Historia de España La España del siglo XVIII 2ºBachillerato






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fecha de publicación04.07.2015
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Historia de España La España del siglo XVIII 2ºBachillerato

  1. La España del siglo XVIII.

El s. XVIII se caracterizó por importantes cambios, tanto a nivel político como ideológico, y de costumbres que llegaron a España procedentes de Europa y que convivieron en difícil equilibrio con la tradición española de los siglos XVI y XVII. El signo visible del cambio es la llegada de una nueva dinastía procedente de Francia: los Borbones.

    1. La Guerra de Sucesión y el Tratado de Utrecht.

El episodio final de la decadencia española como potencia europea fue el reinado de Carlos II. En 1700 murió sin descendencia, siendo el último Austria español. Luis XIV, rey Borbón de Francia, estaba casado con la hija de Felipe IV, y propuso a sus hijos. Existía otra rama de la dinastía Austria en Alemania, resultando el archiduque Carlos de Habsburgo candidato al trono. En su testamento, Carlos II dejaba la corona al francés Felipe de Anjou, pues era el nieto de Luis XIV, el monarca más poderoso de Europa en ese momento y, por tanto, el mejor aliado posible.

En Europa no sentó bien que Francia se anexionara todos los territorios españoles, por lo que, cuando el archiduque Carlos reclama sus derechos al trono, Inglaterra, Holanda, Austria, Saboya y Portugal le apoyan.

Coronado Felipe V, el reinado del primer Borbón español (1700-1746), se inició la Guerra de Sucesión a la Corona española (1701-1713). Esta guerra fue tanto europea como civil ya que Felipe V representaba el modelo centralista francés y fue apoyado por Castilla, mientras que Carlos de Habsburgo personificaba el modelo foralista, apoyado por la Corona de Aragón.
La guerra terminó con el reconocimiento de Felipe V como rey de España mediante el Tratado de Utrecht, con la condición de que renunciara a cualquier derecho sobre la corona francesa. Para llegar a este acuerdo, se produjo un acontecimiento clave: Carlos de Habsburgo heredó en 1711 el Imperio alemán y se desinteresó de su aspiración a reinar en España. Los países europeos retiraron su apoyo a Austria para evitar volver a un imperio español como fue el de Carlos I, V de Alemania. En la firma del tratado de Utrecht, España perdía todos sus territorios europeos (Países Bajos, Sicilia, Saboya, Nápoles, Gibraltar...), además del monopolio del comercio con las Indias. Este tratado también marcó el inicio de la hegemonía británica y la derrota de los borbones en Europa.

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    1. El cambio dinástico. Los primeros Borbones.

FELIPE V trajo a nuestro país a la dinastía reinante en Francia: los Borbón. Su reinado, que abarca casi medio siglo, solo fue interrumpido por un breve periodo de tiempo (1724) en el que, debido a una fuerte depresión y al deseo de aspirar al trono francés, abdica en su hijo Luis I (nacido de su primer matrimonio con Luisa Gabriela de Saboya), quien murió inesperadamente.

  • Política interior: Emprendió importantes reformas de la administración basándose en dos principios propios del absolutismo de su abuelo Luis XIV: la centralización (el rey es el depositario del poder y las demás instituciones políticas actúan como delegadas del mismo) y la unificación (igualdad institucional para todo el territorio).

    • Decretos de Nueva Planta: unificación jurídica e institucional. Anuló los fueros catalano-aragoneses, uniformizando los territorios según las leyes de Castilla (también como venganza por haber ayudado al archiduque Carlos de Austria en la Guerra de Sucesión) Los fueros de las provincias vascas y Navarra se mantuvieron ya que le apoyaron durante la Guerra de Sucesión. Además se suprimen las Cortes particulares (serán Cortes únicas, reunidas una vez por reinado para jurar lealtad al rey). Con estos decretos se consiguió imponer el centralismo en España.

    • Para gobernar, el rey se ayudaba de unos secretarios de Estado y de Despacho, especializados (precedente de los ministros actuales). Se reunían en el Gabinete. Con la figura de los secretarios, los Consejos fueron decayendo. Sólo el Consejo de Castilla mantuvo su rango de máximo órgano político.

    • División del territorio en intendencias (similares a las provincias, dejando atrás la antigua división en reinos). Frente a cada provincia se sitúa un Capitán General (en lugar de un virrey) procedente de la Guerra de Sucesión, que asumía funciones administrativas y políticas además de las militares.

    • Las Reales Audiencias se mantuvieron para las cuestiones judiciales; y siguiendo el modelo francés, se creó la figura de los Intendentes, funcionarios encargados de las cuestiones económicas. En los Ayuntamientos se mantuvieron los cargos de Corregidor y Alcalde Mayor.

  • Política exterior: en la primera parte de su reinado, Felipe V abandona la idea de hegemonía. Su política es de potenciación colonial y se centra en el interior del país. Tras su depresión y los dos meses de reinado de su hijo Luis, su política cambia de rumbo. Comienza una política ambiciosa, destinada a recuperar los territorios perdidos en el Tratado de Utrecht. Su segunda mujer, Isabel de Farnesio, reconquista una serie de ducados italianos para sus hijos (pues el trono de España tenía asegurada la descendencia con Luis y Fernando, hijos del primer matrimonio del rey) con la ayuda de su ministro Alberoni y mediante los pactos de familia con Francia (tratados de ayuda y defensa mutua entre los borbones de Francia y los de España que tienen como consecuencia la rivalidad con Inglaterra).

    • Primer pacto de familia (1773): Carlos (futuro Carlos III) en el Reino Nápoles y Sicilia.

    • Segundo pacto de familia (1743): Felipe en el ducado de Parma.


FERNANDO VI (1746-1759), segundo hijo de Felipe V y Luisa Gabriela de Saboya. Casado con Bárbara de Braganza, no tuvo descendencia. A su muerte, su hermano Carlos (hijo de Felipe V e Isabel de Farnesio) se convierte en rey de España.

  • Política exterior: mantuvo una política de neutralidad, defendida por sus principales colaboradores: José de Carvajal (anglófilo) y el Marqués de Ensenada (francófilo). También siguió una política de construcción naval y de control del comercio americano, incrementando los ingresos y disminuyendo el fraude. Fue el primero en firmar un Concordato con la Santa Sede, por el cual los reyes españoles controlan los nombramientos de los cargos eclesiásticos a cambio de la manutención económica de la Iglesia (política regalista).

  • Política interior: fue el primer rey que supo adaptarse a la situación del país. Tras dos siglos de crisis, se pone en marcha el plan económico más ambicioso de España. Su ministro Ensenada, además de continuar con la restauración de la potencia naval, realizó un catastro (1750) para evaluar la población, la riqueza y los niveles de ingresos de Castilla. Era el paso previo para crear un nuevo sistema impositivo centralizado y unificado. El gobierno decidiría anualmente la cantidad que debería aportar cada provincia y a continuación todos los habitantes, pagarían en proporción a sus bienes y riquezas. La fuerte oposición nobiliaria hizo que se abandonase este proyecto en 1776. Por primera vez, se puede hablar de unificación del país.

Carlos III, hermano de Fernando VI y rey de Nápoles y Sicilia, fue el que heredó el trono. Su gobierno está influido por lo aprendido en Nápoles y Sicilia, por la tendencia cultural de la Ilustración. Aplica el despotismo ilustrado, busca mejorar las condiciones de vida del pueblo adoptando una actitud paternalista.


    1. Reformas en la organización del Estado. La monarquía centralista.

El aspecto fundamental de la política española durante el s.XVIII es la uniformidad institucional llevada a cabo por los Borbones siguiendo el modelo unificador y centralista francés.

  • Política uniformadora:

    • Los Decretos de Nueva Planta (1707-1716) abolían las autonomías políticas pactistas amparadas por los fueros de la Corona de Aragón y se les imponía la legislación y lengua castellana como castigo a su participación durante la Guerra de Sucesión a favor del pretendiente austriaco.

    • Por primera vez se puede hablar de un Estado único y uniforme en España, aunque impuesto por la fuerza. Sólo el Reino de Navarra, y las provincias de Vizcaya, Álava y Guipúzcoa (provincias exentas) conservaron su régimen foral y su autonomía.

    • Las reformas políticas del s. XVIII se basan en el fortalecimiento del poder real, ya absolutista, al concentrar en sus manos todos los poderes (legislativo, ejecutivo y judicial).

  • Política centralista, basándose en las leyes castellanas:

    • El castellano será el idioma oficial y se iniciará una política de persecución lingüística.

    • Se fortaleció el papel de Madrid como capital. En ella se concentraban todas las dependencias burocráticas y de poder.

    • El gobierno se componía de Secretarías de Estado y del Despacho Universal, antecedentes de los actuales ministerios. Los antiguos Consejos estuvieron bajo la autoridad de estos Secretarios.

    • Se olvidó la antigua división territorial en reinos para imponer una nueva en provincias, al frente de las cuales se situaba un Capitán General, que asumía funciones administrativas y políticas además de las militares. Estos eran nombrados por el rey y ejecutaban sus órdenes.

    • Otras novedades administrativas son los Intendentes, altos funcionarios a cargo de una provincia que controla además la hacienda local (ingreso para el rey) orden público, reclutamiento de tropas, etc.

    • La justicia se mantuvo en manos de la Chancillería y de las Audiencias.

    • Se reorganiza el sistema fiscal en busca de una mayor eficacia en la Hacienda pública unificando y generalizando los impuestos que, en un principio, sólo Castilla pagaba.

    • En cada ciudad destaca la figura del corregidor, verdadero delegado real.

    • Las Cortes (una para todo el reino), solo se convocan una vez cada reinado, para jurar al heredero al trono.

    • Por último, cabe señalar la implantación del nuevo sistema sucesorio borbónico, la Ley Sálica, por la cual las mujeres quedan excluidas de la sucesión al trono y de las herencias, sustituyendo al anterior sistema basado en las partidas (libro de leyes escrito por Alfonso X, las mujeres podían reinar y heredar pero los hombres tenían preferencia).




    1. La práctica del Despotismo ilustrado. Carlos III.

Carlos III (1759-1788), hijo de Felipe V y hermanastro de Fernando VI, antes de ser rey de España desempeñó el cargo de rey de Nápoles y Sicilia. Introdujo en España el despotismo ilustrado que imperaba en la Europa de su época. Este sistema suponía la colaboración de las nuevas ideas de la ilustración con el absolutismo monárquico, que dejaba de justificarse únicamente en su origen divino para encontrar su justificación en la búsqueda del bien del pueblo. Carlos III reformó Madrid (el mejor alcalde) y logró modernizar la corte.

El despotismo ilustrado suele resumirse en la frase “todo para el pueblo, pero sin el pueblo”. Desde 1766, con un equipo de ilustrados (Campomanes, Floridablanca, Aranda, etc.) se inician políticas económicas y sociales reformistas, como las llevadas a cabo en la agricultura, educación o en el campo religioso intentando controlar a la poderosa iglesia española. Las reformas fueron muy limitadas y muchas veces no cumplieron los objetivos.

Las principales medidas fueron las siguientes:

  • Se potenció la industria y el comercio: se rompió el monopolio de los gremios; se establecieron, con escaso éxito económico, las Reales Fábricas apoyadas por el Estado (armas, astilleros, vidrio, tapices…). Las industrias textiles privadas catalanas fueron más competitivas que las empresas estatales. Los avances manufactureros más significativos del siglo se dieron en regiones costeras, como la industria textil catalana o las ferrerías del País Vasco. Respecto al comercio, se adoptaron medidas conducentes a integrar el comercio nacional, como la mejora de las vías comunicación (Canal de Castilla) o la supresión de las aduanas interiores. Un decreto de 1778 estableció la liberalización del comercio con América, acabándose con el monopolio de la Casa de Contratación. Sin embargo, se manutuvo la política comercial proteccionista respecto a las demás potencias.

  • Reforma agraria: con el aumento de la población, se incrementó la demanda por lo que era necesario producir más. La monarquía se limitó a adoptar medidas parciales que no atentasen contra los intereses económicos de los estamentos privilegiados. Se procede al arrendamiento de tierras municipales, la colonización de nuevas tierras -planificada y financiada por la corona-. Se crearon asociaciones como las Reales Sociedades Económicas de Amigos del País y se prepararon diversos planes de reforma como el Memorial Ajustado de Campomanes y el Informe sobre la Ley Agraria de Jovellanos

  • Regalismo: se sometió a la Iglesia al control del Estado. El regalismo propugnaba la superioridad del rey frente a la Iglesia en cualquier ámbito que no fuera la pura doctrina religiosa. En el fondo estaba la intención de los monarcas de no ver limitado su poder absoluto por la Iglesia y poder controlar la Iglesia dentro de sus fronteras. Algunas de las regalías fueron el control estatal de los documentos procedentes de Roma y la intervención en la designación de cargos eclesiásticos (Patronato regio). Los problemas que surgieron entre el Estado y Roma culminaron con la expulsión de los Jesuitas (1767) fundados por San Ignacio de Loyola, quienes fueron acusados de haber instigado en Madrid los motines de 1766, aunque el verdadero problema era que debían obediencia al papado y no al Estado.

  • Se fomentó el contacto con las nuevas corrientes culturales y se desarrolló la investigación científica. En este sentido podemos destacar las Sociedades Económicas de Amigos del País. Estas sociedades surgen en el s. XVIII, apoyadas por el ministro Campomanes hasta llegar a ser más de 50, íntimamente ligadas al espíritu reformista de la Ilustración. Solían situarse en las ciudades y formaban parte de ellas mayoritariamente burgueses. Tenían el objetivo común de desarrollar las “ciencias útiles”, propiciando el progreso técnico y la reflexión económica. Igualmente importantes son las reformas en la educación y la aparición de la prensa.

La Ilustración fue considerada algo puramente extranjero que puso en alerta a la Inquisición. Surgió así el ultramontanismo, la reacción española –especialmente de los clérigos- frente a la Ilustración. Durante esta época, sin embargo, se crearon las Reales Academias de las profesiones liberales, fijando cánones, la gramática de la lengua, estudios históricos, potencian el estudio de sus disciplinas, etc. También se quitó poder al sector clerical en materia de universidades y colegios mayores, ya que monopolizaba la educación y se le consideraba responsable del gran índice de analfabetismo del país.


    1. Evolución de la política exterior durante el siglo XVIII.

Dos fueron los objetivos de la política exterior de los Borbones hasta el reinado de Carlos IV: recuperar los territorios perdidos en el tratado de Utrecht y contrarrestar el poder naval inglés que constituía una constante amenaza para las colonias españolas en América. Para ello, la política exterior española se basó en la alianza con Francia, concretada en varios Pactos de Familia, y el enfrentamiento con Inglaterra en el Atlántico ante la amenaza británica a las posesiones españolas en las Indias.

  • Felipe V: firmó los dos primeros Pactos de Familia, en 1733 y 1743 (tratados internacionales que vinculaban los intereses de los Borbones franceses y españoles, sellando así la colaboración con Francia que se mantendría durante todo el s.XVIII), con el fin de poder instalar en el trono de Nápoles a su hijo Carlos (Carlos III) y a Felipe como duque de Parma.

  • Fernando VI: periodo de neutralidad en la política exterior española. En la Paz de Aquisgrán (1748), España consiguió el reino de las Dos Sicilias para el infante Don Carlos y los ducados de Parma, Plasencia y Guastalla para el infante Felipe. También se firmó el Concordato con la Santa Sede en 1753, por el que se concedía a los reyes españoles el Patronato Universal sobre la Iglesia (política regalista).

  • Carlos III: firma el Tercer Pacto de Familia (1761) que unía nuestro país a Francia frente a Inglaterra en la guerra de los Siete Años (1756-1763) y la guerra de la Independencia de las colonias inglesas de América del norte (Estados Unidos), cuya paz supuso para España recuperar Menorca y Florida y Sacramento . No así Gibraltar que quedará en manos inglesas.

  • Carlos IV: completamente marcado por la Revolución Francesa, que además de acabar con la vida del rey de Francia Luis XVI puso fin al Antiguo Régimen. Esta situación trajo como consecuencia que se acabase con las reformas abiertas por los ilustrados y llevará a la guerra de la Independencia contra Napoleón en los inicios del siguiente siglo.



    1. La política borbónica en América durante el siglo XVIII.

El siglo XVIII fue una etapa de prosperidad para el Imperio español tras la decadencia del siglo anterior. Se sigue en América una política continuista. El reformismo borbónico, particularmente bajo el reinado de Carlos III, se encaminó hacia un nuevo proyecto colonial basado en un estrecho control político y económico sobre América, debilitado durante el s. XVII.

Los blancos peninsulares ocupaban los más altos puestos de la pirámide social y eran los grandes terratenientes, comerciantes y cargos políticos. Detrás se situaban los criollos (españoles nacidos en América), con cargos menores, pero que fueron ganando importancia. Las minorías indígenas siguen siendo excluidas de los cargos de poder.

Novedades importantes en la administración de América fueron:

  • En el plano político, su objetivo era crear una administración territorial y local eficiente. Con este fin se impidió a los criollos el acceso a los cargos más importantes de la administración y de la Iglesia, puestos que serían ocupados por los funcionarios españoles peninsulares pagados por la corona.

  • El Consejo de Indias perdió competencias y atribuciones a favor de la Secretaría de Despacho y la Casa de Contratación acabaría desapareciendo en 1790 a favor de la libertad de comercio, gracias a las medidas liberalizadoras de Carlos III, multiplicando así los intercambios.

  • Nueva división administrativa de los virreinatos. En un primer momento, el territorio americano estaba dividido en dos virreinatos: el de Nueva España, con capital en la ciudad de México y el de Perú con capital en Lima. Este último se subdividió en tres para facilitar el gobierno: el virreinato de Nueva Granada (Colombia, Venezuela y parte de Ecuador), el virreinato del Río de la Plata (Argentina, Paraguay, Uruguay y Bolivia) y el virreinato de Perú con el resto del territorio.

  • Se establecieron Intendencias, con las mismas atribuciones que las peninsulares, que sustituyeron a las antiguas gobernaciones y corregimientos.

  • Se reorganizó el comercio y la economía colonial como medida para aumentar los impuestos. En un primer momento se crearon compañías comerciales monopolísticas y privilegiadas, como la Compañía Guipuzcoana de Caracas. Después, ante la imposibilidad de satisfacer el total de la demanda, se tomaron medidas liberalizadoras en 1776 y 1778.

Este renacimiento comercial inundó la América española de productos europeos que arruinaron buena parte de las incipientes industrias creadas en América en el siglo XVII. Asimismo se cortó el sistema de comercio interamericano, orientando el comercio exterior de cada región americana hacia España. Teniendo en cuenta que el comercio con España estuvo en manos de comerciantes españoles hasta 1796, se comprende la irritación de los comerciantes criollos, a los que sólo se les dejó el comercio interamericano en decadencia.



    1. La Ilustración en España.

Movimiento cultural e intelectual europeo que se desarrolló en el siglo XVIII y tuvo su origen en Francia e Inglaterra. Fue denominado así por su declarada finalidad de disipar las tinieblas de la humanidad mediante las luces de la razón. Por esto es conocido también como Siglo de las Luces.

Es un movimiento reformista en el cual los pensadores ilustrados pretenden destruir las bases del Antiguo Régimen mediante el uso de la razón, el progreso, la crítica, y la ciencia para mejorar las condiciones de vida del conjunto de la sociedad.

La cultura española del siglo XVIII se mueve entre la pervivencia de las tradiciones de centurias anteriores y la renovación propiciada por los ilustrados. Este movimiento llegó a España con cierto retraso respecto a Europa, se desarrolló en la segunda mitad de siglo durante el reinado de Carlos III, quien al haberse criado en Nápoles, trajo consigo la influencia ilustrada europea. Fue un movimiento minoritario que se redujo a algunos círculos intelectuales de la nobleza y el clero y a algunos plebeyos cultos, todos con un perfil de tipo intelectual-político que profundiza en los problemas del país y se compromete a solucionarlos mediante la acción política.

Podemos distinguir varias etapas:

  • En la primera mitad de siglo destacan Feijóo (cuya obra se centro en la divulgación de la ciencia de Newton y en la crítica a los prejuicios tradicionales y las supersticiones) (Teatro Crítico, 1726) y Mayáns.

Se crearon las Reales Academias, instrumento de difusión de las luces, Se establecieron la Real Academia de la Lengua, Medicina, Historia, Bellas Artes de San Fernando, y, junto a ellas, el Jardín Botánico y Gabinete de Historia Natural.

  • La ilustración llega a su apogeo en el reinado de Carlos III, apodado “El mejor alcalde de Madrid”. Impulsa la cantera de ilustrados del país y trae ministros ilustrados como Esquilache o Grimaldi que trataron de elevar el nivel económico y cultural del país. Con él llega a España el despotismo ilustrado: teoría política basada en el absolutismo real y en el ideal del rey filósofo, que deja de justificar su absolutismo en su carácter divino para justificarlo como protector y enseñante del pueblo. Esta filosofía queda resumida en la famosa frase “todo para el pueblo, pero sin el pueblo”

Los intentos de introducción de reformas encontraron una viva reacción que culminó en el Motín de Esquilache en 1766. Esta revuelta estalló contra el decreto que prohibía capas largas y sombreros de ala para evitar el embozo y así disminuir la delincuencia, aunque su verdadero motivo es el aumento del precio del trigo. Otra medida reformadora fue la obligación de comer algo antes de beber, para tratar de disminuir la embriaguez, para lo cual se tapaba la jarra de alcohol con un plato de comida. De ahí, la española tradición de las Tapas.

  • Los escritos de Campomanes, Jovellanos o Cabarrús muestran la asimilación de las teorías económicas de la fisiocracia y del liberalismo económico. Fruto de esto fue la creación de las Reales Sociedades Económicas de Amigos del País, instituciones privadas, evolución de los salones franceses, preocupadas por la difusión de las “ciencias útiles” y el desarrollo económico.

  • El interés por la educación y el progreso científico se concretó en la creación de nuevas instituciones de enseñanza secundaria (Reales Estudios de San Isidro), de enseñanza superior (Colegio de Cirugía, Escuela de Mineralogía, Escuela de Ingenieros de Caminos) y en la reforma de las Universidades y de los Colegios Mayores.

  • El desarrollo de las ciencias experimentales fue importante. También se desarrolló la literatura didáctica y crítica (Feijóo, Jovellanos, Cadalso y Moratín con su célebre El sí de las niñas, y se desarrolló la prensa y las revistas literarias y científicas).

  • También podemos destacar las reformas urbanas y arquitectónicas: Los reyes borbónicos llevaron a cabo un importante urbanismo en Madrid (Paseo del Prado, Fuente de Cibeles, Puerta de Alcalá, Observatorio Astronómico, Museo del Prado) y la construcción de grandes palacios (Aranjuez, El Pardo, La Granja, Riofrío, Palacio de Oriente). Carlos III incluso fue apodado “El mejor alcalde de Madrid” pues inició reformas como empedrado de las calles y el alcantarillado, instalación de farolas, construcción de paseos monumentales…



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