La narrativa desde los años 70 hasta nuestros díAS






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títuloLa narrativa desde los años 70 hasta nuestros díAS
fecha de publicación28.05.2015
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LA NARRATIVA DESDE LOS AÑOS 70 HASTA NUESTROS DÍAS



La novela de los setenta continúa la búsqueda de nuevas formas y el experimentalismo se lleva al máximo. Sin embargo, algunos autores, asimiladas ya las innovaciones más consistentes, ponen en juego la imaginación y la fantasía (Torrente Ballester en “La saga/fuga de JB”) o descubren el placer de contar (Eduardo Mendoza en “La verdad sobre el caso Savolta”).
Esta última novela marca el inicio de la nueva narrativa española. Se conjugan en ella el interés de la intriga con la utilización de nuevas técnicas narrativas, como la ruptura del orden cronológico, mezclando secuencias que se desarrollan en diferentes tiempos: parte de un artículo periodístico, fragmento de la declaración del protagonista ante un juez, retazos de conversaciones en una fiesta, descripción del despacho de un célebre abogado... Otras novelas de Eduardo Mendoza son “El misterio de la cripta embrujada” y “El laberinto de las aceitunas”, que mantienen los esquemas de la novela de intriga, pero a través del humor de su protagonista, un investigar salido del manicomio. (Texto 1).
A partir de la muerte de Franco (1975) y la celebración de las primeras elecciones democráticas (1977), se reconoce en nuestro país la libertad de expresión, por lo que la novela deja de ser un instrumento de compromiso y crítica, y evoluciona con una multitud de tendencias.
Elementos comunes a todas es el alejamiento del experimentalismo radical y el interés por contar una historia, con argumento trabado y lógico. Además, aparecen otras características: la abundancia de títulos; el aumento de mujeres escritoras; la vinculación entre la labor periodística y la literaria en muchos autores; y el cultivo creciente del relato corto.
Estas son las tendencias más destacadas:

Novela intimista
Pueden considerarse en este apartado aquellas novelas que de manera directa o metafórica recojan un intento de ahondar en las raíces de la propia personalidad que se presenta casi siempre como desasistida y frustrada
“La lluvia amarilla” de Julio Llamazares, monólogo del último habitante de un pueblo abandonado del Pirineo aragonés. En torno a sus recuerdos, aparecen temas de sumo interés como: la emigración, la soledad, las relaciones padres-hijos, la vida en los pueblos, el cuidado de nuestros mayores…Los hechos que cuenta se desarrollan, entre el final de la guerra civil y los años setenta. Está escrita en un lenguaje muy elaborado, cercano a la poesía y posee una estructura envolvente, que nos introduce en el mundo de los recuerdos del protagonista.
“El jinete polaco” de Muñoz Molina, donde aparece una estrecha alianza entre historia personal y colectiva. El protagonista va evocando en un relato, que es un rompecabezas, en el que todas las piezas acaban por encajar, la vida en el pueblo andaluz de Mágina, donde nació. Su historia es representativa de toda una generación de jóvenes, que no querían estar atados a nada ni a nadie, que tenían la ilusión de escapar del ambiente asfixiante del franquismo y de la vida rutinaria y sin inquietudes culturales de la sociedad española de la época. La historia está bien trabada y escrita en un estilo brillante. (Texto 2).
“El Sur” de Adelaida García Morales. Esta novela breve se caracteriza por su magnetismo narrativo, pues la autora demuestra una especial habilidad para rodear de un aura de misterio al personaje del padre, en torno al cual teje la narración. La historia es contada por la hija, que se dirige en todo momento a su progenitor, con el que establece una complicidad, que le da a la novela un tono intimista, de confesión.
Novela histórica
Es una de los géneros más cultivados y de mayor éxito editorial, en el que se incluyen novelas, que sitúan la acción en épocas pasadas:
“El capitán Alatriste” de Arturo Pérez Reverte, que cuenta la historia de un soldado veterano de los tercios de Flandes, que malvive como espadachín en el Madrid del siglo XVII. Sus aventuras nos sumergen en las intrigas de la Corte de una España corrupta y en decadencia. Esta escrita en un lenguaje sencillo, con abundantes diálogos, y contada desde el punto de vista de un personaje secundario: el joven paje Íñigo Balboa.
“Soldados de Salamina” de Javier Cercas (2001), en la que se reconstruye un pasaje de la historia de España: el fusilamiento de un grupo de presos franquistas, entre los que se encuentra el ideólogo de la falange Sánchez Mazas, que logra escapar. La novela tiene un enfoque original, pues se presenta como un trabajo periodístico de investigación que exige llevar a cabo diferentes acciones: entrevistas con personas que participaron en aquel suceso, lectura de documentos de la guerra, etc. Javier Cercas maneja con soltura el lenguaje, adaptándolo a las distintas situaciones: estilo sencillo, periodístico, cuando nos cuenta el proceso de documentación; impresionista, cuando describe; vivaz en los diálogos; etc. (Texto 3)

Novela metaliteraria
Se trata de novelas que hablan de la ficción o de la literatura y el oficio de escribir, como “Juegos de la edad tardía” de Luis Landero, protagonizada por un oficinista gris, Gregorio Olías, que basa su existencia en una mentira -hacerse pasar por un gran escritor- en la que involucra a otro pobre diablo, Dacio Gil. Al final, la ficción triunfa sobre la realidad y la literatura sobre la vida. (Texto 4).
Novela intelectual
“Mañana en la batalla piensa en mí” de Javier Marías, en la que el autor madrileño, a partir de la muerte de una mujer que conocemos desde la primera frase, hace reflexionar al personaje protagonista sobre cuestiones trascendentales, como la vida y la muerte, el miedo, el ocultamiento, el olvido, el engaño...
Finalmente, en cuanto a la narrativa breve, hay que resaltar que el cuento vive en estos últimos años un momento estable y creativo muy variado. José María Merino y Enrique Vila-Matas son escritores que ha mostrado devoción por este género.
TEXTOS COMPLEMENTARIOS
TEXTO 1

El mismo Serramadriles, que habría podido ser mi compañero idóneo, era demasiado simple, demasiado vacío: un buen compañero de farras, pero un pésimo conversador. En cierta ocasión, comentando el problema obrero, le oí decir:

Los obreros sólo saben hacer huelgas y poner petardos, ¡y todavía pretenden que se les dé la razón!

A partir de aquel momento ya no volví a manifestar mis opiniones en su presencia. En cambio Lepprince, a pesar de ocupar una posición menos comprometida que la de Serramadriles, era más reflexivo en sus juicios. Una vez, divagando sobre el mismo tema, me dijo:

La huelga es un atentado contra el trabajo, función primordial del hombre sobre la tierra; y un perjuicio a la sociedad. Sin embargo, muchos la consideran un medio de lucha por el progreso.

Y añadió:

¿Qué extraños elementos interfieren en la relación del hombre con las cosas?

Por supuesto, no simpatizaba con los movimientos proletarios, ni con ninguna de las teorías obreristas subversivas, pero tenía, respecto a la actitud revolucionaria, una visión más amplia y comprensiva que los de su clase.

En este mundo moderno que nos ha tocado vivir, donde los actos humanos se han vuelto multitudinarios, como el trabajo, el arte, la vivienda e incluso la guerra, y donde cada individuo es una pieza de un gigantesco mecanismo cuyo sentido y funcionamiento desconocemos, ¿qué razón se puede buscar a las normas de comportamiento?

Era individualista ciento por ciento y admitía que los demás también lo fuesen y buscasen la obtención, por todos los medios a su alcance, del máximo provecho. No hacía concesiones a quien se interponía en su camino, pero no despreciaba al enemigo ni veía en él la materialización del mal, ni invocaba derechos sagrados o principios inamovibles para justificar sus acciones.
(“La verdad sobre el caso Savolta” de Eduardo Mendoza)
CUESTIONES


  1. ¿Qué diferentes opiniones tienen sobre los obreros y el derecho de huelga Serramadriles y Lepprince.




  1. Explica las relaciones sintácticas que se establecen entre las oraciones del siguiente fragmento: No hacía concesiones a quien se interponía en su camino, pero no despreciaba al enemigo ni veía en él la materialización del mal.




  1. Explica la clase de palabra y la función sintáctica de los distintos QUE señalados en el texto.


TEXTO 2
Te vas a quedar ciego de tanto leer, acabarás cazando moscas con la gorra, cómo pueden caberte en la cabeza tantas palabras, te quedarás sordo con esa música tan alta, qué piensas, que no te fijas en nada, que vas como alelado, se conoce que escribir a máquina te cunde más que coger aceituna. Vivía enfermo de palabras y voces, las palabras silenciosas de los libros y las voces de las canciones y de las emisoras extranjeras que sintonizaba después de media noche, atrapando a veces con un sentimiento de orgullo y de triunfo una frase entera en inglés o en francés, reconociendo nombres, imaginándome que era yo quien hablaba en un estudio iluminado, en el último piso de un rascacielos, imitaba sonidos y acentos con la felicidad de oírme convertido en otro, pero las voces que ahora más me trastornaban no eran las de las emisoras ni las de mis mayores, sino las que sonaban dentro de mí con la perpetua y sucesiva confusión de una radio cuyo sintonizador gira alguien buscando al azar. No quería ser algo, no quería tener una carrera y una novia y luego una esposa y dos o tres hijos y una oficina o un aula y una casa con televisión en color y cocina eléctrica y cuarto de baño, odiaba esa posibilidad con la misma furia con que odiaba quedarme en Mágina y trabajar en el campo, quería no estar atado a nada ni a nadie y no tener raíces, y vivir en la realidad de mi vida de adulto como vivía en las imaginaciones solitarias de la huerta. Ahora mis padres, mis abuelos y mis tíos eran sombras que murmuraban advertencias y recuerdos gastados por el tedio de su repetición. Sus horas de silencio y sus gestos de dolor me resultaban tan indiferentes como las carcajadas y las caras encendidas de sus celebraciones, y cuando llegaba el día del final de la aceituna y había en el campo grandes damajuanas de vino tinto y canastas de tortas de pimentón y las mujeres se morían de risa cantando coplas obscenas, o cuando terminaba la matanza o era el día de mi abuela Leonor y los portales y el corral de la plaza de San Lorenzo se poblaban innumerablemente de tíos y de primos, yo me quedaba al margen, con una botella de cerveza en la mano, emborrachándome con disimulo y suavidad, escapándome a mi cuarto del último piso para oír un disco en inglés y fumar un cigarrillo y para imaginarme que volvía a la ciudad muchos años después, barbudo y enigmático, al amanecer, con un petate de nómada al hombro, huraño y célebre, reconciliado en la distancia con ellos, acompañado por una amante rubia y extranjera con las piernas muy largas que provocaba el escándalo y la envidia en la vecindad.
(“El jinete polaco” de Antonio Muñoz Molina)
CUESTIONES


  1. Analiza la personalidad del estudiante, fijándote, especialmente, en sus inquietudes culturales. ¿Cuáles son sus medios de evasión?

  2. ¿A qué generación representa? ¿Y sus familiares?

  3. Analiza y explica el significado de las dos perífrasis subrayadas en el texto.

TEXTO 3
Cuando salí hacia el frente en el 36, iban conmigo otros muchachos. Eran de Tarrasa, como yo; muy jóvenes, casi niños, igual que yo (...) Ninguno de ellos sobrevivió. Todos muertos (...) Desde que terminó la guerra, no ha pasado un solo día sin que piense en ellos. Eran tan jóvenes... Murieron todos. Todos muertos. Muertos. Muertos. Todos. Ninguno probó las cosas buenas de la vida: ninguno tuvo una mujer para él solo, ninguno conoció la maravilla de tener un hijo y de que su hijo, con tres o cuatro años, se metiera en su cama, entre su mujer y él (...) A veces sueño con ellos, y entonces me siento culpable: les veo a todos, intactos y saludándome entre bromas, igual de jóvenes que entonces, porque el tiempo no corre para ellos, igual de jóvenes y preguntándome por qué no estoy con ellos, como si los hubiese traicionado, porque mi verdadero lugar estaba allí; o como si yo estuviese usurpando el lugar de alguno de ellos; o como si en realidad yo hubiera muerto hace sesenta años en cualquier cuneta de España o de África o de Francia y estuviera soñando una vida futura con mujer e hijos, una vida que iba a acabar aquí, en esta habitación de un asilo, charlando con usted. –Miralles siguió hablando, más deprisa, sin secarse las lágrimas, que le caían por el cuello y le mojaban la camisa de franela-. Nadie se acuerda de ellos, ¿sabe? Nadie. Nadie se acuerda siquiera de por qué murieron, de por qué no tuvieron mujer e hijos y una habitación con sol, y, menos que nadie, la gente por la que pelearon. No hay ni va a haber nunca ninguna calle miserable de ningún pueblo miserable de ninguna mierda de país que vaya a llevar nunca el nombre de ninguno de ellos (...) no pasa un solo día sin que piense en ellos.

(“Soldados de Salamina” de Javier Cecas)

CUESTIONES

  1. ¿Por qué se siente culpable Miralles?

  2. Pon el siguiente fragmento en estilo indirecto y explica los cambios que han producido: “Cuando salí hacia el frente en el 36, iban conmigo otros muchachos. Eran de Tarrasa, como yo; muy jóvenes, casi niños, igual que yo”

TEXTO 4

Cuando pocos días después fue a la imprenta y vio el libro impreso, y la cubierta con el barco y las gaviotas, y su nombre en letras llameantes, tal y como se lo había imaginado en sus ensueños, sintió que una succión delicada y enérgica lo levantaba en vilo para pasarlo al otro lado de la amenaza y el temor. (…)
Eran quince bultos. Alquiló un motocarro y, sentado detrás, con los bultos, saltando y agarrado a los hierros, llegó a casa. Apenas subió la carga, abrió uno de los paquetes y le tendió un ejemplar a Angelina.
-Es muy bonito.
-Mira el barco, y las gaviotas, y las olas. Y mira, aquí estoy yo.
Leyeron la dedicatoria.
-¿Ves? También te lo dedico a ti. Y este Dacio Gil Monroy es aquel amigo del que te hablé. Vive en un pueblo. ¿Sabes? (…)
Juntas las cabezas, leyeron el prólogo de Gregorio Olías.
-Esto es también poético -se adelantó Gregorio a la sorpresa de Angelina- . Lo hacen muchos autores. El seudónimo consta como autor y el verdadero autor hace el elogio. Una broma, ¿comprendes?
-Pero esto es mentira, Gregorio. Tu padre no fue almirante, ni tu abuelo juez, ni tuviste un tío cardenal, ni has estado en París ni en el Ártico ni nada de lo que pone aquí.
¿Tú qué sabes? -dijo Gregorio-, ¿Qué sabes tú del arte? ¿No ves que la poesía siempre es mentira? Fíjate aquí cuando digo: “la luna en el río se baña”. También es mentira, porque la luna no se baña nunca. Es como en el cine.”

(“Juegos de la edad tardía” de Luis Landero)
CUESTIONES


  1. Indica pasajes en los que aparezca la confusión entre la vida y la literatura.


2. ¿Cómo justifica Gregorio ante su mujer la verdad de su obra?


  1. ¿Qué diferencias hay encuentras entre los dos personajes?







  • Novela histórica, cultivada por autores como Arturo Pérez Reverte o Javier Cercas. El primero es creador de una serie de novelas, con el título de “El capitán Alatriste”, cuya acción se desarrolla en el siglo XVII español. El segundo ha escrito “Soldados de Salamina” (2001), novela en la que reconstruye un pasaje de la historia de España: el fusilamiento, durante la guerra civil, de un grupo de presos franquistas, entre los que se encuentra el ideólogo de la falange Sánchez Mazas, que logra escapar. Veamos un fragmento:


Cuando salí hacia el frente en el 36, iban conmigo otros muchachos. Eran de Tarrasa, como yo; muy jóvenes, casi niños, igual que yo (...) Ninguno de ellos sobrevivió. Todos muertos (...) Desde que terminó la guerra, no ha pasado un solo día sin que piense en ellos. Eran tan jóvenes... Murieron todos. Todos muertos. Muertos. Muertos. Todos. Ninguno probó las cosas buenas de la vida: ninguno tuvo una mujer para él solo, ninguno conoció la maravilla de tener un hijo y de que su hijo, con tres o cuatro años, se metiera en su cama, entre su mujer y él (...) A veces sueño con ellos, y entonces me siento culpable: les veo a todos, intactos y saludándome entre bromas, igual de jóvenes que entonces, porque el tiempo no corre para ellos, igual de jóvenes y preguntándome por qué no estoy con ellos, como si los hubiese traicionado, porque mi verdadero lugar estaba allí; o como si yo estuviese usurpando el lugar de alguno de ellos; o como si en realidad yo hubiera muerto hace sesenta años en cualquier cuneta de España o de África o de Francia y estuviera soñando una vida futura con mujer e hijos, una vida que iba a acabar aquí, en esta habitación de un asilo, charlando con usted. –Miralles siguió hablando, más deprisa, sin secarse las lágrimas, que le caían por el cuello y le mojaban la camisa de franela-. Nadie se acuerda de ellos, ¿sabe? Nadie. Nadie se acuerda siquiera de por qué murieron, de por qué no tuvieron mujer e hijos y una habitación con sol, y, menos que nadie, la gente por la que pelearon. No hay ni va a haber nunca ninguna calle miserable de ningún pueblo miserable de ninguna mierda de país que vaya a llevar nunca el nombre de ninguno de ellos (...) no pasa un solo día sin que piense en ellos.



  • Novela metaliteraria: “Juegos de la edad tardía” de Luis Landero, protagonizada por un oficinista gris, Gregorio Olías, que basa su existencia en una mentira -hacerse pasar por un gran escritor- en la que involucra a otro pobre diablo, Dacio Gil. Al final, la ficción triunfa sobre la realidad y la literatura sobre la vida:


Cuando pocos días después fue a la imprenta y vio el libro impreso, y la cubierta con el barco y las gaviotas, y su nombre en letras llameantes, tal y como se lo había imaginado en sus ensueños, sintió que una succión delicada y enérgica lo levantaba en vilo para pasarlo a l otro lado de la amenaza y el temor. (…)

Eran quince bultos. Alquiló un motocarro y, sentado detrás, con los bultos, saltando y agarrado a los hierros, llegó a casa. Apenas subió la carga, abrió uno de los paquetes y le tendió un ejemplar a Angelina.

-Es muy bonito.

-Mira el barco, y las gaviotas, y las olas. Y mira, aquí estoy yo.

Leyeron la dedicatoria.

-¿Ves? También te lo dedico a ti. Y este Dacio Gil Monroy es aquel amigo del que te hablé. Vive en un pueblo. ¿Sabes? (…)

Juntas las cabezas, leyeron el prólogo de Gregorio Olías.

-Esto es también poético -se adelantó Gregorio a la sorpresa de Angelina- . Lo hacen muchos autores. El seudónimo consta como autor y el verdadero autor hace el elogio. Una broma, ¿comprendes?

-Pero esto es mentira, Gregorio. Tu padre no fue almirante, ni tu abuelo juez, ni tuviste un tío cardenal, ni has estado en París ni en el Ártico ni nada de lo que pone aquí.

¿Tú qué sabes? -dijo Gregorio-, ¿Qué sabes tú del arte? ¿No ves que la poesía siempre es mentira? Fíjate aquí cuando digo: “la luna en el río se baña”. También es mentira, porque la luna no se baña nunca. Es como en el cine.”

CUESTIONES
a. Indica pasajes en los que aparezca la confusión entre la vida y la literatura.

b. ¿Cómo justifica Gregorio ante su mujer la verdad de su obra?

c. ¿Qué diferencias hay encuentras entre los dos personajes?



  • Novela intelectual: “Mañana en la batalla piensa en mí” de Javier Marías, en la que el autor madrileño, a partir de la muerte de una mujer que conocemos desde la primera frase, hace reflexionar al personaje protagonista sobre cuestiones trascendentales, como la vida y la muerte, el miedo, el ocultamiento, el olvido, el engaño...


Finalmente, en cuanto a la narrativa breve, hay que resaltar que el cuento vive en estos últimos años un momento estable y creativo muy variado. José María Merino, Enrique Vila-Matas y Javier Cercas son escritores que ha mostrado devoción por este género.





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