La producción artística de los siglos XV y XVI, su teorización coetánea, su categorización como arte y la construcción intelectual en torno a ellas han influido e influyen hoy en día nuestra conciencia moderna occidental






descargar 150.21 Kb.
títuloLa producción artística de los siglos XV y XVI, su teorización coetánea, su categorización como arte y la construcción intelectual en torno a ellas han influido e influyen hoy en día nuestra conciencia moderna occidental
página1/4
fecha de publicación23.06.2015
tamaño150.21 Kb.
tipoDocumentos
h.exam-10.com > Historia > Documentos
  1   2   3   4





Historia del Arte Moderno. Renacimiento

José Enrique García Melero - Antonio Urquízar Herrera

Grado en Historia del Arte. Primer Curso

CAPÍTULO 1. LA EDAD DEL HUMANISMO

Introducción: la mirada estética

1. Renacimiento. El origen del término y su definición clásica

2. Modelos de Renacimiento y vías de expansión

3. La imprenta y la difusión del Renacimiento

4. Clasicismo y Manierismo

5. (Re)escribiendo el Renacimiento

6. El ciclo humanista

Introducción: la mirada estética

La idea de arte no es una categoría universal y por encima del tiempo. Por ello tanto esta noción como el propio relato de la Historia del Arte han sufrido una importante revisión en los últimos años.

Sin embargo la propia presencia de la Historia del Arte ha construido el modo particular de relación con la arquitectura, la pintura y la escultura del pasado que tiene la mayor parte de la sociedad contemporánea en nuestro contexto cultural.

Hay que reconocer que las bases teóricas que han alimentado esta mirada estética de nuestro mundo se han desarrollado a partir de la teoría artística que se formuló en el Renacimiento como pensamiento de vanguardia. Además el translado de los objetos artísticos al museo ha motivado que tal mirada estética se convierta en su modo habitual de lectura.

La producción artística de los siglos XV y XVI, su teorización coetánea, su categorización como arte y la construcción intelectual en torno a ellas han influido e influyen hoy en día nuestra conciencia moderna occidental, lo que hace necesario el conocimiento profundo de la misma.

1. Renacimiento. El origen del término y su definición clásica

El término Renacimiento tiene una larga trayectoria en la historia de la cultura, y dentro de la historia del arte ha sido uno de los conceptos más aceptados y utilizados. Y como cualquier concepto, este término ha configurado una tradición que actúa de forma decidida sobre la audiencia que se enfrenta a obras de arte así etiquetadas, creando unas expectativas distintas de las que tuvieron los receptores originarios.

Esta antigüedad, la aparición de otros conceptos relacionados como el de Manierismo, y el uso que se hace de ellos en otras parcelas de la historia general, la literatura etc. hacen necesaria una clarificación sobre el término

Tradicionalmente se ha señalado el origen del término en 1829, de la mano del francés Balzac. En 1855 Michelet lo consagraría cuando lo utilizó como concepto al dedicar el capítulo VII de su historia de Francia a “La Renaissance”. Según Panofsky, con ello “el significado de este vocablo pasó de lo limitado pero inconcreto (renovación de algo en cualquier momento dado) a lo concreto pero global (renovación de todo en el período particular al que se consideraba introductor de la Edad Moderna).

A partir de entonces por Renacimiento se alude al período histórico que sucedió a la Edad Media occidental, caracterizado por la recuperación de los valores clásicos del mundo grecolatino.

Burckhardt en su Die Kultur der Reinassance in Italien (1860) universalizó el concepto y le dotó de los contenidos específicos que cristalizaron en un clásico historiográfico, postulando que el fenómeno había obedecido a la existencia de unos cambios culturales profundos que debieron dar pie a una sociedad nueva y por ende a un arte nuevo.

Burckhardt definió la cultura del Renacimiento a partir de seis líneas explicativas:

- el nacimiento del Estado

- el desarrollo del individuo

- el resurgir de la antigüedad clásica

- el descubrimiento del mundo y del hombre

- la sociedad y las fiestas

- la religión y la moral

Este esquema se fundamentaba en dos elementos básicos: la ruptura con la Edad Media y la confluencia de las transformaciones sociales, económicas, políticas, religiosas y culturales. Así, el Renacimiento pasó fue interpretado como el momento en el que los grandes artistas rompieron con el pasado para formular un arte nuevo basado en las referencias al mundo clásico, a la naturaleza y al hombre.

Sobre estos contenidos ideológicos, el primer desarrollo de la Historia del Arte como disciplina tomó una serie de determinantes estéticos, identificando el Renacimiento con la simetría, el equilibrio, la búsqueda de la belleza y la claridad compositiva y expositiva.

Pero habremos de ver cómo estos supuestos no siempre se ajustan a la variedad de arte desarrollada en los siglos XV y XVI.

2. Modelos de Renacimiento y vías de expansión

Por muchos años, el concepto de Renacimiento establecido por Burckhardt fue asumido sin grandes problemas.

No fue hasta que surgieron los escritos de la escuela de Aby Warburg y los trabajos de medievalistas como Huizinga, cuando se comenzó a reconocer que entre la Edad Media y el Renacimiento no hubo una cesura tan señalada, que el arte no se convirtió en un trabajo individualista y que, por ejemplo, el arte religioso (el mayoritario) siguió funciones y modelos medievales.

Con todo, hoy en día se acepta el concepto si se le corrigen los matices expuestos antes y los distintos paradigmas de la nueva Historia del Arte parten de un Renacimiento como proceso cultural y social.

Lo que se promueve hoy en día es el estudio del Renacimiento no sólo desde lo formal (es decir, lo estrictamente estético), sino el saber qué relaciones culturales y sociales existieron entre artistas, patronos y el público de las obras.

Una consecuencia de esta visión hace que se deba valorar hasta qué punto el concepto, acuñado para la Italia del siglo XV, es válido en otros espacios y tiempos. Durante mucho tiempo se pensó en un simple proceso de difusión, lento pero firme, de la mano de la llegada de artistas y escritos italianos a otros países.

Pero el proceso no debió ser tan sencillo: muchos de los nuevos valores culturales y artísticos surgidos en Italia eran completamente ajenos a la mentalidad del resto de países. Burke lo ha descrito así: la Italia que los no italianos imitaban era hasta cierto punto una creación suya, hecha a la medida de sus necesidades y deseos, como lo era la Antigüedad que tanto ellos como los italianos aspiraban a imitar”.

Hay que recordar además que Europa tuvo también el referente de los Países Bajos y de los estados alemanes. Erasmo, Van der Weyden o Durero eran muy seguidos en el resto de Europa, donde muchas veces se miraba más hacia ellos que hacia Italia, e incluso en la propia Italia se adoptaban elementos del norte.

3. La imprenta y la difusión del Renacimiento

La expansión de las ideas y formas del Renacimiento por Europa tuvo lugar a través de diferentes vías.

El mecanismo más importante desde lo cualitativo fueron los propios desplazamientos de artistas y patronos. Igualmente la educación humanista favoreció la asimilación del nuevo arte, pero no hay que olvidar la importancia clave que tuvieron los libros y estampas que comenzaron a circular por toda Europa tras la invención de la imprenta.

De hecho, se ha señalado que el libro impreso fue el elemento clave que determinó la evolución de la arquitectura europea del siglo XVI, no sólo porque permitió que las ideas circularan velozmente, sino porque estandarizó las propias imágenes.

Antes de la imprenta, los manuscritos sobre arquitectura contaban con escasas imágenes, y que además variaban entre sí. Es por ello que el primer Renacimiento italiano, el del siglo XV, llegó muy deficitariamente al resto de Europa.

No fue hasta que aparecieron nuevos tratados impresos, con multitud de grabados y láminas, que se ofrecieron a los arquitectos europeos un catálogo de modelos listos para su copia y construcción. El propio Serlio lo reconocía en su libro IV: era un método al alcance de cualquier arquitecto.

Por otra parte, el análisis de la relación entre la imprenta y las artes visuales nos muestra que la difusión de la pintura y la escultura mantuvo la importancia del medio impreso y la descoordinación entre ideas y formas. Aunque en los tratados no proliferasen los dibujos, la propia imprenta facilitó la existencia de estampas y repertorios iconográficos ilustrados que explican la expansión por toda Europa de los modelos compositivos, iconográficos, e incluso los mismos tipos físicos que fijaban los artistas italianos y flamencos.

El hecho de que esta homogeneidad se extendiese más allá del siglo XVI hace cuestionar las etiquetas tradicionales atribuidas al Renacimiento: el “Barroco” de los siglos XVII y XVIII siguió reproduciendo ampliamente las composiciones renacentistas de las estampas del siglo XVI. Y es que el recurso a la estampa no sólo facilitaba el trabajo, sino que otras veces era una exigencia contractual del comitente o un valor seguro de éxito.

Es por ello que la falta de coordinación en la difusión de las ideas (lo que significaba cada pintura copiada) y las formas (el cómo estaba trazada) fuera una constante. Se podían copiar posturas y figuras de un cuadro mitológico en cualquier otra composición que no tuviera nada que ver con el original.

4. Clasicismo y Manierismo

El Renacimiento se vincula habitualmente con la noción de Clasicismo, por lo que conviene comenzar aclarando este término, que tantas interpretaciones tiene en la Historia del Arte.

En principio, designaba al arte de la antigüedad griega y romana, en un sentido cualitativo que implicaba el reconocimiento de una norma de perfección que asumía su identificación con el periodo en el que fue creada (sentido histórico) y que partía de su caracterización como una expresión ordenada y no emotiva (sentido estético).

Así, se entiende al Renacimiento como clásico tanto por su recuperación de los presuntos ideales de la antigüedad como por su valor como norma para el arte posterior. Es así que podemos considerar a la Madonna Granduca de Rafael como una obra clásica, en el sentido de que ha sido canon de perfección para incontables generaciones.

Por otro lado, la propia evolución del arte italiano de los siglos XV y XVI y la diversidad que produjo su expansión territorial, condujeron a una notable variedad de modelos dentro de este marco general del clasicismo.

Ya el propio Vasari detectó de hasta tres manieras (estilos), aunque en general se ha asumido que de forma general el Renacimiento, a pesar de su tendencia al naturalismo, era un arte clásico.

Esta caracterización hizo que a partir de la Ilustración se considerase como degradación el arte posterior a Rafael y Miguel Ángel, pues ellos habrían llegado a la perfección, de la que se habían aportado sus sucesores. El término Manierismo, que hacía referencia peyorativa a estos artistas, se rescató a comienzos del siglo XX en el proceso de revalorización del anticlasicismo pictórico, escultórico y arquitectónico.

De esta forma, el Manierismo acogía a los artistas italianos del siglo XVI que siguieron la maniera, es decir, el estilo refinado que habían fijado los grandes maestros de comienzos de ese siglo, especialmente Rafael.

En cualquier caso, hoy en día se ofrecen interpretaciones que tienden a restringir el movimiento a determinados artistas italianos y a obras entre 1520 y 1590, tendiendo a romper la idea de que cualquier obra que no encajase con los criterios ideales renacentistas se debía adscribir indefectiblemente al Manierismo.

Siguiendo la definición de Shearman, el término Manierismo sólo se debe aplicar a los artistas que, conociendo profundamente la norma clásica, la quebraron por experimentación y de forma consciente. Esta definición sólo abarca a ciertos artistas italianos posteriores a 1520 y deja como pseudomanieristas a aquellos extranjeros que se apartaron de la norma clásica por desconocimiento, o por simple copia de los manieristas italianos.

5. (Re)escribiendo el Renacimiento

Desde Vasari y hasta mediados del siglo XX, el Renacimiento hasta estado en el centro de la historiografía artística. En ese tiempo, ha sido un campo de estudio fundamental para el diseño, experimentación y superación de los grandes sistemas metodológicos.

Sin embargo, en los últimos años parece que la historiografía sobre el Renacimiento ha sido bastante refractaria a la reflexión crítica de vanguardia: ha dejado de ser una preocupación fundamental de los centros de innovación de la disciplina.

Pero como el mismo Renacimiento es la base del arte posterior, era necesaria la revisión de su misma idea, que parece haber sido emprendida desde fuera del núcleo tradicional de la disciplina, como por ejemplo de los estudios de género o los poscoloniales.

Aunque de momento estas revisiones no han sido muy afortunadas, tienen un éxito creciente que no podemos dejar de lado en esta introducción, pues no sólo es el Renacimiento quien está en cuestión, sino la propia Historia del Arte. Y las mencionamos porque aunque es sustancialmente ahistórico interpretar una obra renacentista desde la ideología de género, también lo es hacerlo desde la narración estilística que ofrece el museo donde se haya expuesta.

Hoy en día, se tiende a reflexionar sobre el hecho de que la apreciación estética que fomentaba la teoría del arte, convivía en su momento con una clara apreciación material de la obra, que no la hacía muy diferente de cualquier otro objeto del ajuar doméstico o religioso.

Aunque hoy en día destaquemos a pinturas y escultura, sus propietarios valoraban en la misma medida estética o artística, o incluso aun más en lo económico a otras piezas como las joyas en metales nobles.

No podemos destacar a pinturas y esculturas del resto de la cultura material que les rodeaba y de la que formaban parte. En este sentido, entre las vías de investigación actuales figuran las incursiones en los campos de la historia social y la cultural e intelectual, lo que supone la lenta superación de la idea burckhardtiana del Renacimiento y de su interpretación desde el proyecto moderno.

Pero, por supuesto no debemos olvidar que todo proceso hermenéutico está marcado indefectiblemente por las preguntas e intereses del presente.

6. El ciclo humanista

A pesar de las tendencias de compartimentar de la historiografía, la Historia del Arte occidental presenta una notable unidad en el espacio temporal que media entre la invención de la imprenta y de la máquina de vapor.

Uno de los legados fundamentales del Renacimiento fue la definición de un modelo artístico, estético y conceptual que ofreció códigos de producción y lectura que mantuvieron su validez varios siglos: las diferencias entre un retrato de Botticelli y otro de Hogarth son minucias si los comparamos a su vez con un icono bizantino o un Kandinsky.

En la arquitectura, el punto de partida fundamental fue la recuperación del modelo clásico, a través de la observación de los restos y del estudio de Vitruvio. Este hecho fue común y sobrepasó a las tensiones existentes entre las orientaciones formales clásicas y anticlásicas. Las rupturas que se atribuyen al Barroco pueden ser interpretadas como relecturas del mundo clásico.

En cuanto a la pintura y la escultura, la articulación básica que los órdenes ofrecían a la arquitectura, fue servida en este caso por la mímesis de la realidad como objetivo básico de las artes visuales, que debía permitir a su vez que la narración fuese el fin básico de las artes visuales en la doctrina humanista.

En este contexto, uno de los elementos fundamentales del ciclo humanista fue su noción de obra de arte. La arquitectura y las artes visuales quedaron configuradas como un doble producto compuesto de ideas y formas, en un proceso que aunque tuvo lugar en la Italia del siglo XV, incorporó los horizontes del arte nórdico, el otro gran motor artístico del momento.

El protagonismo que el humanismo concedió a la idea ha fundamentado el peso conceptual del arte contemporáneo, así como la misma disolución actual de la noción tradicional de arte y su diferenciación del resto de prácticas humanas. Por encima de las tradicionales divisiones estilísticas, el arte de la Edad Moderna puede entenderse como el proceso de asentamiento de esos nuevos códigos de producción y recepción de la obra de arte que puso en marcha el humanismo durante el Renacimiento.

CAPÍTULO 2. ARQUITECTURA Y URBANISMO DEL QUATTROCENTO EN ITALIA

Introducción: la formación de un nuevo código clásico renovado

1. La arquitectura escrita

2. Florencia como nueva Roma

3. La arquitectura religiosa

3.1. Construcción de la nueva catedral de Santa María de las Flores

3.2. Arquitectura religiosa de Brunelleschi

3.3. Michelozzo: la tradición arquitectónica conventual

3.4. León Battista Alberti y las fachadas-telón de iglesias

4. El palacio en los estados italianos durante la segunda mitad del siglo XV

4.1. El palacio florentino

4.2. El palacio en Roma

4.3. El palacio veneciano

4.4. La villa suburbana

5. La tipología hospitalaria

6. La ciudad italiana en la época del Humanismo

6.1 Las plazas: Pienza y Vigevano

6.2 La ciudad palaciega de Urbino y la ampliación de Ferrara

6.3 Las reformas de Roma durante los pontificados de Nicolás V (1447-1455) y Sixto IV (1471-1484)

6.4 La ciudad regular y unitaria en el tratado de Alberti

6.5 Sforzinda, la ciudad ideal de “Il Filarete”

Introducción: la formación de un nuevo código clásico renovado

La arquitectura del llamado primer Renacimiento o arte del Humanismo, la del Quattrocento, fue definiéndose en Italia de una forma progresiva en la primera mitad del siglo XV, tras múltiples experimentos con avances y retrocesos.

La emulación de la Antigüedad nunca se había perdido en realidad en Italia, donde se adaptaron los estilos o lenguajes llegados debido a la intromisión permanente que representaba el rico legado clásico con que se contaba en toda la península.

De todas formas, lo que faltaba era una auténtica concepción histórica, y hasta estética, de recuperación de ese legado, que no apareció hasta el siglo XV y que buscó su adaptación a los nuevos tiempos y al lenguaje artístico del momento.

Esta labor sería asumida por los humanistas, entre los cuales despuntó algún arquitecto como Alberti, quienes se dedicaron a estudiar los monumentos clásicos y a establecer nuevos postulados arquitectónicos a partir de ellos.

De cita arqueológica fragmentaria, se pasó en la práctica arquitectónica finalmente a crear un código clásico renovado racional y funcional y numerosas variables suyas. Es por ello que más que una emulación, que propiamente de copia e imitación, del estudio de los edificios clásicos y de la propia naturaleza, se extrajo una serie de principios teóricos para ser aplicados a la práctica arquitectónica.

De este modo se creó una nueva relación entre el cuerpo humano y la arquitectura, y se sometió a ésta a las reglas de armonía, proporción y simetría, así como a los principios de la perspectiva, usando con maestría la geometría, la óptica y las matemáticas.

La arquitectura del siglo XV proporcionó una nueva imagen a las ciudades italianas, en un principio a Florencia, para después irradiar al resto de la península. Las iglesias se enmascararon pareciendo templos paganos, se construyeron numerosos palacios que daban un aspecto más civil que los antiguos castillos medievales, se realizaron plazas que organizaban el espacio y realzaban a los nuevos palacios.

La nueva urbe aspiraba al racionalismo y a la funcionalidad, pero las reformas fueron, en un principio, más fragmentarias que sistemáticas.
  1   2   3   4

Añadir el documento a tu blog o sitio web

similar:

La producción artística de los siglos XV y XVI, su teorización coetánea, su categorización como arte y la construcción intelectual en torno a ellas han influido e influyen hoy en día nuestra conciencia moderna occidental iconLa civilización Maya prevaleció durante los siglos antes de la colonización...

La producción artística de los siglos XV y XVI, su teorización coetánea, su categorización como arte y la construcción intelectual en torno a ellas han influido e influyen hoy en día nuestra conciencia moderna occidental iconPor Renacimiento se conoce el período de la historia del Arte que...

La producción artística de los siglos XV y XVI, su teorización coetánea, su categorización como arte y la construcción intelectual en torno a ellas han influido e influyen hoy en día nuestra conciencia moderna occidental iconLiteratura : las fuentes literarias que influyen están muy claras,...

La producción artística de los siglos XV y XVI, su teorización coetánea, su categorización como arte y la construcción intelectual en torno a ellas han influido e influyen hoy en día nuestra conciencia moderna occidental iconEn primer lugar, quisiera agradecer la cobertura que durante el día...

La producción artística de los siglos XV y XVI, su teorización coetánea, su categorización como arte y la construcción intelectual en torno a ellas han influido e influyen hoy en día nuestra conciencia moderna occidental iconDesde la antigüedad, las bibliotecas han formado parte de nuestro...

La producción artística de los siglos XV y XVI, su teorización coetánea, su categorización como arte y la construcción intelectual en torno a ellas han influido e influyen hoy en día nuestra conciencia moderna occidental iconEl arte occidental evoluciona de manera distinta al oriental como...

La producción artística de los siglos XV y XVI, su teorización coetánea, su categorización como arte y la construcción intelectual en torno a ellas han influido e influyen hoy en día nuestra conciencia moderna occidental iconEn la región que hoy se conoce como México, habitaron varios grupos...

La producción artística de los siglos XV y XVI, su teorización coetánea, su categorización como arte y la construcción intelectual en torno a ellas han influido e influyen hoy en día nuestra conciencia moderna occidental iconResumen de los factores que han influido en las variaciones en la recaudación. 72

La producción artística de los siglos XV y XVI, su teorización coetánea, su categorización como arte y la construcción intelectual en torno a ellas han influido e influyen hoy en día nuestra conciencia moderna occidental iconResumen: Durante el siglo XVI, principalmente, se asiste a la revitalización...

La producción artística de los siglos XV y XVI, su teorización coetánea, su categorización como arte y la construcción intelectual en torno a ellas han influido e influyen hoy en día nuestra conciencia moderna occidental iconReseña historica en la época de los mayas predominaron la religión...






© 2015
contactos
h.exam-10.com