Diversas intervenciones durante la Presentación de la Edición Conmemorativa de “El Quijote de la Mancha, a la que esta tarde asistió el Presidente Vicente Fox Quesada, en el Salón Adolfo López Mateos de la Residencia Oficial de Los Pinos






descargar 59.77 Kb.
títuloDiversas intervenciones durante la Presentación de la Edición Conmemorativa de “El Quijote de la Mancha, a la que esta tarde asistió el Presidente Vicente Fox Quesada, en el Salón Adolfo López Mateos de la Residencia Oficial de Los Pinos
fecha de publicación29.05.2015
tamaño59.77 Kb.
tipoDocumentos
h.exam-10.com > Literatura > Documentos


LOS PINOS, 23 de noviembre de 2004.
Diversas intervenciones durante la Presentación de la Edición Conmemorativa de “El Quijote de la Mancha, a la que esta tarde asistió el Presidente Vicente Fox Quesada, en el Salón Adolfo López Mateos de la Residencia Oficial de Los Pinos.

-MODERADOR:… Fernando del Paso Morante, presidente en turno del Colegio Nacional de México.
-MTRO. FERNANDO DEL PASO MORANTE: Ciudadano Presidente de los Estados Unidos Mexicanos, licenciado Vicente Fox Quesada.
En mi calidad de presidente en turno del Colegio Nacional agradezco de la manera más cumplida en nombre de esa institución y mío propio, y creo que puedo hacerlo también en nombre de la Academia Mexicana de la Lengua y de su director, el doctor José G. Moreno de Alba, aquí presente, la muy generosa hospitalidad que usted nos ha brindado en esta Residencia Oficial de Los Pinos para llevar a cabo esta reunión.
Una reunión de una importancia excepcional, ya que éste será el primer acto conjunto que realizan el Colegio Nacional y la Academia de la Lengua en toda la historia de ambas instituciones.
Y la ocasión que nos reúne, su propósito, no podrían ser más fortuitos; la celebración del Cuarto Centenario de la Publicación de la primera parte de la obra maestra de Miguel de Cervantes y obra cumbre de la literatura de habla hispana, El Ingenioso Hidalgo, Don Quijote de la Mancha.
Me congratulo, nos congratulamos de la muy honrosa presencia de usted, señor Presidente, de la presencia del señor Secretario de Educación Pública, señor Reyes Tamez Guerra, de la Ministro de Cultura de España, excelentísima señora Carmen Calvo, así como de la presencia de los miembros de la Academia y del Colegio y del público que hoy nos acompaña.
Tuve el honor de ser invitado por la Academia Mexicana de la Lengua para hablar en esta oportunidad de mi libro Viaje Alrededor del Quijote, publicado hace unos meses por la editorial del Fondo de Cultura Económica.
Pero hablar de un libro propio es muy difícil, si se habla muy bien de él uno queda muy mal y el sentido común indica que no hay que hablar mal de él, puesto que si un actor tuviera que disculpar la existencia de uno de sus libros, más le valdría no haberlo escrito nunca.
Confieso que tuve la tentación de aprovechar este foro privilegiado que hoy se nos brinda para no exactamente hablar de mi libro, aunque sea un tema vinculado con él y con todos los libros del mundo, entre ellos incluido, por supuesto, y como un sol que ilumina una preciosa e inconmensurable parte de la galaxia de Gutenberg de El Quijote.
Pronto me di cuenta, sin embargo, que hubiera sido inoportuno y falto de cortesía, visto que el día de hoy no me represento a mí mismo y sí en cambio al Colegio Nacional como presidente y miembro.
El tema que yo quería abordar está relacionado con las bibliotecas desaparecidas por arte y magia de un grupo de congresistas de la oposición y a la educación de una identidad a los presupuestos considerables o partes considerables de presupuestos destinados a la educación de una entidad que se esfuman y otros temas semejantes.
Pero no estoy aquí para tratar de deshacer pobre de mí esta clase de entuertos políticos, de manera que dejaré mi opinión para un artículo de prensa y hablare en esta ocasión de lo que se me invito a hablar, El Quijote.
Y me limitare antes de abordar este tema, tan sólo a señalar que en mi modesta opinión, la Ciudad de México o lo que quiero decir, el Distrito Federal y con él toda la zona conurbada que lo rodea, merece una biblioteca nacional, una sola, única biblioteca nacional situada en el corazón de la ciudad y a la que yo le daría el nombre de Biblioteca Nacional José Vasconcelos.
Sin embargo, el tema de las bibliotecas desaparecidas me persigue, las bibliotecas natas o no natas pueden desaparecer de varias maneras, desaparecer como continentes, es decir, como edificios que contienen el acervo bibliográfico o como contenido, es decir, como el acervo mismo.
La falta de presupuesto, una catástrofe como puede ser un incendio, un terremoto o la decisión de un gobernante pueden acabar con el Continente, el acervo a su vez puede ser también pasto de las llamas o víctimas de una inundación y en ocasiones del descuido y del saqueo paulatino y constante por parte de lectores sin escrúpulos, así pereció, desapareció la biblioteca del sabio mexicano Artemio del Valle Arispe.

Sólo conozco un caso único en que la desaparición del continente y del contenido se dio en el mismo tiempo. Este es el caso, claro, se trataba de una biblioteca particular, la biblioteca que había llenado de fantasías la cabeza de un Hidalgo Manchego, llamado Alonso Quijano o Quesada, mejor conocido cuando ya la chiflaruda le desbordó los sesos a manera de requesones, como el ingenioso Hidalgo, “don Quijote de la Mancha”
Pocos libros, pocos personajes en el mundo han sobrevivido a tantos embates de la crítica, como bien lo dijo el caballero de marras, Rubén Darío: soportas elogios, memorias, discursos, resistes certámenes, tarjetas, discursos, aunque vale decirlo, no siempre ni el libro ni el personaje han salido ilesos de estos combates, como lo puede constatar quien lea, por ejemplo, la devastadora crítica que del Quijote hizo el novelista ruso, Vladimir Nabokov.
Las primeras críticas literarias serias sobre el Quijote datan de mediados de siglo XVII. En otras palabras, durante 350 años se ha acumulado una ingente cantidad de teorías y supuestos, cuya lectura llevaría muchos años.
Es, pues, necesario para ser cervantízota que se precie decirlo, comenzar a estudiar a Cervantes y a la llamada crítica cervantina, prácticamente recién salido del cascarón.
No ha sido este mi caso y, por lo mismo, aunque aprendí a nadar en ese océano sin fondo y me fijé rumbo y destino, titulé el primer capítulo de mi libro, Quijotito Osamí, en alusión al episodio en el cual Don Quijote pide que le habrán la jaula del león para vencerlo en singular combate, como recordará todo lector de el Quijote.
El caballero cuando se le insiste en el peligro, exclama: leoncitos a mí.
Ahora bien, cuando el león ve la puerta de la jaula abierta, se asoma, olfatea el aire y se mete de nuevo a su jaula, dándole el trasero a nuestro héroe.
De la misma manera yo entendí que por mi atrevimiento en abrir la jaula de los leones, algo muy parecido a lo que le ocurrió a Don Quijote podría pasarme.
Esto es que la crítica de los lectores avisados, me ignoraran, bostezaran y me enseñaran el trasero. O bien, que me comieran vivo.
El hecho de que hoy celebramos la aparición de la primera parte del libro, nos recuerda que hubo una segunda parte publicada diez años más tarde, y que en el ínterin apareció un Don Quijote apócrifo escrito por un tal, Alonso Fernández de Avellaneda, y cuyo nombre verdadero se descubrió. Nunca se descubrió. Fernández de Avellaneda era un seudónimo.
Podemos suponer que este libro insolente y aburrido, aunque sólido; su solidez es la solidez de la piedra, llevó a Cervantes a escribir la segunda parte de su obra maestra.
Pero en esta segunda y maravillosa parte Cervantes cometió un error; incluía en ella a un personaje de Avellaneda, don Álvaro Tarfe.
Lo incluyo para que esté negado a la autenticidad del falso Don Quijote y del falso Sancho Panza. Pero eso le costó muy caro, el Quijote Apócrifo era un libro muy olvidable, por decirlo de alguna manera.
Pero al saltar uno de sus personajes, al exiliarse uno de ellos del oscuro país de Avellaneda para naturalizarse en la patria luminosa de Cervantes, éste le dio legitimidad como personaje literario.
Aunque primero seducido por el Quijote Apócrifo y después por el auténtico.
Este hecho convirtió al libro del falsario Avellaneda, en una sombra que ha seguido y seguirá hasta la eternidad al auténtico Quijote.
Las increíbles implicaciones y enredos literarios habidos y por haber del salto inmortal de don Álvaro Tarfe, son un tema también de mi libro y la hispanidad.
El pasado 12 de octubre, mi esposa y yo cruzamos el Atlántico, pero no de Europa hacia América, sino de América hacia Europa. En esa fecha los españoles celebran el día de la hispanidad.
El propósito de mi viaje fue el de leer una conferencia sobre el viaje alrededor del Quijote, la conferencia inaugural de un coloquio en honor del cumpleaños número 400 de la obra, organizado en la ciudad universitaria de París por la Casa de México, el Colegio de España y la Fundación Argentina.
Con lo que se puede afirmar que con este coloquio México inició la avalancha de críticas, libros, artículos, mesas redondas, congresos, fiestas y todo lo demás a lo que se refería Rubén Darío, que en número finito pero enorme, se darán, sin duda, en el 2005, como de alguna manera también una editorial mexicana y el Fondo de Cultura Económica, abrió brecha con la publicación del libro de un servidor.
Pues bien, a propósito de la hispanidad me permití afirmar hacia el final de ese primer capitulo, escrito a modo de prefacio de mi libro, lo siguiente: A España hace tiempo que el castellano se le fue de las manos, hoy lo hablan en América muchos millones más de personas que los millones que lo hablan en España, y en la América hispanoparlante se ha producido un conjunto de obra literaria en la mitad del siglo pasado muy superior al que se dio en ese mismo lapso en la propia España.
Decía Azorín que no hubo decadencia, sino excaravazamiento a América de la energía y la sangre españolas. Si así fue, digo yo, sólo pudieron hacerse patentes hasta que cristalizaron en la energía y la sangre del lento, prodigioso mestizaje que se inició con la Conquista.
Para bien o para mal, y como uno de los resultados de ese mestizaje se ha perdido el centro. España no representa ya la metrópoli regidora de la lengua a la que Fija Pulley da esplendor.
En cada país hispanoparlante del Continente, el castellano conquistó también su independencia, cada país lo habla como quiere hablarlo y lo escribe como quiere escribirlo, lo que permite -asimismo- que cada quien hable de el Quijote según como en él le vaya.
No se trata, por supuesto, de asumir una arrogancia a la que sólo podríamos calificar como pueril, sino de reconocer y consolidar esa independencia de nuestro castellano, sin olvidarnos de quienes fueron nuestros padres y abuelos literarios: los españoles, desde luego.
Si es difícil hablar de un libro propio, lo es más todavía hacerlo en unos cuantos minutos. Son muchos los otros temas que me permito tratar en viaje alrededor de el Quijote, que me permití; me refiero, por ejemplo, a aquella crítica que coloca a don Quijote y a Cristo a la misma altura, si bien se trata de un Cristo ridículo, como dijo Dostoievsky, y doy mi opinión en el sentido de que si en algo se parecen don Quijote y Cristo no es tanto en sus virtudes como en sus carencias afectivas.
Me regodeo en un capítulo dedicado al viaje como la aventura de la imaginación, hablo de todas las Dulcineas que inventaron entre Cervantes y don Quijote y, en particular, de aquellas Dulcineas inmóviles como vírgenes mayestáticas que pierden su encanto apenas abren la boca o se suben de un salto al lomo de un burro para montarlo a horcajadas.
Hablo, asimismo, de las Dulcineas varoniles y de la Dulcinea hombre, de la Dulcinea de carnes amondongadas que enterró Cervantes en la primera parte del libro y a la que resucitó en la segunda parte.
El tiempo, como decía, no me permite entrar en más detalles y sólo me resta invitar a ustedes a que lean el libro e invitarlos, al mismo tiempo, a dejarlo en cuanto los aburra, así sea en la primera o en la última página. Bueno, si lo dejan en la última, algo -espero- habrá ganado el lector, que así lo haga -y mucho- el autor.
Pero, me preguntaran ustedes: y la biblioteca desaparecida. Por desaparecida se me olvidaba hablar de ella. En el capítulo sexto de la primera parte, ustedes recordaran, la sobrina y el cura Tapia en la puerta que daba a la biblioteca del Hidalgo tras arrojar los libros por la ventana o ventanas de la habitación que daba al corral de la casa para en éste realizar la quema de los mismos.
Don Quijote al levantarse después de una enfermedad que lo tuvo postrado y casi inconsciente se levanta y pasa desesperado las manos por los ladrillos donde antes estaba la puerta y su sobrina le dice que la biblioteca continente y contenido al desaparecido al llevarselas… muñatón; frestón, corrige el Hidalgo y lo crea a pie juntillas, puesto que está acostumbrado a comulgar con ruedas de molino con tal de llevar agua al propio.
Cervantes no entra en detalles sobre cómo se las ingeniaron el cura y la sobrina para tapiar la puerta con tales artes que no se notaran los nuevos ladrillos y el nuevo galbegue o argamasilla y la nueva pintura, pero olvida Cervantes algo muy importante que hace quedar como tontos a los vándalos, como tonto de capirote al Hidalgo y como don tontérrimo a su autor: que ninguna habitación desaparece si no desaparece o desaparecen la pared o las paredes que comparte con otras habitaciones y si no desaparece, dado el caso, el techo de la habitación situada abajo de ella o el piso de la habitación situada arriba, lo cual dejaría en la casa correspondiente un hueco enorme y desconsolador.
Nadie piensa en eso, y lo que es más, don Quijote vuelve a salir después por la misma puerta del mismo corral y no se da cuenta de que la ventana o las ventanas de su biblioteca permanecen en su lugar, nadie se los ha llevado, como se suponía, con todo y sus respectivos moldes.
Porque tengo entendido que además de los ya mencionados personajes y autor, ningún critico cervantino en el transcurso de tres siglos y medio se ha dado cuenta de este delicioso y divertido absurdo, al menos que se me demuestre lo contrario presumo este hallazgo como una perla, como una perla y no una aguja encontrada en el inmenso pajar de la crítica cervantina.
Y es que la biblioteca, señoras y señores, no desparecen como contenido y menos como continente así como así.
Muchas gracias.
-MODERADOR: A continuación tiene la palabra el ciudadano doctor José Moreno de Alba, director de la Academia Mexicana de la Lengua.

-DR. JOSÉ MORENO DE ALBA: Señor Presidente don Vicente Fox; señor presidente en turno del Colegio Nacional, don Fernando del Paso; señor Secretario de Educación Pública; señor presidente del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes; señores ministros del Colegio de España; señora Embajadora de España; señores académicos; señoras y señores:
No falta quien piense que de El Quijote ya se ha dicho todo, sin embargo, también hay quien piensa que sobre esa famosa obra queda casi todo por decirse, tal es su grandeza de contenido y su perfección literaria.

Esta tarde, sobre la inmortal novela ha hablado ya uno de nuestros más ilustres cervantistas, miembro del Colegio Nacional y miembro correspondiente de la Academia Mexicana de la Lengua, don Fernando del Paso, gran conocedor de ese gran texto clásico.
Yo me referiré en la hermosa edición que hoy se presenta. Primero que nada debo recordar a ustedes que la Real Academia Española y la Asociación de Academias de la Lengua Española, instituciones editoras, pretenden con ella sumarse a los cientos de publicaciones y actos conmemorativos del Cuarto Centenario de la Edición Príncipe de la Primera Parte de El Quijote, Juan de la Cuesta Madrid 1605.
No se ha escatimado esfuerzo alguno, además de una impecable y diría yo perfecta fijación del texto cervantino, ejemplar trabajo filológico al que me referiré enseguida, a la novela preceden en esta edición el prólogo, una novela para el siglo XXI de Mario Vargas Llosa y la reimpresión de dos ensayos imprescindibles, la invención de El Quijote de Francisco Ayala y Cervantes y El Quijote de Martín de Riquel.
A la elegante impresión de las dos partes de El Quijote en esta edición siguen cinco formidables ensayos en los que se analiza la lengua de Cervantes y El Quijote son los siguientes: El Quijote en la historia de la lengua española, de José Manuel Blecua; Cervantes como modelo lingüístico, de Guillermo Rojo; Los registros lingüísticos de El Quijote; La distancia irónica de la realidad, de José Antonio Pascual; Oralidad, Escritura, Lectura, de Margit Frenk; y Causes de la novela cervantina, perspectivas y diálogos, de Claudio Guillen.
Los ocho importantes escritores que acabo de mencionar son todos ellos académicos, termina la obra la bibliografía utilizada y con importantísimo glosario del que también diré algo más adelante.
A lo ya explicado hay que añadir que Alfaguara y el Grupo Santillana han hecho el verdadero milagro de formar con perfección, imprimir con inusitada limpieza y encuadernar elegantemente el volumen que hoy se presenta y además haciendo todos los participantes, editores, autores, impresores, distribuidores su mayor esfuerzo puede ofrecerse a muy bajo precio.
Lo más importante de la obra es obviamente el texto de Cervantes, de establecerlo se encargó el que es quizá el mejor especialista: don Francisco Rico.
Hay en nuestra edición una extensa explicación, nota al texto, se titula, de los criterios y lineamientos que se siguieron y hay sobre todo muy convincentes justificaciones.
Suele pensarse que un trabajo de edición tanto mejor será cuanto más se apegue al texto de la edición príncipe. Esto no siempre resulta cierto. Téngase en cuenta para empezar que las imprentas a principios del siglo XVII trabajaban no con el autógrafo del escritor, sino casi siempre con una copia en limpio preparada por amanuenses profesionales. A esa copia se le llamaba el original, que en su caso sería aprobado por el Consejo de Castilla y rubricado folio a folio.
Como es fácil de imaginar, el autógrafo y el original tenían errores, algunos graves. Los hay abundantes en la edición príncipe.
El filólogo editor debe corregirlos, así lo hace Rico en la presente entrega. Considérese además que Juan de la Cuesta imprimió el cuerpo de la obra sin preliminares, unos mil 500 o mil 600 ejemplares en dos o tres meses, lapso brevísimo. Esta prisa explica una enorme cantidad de erratas que deben corregirse por el filólogo.
En 1615 el mismo editor publica la segunda parte de El Quijote, tampoco exenta de problemas. En ésta como en la primera, Cervantes modificó párrafos con adiciones y cambios de lugar, además de todos los accidentes tipográficos y editoriales habituales en su época.
¿Ante todo ello, qué debe hacer el filólogo, qué hizo nuestro erudito editor?
Hace algunos años Francisco Rico escribió al respecto, cito a Francisco Rico: por un lado, partir de un estudio y una valoración hasta la fecha no realizados de las ediciones impresas por Juan de la Cuesta y de un escrutinio metódico del resto de la tradición; por otro, examinar cada lección y cada variante a la luz de las normas básicas de la crítica textual y decidirse por la mejor fundada de acuerdo con ellas y por ahí de conformidad con todos los elementos de juicio rastreables, en vez de atenerse a la panacea del codex unicus. Hasta ahí, Rico.
Eso ha hecho el editor filólogo, algo muy diferente de aquello en que consistían las ediciones de El Quijote del pasado siglo XX, cuando se consideraba que editar El Quijote era copiar a pie juntillas la edición príncipe, respetando como si fueran del propio Cervantes las evidentes erratas y errores de copistas y cajistas.
Aunque también de aquél las hay, de Cervantes, y en ocasiones fenomenales, como cuando Cervantes seguramente al revisar el original de la segunda edición, también de 1605, intercaló la adición del episodio de la pérdida del asno antes de que correspondiera, resultando que durante nada menos que dos capítulos cabalga sobre el borrico desaparecido.
Éstas y otras peripecias hubieron de llevar a Cervantes en la segunda parte de El Quijote, 1615, a descalificar esta segunda edición de la primera parte. Bien hace, por tanto, Francisco Rico al considerar la primera, cuyo cuarto centenario estamos celebrando, un poco anticipadamente como la versión de El Quijote que quiso asumir el autor y es esa la que debe publicarse y es esa precisamente la que hoy se presenta con la sapientísima edición de Rico, quien sigue la edición príncipe y para la segunda parte de la de 1615, pero sin incluir los aditamentos de la segunda edición.
El texto se fijó tras la consulta de poco menos de cien ediciones antiguas y modernas, aplicando, además, los métodos de la mejor filología.
Son innumerables las aportaciones de la obra, aludo específicamente al aspecto de edición crítica que hoy se presenta. Resumo a manera de simples ejemplos algunas de ellas.
Se han modernizado las grafías y la puntuación. Recuérdese que hasta el siglo XVIII esos eran asuntos que resolvía el impresor, nunca el autor.
La ortografía y la caligrafía eran casi totalmente libres, el propio Cervantes unas veces escribe tuve con v y otras con b, así con doble s y así con una, nesmo y mismo, etcétera.
Por otra parte, en los autógrafos de Cervantes que se conservan, no hay signos de puntuación, ni una coma, ni un punto y coma, ni dos puntos, ni acentos. Nada de esto interesaba al escritor, todo ello lo juzgaba asunto de los impresores.
Como era de esperar, las grafías y puntuación del impresor Juan de la Cuesta, eran bastante más sistemáticas que las de Cervantes, pero aún así el texto de la Edición Príncipe está muy lejos de la uniformidad que se habría de lograr después con la ortografía de la Real Academia Española.
Nuestro editor ha suprimido modernizando las grafías, las vacilaciones que había, ha ajustado las grafías de las consonantes de acuerdo con las modificaciones fonológicas de fines del siglo XV.
Como es lógico, Rico no moderniza aquellas voces o pasajes en los que de forma deliberada el autor recurre a un lenguaje arcaico o rústico, ya sea en la fabla de Don Quijote, ya sea en la parla de Sancho.
Esta modernización del texto de ninguna manera debe verse como un simple y facilón acomodo a los antojos del lector moderno, aunque evidentemente tenga que apoyarse en sus hábitos y preferencias.
La explicación última de estas adaptaciones no es otra sino el que con ellas se está acatando a plenitud la intención última del autor.
La edición de don Francisco Rico incluye, asimismo, una enorme cantidad de notas a pie de página, no vaya a pensarse que se trata de esas farragosas informaciones crípticas que suelen acompañar las ediciones críticas o eruditas.
Lo notable es que sin dejar de ser producto de una abrumadora erudición, están redactadas con elegante sencillez, son un verdadero, eficaz auxilio para el lector que en determinado momento tropieza con un obstáculo que le impide el gozo cabal del texto.
Son simple aclaración en sus cintas precisas, basta que el lector baje un poco la vista, resuelva su duda y de inmediato reanude con fruición el disfrute del texto de Cervantes. Valga el siguiente simple ejemplo:
En el primer párrafo del primer capítulo, se nos dice que las comidas de Don Quijote consistían en una olla de algo más vaca que carnero, salpicó en las más noches, duelos y quebrantos los sábados.
Todo el mundo sabe que es una vaca y un carnero, e imagina lo que es el salpicón. ¿Pero qué son los duelos y quebrantos?
En la nota se nos informa que, cito, era un plato que no rompía la abstinencia de carnes selectas que en el reino de castilla se observaba los sábados, podría tratarse de huevos con tocinos. Hasta ahí la cita.
Son miles las notas que acompañan el texto, son miles de deliciosas informaciones redactadas, siempre, con elegante simplicidad.
Espero que lo hasta aquí expuesto apretadamente resumido, en algo ayude a confirmarnos en la idea de que tenemos delante, sino la mejor, sin duda una de las mejores ediciones de El Quijote de todos los tiempos. Al menos desde un punto de vista estrictamente filológico.
Me falta enpero por señalar, ya para terminar, otra excelente aportación de esta obra. Me refiero al glosario que aparece a dos columnas de las páginas mil 157 a la mil 235.
Muchos libros cuentan con un vocabulario, con un lexicón, con definiciones más o menos precisas de algunos términos y con explicaciones más o menos satisfactorias de frases, sintagmas, refranes, dichos y proverbios.
Nuestro glosario, sin embargo tiene una peculiar característica, la explicación de los vocablos se da siempre en relación con el contexto en que aparecen.
Más aún, en cada entrada o artículo se anota la página en la que aparece el pasaje en el que tal o cual palabra adquiere, en determinado y particular significado, que en ese artículo se explica.
Permítaseme nuevamente dar algún ejemplo ilustrativo:
En el artículo, Abad se nos explica que en la página 103 vale por “cura”; que en la 232 alude a Elisabat, personaje del Amadís; que en la mil 16 forma parte del refrán; El Abad de lo que Canta Yanta Cada uno vive y se sustenta de su trabajo, y que en la 743 Abad es elemento de otro refrán, si bien canta el Abad, no le va en zaga el monacillo. Que denota igualdad de condiciones, malia es circunstancia entre personas de distinta índole.
Este utilísimo glosario cuenta con más de tres mil artículos y con más de seis mil acepciones. Habrá quien con más conocimientos que yo, se requiera al cuidadoso, amoroso, diría yo, trabajo Editorial de Alfaguara.
No me limito a señalar que el resultado es un objeto hermoso por su tipografía, por su papel, por su limpísima impresión, por su bella encuadernación.
Estamos, entonces, ante una obra clásica, con pretexto y visión filológica, acompañada de estudios profundos y luminosos, así como de un utilísimo y raro glosario, y todo ello en un libro que es, en sí mismo, un objeto apetecible.
En la nota explicativa de la edición, Francisco Rico nos narra que el gran cervantista Martín de Riquer, de quien como dijimos hoy también en esta edición académica, un estudio celebérrimo suele decir: “Qué suerte no haber leído nunca el Quijote y poder hacerlo por primera vez”
A que horas, sin embargo, que es fácil pillar a don Martín preleyendo el Quijote; y entonces confiesa: cada día me divierte más leyendo. Ojalá todos los que aún no leen el Quijote lo hagan en esta edición que es popular por su precio y que es de lujo por todo lo dicho.
Y asimismo que todos los que seguimos leyendo con decidida persistencia la novela de Cervantes, usemos este volumen donde encontraremos el texto mejor quijado, excelentes estudios, introductores y la más refinada calidad de impresión.
Debo decir, y con ello termino, que con esta obra, tanto la Real Academia Española, cuanto la asociación de academias de la lengua española, así como, obviamente, Alfaguara, comiencen de manera brillante, pero sobre todo útil y servicial la celebración del Cuarto Centenario de el Quijote, la gran novela de Cervantes.

-MODERADOR: En la palabra, la señora Carmen Calvo Poyato, ministra de cultura del Reino de España.
-MINISTRA CARMEN CALVO POYATO: Señor Presidente, don Vicente Fox; autoridades civiles, autoridades académicas; señoras y señores.
Quiero en nombre del gobierno de mí país y en el mío propio, agradecer la invitación a este acto y valorarlo sobre manera, más allá de la cortesía de vida entre gobiernos y países. El suyo y el mío.
Por tres razones. La primera, que ha quedado desvelada con las intervenciones anteriores a la mía, es un contenido de este acto la presentación 400 años después del monumento de nuestra lengua, el Quijote y, especialmente, todo lo que representa el mundo de Cervantes.
Y también por la importancia que este acto se presta aquí, señor Presidente, en la Residencia Oficial de Los Pinos y con su presencia.
Me van a permitir todos ustedes y usted señor Presidente, que por razones casi de la ética política y después de habernos reunido en Madrid, prácticamente todos los colegas que gestionamos en nuestros respectivos gobiernos y en nuestras respectivas sociedades la cultura y habernos puesto de acuerdo en lo que importante verdaderamente me haga portavoz, modesta portavoz de lo que ahí hablamos.
Hablamos todos los ministros y ministras responsables del espacio en el que se hace la cultura en español, es decir, del mundo hispanohablante, de la importancia de nuestra cultura precediendo a veces sin darnos cuenta la economía y la política.
De la importancia que representa cuando nos nombramos a nosotros mismos y a veces sin darnos cuenta que nos nombramos porque somos una cultura en común y el eje fundamental de una cultura es la lengua, en este caso el español.
Todos coincidimos en seguir avanzando en la importancia de las políticas culturales en el marco de las obligaciones del los estados, la importancia de la cultura como un servicio público en el marco de las democracias y de las sociedades libres y desarrolladas y por eso hace tiempo que decidimos el año que viene, en 2005 y coincidiendo con el 400 aniversario de la primera edición de Don Quijote de la Mancha sería el año de la lectura iberoamericana.
Es avanzar en una idea sencilla, compleja de sacar adelante, absolutamente indiscutible y completamente necesaria, leer. Estamos hablando de un personaje que enloqueció por leer, estamos hablando de defender, de dejar que exista, de vivir con otras culturas y con otras lenguas haciendo la nuestra y permitiendo la nuestra.

Y esto me van a permitir ustedes que les diga, en mi modesta opinión se hace leyendo, una lengua se entiende, se maneja, se usa correctamente, se deja vivir y se la deja viva cuando se lee.
Independientemente de que nos haya tocado vivir un tiempo, éste, que conviviendo con otras fuentes de información y que con otras tecnologías andemos compitiendo con otras formas diferentes de la tradicional forma de adquirir conocimientos que era la lectura.
Hemos de mejorar, las bibliotecas públicas son el mejor lugar de amparo para el conocimiento, para la información y por tanto para la libertad y la dignidad de nuestros ciudadanos.
Y por eso es extraordinariamente importante que este acto se esté produciendo aquí y que se esté produciendo aquí, justamente, con la persona que democráticamente representa a todos los mexicanos y las mexicanas, su Presidente.
Me van a permitir una segunda reflexión y con ella termino estas breves palabras que agradezco de sobremanera. Estamos delante de una obra que aporta al mundo, que aporta a este mundo nuestro una verdad, la verdad de un prototipo humano que es El Quijote, un prototipo que inventó una mente y naturalmente toda una excelente y extraordinaria biografía como la de don Miguel de Cervantes para dar la luz a una verdad universal.
Ésta que encierra todos y cada uno de los valores de este personaje y de la obra cervantina, a veces pienso como ciudadana que habla esta lengua que El Quijote nos convoca a la ferocidad cotidiana, a ser héroes y andar por casa, a buscar las injusticias y las libertades en el pequeño espacio propio de la responsabilidad de cada una de nuestras vidas, especialmente si seguimos entiendo que trabajar en nuestra cultura, que defenderla, que permitirla y que dialogar con otras es seguramente la mejor inversión que hacemos de futuro y de presente también.
Especialmente, porque como un día dijo, quizá exageradamente, pero era su propia opinión, Milan Kundera: Cuando ya no creo en los hombres, ni en la sociedad ni en nada sólo creo en Cervantes. Quizás los hispanohablantes creamos sobre todo en Cervantes en esta obra.
Muchas gracias.

-MODERADOR: A continuación el ciudadano doctor José Moreno de Alba, director de la Academia Mexicana de la Lengua hará entrega de la Edición Conmemorativa de El Quijote de la Mancha al ciudadano Presidente de los Estados Unidos Mexicanos.

(ENTREGA DE LA EDICIÓN CONMEMORATIVA DE EL QUIJOTE DE LA MANCHA)

-MODERADOR: Escuchemos al ciudadano Presidente de los Estados Unidos Mexicanos.


(A CONTINUACIÓN HIZO USO DE LA PALABRA EL PRESIDENTE VICENTE FOX QUESADA, SU DISCURSO SE TRANSCRIBE POR SEPARADO)

- - - 0 - - -


Añadir el documento a tu blog o sitio web

similar:

Diversas intervenciones durante la Presentación de la Edición Conmemorativa de “El Quijote de la Mancha, a la que esta tarde asistió el Presidente Vicente Fox Quesada, en el Salón Adolfo López Mateos de la Residencia Oficial de Los Pinos iconPalabras del presidente de la republica, carlos d. Mesa gisbert,...

Diversas intervenciones durante la Presentación de la Edición Conmemorativa de “El Quijote de la Mancha, a la que esta tarde asistió el Presidente Vicente Fox Quesada, en el Salón Adolfo López Mateos de la Residencia Oficial de Los Pinos iconCorral de almaguer se halla en el Este de la provincia de toledo,...

Diversas intervenciones durante la Presentación de la Edición Conmemorativa de “El Quijote de la Mancha, a la que esta tarde asistió el Presidente Vicente Fox Quesada, en el Salón Adolfo López Mateos de la Residencia Oficial de Los Pinos iconPalabras del sr. Embajador con ocasión de la presentación en tegucigalpa...

Diversas intervenciones durante la Presentación de la Edición Conmemorativa de “El Quijote de la Mancha, a la que esta tarde asistió el Presidente Vicente Fox Quesada, en el Salón Adolfo López Mateos de la Residencia Oficial de Los Pinos iconANÁlisis de lectura de los primeros capítulos del quijote de la mancha

Diversas intervenciones durante la Presentación de la Edición Conmemorativa de “El Quijote de la Mancha, a la que esta tarde asistió el Presidente Vicente Fox Quesada, en el Salón Adolfo López Mateos de la Residencia Oficial de Los Pinos iconInvestigación de Don Quijote: Lee toda la información en los sitios...

Diversas intervenciones durante la Presentación de la Edición Conmemorativa de “El Quijote de la Mancha, a la que esta tarde asistió el Presidente Vicente Fox Quesada, en el Salón Adolfo López Mateos de la Residencia Oficial de Los Pinos iconEl ingenioso hidalgo don quijote de la mancha

Diversas intervenciones durante la Presentación de la Edición Conmemorativa de “El Quijote de la Mancha, a la que esta tarde asistió el Presidente Vicente Fox Quesada, en el Salón Adolfo López Mateos de la Residencia Oficial de Los Pinos iconEl ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha

Diversas intervenciones durante la Presentación de la Edición Conmemorativa de “El Quijote de la Mancha, a la que esta tarde asistió el Presidente Vicente Fox Quesada, en el Salón Adolfo López Mateos de la Residencia Oficial de Los Pinos iconEl ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha

Diversas intervenciones durante la Presentación de la Edición Conmemorativa de “El Quijote de la Mancha, a la que esta tarde asistió el Presidente Vicente Fox Quesada, en el Salón Adolfo López Mateos de la Residencia Oficial de Los Pinos iconEl Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha

Diversas intervenciones durante la Presentación de la Edición Conmemorativa de “El Quijote de la Mancha, a la que esta tarde asistió el Presidente Vicente Fox Quesada, en el Salón Adolfo López Mateos de la Residencia Oficial de Los Pinos iconEl ingenioso caballero Don Quijote de la Mancha






© 2015
contactos
h.exam-10.com