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Benemérita Escuela Normal “Manuel Ávila Camacho”
Licenciatura en Educación Secundaria con Especialidad en Telesecundaria

La Educación en el Desarrollo Histórico de México I
Maestra: Eva Graciela Alvarado García Rojas


Programa
Este curso sitúa a los futuros educadores en el terreno de Historia de la educación en México. La historia de la educación se concibe como un campo especializado de la historia que, como toda disciplina científica, se encuentra en permanente construcción y puede ser debatida y cuestionada, por lo que ni tiene una función de adoctrinamiento, ni parte de una versión única o acabada fundada en verdades absolutas.

Su estudio permite comprender a la educación en un contexto temporal amplio que relaciona el presente con el pasado y con escenarios de futuro; al mismo tiempo que vincula los contextos locales nacionales e internacionales con la historia de la profesión docente.

Además de lo anterior, éste plantea una propuesta metodológica de educación histórica que se centra en el análisis e interpretación de fuentes históricas de primera y segunda mano y en el desarrollo de conceptos que permiten ordenar la información contenida en las fuentes primarias y avanzar hacia la comprensión de los procesos que se analizan.

Es importante resaltar que el estudio de la historia de la educación se realizará a partir de nuevos horizontes interpretativos que permitan trascender las propuestas centradas en recuentos más o menos exhaustivos de etapas, periodos y procesos históricos que se diseñaron en el pasado y que dieron lugar a ejercicios descriptivos en los que predominó la memorización de datos o bien la reproducción acrítica de narrativas ya construidas.

Dichos esquemas, como lo demuestran diversas investigaciones nacionales e internacionales realizadas en los últimos treinta años, redundaron en un pobre conocimiento de la historia y/o en actitudes de franco rechazo hacia la disciplina.

Otro factor estructural fallido de la currícula de historia que esta propuesta busca remontar, es la fragmentación del conocimiento y el aprendizaje de procedimientos didácticos desvinculados o vacíos de contenido histórico, es decir, lejanos a la lógica de la disciplina.

Por esta razón, “Historia de la educación en México”, inicia con una reflexión sobre la historia y su sentido, que tiene como base la realización de una serie de lecturas de autores que abordan esta problemática. Además, y con fundamento en esta aproximación inicial, se abordarán los argumentos que hacen de la historia un componente “vital en la formación de los seres humanos”, como lo señala Andrea Sánchez Quintanar.

Una vez situadas en contexto, las comunidades de aprendizaje conformadas por los alumnos y sus profesores, aprehenderán los conceptos organizadores o de segundo orden “evidencia”; “relevancia” y “empatía” que les permitirán distinguir, a partir de fuentes primarias, procesos históricos importantes de historia de la educación en sus localidades, sus instituciones y sus propias vidas profesionales. Esta relevancia se determinará a partir de dos criterios, el que señala que es relevante un proceso, personaje o acontecimiento que modifica profundamente y por largo tiempo la educación mexicana afectando a un gran número de personas. Y el criterio que implica el desvelar procesos, actores y eventos que son poco visibles en las historias nacionales de la educación. Nos referimos, por ejemplo, a la historia de la educación de las mujeres, de los indígenas y de otros grupos marginados como los adultos pero también a los conflictos sociales que emergen a partir de la puesta en marcha de ciertos proyectos educativos.

Con base en estas consideraciones, “La educación en el Desarrollo Histórico de México”, propone una aproximación a nuestro pasado/presente educativo que supere el estudio de un temario preestablecido que obligadamente debe agotarse en su totalidad a lo largo de un semestre, para basarse en contenidos seleccionados por las comunidades de aprendizaje constituidas por los maestros y los alumnos de cada grupo escolar.

Las temáticas seleccionadas implicarán un análisis de mayor profundidad, mediante el trabajo con fuentes primarias y la aplicación de conceptos de segundo orden que coadyuven a su comprensión.

En esta última etapa del trabajo, los alumnos trabajarán también con los conceptos: tiempo histórico, cambio y continuidad, y causalidad.

COMPETENCIAS DEL PERFIL DE EGRESO A LAS QUE CONTRIBUYE EL CURSO:

  1. Usa las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) como herramienta de enseñanza y aprendizaje.

  2. Actúa de manera ética ante la diversidad de situaciones que se presentan en su práctica profesional.

  3. Utiliza recursos de la investigación educativa para enriquecer la práctica docente, expresando su interés por la ciencia y la propia investigación.

COMPETENCIAS DEL CURSO:

  1. Conoce, comprende y emplea las nociones teóricas, los conceptos organizadores y los recursos metodológicos de la historia y de la historia de la educación para propiciar el desarrollo de su pensamiento histórico mediante análisis centrado en el trabajo con fuentes.

  2. Comprende que la historia de la educación contribuye al desarrollo de las identidades docentes mediante el análisis crítico del pasado y el presente.

  3. Analiza críticamente diversas interpretaciones históricas y fuentes secundarias sobre sucesos, procesos, personajes y conceptos o nociones históricas y las incorpora en la construcción del conocimiento histórico con sus alumnos.

  4. Selecciona fuentes históricas primarias pertinentes para ser incorporadas en las actividades de aprendizaje en el aula. Conduce su propio aprendizaje histórico a través de la investigación permanente.

ESTRUCTURA DEL CURSO: UNIDADES DE APRENDIZAJE (BLOQUES TEMÁTICOS)

El curso está integrado por cuatro unidades de aprendizaje que, aunque se enumeran con fines de sistematización, deben guardar una estrecha y permanente interrelación, de tal manera que los contenidos teóricos y conceptuales se articulen a los de análisis de contenidos de historia de la educación en México de manera permanente.

La primera unidad, La historia de la educación como campo especializado de la historia, sitúa a los alumnos en el terreno de la disciplina histórica y les propone una serie de aproximaciones teóricas a la definición y el sentido de la misma.

A partir de una serie de lecturas propuestas, les plantea abordar y diferenciar los conceptos de conocimiento, pensamiento, conciencia y cultura histórica como formas y niveles de aproximación a la disciplina.

Organización de contenidos

El programa del primer curso se distribuye en cuatro bloques, en los que se estudia el desarrollo de la educación elemental en México desde la época prehispánica hasta el final del porfiriato. En el segundo curso se estudiará el siglo XX y, particularmente, la consolidación y expansión de la educación secundaria.

En el siguiente apartado se presentan la organización de los contenidos del programa, sus propósitos generales, así como los propósitos específicos, los temas y la bibliografía básica y complementaria de cada bloque. Al principio de cada bloque se presenta un tema referente a la ubicación temporal y a las características generales del periodo, lo que permitirá reconocer hechos sociales y políticos que tuvieron influencia en la educación y que constituyen su contexto. La mayor parte de estos contenidos han formado parte de los cursos de historia de la educación básica y media. Por esta razón es importante revisarlos sólo en forma general, de tal manera que no se reste tiempo al estudio de los contenidos específicos del curso.

Antes de iniciar el bloque I se propone reflexionar en grupo acerca de la importancia que tiene conocer el papel de la educación en el desarrollo histórico de nuestro país. El propósito es ubicar la importancia del curso y promover entre los alumnos una actitud favorable hacia las actividades, a partir de que reconozcan la utilidad que tienen los estudios históricos para conocer el proceso de constitución de la profesión docente y del sistema educativo mexicano, así como para comprender el origen histórico de los problemas y retos educativos actuales.

En el bloque I, “La educación en el México prehispánico”, conviene distinguir la relación entre la concepción del universo y la vida de los antiguos mexicanos y sus propósitos educativos, que con mayor claridad se reflejan en las características de la educación religiosa, militar y moral. Con la lectura de la “palabra de los ancianos” o “antigua palabra” (huehuetlatolli) se conocerán los consejos que éstos daban a los niños y jóvenes y podrá inferirse el tipo de valores que los antiguos mexicanos deseaban inculcar para la convivencia social. La disponibilidad de información hace que el tema se refiera a Mesoamérica, donde se establecieron sociedades permanentes que alcanzaron alto grado de desarrollo material, técnico y cultural; el maestro podrá incorporar algunos contenidos sobre la educación en los pueblos prehispánicos del territorio que hoy ocupa la entidad federativa correspondiente.

En el bloque II, “La educación en la época colonial”, se estudia la labor de evangelización emprendida por los misioneros españoles, las prácticas escolares de los maestros de primeras letras y la influencia del movimiento de la Ilustración en la educación. Los estudiantes podrán conocer los métodos de enseñanza utilizados para evangelizar (música, pintura, teatro) y valorar la importancia que tuvo la mezcla de las manifestaciones culturales indígenas y europeas. En este bloque se inicia el estudio de las condiciones del trabajo docente y las prácticas escolares con el caso de las escuelas y los maestros de primeras letras. En lugar de revisar en detalle la época colonial, el programa incluye como último tema el movimiento ilustrado; su estudio puede resultar muy extenso, por eso es conveniente destacar sus rasgos fundamentales, lo que ayudará a comprender el impulso dado a la instrucción pública e iniciar el análisis del proceso de secularización de la enseñanza, el cual aparece claramente como tendencia hacia finales del siglo XVIII y cuya definición será objeto de polémica a lo largo de todo el siglo XIX.

En el bloque III, “La educación en el siglo XIX, 1821-1867”, se abordan temas fundamentales para comprender el proceso que siguió la formación del sistema educativo nacional y los principios filosóficos y legales que lo sustentan. En este bloque se estudian los debates acerca de la necesidad y el carácter de la educación pública, especialmente en las Cortes de Cádiz, la reforma educativa de los años 1833-1834 y el Congreso Constituyente de 1856-1857. Aunque la reforma impulsada por Valentín Gómez Farías incidió en otros niveles educativos –como la educación de artesanos adultos, los estudios mayores y la Universidad de México–, el programa recupera sólo aquellos aspectos relacionados con la educación básica. Es importante que los alumnos conozcan las características fundamentales de esta reforma para que puedan valorarla como un antecedente fundamental de proyectos educativos propuestos durante el siglo XIX. En este bloque se continúa el estudio de las condiciones de trabajo de los maestros y de sus prácticas escolares, principalmente de las escuelas lancasterianas, sostén fundamental de la instrucción elemental durante el periodo; al igual que en el bloque anterior, conviene continuar el análisis de las condiciones de trabajo docente, las prácticas, los métodos de enseñanza y otros elementos del trabajo escolar con el fin de identificar el proceso histórico que siguió el desarrollo de la identidad profesional de los maestros.

El bloque IV, “La educación en el periodo 1867-1910”, es continuación del anterior. Con el estudio de sus contenidos, los alumnos reconocerán los intensos debates ideológicos y políticos de la época relativos al carácter laico, obligatorio y gratuito de la educación; los propósitos asignados a la educación pública (uniformar la moral y las costumbres, ejercer los derechos ciudadanos, fomentar la prosperidad de la nación y la identidad nacional); las iniciativas asumidas para formar el sistema educativo nacional, la difusión de la educación pública y el pensamiento pedagógico. Al final de este bloque, los estudiantes podrán realizar un balance del estado de la educación durante el porfiriato, que constituirá un punto de partida necesario para valorar las transformaciones que la educación básica, la alfabetización y la educación rural tendrán en el siglo XX y que serán motivo de estudio en el siguiente curso de la asignatura.

Orientaciones didácticas y de evaluación

A continuación se proponen algunas orientaciones para favorecer el logro de los propósitos del curso. Además, en cada bloque temático se incluyen sugerencias de actividades para que los estudiantes aprendan los contenidos del programa y, al mismo tiempo, desarrollen habilidades y actitudes favorables para comprender la historia de la educación y, en particular, la historia de la profesión magisterial. Estas propuestas no constituyen una secuencia didáctica completa y tampoco rígida: los maestros y los estudiantes pueden seleccionar o agregar las actividades que consideren convenientes.

1. Partir del reconocimiento de las habilidades y los saberes previos de los alumnos. Durante su trayectoria por la educación básica y media, los alumnos normalistas han estudiado la historia general de México y del mundo y, por lo tanto, se han formado algunas ideas acerca de los periodos que son objeto de este curso y, también, acerca del conocimiento histórico. Muchos de ellos serán capaces de ubicar algunos hechos históricos en determinada época; otros, además, identificarán sus motivos o circunstancias; y algunos, identificarán causas o factores influyentes, e incluso explicarán algunos procesos en forma global. Es igualmente probable que algunos alumnos, además de notorias deficiencias en conocimientos específicos, se hayan formado –en el transcurso de su formación previa– ideas y actitudes negativas con respecto al conocimiento de la historia; en este caso, tal vez consideren que el estudio del pasado carece de sentido y que consiste en memorizar fechas, nombres de personajes y lugares para aprobar el examen correspondiente. El reconocimiento de lo que se sabe y lo que se desconoce es –tanto para el profesor como para los alumnos– el punto de partida para seleccionar o diseñar las actividades de enseñanza y de estudio: a) el profesor podrá adecuar las estrategias, requerimientos de lectura y actividades a la diversidad de situaciones o “niveles” de los alumnos; b) los alumnos, por su parte, después de haber identificado sus deficiencias pueden establecer actividades adicionales para un mejor desempeño. Por ejemplo, si los alumnos presentan problemas en el dominio de contenidos básicos (ubicación temporal y características de hechos fundamentales de un periodo) es evidente que estos aspectos deberán tratarse con mayor detenimiento en las clases y que, además, deberá pedirse a los alumnos que estudien por cuenta propia aspectos históricos que son la base del curso. Esto constituye un reto, ya que siempre habrá alumnos más avanzados; por el contrario, si los alumnos tienen bases suficientes existe la posibilidad de profundizar en los temas propuestos en el programa o abarcar otros aspectos no previstos. El tratamiento de casi todos los temas del programa puede iniciarse indagando los conocimientos previos de los estudiantes, obtenidos durante su trayectoria escolar y social o experiencias recientes: ello permitirá aprovechar lo que han aprendido en otros cursos del mismo semestre y las experiencias adquiridas en Escuela y Contexto Social e Iniciación al Trabajo Escolar.

2. Lectura y análisis de textos. La lectura es la principal actividad para abordar los contenidos propuestos en el programa, por lo que para aprovecharla se sugiere que se realice con propósitos definidos; para ello conviene que el maestro prepare guías de lectura que orienten a los alumnos para distinguir conceptos fundamentales, conocer las tesis de algún autor, identificar ideas principales de un texto, expresar sus opiniones respecto al texto de que se trate, etcétera. En algunos casos será necesario que el maestro explique, brevemente, el contexto (social, político e intelectual) en que se produjo el texto correspondiente y señale las circunstancias o tesis –entonces en debate– que son necesarias para su interpretación.

3. Planteamiento y solución de problemas. Para promover la reflexión de los alumnos y analizar los hechos estudiados será útil preguntarse: ¿qué sucedió?, ¿por qué?, ¿cuándo?, ¿qué cambio?, ¿qué permaneció igual?, ¿quiénes participaron?, ¿en qué consistió determinado periodo o acontecimiento?, ¿cuánto duró?, etcétera. De esta manera, los estudiantes desarrollarán su capacidad para explicar los hechos educativos del presente a partir del conocimiento de su origen y proceso de transformación.

4. Ejercicios de imaginación histórica. Este tipo de actividades demanda a los alumnos ubicarse en el lugar de los protagonistas o testigos presenciales de los acontecimientos históricos y, desde esa posición, relatar experiencias, exponer ideas, tomar decisiones, etcétera. Algunos ejemplos son los siguientes:

a) Escribir una carta a algún personaje del pasado (maestros, educadores destacados o funcionarios públicos) para comentarle los cambios ocurridos en la educación, la importancia o trascendencia de sus iniciativas, los retos aún pendientes, etcétera.

b) Elaborar un periódico con noticias breves, artículos de opinión o caricaturas para comentar los hechos estudiados, ubicándose en la época y en las condiciones históricas correspondientes.

5. Redacción de ensayos. La redacción de ensayos es un reto para los alumnos porque implica recordar, clasificar, relacionar y sintetizar información para producir una explicación coherente sobre los hechos y procesos estudiados. De este modo, el curso contribuirá, además, al perfeccionamiento de habilidades básicas (lectura y comunicación escrita), lo cual es un propósito del conjunto del plan de estudios.

Evidentemente las actividades no se agotan con estas sugerencias, es indispensable que los maestros diversifiquen las formas de enseñanza para ampliar las posibilidades de aprendizaje de sus alumnos y comunicarles, mediante la práctica, nuevas formas de enseñar
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