias zonas. A la vez. Y resulta casi esperpéntico contemplar desde arriba, como cualquier Dios, sin inmutarse, que es compatible que muera un bebé de dos meses aplastado por un coche, al mismo tiempo que se entrega un premio de belleza, que se celebran las fiestas de tu pueblo, o que otra madre, al parecer con problemas psiquiátricos, asfixie a su hija de menos de 30 días de vida. Cómo la fortuna puede tener tan poca compasión, tan poca paciencia con un ser humano que va tejiendo su destino como puede. Y hay tantas distracciones sin consecuencias que cuesta entender cómo otras son definitivas. Mortales. Secas. Ocho de la tarde de un 26 de agosto, una pareja deja el portabebés, con su criatura de dos meses, en el suelo, un instante, mientras guarda unas bolsas en el maletero. La niña se desliza hasta la carretera y un coche se la lleva por delante. Brutal. Ni la mente más retorcida podría imaginar una muerte tan fortuita, tan absurda, tan fuera de lugar. Y no se trata de pensar que a quién se le ocurre apoyar el cuco entre dos coches, que cómo es posible no prever lo que puede pasar. No. No vale. Porque momentos de irritación, de nervios, de confusión, en los que organizas el puzzle por intuición, con prisas, o sin pausa, no siempre tan alerta como desearías, los tenemos todos. Es inevitable. Pero en esa décima de segundo en la que todo confluye para que la vida funda en negro, para que se te rompa el corazón, para que te parta un rayo en dos y quieras desaparecer para siempre, en ese momento grotesco, desproporcionado, sucede lo imposible. Número 36 de la Calle Higueras, en pleno barrio de La Latina de Madrid, y ya, para esos padres, el mismísimo infierno. El otro lado. La maldita oscuridad desde donde no volver más. Es como romper el lienzo de un zarpazo. No hay más trazo. Ni nada que pintar. No hay nada. Porque, después de esto, ¿dónde vas?, ¿qué haces?, ¿en qué puedes creer? Es otra vida. Visualizo una y otra vez a esos padres, que giran la cabeza y se encuentran el fin del mundo en una sola imagen. Una imagen que se repetirá siempre. Como la peor de las pesadillas.

@cayetanagc

Ni Lampedusa

CAYETANA GUILLÉN OTRAS VOCES| Pág. 14

21/08/2013

LA JUVENTUD conlleva cierta sensación de inmortalidad, de que los plazos son de otros, de que tienes derecho a perder el tiempo porque la consciencia del tiempo perdido es pura literatura. Por eso la prioridad no es luchar por conquistar o mantener un bienestar, sino por las ideas que pueden construir un mundo más justo. Las crisis económicas siempre han dado como resultado cambios políticos. Y cuanto más profunda ha sido la crisis económica, más estructural ha sido ese cambio político que ha permitido modificar las bases y renovar las células de un cuerpo enfermo. Ocurrió en 1929. Y también en los años 70. Porque no se trata de cambiarse de vestido, ni de plancharlo, sino de modificar en profundidad los hábitos de una vida política. Porque si cambian las caras pero no cambia la manera de caminar, en realidad, no cambia nada. Ni Lampedusa con su ironía y su máxima de que "es necesario que todo cambie para que todo siga igual" nos puede arrancar la sonrisa. Porque no tiene ninguna gracia. Y se habla de un debate generacional. Porque hay una necesidad imperiosa de confiar en que aún pueden quedar seres humanos con ideas. Con una idea de Democracia, de igualdad, de cambio, de honestidad. Nuestra gente joven está muy preparada. Y los españoles tenemos muchas ganas de volver a amar nuestro país. De sentirnos cómodos en esta tierra abierta, acogedora, alegre, llena de luz, de buenas personas, de gente inteligente. Necesitamos volver a creer. Y miramos por la ventana, con la esperanza de que algo se mueva en algún lugar del horizonte. Y divisamos, por ejemplo, Suiza y a David Roth, ese chico de 28 años que ha conseguido que su país someta a consulta popular los posibles topes a la brutal diferencia de sueldos. Algo es algo. Un movimiento. Una zozobra para la clase empresarial europea. Una idea. Y por cierto, Roth se apellida igual que el abogado de Harry Quebert, el personaje de Joël Dicker, otro suizo que también tiene 28 años y que parece que ha escrito uno de los libros del año, La verdad sobre el caso de Harry Quebert. Otra idea. Porque se trata de eso. El campo está tan abonado que el que aparezca con LA PROPUESTA, se lleva la cosecha. El fracaso de unos prepara el éxito de los otros, y así vamos alternando la agonía. Todos piden regeneración. Pero nadie sabe dónde está la alternativa. Seguiremos mirando por la ventana. Quizá otro día. Quizá mañana. Expandirse

CAYETANA GUILLÉN CUERVO OTRAS VOCES| Pág. 15

17/08/2013

VIVIR el presente. Esa utopía tan perseguida. Esa ilusión que anhelamos mientras la vida se nos escapa entre los dedos. Los problemas, la ansiedad por resolverlos, el peso de las responsabilidades nos pone una venda opaca en los ojos, una venda pesada que nubla la percepción de lo más pequeño, y a veces, de lo más importante. Pero el sol, los días más largos, la luz, el tiempo libre -ese bien tan básico y tan escaso- nos permiten soltar un poco nuestras obsesiones y acercarnos a nosotros mismos. Porque la práctica de la atención te aproxima a algo muy íntimo. Muy personal. Tomar conciencia de las cosas te hace dueño de ellas. Te permite apresarlas y manejarlas. Convivir con ellas. Te permite parar. Sentir. Y respirar. Te permite fluir. Y de eso se trata ¿O no? Los futuribles nos acompañan hasta el aburrimiento. Condicionan la libertad, la risa, esa supuesta felicidad siempre vendida a otras posibilidades. A lo que debería pasar. Porque esperamos a que algo cambie. Siempre esperamos a que algo cambie. Y no cambia. Porque ya lo repite una y otra vez Brad Pitt en Guerra Mundial Z mientras salva a la humanidad de lo peor, que sólo en el movimiento está la solución. Y lo dijo Albert Einstein: "Nada sucede hasta que algo se mueve". Porque no estamos solos. Nuestro bienestar tiene que ver con el de los demás. Con sus ritmos. Y sus necesidades. No mirar, no escuchar, no participar, te empuja a encerrarte en una espiral a veces más cómoda pero menos útil. Y a la larga menos reconfortante. Contar con los demás es una forma de expandirse, de poner en práctica una solidaridad necesaria. Y más sana. Aceptar las situaciones y a las personas significa tumbar algunos juicios y más prejuicios que sólo aportan rigidez a tu capacidad de avanzar. No puede ser tan grave. El otro, digo. O sí. Según Sartre, el otro es el mismísimo infierno. Pero siempre será mejor manejar una voluntad de comprensión o de empatía que una garra como la de Richard Parker, (el tigre de Pi). Ya no quedan muchos días de este verano. Quizá hay una última oportunidad. De expandirse. Porque hay más aire, hay más espacio, no pesa la rutina y la naturaleza está más cerca. El agua, la tierra. Los sabores. La piel. El invierno es muy largo. Y sus días son muy cortos. Y nunca seremos los mismos. En la medicina tradicional china el verano tiene que ver con el fuego. Y con el corazón. No les llevemos la contraria.

Pensar o morir

CAYETANA GUILLÉN CUERVO OTRAS VOCES| Pág. 19

20/07/2013

"LA BANALIDAD del mal". Buen tema. Cuestionada y peor interpretada, la filósofa alemana Hannah Arendt se atrevió a acuñar el concepto con la voluntad de crear polémica y de recordar lo importante que es para el ser humano ser dueño, responsable de sus propios actos. Obsesionada por entender el pasado de su país, por buscar el porqué de la brutalidad y la condescendencia con el infierno, quiso ser testigo del juicio contra Adolf Eichmann, maestro de ceremonias del Holocausto, un tipo gris, mediocre, siempre dispuesto a satisfacer a sus superiores, y encargado de que los trenes llenos de hombres y mujeres llegaran de la manera más eficiente a los campos de exterminio. Arendt no pretende desculpabilizar, ni restar importancia a los actos, sino buscar alguna respuesta en los motivos. Y defiende que el ascenso del nazismo no se consiguió gracias a los perros antisemitas llenos de odio sino al burócrata ausente de moral que sólo actuaba porque se lo ordenaban. Dios mío, líbrame de las buenas intenciones. Líbrame de no pensar, de no saber, de no decidir, de no asumir mi parte en esta telaraña de convivencias. Una joven Arendt se enamoraba de Martin Heidegger, mito de la filosofía que la enseñó a reflexionar, pero que cayó sin transición al fango de las criaturas por su adhesión al Partido Nazi. Primer hachazo. Exiliada en Estados Unidos en 1941, miró atrás e intentó comprender. Eichmann en Jerusalén, el libro de Arendt del que nace la interesante película de la también alemana Margarette von Trotta, y que usa como título el nombre de la autora, cuenta cómo el hombre gris reconocía su crímenes y lo hacía desde la complacencia de haber cumplido con el sistema, y por lo tanto, con su deber. Espeluznante. Hoy padecemos la culpa colectiva, la amargura de que nunca nos aplaudieran por hacer las cosas bien, y la sospecha de que nadie asumirá responsabilidades si ve la posibilidad de endosar la agonía al que está por encima. Pero alguien tendrá que parar la inercia y responder. Ni culpa colectiva, ni perdón. Ciudadanos libres y conscientes. Pensantes. Responsables. Consecuentes con sus decisiones y coherentes con sus ideas. Formados en la importancia de ser, más allá de la necesidad de participar, o de convencer. Porque, como dijo Hannah Arendt, "hay que pensar sin apoyos, sin nada a lo que agarrarse".

Las ausencias

CAYETANA GUILLÉN CUERVO OTRAS VOCES| Pág. 18

31/07/2013

LA IMAGEN más triste de la semana. Las maletas sin reclamar, en esa escalera, sin viaje de vuelta. Porque cada maleta abandonada contenía una ausencia. Un abandono. Una vida quebrada de golpe. Camino del mar. En medio de un verano cualquiera. En mitad de una conversación, de un sueño, o de una promesa. Por un error. Por una negligencia. Por una distracción rodeada de bromas inoportunas que en medio de la tragedia se convierten en latigazos sin moral que nos hieren a todos, a cada uno de nosotros. Los accidentes hacen tambalear la razón. Porque son injustos. Inoportunos. Porque la capacidad de comprensión tiembla, amenazada. Rebobinas una y otra vez. Pero no hay forma de entender por qué tú, por qué precisamente hoy, por qué así. Como un perro sin dueño, esperando una mano que las retire para volver a vivir, las maletas guardan secretos sobre un horizonte que jamás se conquistó, secretos de otros veranos, y de un invierno duro, que hacía falta dejar atrás para cargar las pilas y volver a luchar con más fuerzas. Pensaba en los familiares que pasarán a recogerlas. Como esos armarios llenos de cosas del ser amado que se va y que te deja el calor de sus abrigos, los colores de sus camisetas, el recuerdo de una falda corta o de un jersey de rayas. Cada prenda es un recuerdo vivo, un gesto, una mirada. El olor de las cosas. O el detalle desconocido que pertenece a una intimidad compartida, que a su vez latía con compartimentos estancos. Cada detalle, el más pequeño, nada por tus recuerdos y se detiene a hacerte sonreír, o a emocionarte, sin contemplaciones, como un puño de hierro que golpeara tu estómago cuando menos te lo esperas. Los accidentes son la parte malvada del destino, esa que nos permite cuestionar a quien supuestamente nos creó y a quien teóricamente nos debemos, cuyo representante en este mundo se pregunta "¿Quién soy para juzgar a un gay?", y que una vez más, es capaz de observar impasible y desde arriba cómo descarrila ese tren y se lleva por delante tantas vidas. Tantos planes. Tanto amor. Los padres y las madres, los hijos, las parejas, los abuelos, los amigos, soñarán despiertos con otro mundo en el que la ausencia, el abandono, sólo sea posible de mutuo acuerdo, un mundo en el que siempre haya despedidas y formas de olvidar, un mundo en el que, como dijo Marguerite Yourcenar, "la muerte, para acabar conmigo tendrá que contar con mi complicidad".
1   2   3   4   5   6   7   8   9   ...   20

similar:

Hace hoy dos años que murió mi padre. Era un día frío. De invierno. Un día cualquiera. El día en que se paró su corazón. Y el mundo, alrededor, se ralentizó icon07-07-2014 son las 17: 15 horas de lo que pudiera ser un día cualquiera,...

Hace hoy dos años que murió mi padre. Era un día frío. De invierno. Un día cualquiera. El día en que se paró su corazón. Y el mundo, alrededor, se ralentizó iconEl mito es una de las concepciones más importantes de la humanidad...
«sobrenatural») en el Mundo. Es esta irrupción de lo sagrado la que fundamenta realmente el Mundo y la que le hace tal como es hoy...

Hace hoy dos años que murió mi padre. Era un día frío. De invierno. Un día cualquiera. El día en que se paró su corazón. Y el mundo, alrededor, se ralentizó iconSolución : Tenemos contactos, poseemos una red de Tasters, repartidos...

Hace hoy dos años que murió mi padre. Era un día frío. De invierno. Un día cualquiera. El día en que se paró su corazón. Y el mundo, alrededor, se ralentizó iconItinerario día a día la ruta del vino – mendoza

Hace hoy dos años que murió mi padre. Era un día frío. De invierno. Un día cualquiera. El día en que se paró su corazón. Y el mundo, alrededor, se ralentizó iconCada ano, personas alrededor del mundo se renuen y celebran sus tradiciones...

Hace hoy dos años que murió mi padre. Era un día frío. De invierno. Un día cualquiera. El día en que se paró su corazón. Y el mundo, alrededor, se ralentizó iconCatedral de Santiago de Compostela
«Año Santo» o «Año Jubilar» en Compostela todos los años en que el día 25 de julio, día de Santiago, coincidieran en domingo; este...

Hace hoy dos años que murió mi padre. Era un día frío. De invierno. Un día cualquiera. El día en que se paró su corazón. Y el mundo, alrededor, se ralentizó iconCatedral de Santiago de Compostela
«Año Santo» o «Año Jubilar» en Compostela todos los años en que el día 25 de julio, día de Santiago, coincidieran en domingo; este...

Hace hoy dos años que murió mi padre. Era un día frío. De invierno. Un día cualquiera. El día en que se paró su corazón. Y el mundo, alrededor, se ralentizó iconDesde la antigüedad, las bibliotecas han formado parte de nuestro...

Hace hoy dos años que murió mi padre. Era un día frío. De invierno. Un día cualquiera. El día en que se paró su corazón. Y el mundo, alrededor, se ralentizó iconPrograma por día (Película por día, sección temática y sala de proyección)

Hace hoy dos años que murió mi padre. Era un día frío. De invierno. Un día cualquiera. El día en que se paró su corazón. Y el mundo, alrededor, se ralentizó iconCada día se afirma con mayor rotundidad que la cuna de la humanidad...






© 2015
contactos
h.exam-10.com