Control del tabaco en el lugar de trabajo Mª Josefa Mosquete Martín






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títuloControl del tabaco en el lugar de trabajo Mª Josefa Mosquete Martín
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3.2.1 LA NICOTINA
Es la sustancia responsable de la dependencia que produce el tabaco en el individuo fumador. Es el principal alcaloide tóxico del humo y uno de los pocos alcaloides no oxigenados, es incolora, oleaginosa, volátil e intensamente alcalina, se cree que es la sustancia responsable del sabor característico del tabaco. Durante la combustión del cigarrillo, la nicotina se destruye en un 35%, otro 35% va a parar al humo ambiental, el 22% se inhala a través de la corriente principal (constituida por el humo que inhala el fumador a través de la boquilla) y el restante 8% se retiene en la porción no consumida del cigarrillo.

Cuando la nicotina se absorbe a través del pulmón, pasa a la circulación general y llega en primer lugar al cerebro, en unos 8 segundos. No existe ninguna otra droga, ni aún administrada por vía intravenosa que desencadene sus efectos a nivel del sistema nervioso central con tanta rapidez como lo hace la nicotina a través del humo del cigarrillo, de ahí que los investigadores coincidan en afirmar que en esta propiedad radique en gran parte su capacidad de generar adicción: efecto máximo en el menor tiempo posible.
En resumen, los efectos de la nicotina sobre el organismo se pueden esquematizar en:


  • Placer, la nicotina puede producir un estado subjetivo de euforia parecido al de las drogas de adicción clásicas (heroína y cocaína), excitación, alivio de la ansiedad.

  • La nicotina puede mejorar las funciones fisiológicas, por ejemplo intensificar la actitud de vigilancia y mejora en el rendimiento intelectual.

  • Reducir el consumo de ciertos alimentos (dulces, de elevado contenido calórico) disminuyendo el apetito.

  • Aumento de hormonas adrenocorticotropas (ACTH), cortisol, lo que puede influir en la capacidad de “manejar el estrés”.

  • Aumento de la presión arterial y vasoconstricción cutánea y coronaria.

  • Aumento del metabolismo de los hidratos de carbono, lipólisis.

  • Relajación del músculo esquelético.



3.2.2 MONÓXIDO DE CARBONO
El monóxido de carbono (CO) es uno de los componentes del humo del tabaco más importante en cuanto a las repercusiones sobre el organismo. Es un gas incoloro, muy venenoso, de elevado poder tóxico, que se produce durante la combustión del tabaco, siendo su cantidad mayor cuando la labor fumada es el cigarrillo, porque el papel de envoltura es una fuente importante de producción añadida de CO.
El monóxido de carbono al ser inhalado en los pulmones pasa a la sangre dificulta el transporte de oxígeno, impidiendo que el oxígeno llegue a las células, no permitiendo que estas ejecuten sus funciones con normalidad. Este es el hecho trascendental, del que derivan todas las acciones perjudiciales del CO sobre el organismo. El CO es un generador importante de hipoxemia (carencia del oxígeno) que agrava la isquemia miocárdica en los pacientes con insuficiencia coronaria.
Además el CO disminuye la adecuada oxigenación de la pared vascular, aumenta la permeabilidad de los lípidos (grasas circulantes) para depositarse y formar placas de ateroma, aumenta el número de glóbulos rojos en la sangre (poliglobulia) con incremento de la adhesividad y agregación de las plaquetas, esto explica la importante participación del CO en el origen de la arteriosclerosis y la aparición de la patología cardiovascular.

3.2.3 ALQUITRÁN
Es uno de los componentes sólidos del humo del cigarro. Es una sustancia de color oscuro, muy nociva para la salud. Está compuesta por varios carcinógenos.

Los carcinógenos son los componentes del humo del tabaco relacionados con la aparición de los diversos cánceres asociados al hábito tabáquico e incluyen un gran número de sustancias contenidas básicamente en fase de partículas, y más concretamente en el alquitrán.
Del grupo de sustancias con actividad carcinogénica contenidas en el humo del tabaco, las mejor estudiadas son los hidrocarburos aromáticos policíclicos (HAP), el formaldehído acetaldehído, las nitrosaminas, los elementos radioactivos, el arsénico, los aditivos y contaminantes y un grupo residual muy heterogéneo. De los HAP (hidrocarburos aromáticos policíclicos), sin duda el más directamente implicado ha sido el alfabenzopireno. Las nitrosaminas, tanto las volátiles como las no volátiles poseen una actividad carcinogénica reconocida.

En cuanto a los elementos radioactivos del tabaco, son muy numerosos, destacando especialmente el radio, torio, plomo-210, polonio-210, carbono-14 y potasio-40. Finalmente por lo que se refiere a los aditivos y contaminantes implicados, los más importantes son los nitratos, unificantes y modificadores del gusto.
En general se acepta que no suele haber nunca una única sustancia responsable del efecto carcinogénico, sino que son diversas las que actúan a través de distintos mecanismos fisiopatológicos. Todavía, desafortunadamente, no es enteramente posible identificar quienes son los fumadores con mayor riesgo para desarrollar cáncer de pulmón.
Sin embargo, es probable que el efecto del tabaco sea favorecido por factores dependientes del propio individuo y factores medioambientales. Lo que está claro es que mientras más tiempo haya estado fumando una persona, y mientras más paquetes de cigarrillos fume al día, mayor riesgo será el de padecer cáncer de pulmón. Según la SEPAR (Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica), la incidencia de este tipo de cáncer en los varones españoles es de 52 casos por cada 100.000 habitantes.

3.2.4 OXIDANTES E IRRITANTES
Por lo que se refiere a los componentes irritantes (oxidantes) del humo del tabaco, se encuentran indistintamente en la fase gaseosa y en la de partículas, siendo los más importantes los fenoles, los ácidos orgánicos, la benzoquinona, acroleina, aldehídos, peroxido de hidrógeno, ácido cianhídrico y el amoniaco.

Estas sustancias, son las responsables de los fenómenos irritativos a nivel de la mucosa de las vías respiratorias y de otras zonas corporales, como la pituitaria (nariz) o la conjuntiva (ojos).
El pulmón humano cuenta con la superficie más grande del organismo en contacto con el medio ambiente, lo que supone que está continuamente expuesto a diferentes elementos procedentes de la contaminación ambiental y microorganismos potencialmente patógenos. A pesar de todo ello, el aparato respiratorio se mantiene estéril gracias a un complejo sistema de defensa que incluye barreras anatómicas, mecánicas, humorales y celulares. Cuando una o varias de estas barreras defensivas no funciona correctamente, el tamaño del contaminante es excesivo o el microorganismo es especialmente virulento, se produce la infección respiratoria. En este sentido, el consumo de cigarrillos se ha relacionado con un aumento de incidencia y la gravedad de las infecciones respiratorias, siendo uno de sus factores de riesgo más frecuente y extendido.

El consumo de tabaco se ha convertido en el factor de riesgo fundamental para el desarrollo de la EPOC (enfermedad pulmonar obstructiva crónica). El abandono del tabaco mejora el pronóstico de la enfermedad, cuyos síntomas principales son la tos, aumento de la producción de esputo, disnea (sensación de falta de aire) y deterioro progresivo de la capacidad pulmonar. Los beneficios del abandono del tabaco se consiguen incluso a edades avanzadas y en fases muy evolucionadas de la enfermedad.

3.2.5 OTRAS CONSECUENCIAS DEL TABACO
El consumo del tabaco en la mujer embarazada está asociado con patología placentaria, aborto espontáneo, parto prematuro y muerte súbita del lactante. En el feto puede producir trastornos del desarrollo estato-ponderal. Los niños, que están sometidos al humo del tabaco ambiental, presentan una mayor incidencia de infecciones de las vías respiratorias altas, otitis media, sinusitis, bronquitis, neumonías, cataratas, cólicos postprandiales etc. Los adultos no fumadores, presentan un incremento del número de casos de cáncer de pulmón, enfermedades cardiovasculares y respiratorias. Algunos efectos comunes en los fumadores crónicos son:


  • Úlceras digestivas.

  • Aparición de faringitis y laringitis, afonía y alteraciones del olfato.

  • Pigmentación de lengua y dientes, así como disfunción de las papilas gustativas etc.

  • Cáncer de estómago y de la cavidad oral.






3.3 PREVALENCIA DEL TABAQUISMO
La prevalencia del consumo del tabaco en la población española de 16 y más años, según los datos de la Encuesta Nacional de Salud (ENS) de España 2001, es de 34,4%, (16,8% exfumadores, 48,6% no fumadores). Se observa un ligero descenso comparando con el mismo dato global obtenido en la primera ENS de 1987, que fue del 38,1%. Esta discreta disminución se debe fundamentalmente a la reducción del hábito de fumar entre los hombres, de un 55% en 1987 al 42,1% en el 2001, ya que las mujeres, y especialmente las más jóvenes han experimentado un aumento pasando de un 23% de 1987 a un 27,2% en la ENS de 2001.
Hay que señalar que los hombres comienzan a fumar antes que las mujeres y que la edad de inicio del consumo del tabaco es más temprana, a los 13-14 años.
Por grupos de edad, el porcentaje de población fumadora más alto se observa en el grupo de 25 a 44 años (52,3%), seguido del grupo de 16 a 24 años (39,7%). Sin embargo, es en este último grupo, en donde se ha producido el mayor descenso en el consumo de tabaco desde 1987.
Por su importancia, tanto como su función modílica dentro de la sociedad como por su actuación profesional, hay que resaltar el consumo de tabaco entre el personal sanitario.
La prevalencia de fumadores es mayor entre los sanitarios (38,9%) en su conjunto que en la población en general (34,4%); las mujeres sanitarias presentan mayor prevalencia de fumadoras que los hombres; la prevalencia de fumadores entre los profesionales sanitarios médicos está disminuyendo progresivamente, encontrándose por debajo de la prevalencia de la población general; los profesionales sanitarios de enfermería presentan una prevalencia de tabaquismo más alta que los sanitarios médicos y que la población en general (especialmente las enfermeras).

3.4 EL TABACO COMO RIESGO LABORAL
La exposición involuntaria al humo ambiental del tabaco (tabaquismo pasivo) supone un riesgo considerable para las personas no fumadoras que han de permanecer y compartir espacios cerrados con otras personas fumadoras. Por el contrario el riesgo asumido por las personas que fuman es voluntario.
El 85% de la polución de interiores corresponde al humo del tabaco ambiental. En los últimos años, se ha demostrado que éste humo tiene efectos sobre la salud y que su inhalación pasiva puede causar determinadas patologías relacionadas con el tabaco como las mencionadas en el apartado 3.2.
La existencia de este riesgo nos aporta argumentos para conseguir la total reducción del tabaquismo en los centros de trabajo.
El humo del tabaco está llevando, en ciertas situaciones, a romper las buenas relaciones de convivencia entre compañeras y compañeros de trabajo.



Muchas veces, los fumadores no acaban de ser conscientes que el humo del tabaco que están consumiendo puede ser molesto para los no fumadores y menos aún que este humo pueda ser nocivo, si se respira de forma continuada.
El fumador vive y entiende el hecho de fumar como un habitual, sin el cual su vida pierde aliciente y ve a los no fumadores como personas molestas, obstinadas en incomodar el placer que les ocasiona fumar su tabaco; se trata de concepciones opuestas de ver el mismo hecho que será difícil de resolver si unos y otros no adoptan una actitud de mutuo respeto.
Los fumadores han de sentir la necesidad de dejar de fumar por propio convencimiento y nunca por imposición, han de ser conscientes, que también es una necesidad para los no fumadores respirar aire libre de humos.

3.4.1 LA PREVENCION DEL TABAQUISMO EN LOS CENTROS DE TRABAJO.
El lugar de trabajo es un entorno adecuado para promover la salud del trabajador así como para modificar los riesgos del individuo.
El problema de salud que plantea la presencia del humo del tabaco en los lugares de trabajo, puede ser abordado teniendo en cuenta la necesaria convivencia en el mismo ambiente de trabajo de personas que fuman y personas que no, partiendo tanto de la voluntad de respetar el derecho de la persona que no quiere estar expuesta a este riesgo (el humo de los otros) como del hecho de que fumar es, además de una decisión, una adicción y, por tanto, se requiere un esfuerzo importante para dejarlo.
Es necesaria la promoción de un marco de diálogo abierto que facilite la participación de todos los sectores afectados (fumadores, no fumadores y exfumadores). De este ambiente de diálogo es de donde habrían de salir las propuestas de mejora de las condiciones de trabajo y de la convivencia: zonas libres de tabaco, pausas, mejoras en la ventilación y en el espacio.

Si el problema no se aborda de forma colectiva, se manifestará como un conflicto entre fumadores y no fumadores.
En caso de conflicto prevalecerá siempre el derecho a la salud de los no fumadores.
Con fecha 13 de enero del 2003, el Gobierno y las Comunidades Autónomas han aprobado en el Consejo Ínterterritorial de Salud el Plan Nacional de Prevención y Control del Tabaquismo 2003-2007, en el que se prohíbe fumar en los Organismos Públicos y todos los centros de trabajo.
En el 2003 no se podrá fumar en ningún centro educativo, sanitario, ni en ningún organismo público. En el 2007 en cualquier centro de trabajo.
Según las previsiones del Ministerio de Sanidad se espera que para el año 2005 más de la mitad de las empresas en España garanticen a los fumadores pasivos su derecho a trabajar en un lugar libre de humos.
También ve necesario establecer los requisitos mínimos de los espacios habilitados para los fumadores, incluye fijar un sistema claro de sanciones e infracciones.
Potenciará que todos los actos en lugares cerrados promovidos o subvencionados por la Administración Pública sean declarados sin humo.
La protección de la salud de la población y evitar el tabaquismo pasivo, es otro de los aspectos destacados del Plan, para lo que se informará a la población de su derecho a respirar aire no contaminado por el humo del tabaco.
El humo ambiental del tabaco se incluirá en el listado de sustancias nocivas ambientales y se promoverá una norma comunitaria para clasificar ese humo como “agente carcinógeno del lugar de trabajo”, a través de la Agencia Europea de Seguridad y Salud en el Trabajo.
El Plan prevé también el desarrollo de una normativa para regular la publicidad y el patrocinio del tabaco y facilitar a los fumadores el abandono de la adicción con los recursos necesarios para poner a su alcance los programas de deshabituación tabáquica.
El documento también incluye “controlar el buen uso” de las máquinas expendedoras. Existe ya la tecnología necesaria para que la propia máquina pueda comprobar que la persona que adquiere la cajetilla es menor de edad, “a través de un sistema de tarjetas u otros sistemas.
El objetivo del Plan es que el número de fumadores mayores de 16 años quede por debajo del 30% en el año 2007

3.5.-PREVENCIÓN DEL TABAQUISMO
Las distintas Administraciones Públicas, Central, Autonómicas y Local, conscientes de que el tabaquismo constituye uno de los principales problemas de Salud Pública vienen realizando Campañas de prevención del consumo de tabaco.
La disminución de los efectos nocivos del tabaco sobre la salud de la población permite dos intervenciones posibles:




  • Prevenir que los jóvenes comiencen a fumar.

  • Conseguir que los fumadores abandonen el hábito.



Un programa de prevención y control del tabaquismo no puede limitarse a los niños y jóvenes, sino que ha de prestar atención a otros grupos de población y mediante diversas medidas de actuación, de modo que se consiga reducir de forma global el número de fumadores, prestando consejo y ayuda cuando sea preciso. Asimismo, será necesario tratar de reducir la cantidad de sustancias nocivas que inhalan aquellos fumadores que no pueden dejar el hábito, proteger la salud de los no fumadores de los efectos nocivos del tabaco, y en definitiva, crear un ambiente social favorable para respetar y mantener una sociedad sin humo.
Para alcanzar estos objetivos, es posible desarrollar tres tipos de actuaciones, que resultan complementarias:


  • Información y educación sanitaria

  • Legislación

  • Asistencia terapéutica

La educación sanitaria y la legislación son los dos instrumentos fundamentales de actuación de que dispone la Administración Sanitaria para controlar el tabaquismo. Ambas medidas han de aplicarse de forma conjunta y coordinada para que sean efectivas, con actuaciones encaminadas en una misma dirección.

3.5.1 INFORMACIÓN Y EDUCACIÓN SANITARIA
Constituyen las medidas principales para alcanzar los objetivos de prevención y control del hábito tabáquico.



Los programas de información están destinados, principalmente, a despertar la atención de la población y favorecer la comprensión de la naturaleza y la magnitud del problema del tabaquismo por parte del público y de las personas relevantes de la sociedad, en definitiva se trata de crear un ambiente social en el que puedan prosperar los programas de educación sanitaria. Estos últimos, por su parte, tratan de adecuar los comportamientos de la población a las necesidades de la salud, es decir, modificar comportamientos y actitudes de manera que los individuos elijan las opciones más favorables para su salud y la de la comunidad.
Los objetivos que se persiguen con la información y educación para la salud, pueden concretarse en los siguientes:


    • Conseguir que el público esté informado de las consecuencias del consumo del tabaco para la salud y comprenda el problema y su magnitud.




    • Lograr que las personas que puedan tomar decisiones (políticos y dirigentes) adquieran conciencia de la necesidad de controlar el tabaquismo y de las posibilidades de actuación.




    • Procurar que las personas cuyo ejemplo y acciones son fundamentales en la lucha antitabáquica tomen conciencia de la importancia de su papel y actúen en consecuencia (sanitarios).




    • Contrarrestar los efectos de la información inexacta, en especial la

difundida por los fabricantes de cigarrillos.


    • Ayudar a proteger los derechos de los no fumadores.




    • Crear una atmósfera social en la cual la abstinencia de fumar sea considerada conducta normal y socialmente aceptable.





La información puede dirigirse a la población general, mediante métodos indirectos de comunicación-carteles, folletos, prensa, radio, etc.- o bien a grupos específicos de población de interés o características especiales. Los medios de comunicación de masas resultan particularmente útiles al comienzo de un programa antitabáquico por su gran cobertura y penetración en un público heterogéneo, lo que permite que la gente conozca el problema, se interese por él y se cree una cierta sensibilización colectiva.
Los programas y actividades de educación dirigidos a niños y jóvenes centran su atención en prevenir que se inicien en el hábito de fumar, tienen como ámbito de actuación la escuela y centros de formación y cuentan con maestros y educadores como agentes fundamentales para su ejecución.
En cambio en los adultos el objetivo es que dejen de fumar, por eso la educación ha de ser persuasiva, es decir informativa y motivadora. Los servicios de salud, los centros de trabajo y los medios de comunicación son los lugares idóneos de actuación en este grupo de población y los agentes principales el personal sanitario y los profesionales de los medios de comunicación. El personal sanitario desempeña un papel muy importante en la prevención y control de tabaquismo.
El papel que juegan estos profesionales de la salud en el control del tabaco, viene dado por las cuatro funciones que desempeñan: modélica, social, de apoyo y educadora.
Los profesionales actúan como modelos para la población, de ahí la importancia de su testimonio sobre lo perjudicial que el consumo de tabaco es para la salud.
Por otro lado los sanitarios pueden apoyar a los fumadores en sus intentos de abandonar el hábito tabáquico e intervenir mediante el consejo sanitario, dada la posición privilegiada que tienen para actuar.
Cabe destacar además, que uno de los motivos más aducidos por la población fumadora y exfumadora para dejar de fumar es el consejo médico.
La consideración social de los profesionales sanitarios, como expertos de la salud, les convierte en principales agentes de desarrollo de programas de prevención asociados al consumo de tabaco. Por otro lado los comportamientos, hábitos y actitudes del personal sanitario “prescriben opinión” y por tanto pueden actuar como vehículos de transmisión de estilos de vida saludables.
Solo se conseguirán cambios sociales favorables en materia de tabaquismo y como consecuencia en salud pública, cuando las capas de población activas e influyentes como la de sanitarios, educadores, políticos, líderes de opinión, intelectuales etc., vayan configurando con absoluta normalidad una nueva mayoría de no fumadores o de exfumadores. No hay mejor prevención real para niños y jóvenes que la percepción de una norma social sana y positiva.

3.5.2 LEGISLACIÓN
Las medidas legislativas son un elemento fundamental que ayudará al buen desarrollo y éxito de los programas de educación en la prevención y control del tabaquismo.
Numerosas instituciones nacionales e internacionales, han establecido los riesgos que para la salud de la población entraña el hábito del consumo del tabaco. Así la Organización Mundial de la Salud, define entre sus objetivos prioritarios, instar a los diferentes gobiernos para que adopten las medidas necesarias para disminuir dicho hábito, considerado uno de los principales agentes causales de morbilidad y mortalidad en la población adulta.
Todo ello exige que el gobierno, consciente de esta realidad, adopte las medidas destinadas no sólo a reducir la inducción al consumo de tabaco, sino también, a promover los legítimos derechos a la protección de la salud de los no fumadores.
La legislación española en este sentido es muy concreta, el único inconveniente es que no hay una sensibilización ciudadana para hacerla cumplir.
La CONSTITUCIÓN ESPAÑOLA en su artículo 43, reconoce el derecho a la protección de la Salud, estableciendo como competencia de los poderes públicos, la organización y tutela de la salud pública, a través de medidas preventivas y de los servicios necesarios.
La LEY GENERAL DE SANIDAD en su artículo 25.2, declara que deberán establecerse prohibiciones y requisitos mínimos para el uso y tráfico de los bienes, cuando supongan un riesgo o daño para la salud.

En el REAL DECRETO 192/1988 de 4 de marzo del Ministerio de Sanidad y Consumo, establece las limitaciones en la venta y uso del tabaco para la protección de la salud de la población. Posteriormente el REAL DECRETO 1293/1999, de 23 de julio, modifica las limitaciones establecidas en el anterior R. D. en los arts. 6 y 7.
En esta ley se especifica que:
Art. 1. Se declara al tabaco sustancia nociva para la salud de la persona. En consecuencia, en caso de conflicto prevalecerá siempre el derecho a la salud de los no fumadores sobre el derecho de los fumadores a consumir labores de tabaco en todos aquellos lugares o circunstancias en que pueda afectarse al derecho a la salud de los primeros, conforme a los términos del presente REAL DECRETO.
Art. 4º.1 No podrán venderse labores de tabaco en los establecimientos sanitarios, en los escolares o en los destinados preferentemente a la atención de la infancia y juventud.
2.- La expendición de labores de tabaco por medio de máquinas automáticas de venta solo podrá realizarse en lugares cerrados.
Art. 6. 1. Existirá prohibición absoluta de fumar en todos los vehículos o medios de transporte colectivo, urbano e interurbano. Tendrán la consideración de vehículos de transporte colectivo los funiculares y teleféricos.
3.- Se prohíbe fumar en los vehículos de transporte escolar y en todos los destinados total o parcialmente al transporte de menores de 16 años y enfermos.
4.- No se permitirá fumar en los transportes ferroviarios y marítimos, excepto en cubierta al aire libre. No obstante, podrán reservarse vagones o camarotes completos o departamentos para fumadores, incluyendo cabinas de literas y camas, utilizadas por más de una persona, siempre en cuantía igual o inferior al 36% del total de las plazas.
5.- En aplicación de este Real Decreto y en ejercicio de sus competencias, las autoridades locales podrán establecer la prohibición de fumar en los vehículos autotaxis pertenecientes a su término municipal cuando se encuentre ocupados por viajeros
6.- Las empresas titulares de los medios de transporte serán responsables del exacto cumplimiento de estas normas.
Art. 7.1. No se permitirá fumar en :


  1. Lugares donde exista mayor riesgo a la salud del trabajador por combinar la nocividad del tabaco con el perjuicio ocasionado por el contaminante industrial.

  2. Cualquier área laboral donde trabajen mujeres embarazadas.

2.- Con las excepciones señaladas en el artículo 8. de esta disposición no se permitirá fumar en:


  1. Centros de atención social destinados a menores de dieciséis años.

  2. Centros, servicios o establecimientos sanitarios definidos según el R.D. 2177/1978, de 1 de Septiembre, por el que se aprueba el registro, catalogación e inspección de centros, servicios y establecimiento sanitarios.

  3. Centros docentes.

  4. Zonas de las oficinas de la Administración Pública destinadas a la atención directa al público.

  5. Locales donde se elaboren, transformen, preparen o vendan alimentos, excepto los destinados principalmente a consumo de los mismos.

  6. Salas de uso público general, lectura y exposición.

  7. Locales comerciales cerrados con frecuente congregación de personas.

  8. Salas de teatro, cinematógrafos y otros espectáculos públicos y deportivos.

  9. Ascensores y elevadores.

  10. Aeronaves en vuelo comercial cuyo origen y destino esté en territorio nacional.


3.-Se solicitará la colaboración de los Comités de Seguridad e Higiene en el Trabajo y los Comités de Empresa en la ejecución y en la vigilancia de estas normas.
Art. 8.1. Se habilitarán zonas diferenciadas para fumadores ostensiblemente señalizadas. En caso de que no fuese posible delimitar lugares alternativos para fumadores, se mantendrá la prohibición de fumar en todo el local, advirtiendo mediante una adecuada señalización al usuario.
3.-En los centros y establecimientos sanitarios la Dirección del mismo diferenciará y señalizará las áreas específicas donde se permite fumar, que serán en todo caso independientes para los usuarios de los servicios y visitantes y para el personal de centro.
Art.9. En todos los casos los titulares de los medios de transporte, de los locales y establecimientos mencionados en los art. 6, 7 y 8, serán responsables del estricto cumplimiento de estas normas.
Art. 11.1. El incumplimiento de lo dispuesto en el presente Real Decreto, será objeto de las correspondientes sanciones administrativas, previa instrucción del oportuno expediente, sin perjuicio de las responsabilidades civiles, penales o de otro orden que puedan concurrir.

4.- Son infracciones sanitarias leves:

- La falta o incorrecta señalización de las zonas o áreas a que se refiere el Art. 8.
La ley 31/1995, de 8 de noviembre, de Prevención de Riesgos Laborales, obliga a los empresarios a proteger la salud de los trabajadores mediante la adopción de medidas efectivas.
Por su parte, en el REAL DECRETO 486/1997, de 14 de Abril, se establecieron las disposiciones mínimas de seguridad y salud en los lugares de trabajo. En su artículo 7, anexo III, referente a condiciones ambientales en los lugares de trabajo, nos dice que:
1.- La exposición a las condiciones ambientales en los lugares de trabajo, no debe suponer un riesgo para la seguridad y la salud de los trabajadores.
2.-Así mismo , y en la medida de lo posible, las condiciones ambientales de los lugares de trabajo, no deben constituir una fuente de incomodidad o molestia para los trabajadores.
3.- En relación a la ventilación, la renovación mínima del aire de los locales de trabajo, será de 30 metros cúbicos de aire limpio por hora y trabajador, en el caso de trabajos sedentarios en ambientes no calurosos ni contaminados por humo de tabaco y de 50 metros cúbicos, en los casos restantes, a fin de evitar el ambiente viciado y los olores desagradables.
El sistema de ventilación empleado y, en particular, la distribución de las entradas de aire limpio y salidas de aire viciado, deberán asegurar una efectiva renovación del aire del local de trabajo.

En cuanto al REAL DECRETO 665/1997, de 12 de mayo, establece que el empresario garantizará que los trabajadores reciban la formación adecuada sobre los riesgos adicionales debidos al consumo de tabaco.

3.5.3 ASISTENCIA TERAPÉUTICA
Más del 90% de los fumadores desearían dejar de serlo y la mayoría lo han intentado al menos una o más veces. La mayor parte de los que abandonan definitivamente el tabaco lo consiguen sin la ayuda de programas específicos ni intervenciones clínicas.
Las razones más comunes que aportan los exfumadores para haber conseguido dejar el tabaco son la aparición de problemas de salud, como enfisema o infarto de miocardio; una fuerte presión por parte de la familia; la influencia de los amigos y compañeros de trabajo; el elevado coste de los cigarrillos, especialmente en personas de baja extracción socioeconómica; temor a la aparición de efectos adversos en su propia salud o en la de sus hijos o bien a la posibilidad de que los hijos se hagan fumadores; y finalmente la preocupación por los efectos negativos sobre el medio ambiente y la falta de aceptación social.
Sin embargo, hay personas en situación de especial riesgo por sus condiciones de salud, fundamentalmente con patología respiratoria y cardiovascular, para las que el tabaco supone un factor agravante considerable o bien fumadores actualmente sanos que desearían abandonar el tabaco, pero que son incapaces de hacerlo por sí mismos. En estos casos es cuando se hace necesaria la ayuda terapéutica, para lo que existen tres posibles aproximaciones: programas para dejar de fumar, intervención clínica y programas especiales de intervención comunitaria.


  • Programas para dejar de fumar: Cada vez son más numerosas y variadas las actividades de este tipo. La mayoría consisten en grupos de 8 a 15 personas dirigidos por un líder, que habitualmente es un psicólogo o educador sanitario. Generalmente estos programas se basan en técnicas de modificación de comportamiento que aumentan la capacidad de los participantes para resistir la urgente necesidad de fumar.




  • Intervenciones clínicas. El consejo para dejar de fumar ofrecido por el personal sanitario de forma regular a todos los pacientes fumadores, junto con la abstinencia de usar tabaco de los profesionales, tienen un considerable impacto en lograr el abandono del hábito .Existe también un tratamiento farmacológico (terapia sustitutiva con nicotina y medicaciones sin nicotina, entre las que destaca el Bupropión), que se realizará de forma individualizada y bajo prescripción facultativa.




  • Programas especiales de intervención comunitaria: Se trata de programas dirigidos a un amplio número de participantes encaminados a reducir el tabaquismo y generalmente otros factores de riesgo cardiovascular. Estas experiencias se han desarrollado fundamentalmente en Estados Unidos y no están muy extendidas ni bien evaluada su eficacia.

4.-CONCLUSIONES


    • El tabaquismo es un hábito social, que constituye en España la principal causa de mortalidad y morbilidad prematura evitable.




    • El consumo crónico del tabaco ocasiona más muertes al año que el sida, alcoholismo, accidentes de tráfico, drogas ilegales, homicidios y suicidios JUNTOS.




    • Alrededor del tabaco existen muchos intereses, pero el resultado para la sociedad y para las personas es totalmente negativo.




    • El 85% de la polución de interiores corresponde al humo del tabaco ambiental.




    • La prevalencia de fumadores es mayor entre los sanitarios (38,9%) en su conjunto, que en la población en general (34,4%).




    • El tabaquismo constituye una fuente de conflicto en los lugares de trabajo. En caso de conflicto prevalecerá siempre el derecho a la salud de los no fumadores.




    • Para prevenir el tabaquismo, es necesario una intervención en todos los grupos de población y poner en marcha tres tipos de actuaciones: una información y educación sanitaria; el cumplimiento de la Legislación y una asistencia terapéutica.


5.- BIBLIOGRAFÍA

A. LEGISLACIÓN:

1. La constitución Española. Art.43.

2. La Ley General de Sanidad. Art.25.2.

3. La Ley 31/1995. De 8 de Noviembre. De Prevención de Riesgos Laborales. Quinta edición. 2002.

4. El Real Decreto 192/1988, de 4 de Marzo.

5. El Real Decreto 486/1997, de 14 de Abril.

6. El Real Decreto 665/1997, de 12 de Mayo.

7. El Real Decreto 1293/1999, de 23 de Julio.

B. LIBROS:
1. Moreno Ardenillo, J.J.; Herrero García de Osma, F.J.

TABAQUISMO, PROGRAMA PARA DEJAR DE FUMAR”. Ed.Díaz de Santos, S.A.Año 1998.

2. Torre Iglesias, M.; Francisco Polledo, J.J.”SALUD PARA FUMADORES.”Ed.Saber Vivir,S.L.Año 1999.

C. TEXTO OFICIAL:


    1. PLAN SECTORIAL DE PREVENCIÓN Y CONTROL DE TABAQUISMO”.

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D. ARTÍCULO CIENTÍFICO PUBLICADO EN REVISTA:

1. “PREVALENCIA DEL CONSUMO DE TABACO EN LOS PROFESIONALES SANITARIOS DEL INISALUD 1988, ESPAÑA”. Gil López, E.et al. “PREVENCIÓN DEL TABAQUIMO”.2000;Vol.2;2(1):22-31.

E. GUÍA:

1. Nerón de la Puerta, I. et al.”LO QUE USTED DEBE SABER” Ed.Mutua de Accidentes de Trabajo y Enfermedades Profesionales de la Seguridad Social Nº11”.

F. DOCUMENTOS Y NOTAS DE PRENSA SACADOS DE INTERNET:


  1. ACTIVIDADES DE COORDINACIÓN Y COLABORACIÓN”. http://www.msc.es




  1. CELIA VILLALOBOS ENTREGA LOS PREMIOS DE CONCURSO: DEPORTE SIN TABACO .JUEGA LIMPIO”.http://www.msc.es/notas2002.


3. “COMISIÓN DEL TABAQUISMO .DÍA MUNDIAL SIN TABACO, 31 DE MAYO DEL 2002”.http:www.smu.org.uy.”
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  1. EL TABACO TAMBIÉN UN RIESGO LABORAL”http://www.fesibac.com.




  1. PREVALENCIA DEL HÁBITO TABAQUICO”.http://www.msc.es/salud.




  1. PROGRAMA DE PREVENCIÓN DEL TABAQUISMO EN PROFESIONALES SANITARIOS”.http://www.msc.es.




  1. RESEÑA HISTÓRICA TABACO”.http://www.mineduc.cl/prevención.


13. “TABACO Y SALUD LABORAL”. http://www.sec-sec.org.
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