Junto con el Generalife, constituye sin duda el conjunto monumental más fascinante del arte nazarita. La Alhambra es una ciudad palatina fortificada






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títuloJunto con el Generalife, constituye sin duda el conjunto monumental más fascinante del arte nazarita. La Alhambra es una ciudad palatina fortificada
fecha de publicación03.06.2015
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Alhambra

L

A ALHAMBRA, junto con el Generalife, constituye sin duda el conjunto monumental más fascinante del arte nazarita. La Alhambra es una ciudad palatina fortificada, residencia de la corte de los sultanes nazaríes, emplazada en la parte más elevada de una colina, llamada Sabika, que se alza en la margen izquierda del río Darro, frente a la alcazaba qadima del Albaycín de época zirí en la ciudad de Granada.

El topónimo Alhambra deriva del color rojizo (al-amra) de los muros de un castillo, que ya se menciona en crónicas árabes del a6o 889; la existencia en aquellos momentos de un "castillo rojo" (qala al-.armra) en la colina de la Sabika permite suponer su antigüedad, ya que los muros de argamasa habían perdido con el paso del tiempo el revestimiento de cal blanca para su protección.

Por las memorias del rey zirí Abd Allah conocemos que el visir judío Samuel lbn Nagrella había levantado en este lugar una alcazaba para defensa del barrio judío, emplazado en la ladera de la colina; a este momento de la época de taifas corresponden restos de aparejo de mampostería con encintado de ladrillo. Por las crónicas del siglo XII sabemos, asimismo, que la Alhambra fue utilizada como refugio de la resistencia andalusí frente a los almorávides y los almohades, por lo que es muy probable que los últimos desmantelasen la vieja alcazaba cuando fueron sofocadas las revueltas.

En todo caso, la historia de la Alhambra nazarí se inicia cuando Muhammad l (1232,1273), el fundador de la dinastía, tras la toma de Granada en el año 1237, decidió abandonar la alcazaba qadima de época zirí, emplazada en el Albaycín y establecer su nueva residencia real en la Alhambra.

L.a alcazaba militar. Desde el punto de vista de los materiales empleados, es necesario diferenciar dos Alhambras: la constructiva y la decorativa. En efecto, por una parte, existe una Alhambra meramente funcional (la alcazaba, el recinto amurallado, las puertas de la muralla, el baño real, etc.), en la que el material constructivo es la argamasa o mortero, muy dura, formada por gravilla, arena, arcilla ferruginosa y cal, con la que se elevan los muros, y el ladrillo grande, de tradición almohade, doble largo que ancho, con el que se alzan pilares, arcos y bóvedas. En las formas constructivas de esta arquitectura funcional destaca el uso del arco túmido, así como una amplia gama de abovedamientos de tradición clásica.

La visita a esta Alhambra constructiva, de carácter militar y funcional, encierra, sin lugar a duda, tanto interés y atractivo como la de la Alhambra palatina y ornamental. Por ello está muy indicado realizar la visita a la Alhambra comenzando por la alcazaba, puesto que, además, constituye la parte más antigua del recinto monumental.

Aunque el itinerario de visita, condicionado por los grandes flujos turísticos, no se ajusta hoy al sistema de acceso tradicional, se recomienda, no obstante, entrar al recinto fortificado de la Alhambra a través de la Puerta de la Justicia, nombre que procede de una incorrecta interpretación de la inscripción árabe, que dio origen a la leyenda de que, durante la época nazarí el cadí recibía audiencia y administraba justicia ante esta puerta. Está emplazada en el lienzo sur de la muralla y datada por una inscripción epigráfica en el año 1348.

Esta Puerta de la Justicia retoma la tradición almohade de grandes puertas de aparato y enlaza con la vieja tradición islámica de las "puertas de la Justicia", cuya manifestación más antigua conservada la tenemos en la Samarra abbasí del siglo IX. A imitación de esta puerta de la Alhambra se levantan en época nazarí la llamada Torre del Cristo en la alcazaba malagueña, que comunica los dos recintos y que ostenta los símbolos de la llave y de la "mano de Fátima" como aquí, y la puerta de entrada de la alcazaba de Almería.

En realidad la inscripción árabe la denomina Bab as-Saria, es decir, puerta de la musalla u oratorio al aire libre, ante una explanada. La verdadera fachada no es el primer arco túmido entre dos cuerpos salientes, sino que se halla al fondo y sobre ella campea la inscripción mencionada. Un pasadizo en múltiple recodo da paso al interior de la Alhambra.

Desde la Puerta de la Justicia se llega a la Puerta del Vino, hoy aislada, que daba paso a la medina y frente a cuya fachada oriental se alza la alcazaba, obra de Muhammad 1. El primer sultán nazarí, tras ocupar la parte alta de la colina de la Sabika, la rodeó de un recinto amurallado de forma alargada en dirección este-oeste, edificando esta alcazaba o recinto militar en su parte más occidental, en la que avanza como una proa de barco. Las obras de Muhammad l en la Alhambra son la alcazaba, el recinto amurallado y la construcción de la acequia real para traída de aguas a la colina, aunque algunos estudiosos han supuesto la existencia previa de esta acequia, que sólo sería remodelada.
La alcazaba presenta una planta rectangular irregular, que se estrecha hacia el oeste y, siguiendo la disposición militar almohade, consta de dos recintos, uno exterior, a modo de barbacana o antemuro y otro interior y más elevado, fortificado por altas torres en sus lados menores; en el lado occidental, la Torre de la Campana o de la Vela y en el oriental, las Torres del Homenaje, la Torre Quebrada, con disposición de dos cuerpos laterales avanzados, y la Torre del Adarguero, ésta última desmochada.

De estas torres interesan tipológicamente la de la Vela y la del Homenaje. Para la Torre del Homenaje se han señalado precedentes relacionables con la estructura de la Torre del Trovador de la Aljafería de Zaragoza, cuya parte inferior se remonta a fines del siglo IX; en la parte alta de esta torre se halla la vivienda del sultán Muhammad 1, que con posterioridad sería utilizada por un jefe militar.

El interior del recinto de la alcazaba funciona como patio de armas y configura un auténtico barrio castrense, excavado entre 1907 y 1920 y dividido en dos sectores por una estrecha calle longitudinal, en dirección este-oeste; en el sector septentrional se localizan un baño y las casas para los jefes del ejército, mientras que en el meridional hay un aljibe, dependencias para almacenes y una mazmorra. Este barrio castrense constituye un extraordinario conjunto de arquitectura doméstica del siglo XIII, cuyo interés se acrecienta si se tiene en cuenta que la mayor parte de la medina de la Alhambra está todavía por excavar.

Adosada al lado norte de la alcazaba se halla otra de las puertas más monumentales de la Alhambra, la conocida como la Puerta de las Armas, cuya disposición es en recodo y actúa como distribuidor de circulación hacia la alcazaba y hacia la medina. Por su relación formal con la Puerta de la Justicia, se atribuye también al sultán Yusuf 1.

Tal vez lo más original y destacable de la arquitectura militar nazarí sea la evolución funcional y formal que sufren las torres del recinto defensivo de la Alhambra, desde el siglo XIII hasta el siglo XIV. Así mientras que en el recinto de la alcazaba hemos visto unas torres con función y forma estrictamente militares, caracterizadas por su sobriedad y ausencia de ornamentación, fuertemente influidas por el feudalismo castellano, por el contrario, las torres construidas por Yusuf l en el siglo XIV (Torre de la Cautiva y Torreón de Comares, en especial) mantienen su forma exterior militar pero en el interior contienen ya auténticos palacios.
La Alhambra decorativa. Al lado de esta Alhambra de carácter sobrio y desornamentado, se sitúa otra, que ha llamado más la atención por su belleza formal, la Alhambra ornamentada, revestida por completo de decoración, que niega incluso visualmente lo estructural, En ella el mármol se emplea como revestimiento de solerías o en gráciles columnas; los azulejos y alicatados como cubrimiento de las partes inferiores de los muros, para evitar el desgaste que produce el roce, de donde reciben el nombre de "arrimaderos"' el yeso o estuco, como sistema de enlucido en el resto del muro; por último, las techumbres de madera, de variada tipología, y las bóvedas de mocárabes.

En esta Alhambra ornamental hacen acto de presencia las más bellas formas del arte nazarí. Las columnas, de mármol, tienen plinto y basa formada por una larga escocia y un toro, con un fuste cilíndrico muy esbelto con varios anillos en su parte superior El capitel nazarí ofrece dos versiones, pero en ambos casos el collarino se labra con la pieza del capitel; la versión más común consta de una parte inferior cilíndrica, a modo de prolongación del fuste y decorada con una cinta continua en meandro, y una parte superior en forma de dado, decorada con ataurique; la otra versión de capitel, más rica, es la de mocárabes.
A la columna se le superpone un pilar, que cierra en dintel constructivo, y en cuyo espacio abren los arcos, los más frecuentes los de medio punto.

El sistema ornamental nazarí cada vez de escala más menuda, compacta y densa, integra de forma perfecta los tres elementos esenciales de la decoración islámica: el ataurique vegetal, la decoración geométrica y las inscripciones epigráficas cúficas.

Visita a los palacios nazaríes: el mexuar. Sin duda, los dos conjuntos palatinos más famosos de la Alhambr.a son los palacios de Comar.es y de Leones, conocidos tras la conquista cristiana de Gr.anada como la Casa Real Vieja, para diferenciarlos del palacio renacentista mandado edificar por el emperador Carlos V a partir del año 1527. En nuestra visita se consideran de foma aislada las tipologías arquitectónicas principales, como son el mexuar, el Palacio de Comares, el Baño Real y el Palacio de Leones, todos emplazados junto al lienzo norte de la muralla de la Alhambra, aunque en su recorrido ininterrumpido y carente de cesuras el puede albergarse la impresión de que nos encuentramos ante un único monumento.

La visita a esta zona de los palacios nazaríes se inicia por el mexuar (maswar en árabe), una estancia donde se reunía el consejo de visires o ministros y también uno de los conjuntos que han sufrido mayores modificaciones con respecto a su disposición original. Su construcción se debe al sultán lsmail, cuyas inscripciones fundacionales fueron respetadas por su nieto Muhammad V cuando éste lo reformó en el año 1365, cerrando su primitiva entrada y abriendo el acceso actual. Consta de un espacio central cuadrado, que originalmente iba cubierto por una linterna o cuerpo superior de luces, desaparecida en la actualidad, que apoyaba sobre la cuatro columnas centrales, disponiéndose en torno cuatro estancias rectangulares.

Al fondo del mexuar hacia el norte, existía un pequeño patio al aire libre, que fue eliminado por el emperador Carlos V para incorporar su espacio al del mexuar, al agrandarlo y convertirlo en capilla cristiana. En esta reforma de Carlos V para no desentonar de lo nazarí, se trajeron yeserías y alicatados de otras partes de la Alhambra. De nuevo, en época de Felipe IV se volvió a modificar la capilla, dotándola de un coro bajo para los reyes y otro alto para los cantores, habiéndose conservado de todo ello tan sólo dos columnas al fondo, una viga y una barandilla o pretil del desaparecido coro alto.

Para desnaturalizar todavía más la disposición original de este conjunto, hoy día el mexuar se halla comunicado en su parte norte con una pequeña mezquita, que originalmente se hallaba independiente y formaba parte del palacio nazarí conocido como Pórtico de Machuca, por haber servido de residencia al arquitecto de CarlosV.


Palacio y Torreón de Comares. Desde el mexuar siempre caminando hacia el este, se pasa a otro patio, llamado del Cuarto Dorado, por el palacio nazarí situado al norte del mismo, una estancia que fue muy reformada en época de Fernando el Católico. En la parte meridional del Patio del Cuarto Dorado comienza propiamente el Palacio de Comares, al que se accede a través de una monumental fachada.

El Palacio de Comares recibe su nombre del árabe qamriyya o qamariyya, denominación que en Oriente se da a las vidrieras de colores, que en origen decoraban los vanos del salón de la Torre de Comares. En lo esencial, prescindiendo de modificaciones posteriores, este palacio fue construido en dos fases: la primera se corresponde con el famoso Torreón de Comares, obra de Yusuf 1, mientras que a la segunda pertenece todo el resto del palacio, una profunda reforma que fue llevada a cabo por su hijo Muhammad V

La remodelación del conjunto de Comares por parte de Muhammad V en torno a 1370, es consecuencia de la conmemoración triunfal de su victoria de Algeciras en el año anterior. Lo más sobresaliente de la remodelación de Muhammad V es la gran portada monumental de acceso al palacio, abierta al Patio del Cuarto Dorado, sobre la que una inscripción de lbn Zamrak en el alero nos informa sobre su carácter triunfal, como puerta a la espera de que el sultán pase por ella victorioso.

Delante de esta fachada y sobre el basamento de tres escalones de mármol que eleva su nivel sobre el suelo del patio, el sultán daba audiencia pública a sus súbditos, según la vieja tradición de los monarcas orientales. La fachada tiene dos puertas: la de la derecha sirve de acceso a los familiares y sirvientes, mientras que la de la izquierda introduce al patio del palacio, atravesando un pasadizo con bancos para ser utilizados por la guardia de protección.

Tras el pasadizo de la guardia, en recodo, se entra en el patio del palacio por un ángulo para contemplar oblicuamente su perspectiva, según el modo islámico. Este patio recibe el nombre de Patio de la Alberca o de los Arrayanes. Tiene planta rectangular, con el eje largo en dirección norte-sur y una gran alberca en el centro mismo, flanqueada por setos de arrayanes en sus lados largos. En los lados mayores del patio se disponen cuatro viviendas privadas, dos por cada lado, para las cuatro esposas legítimas del sultán, mientras que los lados cortos se cierran con pórticos a base de siete arcos peraltados.

El pórtico meridional, destinado para vivienda del príncipe heredero, se vería afectado en parte por la construcción del palacio renacentista del emperador Carlos V que se adosó al mismo, mientras que el pórtico norte, con su Sala de la Barca, por la forma de la techumbre que la cubre, fue adosado al Torreón de Comares, que quedó integrado en este conjunto de reformas de Muhammad V.

Al sultán Yusuf l (1333-1354) se deben, además del Torreón de Comares, numerosas obras y remodelaciones en la Alhambra (Torres del Cadí y de la Cautiva, remodelación de la Torre Quebrada en la alcazaba, remodelación del Baño Real, puertas de las Armas, de los Siete Suelos y de la Justicia, etcétera), destacando, entre todas las obras, por su interés tipológico, este torreón.

En efecto, la Torre de Comares, integrada por Muhammad V en el conjunto del palacio, en ori. gen estaba exenta y respondía a la tipología de qubba o pabellón real, configurada por el llamado Salón de Embajadores, en el interior del torreón, en cuyo exterior se disponían una alberca y jardines. Este Salón de Embajadores es de planta cuadrada, cubierto con techumbre de madera, y el grosor de sus muros permite abrir en tres de sus lados una triple alcoba, siendo la alcoba central del lado norte el

trono de Yusuf I.

La techumbre de madera que cubre el salón, a modo de bóveda esquifada, es de cuatro paños, quebrados en tres planos inclinados, cerrados en alto por un almizate cuadrado decorado con un cubo de mocárabes, mientras que los paños inclinados van ornamentados por siete círculos concéntricos formados por estrellas de ocho y de dieciséis puntas. Ha sido interpretada como la representación simbólica del cielo islámico. Todo confirma que este Torreón de Comares no era de residencia, sino el aula regia de Yusuf I, con un claro sentido de reislamización del gobierno nazarí.

El Baño Real de la Alhambra. En el ángulo entre los palacios de Comares y Leones, condicionando la disposición de ambos palacios por ser obra anterior a los mismos, emplazado en una terraza inferior se halla el Baño Real. Una inscripción menciona a Yusuf 1, aunque es probable que tan sólo fuese el restaurador del baño, siendo su probable constructor el sultán lsmail. Su acceso original tiene lugar desde el Patio de la Alberca, en el Palacio de Comares y al quedar emplazado el baño en una terraza más baja, su entrada se produce en alto, a través de una vivienda para el guardián, desde donde se desciende por una escalera al baño propiamente dicho.

La tipología del Baño Real de la Alhambra sigue la misma disposición que el Bañuelo granadino de época zirí y por tanto, presenta tres partes claramente diferenciadas: la Sala de las Camas, las salas calientes y las dependencias de servicios, con el horno y las leñeras.

La llamada Sala de las Camas ofrece una disposición muy similar a la del Mexuar, obra de 1smail 1, como se ha dicho. Es una estancia cuadrada con linterna en su parte alta, que apea sobre cuatro columnas, rodeada de cuatro espacios rectangulares, con alcobas en dos de sus lados,

abiertas en arcos gemelos y con poyo alto (las camas), donde los usuarios recibían masajes. Es la estancia que funciona como vestuario y recibe un rico revestimiento ornamental.

Por el contrario, las tres salas calientes (un tepidario y dos caldarios) responden a la tipología de arquitectura funcional, con muros y bóvedas de argamasa, rasgadas las bóvedas por claraboyas cenitales de forma estrellada, para iluminación y ventilación. El último caldario tiene pilas para inmersión, como en el Bañuelo, y los actuales revestimientos de azulejos responden a la reforma del emperador Carlos V.

Las dependencias del horno y las leñeras estaban separadas de las salas calientes por un tabique, con acceso independiente, a través de una calle en cuesta que flanquea el baño por su lado oriental.

El Palacio de Leones. El itinerario actual de visita de los palacios nazaríes permite pasar directamente desde el Palacio de Comares al de Leones e induce a pensar que se trata de un conjunto palatino unitario, cuando en realidad son, palacios correspondientes a diferentes épocas, independientes entre sí. En definitiva, cada sultán, de acuerdo con la tradición islámica, acometía de nuevo su propio programa constructivo.

El periodo clásico del arte nazarí culmina, en la Alhambra, con las obras del sultán Muhammad V cuyo gobierno se divide en dos etapas (1354-59 y 1362.91), separadas por el exilio africano. Cuando Muhammad V accede al trono de Granada inicia la construcción de su aula regia, distinta de la de su padre Yusuf 1, emplazada en la Sala de Dos Hermanas y en la Torre-mirador de Lindaraja, con el nuevo solio del trono, estancias que se integran en el conjunto conocido como Palacio de Leones.
El Palacio de Leones se halla dispuesto en dirección este-oeste, condicionado por el emplazamiento del Baño Real y sus dependencias se ordenan en torno a un patio rectangular, de crucero, con la Fuente de los Leones en el centro, que da el nombre a todo el conjunto. Este patio, a diferencia de los nazaríes que tienen pórticos sólo en los lados cortos, como se ha visto en el Palacio de Comares, queda rodeado de pórticos en todos sus lados, por influencia del palacio mudéjar de Pedro l el Cruel en los Reales Alcázares de Sevilla. Otra importante novedad tipológica son los pabellones que avanzan hacia el jardín en sus lados cortos; en torno al patio de crucero se disponen en los lados largos la Sala de Dos Hermanas con la Torre-mirador de Lindaraja, al norte, y la Sala de los Abencerrajes, al sur, mientras que en los lados cortos, al oeste, se sitúa la Sala de los Mocárabes y al este, la Sala de los Reyes.

Los doce leones en rueda que soportan la taza de la fuente son reaprovechados y pertenecen al siglo XI, pero la taza está decorada con parte de un poema de lbn Zamrak, que nos informa de su funcionamiento y significado, considerándose el agua como un don del sultán que se derrama so- bre sus leales súbditos, los doce leones agazapados que se aprestan a defenderle.

Las tipologías arquitectónicas de las salas son de extraordinario interés, destacando las cúpulas de mocárabes que cubren la Sala de Dos Hermanas, de base octogonal, y la Sala de Abencerrajes, de base estrellada. En la Sala de los Reyes llama la atención el fuerte influjo de la España cristiana, tanto en la decoración vegetal, de tipo mudéjar toledano, que decora las albanegas de los arcos atajos en pabellón, como en las pinturas que decoran los techos de las tres alcobas para banquetes. son techos de madera, abovedados y recubiertos de cuero, decorados en la alcoba central con diez personajes musulmanes sentados, y con escenas de cacería y del castillo del amor en las alcobas laterales. Están realizadas al temple,

en un estilo gótico lineal tardío y se datan en torno al año 1380.

El Partal. Al salir de la Casa Real Vieja, queda hacia el este el conjunto del Partal con sus jardines. El Partal corresponde al Sultanato de Muhammad III (1302-1309) junto con la desaparecida mezquita aljama de la Alambra. La sala de oraciones de la aljama de la Alhambra era de tres naves en dirección a la qibla, más ancha la central. Sobre parte de su solar se ha levantado la actual iglesia parroquial de Santa María de la Alhambra.

De época de Muhammad III tan sólo queda, pues, el Partal, que es el más antiguo de los conjuntos palatinos conservados en la Alhambra. La atribución del Partal a esta época se fundamenta tanto por las características de su ornamentación como por los poemas epigráficos de lbn al-Yayyab, que decoran sus muros.

El Partal, que en árabe significa pórtico, responde a la tipología de palacio sin patio, como la Torre de Comares, y básicamente está formado por una qubba o pabellón real en relación íntima con una alberca y jardines. El precedente formal de esta tipología arquitectónica es el Cuarto Real de Santo Domingo en Granada. La sala real está situada en el interior de la torre, llamada de las Damas, asentada sobre la muralla norte de la Alhambra, y va precedida de un pórtico de cinco arcos, que originalmente apeaban en pilares, a los que una equivocada restauración de 1965 sustituyó por columnas. Ante el pórtico se dispone la alberca con jardines con restos de un pabellón flanqueado por albercas en el mismo eje del Partal y relacionados con él.

El Generalife. El segundo sultán nazaríMuhammad l l (1273.1302), fue el constructor del Generalife, edificado fuera del recinto fortificado de la Alhambra en dirección noreste, al pie de otra colina más elevada, que recibe el nombre de Cerro del Sol. Aunque su visita en la actualidad queda unida a la de la Alhambra, en realidad constituye un conjunto totalmente independiente, a modo de villa o casa de campo suburbana.

La etimología del topónimo Generalife es discutida por los arabistas, aunque su función era la de residencia de descanso de los sultanes, que aquí gozaban de aislamiento y de un contacto más íntimo con la naturaleza. El palacio formaba parte de una gran finca agrícola, compuesta por huertas en terraza y por una dehesa para ganado bovino y lanar. Así el romancero define el Generalife como "huerta que par no tenía"; en realidad, es un jardín, con el significado de "paraíso".

Tanto el Generalife como los accesos al mismo han sufrido profundas modificaciones en su disposición original. En la actualidad el acceso desde la Alhambra se realiza a través de una puerta y de un puente. Desde aquí, atravesando unos jardines, se llega al Generalife. Pero en época nazarí el acceso se realizaba desde la Alhambra, saliendo por la Puerta del Hierro, defendida por las torres de los Picos y del Cadí y tras salvar un ligero barranco se ascendía en cuesta, siempre por un callejón flanqueado por muros de argamasa rojiza.

El palacio del Generalife, emplazado en medio de la zona de huertas y dehesa en ladera, se distribuye básicamente en dos terrazas. En la más inferior se disponen dos patios cuadrangulares; al primero de ellos se llegaba por el callejón en cuesta ya citado; en este primer patio se dejaba la montura, pasando al segundo a través de un cuerpo de guardia. Al fondo del segundo patio, y sobre una escalinata, abre la puerta de entrada al área palatina, que ofrece un magnífico dintel decorado con cerámica de cuerda seca. Tras la puerta hay un pequeño zaguán con banco corrido para otro cuerpo de guardia y la escalera de subida al Patio de la Acequia.

El Patio de la Acequia es de planta rectangular alargada, en dirección norte-sur y va atravesado longitudinalmente por la acequia real, Está organizado como patio de crucero, con cuatro cajas de jardín ochavadas y en el centro tendría originalmente un pabellón ya desaparecido; era un jardín persa. Este Patio de la Acequia es el centro del Generalife.

En los lados largos de este Patio de la Acequia, a levante, se ha conservado parte de un edificio, con dos viviendas, que quizá serían cuatro en origen, destinadas a las esposas legítimas del sultán; a poniente avanza, en el centro, una torre-mirador de época nazarí mientras que toda la galería o pórtico de este lado fue construida en época de los Reyes Católicos. En esta torre-mirador se puede observar una superposición de yeserías, resultado de las frecuentes reformas en época nazarí.

Más importante por su disposición e inscripciones es el pabellón del lado norte del Patio de la Acequia. En la planta baja un pórtico de cinco arcos, más ancho y rebajado el central, precede a una sala de planta rectangular con alcobas en los extremos, sala de descanso del sultán, a la que se accede a través de un triple arco; al fondo de esta sala, hacia el norte, se alza una torre-mirador de planta cuadrada, con sala interior decorada, añadida por el sultán lsmail. La reforma de este Pabellón Norte por el sultán lsmail, después de 1319, se constata epigráficamente en una inscripción poética de lbn al.Yayyab, que decora el alfiz del triple arco de entrada a la sala; contiene una conmemoración triunfal de la victoria obtenida sobre las tropas castellanas en las estribaciones de Sierra Elvira. La secuencia arquitectónica formada por un pórtico, una sala con alcobas y una torre-mirador se convierte a partir de este momento en característica de los palacios nazaríes. La parte superior de este Pabellón Norte del Patio de la Acequia fue totalmente modificada por los Reyes Católicos y ya en el siglo XVII se levantó la galería alta que lo corona.

Desde este Pabellón Norte se pasa al Patio del Ciprés de la Sultana y desde aquí se asciende a la Escalera del Agua. Esta escalera consta de tres rellanos, separados por cuatro tramos de escalones, toda ella sombreada por una bóveda de laureles, mientras que tres canalillos de agua se precipitan por los pasamanos de la escalera y el centro del suelo. Este agua podía servir para las abluciones rituales del sultán cuando ascendía por la misma para dirigirse a la pequeña mezquita, situada en la parte más alta.

Manuel Alcayde Mengual

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