L 2 a aprobación definitiva de los estatutos del camino neocatecumenal a la luz del concilio vaticano II






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A APROBACIÓN DEFINITIVA DE LOS ESTATUTOS DEL CAMINO
NEOCATECUMENAL A LA LUZ DEL CONCILIO VATICANO II


Madrid 01-04 de octubre de 2008

PREMISA

El pasado 13 de junio, a través del DECRETO del 11 de mayo de 2008, Solemnidad de Pentecostés, del Pontificio Consejo para los Laicos, el Santo Padre Benedicto XVI dio la aprobación definitiva de los Estatutos del Camino Neocatecumenal.1

Para iluminar el significado de este evento histórico para el Camino y para la Iglesia, la catequesis de inicio curso será impostada sobre los Estatutos a la luz del Concilio Vaticano II.

A tal fin hemos pensado, en primer lugar, enmarcar el evento del Concilio Vaticano II en el contexto histórico en el que surgió (desde el Concilio de Trento al Concilio Vaticano II); en segundo lugar, tratar del Concilio Vaticano II mismo con referencia a las cuatro Constituciones fundamentales; en tercer lugar, del Camino Neocatecumenal como una forma de actuación del Concilio Vaticano II en las Parroquias (y Diócesis), y finalmente, exponer algunos de los artículos del Estatuto aprobado.

EL MISTERIO DE LA IGLESIA

La Constitución Dogmática Lumen Gentium del Concilio Vaticano II empieza diciendo:

"La Iglesia es sacramento en Cristo... Por ser Cristo luz de las gentes... la Iglesia es, en Cristo, como un sacramento o señal e instrumento de la íntima unión con Dios y de la unidad de todo el género humano" (LG 1).

El Catecismo de la Iglesia Católica que expone de manera catequética los contenidos del Concilio especifica:

"El término sacramentum expresa mejor el signo visible de la realidad oculta de la salvación, indicada por el término mysterium. En este sentido, Cristo es El mismo el Misterio de la salvación: "Non est enim aliud Dei mysterium, nisi Christus" ("No hay otro misterio de Dios fuera de Cristo"). La obra salvífica de su humanidad santa y santificante es el sacramento de la salvación que se manifiesta y actúa en los sacramentos de la Iglesia (que las Iglesias de Oriente llaman también "los santos Misterios")... La Iglesia contiene por tanto y comunica la gracia invisible que ella significa. En este sentido analógico ella es llamada "sacramento" (CEC 774).

La Iglesia vive en el tiempo y en el espacio: pero al mismo tiempo participa y trasciende la historia La Iglesia vive en el tiempo y en el espacio, peregrinando en la tierra, en la historia de la humanidad.

"La Iglesia está en la historia, pero al mismo tiempo la trasciende. Solamente "con los ojos de la fe" se puede ver al mismo tiempo en esta realidad visible una realidad espiritual, portadora de vida divina" (CEC 770).

En la parábola de la cizaña y en el Apocalipsis la clave de interpretación de la historia

La vida de la Iglesia, desarrollándose en la historia, participa de los cambios sociales y políticos de los distintos tiempos, haciendo presente en cada época y ofreciendo en todo tiempo y lugar la liberación del pecado y de la muerte y la participación al reino de Dios a cada hombre.

En la parábola de la cizaña y la buena semilla es prefigurada la historia de la humanidad y de la Iglesia:

"La parábola evangélica del trigo y la cizaña (cf. Mt 13, 24-30) se puede tomar como clave para comprender toda la historia del hombre. En las diversas épocas y en distintos sentidos, el «trigo» crece junto a la «cizaña» y la «cizaña» junto al «trigo». La historia de la humanidad es una «trama» de la coexistencia entre el bien y el mal. Esto significa que si el mal existe al lado del bien, el bien, no obstante, persiste al lado del mal y, por decirlo así, crece en el mismo terreno, que es la naturaleza humana. En efecto, ésta no quedó destruida, no se volvió totalmente mala a

1

Neocatechumenale Iter Statuta, Aprobación definitiva, Pro manuscripto, Centro Neocatecumenal Roma, Julio 2008.

p
2
esar del pecado original. Ha conservado una capacidad para el bien, como lo demuestran las vicisitudes que se han producido en los diversos períodos de la historia."2

También en el Apocalipsis se nos ofrece la clave de interpretación de la historia pasada, presente y futura: la lucha del Dragón (Satanás) contra el Cordero (Jesucristo) y sus discípulos hasta el retorno del Señor y la instauración definitiva y manifestación del reino de Dios, incoado en el tiempo y en la historia: la Jerusalén celeste hacia la que caminamos.

EL CONCILIO VATICANO II: ANTECEDENTES HISTÓRICOS

El Concilio Vaticano II es la respuesta suscitada por el Espíritu Santo, que anima a la Iglesia frente a los desafíos de la modernidad. Por modernidad se entiende el periodo que transcurre entre la Reforma protestante y la Contrarreforma en el Concilio de Trento hasta nuestros días.

Echaremos una mirada rápida sobre algunos acontecimientos significativos que han marcado el paso de la Edad Media a la Modernidad. No se trata de un tratado, por lo que la exposición pecará obviamente de muchas lagunas, pero el deseo es el de evidenciar algunos eventos históricos que puedan evidenciar la importancia del Concilio Vaticano II, definido más veces por los Papas como "un nuevo Pentecostés", y el don del Camino Neocatecumenal como un instrumento para llevar esta renovación a nuestra vida y a la Iglesia de hoy día. Con la esperanza de que estas alusiones históricas puedan servir de estímulo todos los que (especialmente jóvenes, catequistas, seminaristas y presbíteros) deseen profundizar la actuación de Dios en la historia a la luz de la fe.

Podríamos identificar en el Renacimiento el primer elemento de ruptura con la Edad Media, en el momento que se traslada la visión del hombre de Dios (Teocentrismo) al mismo hombre (antropocentrismo). A eso seguirá la ruptura de la Reforma Protestante. Tales rupturas prepararán el terreno a la Ilustración, que acentuará la importancia de la razón cada vez más separada de la fe (Enciclopedistas), que junto con otros elementos de orden político y social llevará a la Revolución Francesa y de ahí a la Modernidad.

Renacimiento y humanismo

El Renacimiento3 fue un movimiento típico de la Edad Moderna, caracterizado por las nuevas actitudes espirituales fundamentales: nacionalismo- individualismo- laicismo- criticismo.

El intento de compenetrarse plenamente con un mundo de ideas completamente extraño es, sí, el presupuesto de toda objetividad histórica, así como el fundamento de la ciencia histórica, pero desgraciadamente también es la actitud básica del relativismo, de la indiferencia espiritual. Tal relativismo (como punto de partida) fue el auténtico cáncer del Renacimiento y por extensión de

toda la Edad Moderna

Más allá de estas formas "paganas", sin embargo, no hay que olvidar los elementos cristianos del Renacimiento; los cuales fueron decisivos. El lema de la "vuelta a las fuentes" demostró fehacientemente su eficacia en la recuperación de la Sagrada Escritura y de los Padres de la Iglesia, lo que supuso un movimiento de incalculable importancia para la Reforma católica del siglo XVI."

La Reforma protestante: Lutero

Lutero, exponente de un malestar extendido en la Iglesia de la Alta Edad Media, expresa la exigencia de una reforma seria dentro de la Iglesia

"Si nos ponemos a analizar la cuestión concerniente a las causas de la Reforma, tenemos que admitir que este acontecimiento — de tan grande envergadura — no puede haber sido determinado por un hombre en particular (en este caso, Lutero), y que éste tampoco tuvo su comienzo exclusivamente con las 85 tesis acerca de las indulgencias, el 31 de octubre de 1517.

Ya bastante antes del advenimiento de la Reforma protestante maduraron acontecimientos, se tomaron medidas, se difundieron ideas y surgieron sentimientos que favorecieron la llegada de una

2 Juan Pablo II, Memoria e Identidad, Ed. La esfera de los libros 2005, pág. 14.

3 J. Lortz, Historia de la Iglesia, vol. II, pág. 61 ss.

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ublevación contra la Iglesia. Nadie quiso una reforma que conllevase una fractura de la cristiandad occidental. Los innovadores querían la reforma de la única Iglesia, común a todos. 4

A pesar de las intenciones iniciales de renovación en la Iglesia:

Fue la Reforma quién creó un tipo de cristianismo esencialmente diferente de la concepción católica, el cual ha tenido fuerza suficiente para constituir una forma de Iglesia estable durante siglos; por primera vez, a consecuencia de la Reforma, la unidad de fe de la cristiandad quedó destruida.

Hay que añadir, además, que, dada su repercusión mundial, la Reforma se ha convertido en pieza central de la historia moderna del mundo occidental, en destino de todo el mundo moderno, sin exceptuar a la Iglesia católica, en la cual ha influido de forma profunda y variada, sea directa, se indirectamente...5

La guerra de los treinta años

Motivaciones religiosas, pero también fuertes razones políticas arrollaron casi todas las potencias europeas en la guerra de los treinta años. Los frentes religiosos no permanecieron en ella de manera unívoca.

Después de la guerra de los treinta años cada parte había renunciado a la esperanza de convertir a la otra confesión. Se habían cansado de la lucha religiosa. La cristiandad europea se resignaba a la coexistencia de las distintas confesiones religiosas y, por ende, también al cisma de la fe. La paz de Westfalia de 1648 concedió finalmente a todos los protestantes, incluyendo a los reformados, libertad de religión e igualdad de derechos. Los problemas religiosos pasaron a un segundo lugar, mientras que una nueva conciencia política (Absolutismo) y la lucha por la posición en la hegemonía política en Europa encendía cada vez más los ánimos.

¿Comunidad religiosa por encima de las confesiones?

La presencia simultánea de unas cuantas confesiones cristianas hizo surgir el problema: ¿dónde está la verdad auténtica? Cada vez más se imponía el pensamiento de que lo que importaba no era a qué confesión se perteneciese, sino la disposición interior y la honestidad natural. Ya no lo que dividía y diferenciaba las confesiones cristianas, sino la "religión natural" común a todos fue elevada al rango de ideal pacífica convivencia.

La idea ilustrada influyó también en la teología y en la piedad católica. Se le dio prioridad a la discusión de los temas morales y de vida práctica. La religión fue reconocida como un importante medio de educación que habría de formar para el estado buenos ciudadanos y disciplinados soldados. Eso hacía que la Iglesia no fuese entendida rectamente en su finalidad esencial y fuese degradada a instituto moral con finalidades terrenas.

Una errónea concepción de la Iglesia: el conciliarismo

Desde los tiempos de la tarda edad media se discutió siempre entorno a la cuestión: ¿El Concilio (colegio de los obispos) es superior al Papa (conciliarismo) o el Papa es superior al Concilio (papismo)? Los propugnadores de las Iglesias nacionales rechazaban el centralismo papal y sostenían apasionadamente la idea conciliar, que estaba en la raíz de una difundida tendencia antirromana.

En Francia el Galicanismo: cuando en 1680 la asamblea general del clero francés se puso al lado del rey y contra el Papa, y cuando en 1682 en los 4 artículos Galicanos fue proclamada una libre Iglesia galicana, se incurrió en el riesgo de una separación de Francia de Roma.

En Alemania pensamientos semejantes fueron difundidos por el docto obispo auxiliar de Tréviris, Nicolás de Hontheim (1701-1790), en su escrito "De Statu Ecclessiae", editado en 1763 (bajo el seudónimo de Justino Febronius): se plantea una Iglesia nacional alemana (Febronianismo).

En Austria el emperador José II (1780-1790), típico monarca de la Ilustración, además de la preocupación de difundir la religión en el pueblo, la edificación de muchas nuevas escuelas primarias y parroquias, el cuidado del canto litúrgico alemán, el uso del idioma alemán en la

4 H. Jedin (ed.), Historia de la Iglesia VI/ 1, Milán 2007, pp. 4-5.

5 Lortz, vol. II, págs. 97-98.

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dministración de los sacramentos, agudizaba una actitud orientada hacia una Iglesia nacionalista y antirromana.

Supresión de la Compañía de Jesús

Los ataques contra Roma se concentraban cada vez más en ataques contra la Compañía de Jesús. En 1759 los Jesuitas fueron echados de Portugal, en 1764 de Francia y en 1767 de España. El Papa Clemente XIV (1769-1774) disolvió finalmente la Compañía de Jesús el 21 de julio de 1773 (en 1814 fue restablecida por el Papa Pío VII).

Aunque aparentemente la Iglesia era sostenida y favorecida por el estado, en realidad era subyugada para servir a los fines propios del estado. A propósito del cesaropapismo de la época ilustrada el vínculo entre Iglesia y estado en la concepción del pueblo estaba tan inseparablemente unido hasta el punto que "por el trono y el altar" se pagaban los impuestos y se iba a la guerra. Y puesto que la Iglesia frente a los patentes abusos en la vida del estado callaba, parecía que llegase a aprobarlos. La indignación y la cólera del pueblo crecían cada vez más hasta el punto que, finalmente, llegaría a golpear simultáneamente a la Iglesia y al estado.

El Concilio de Trento y la Contrarreforma católica

El Concilio de Trento, después del fallido intento del Concilio Lateranense V (1512-1517), acogerá por fin las peticiones de reforma de la Iglesia, aunque no llegará a sanear la ruptura con Lutero y sus secuaces.

Las discusiones teológicas se centran en estos tres temas:

Escritura y Tradición; pecado original y justificación; doctrina de los siete sacramentos.

También por lo que concierne a los problemas de la reforma interna de la Iglesia (erección de los seminarios para la formación de los futuros sacerdotes, prohibición de la acumulación de los oficios, conminación de los deberes y tareas pastorales -de los sacerdotes y de los obispos, reforma de las comunidades claustrales, nuevo ordenamiento del derecho matrimonial eclesiástico, etc.) fueron tomadas por el Concilio de Trento unas decisiones normativas. La clausura del Concilio fue el 4 de diciembre de 1563. Más adelante se publicarían el Catecismo Romano (1566), el breviario reformado (1568), el Misal Romano (1570) y la traducción latina de la Biblia, la "Vulgata" (1590).

La brevedad de la exposición no me permite hablar del Concilio de Trento, cuya doctrina y disciplina han regido a la Iglesia prácticamente hasta el Concilio Vaticano II.

ILUMINISMO — POSITIVISMO - REVOLUCIÓN FRANCESA

Dos son las figuras que han influido mayormente en la cultura occidental del tiempo. Descartes: René Descartes (La Haya, Turenna 1596- Estocolmo 1650) y Bacon (Francis Bacon: Londres 1561-1626). Nos exponen su pensamiento e influjo, respectivamente, el Papa Juan Pablo II y el Papa Benedicto XVI.

Descartes: El gran giro antropocéntrico: el racionalismo, de la objetividad a la subjetividad

Descartes' marca el comienzo de una nueva época en la historia del pensamiento europeo, él inaugura el gran giro antropocéntrico en la filosofía. "Pienso, luego existo", es el lema del racionalismo moderno. Descartes, con la absolutizacion de la conciencia subjetiva, lleva más bien hacia la pura conciencia del Absoluto, que es el puro pensar. Nos encontramos en el umbral del inmanentismo y subjetivismo modernos. Descartes representa el inicio del desarrollo tanto de las ciencias exactas y naturales como de las ciencias humanas según esta nueva expresión. Con él se da la espalda a la metafísica y se centra el foco del interés en la filosofía del conocimiento. Él creó el clima en el que, en la época moderna, tal alejamiento pudo realizarse. No se realizó de un modo inmediato, pero sí gradualmente. En efecto, unos ciento cincuenta años después de Descartes en Francia el protagonista es el Iluminismo, una doctrina con la que se lleva a cabo la definitiva afirmación del puro racionalismo.

6 Ibid., págs. 143-144.

7

Juan Pablo II, con Vittorio Messori, Cruzando el umbral de la esperanza, Amoldo Mondadori, 1994, pp.55-57
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