Tema Alfonso XIII y La crisis de la Restauración (1902-1931)






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Historia de España

Tema 7. Alfonso XIII y La crisis de la Restauración (1902-1931)

TEMA 7.- ALFONSO XIII Y LA CRISIS DE LA RESTAURACIÓN (1902-1931)
1. Proyectos de Regeneracionismo Político (1902-1916).
En 1902, cuando Alfonso XIII juró como mayor de edad la Constitución y comenzó su reinado efectivo, era general en España el deseo de cambio, sobre todo a partir del Desastre producido durante la guerra contra los Estados Unidos, que había puesto de manifiesto una primera fractura dentro del sistema creado por Cánovas, pero que a su muerte empezó con un deterioro evidente que se fraguó precisamente en la bala que mató al estadista en 1897.

Pero sorprendentemente el Régimen Restauracionista sobrevive gracias a la propia inercia dentro del sistema y a la falta de alternativas razonables entre aquellos opositores que habían quedado fuera del juego político: republicanos, socialistas, carlistas y nacionalistas.

Antes de comenzar a desarrollar las circunstancias políticas de este período, debemos acercarnos más a la figura de Alfonso XIII, figura un tanto denostada por la historiografía tradicional pero que autores como Guillermo de Cortázar y Carlos Seco Serrano han intentado renovar.

Alfonso XIII, lejos de aquel papel que se atribuía frívolo y poco responsable de la tareas de gobierno, debe ser analizado como un rey de su tiempo que sentía cierta predilección por la figura del militar frente al político. Esto es así por dos motivos:

a).- El sistema de la Restauración establecía que era el Rey quién llamaba a hacer gobierno, y el partido nombrado se “encargaba de elaborar” su victoria electoral. Este sistema se debilitó mucho la figura de Alfonso XIII y la institución de la Corona.

b).- Cualquier fracaso en materia política recaía sobre el Rey –garante final del sistema-, mientras que los éxitos son recogidos por los políticos.

Estos dos motivos pueden bastar para explicar como un rey como Alfonso XIII se sentía más seguro entre sus militares que como Jefe del Estado, algo que se plasmará con la Dictadura de Primo de Rivera, que no pudo evitar pero que pronto se identificó con ella.

También es necesario subrayar su toma de contacto con la España real, a través de viajes y actos cercanos hacia la población (tarea que continuará la Corona tras la Transición).

Además es destacable su labor internacional convirtiéndose en la imagen de España en el extranjero (tarea que continuará la Corona tras la Transición), debido a que los propios vaivenes políticos no permitían tener una línea política exterior constante.


    1. Regeneracionismo e inestabilidad gubernamental (1902-1907)

Entre 1902 y 1907, la “toma de contacto” del nuevo monarca con la situación de España le permitió ver en toda su crudeza la inestabilidad gubernamental y la expresión de los deseos regeneracionistas.

Durante este período hubo 11 gobiernos presididos por conservadores y liberales alternativamente, lo que demuestra que el “Turnismo” tal cómo lo planteó Cánovas seguía funcionando, pero la falta de un líder carismático dentro de los partidos dinásticos tras la muerte de Sagasta y Cánovas, y la falta de una ideología coherente dentro de los mismos, convertía el gobierno en una actividad partidista, personalista que no daba coherencia a las decisiones tomadas dentro del ejecutivo.

Así, la política española se fue deteriorando. El mejor ejemplo lo tenemos en 1905, cuando a raíz de las victorias de socialistas en Madrid y de la Lliga en Barcelona, los militares “reaccionaron” asaltando por cuenta propia las redacciones de publicaciones como el Cu-Cut y la Veu de Catalunya, con la excusa de la publicación de chistes “vejatorios” contra la dignidad del ejército. Esta acción permitió al Ejército volver al primer plano de la política, al tiempo que evidenció la debilidad del propio gobierno, ya que doblegó ante la presión de los militares y concedió la Ley de Jurisdicciones (1906) por la cual, el Ejército se convirtió “censurador” de la prensa al vetar cualquier artículo o viñeta que supusiera una afrenta contra la Patria y el Ejército, delitos que con esta nueva ley caían dentro de la jurisdicción militar.

Esta situación exigía una reforma y una regeneración de la vida política española, corriente de expresada desde la crisis de 1898. Así nació el Regeneracionismo1, término acuñado por diversos intelectuales como Joaquín Costa, que interpretaron la derrota colonial como el resultado de una política que servía a “la oligarquía y el caciquismo”, en los que se basaba la Restauración.

A pesar de los diversos intentos de aplicación del Regeneracionismo desde el poder (gobiernos de Maura, Canalejas o Dato), este movimiento nunca pasó a integrarse dentro del Sistema; aunque sirvió para que las posiciones de socialistas, nacionalistas y republicanos se rehicieran su oposición al régimen restauracionista.


    1. La afirmación del partido conservador: Maura (1907-1909)

El gobierno de Maura (1907-1909) sería una excepción a la inestabilidad que venían dándose dentro del reinado. Maura, tras hacerse con el control de los Conservadores, aglutinó de nuevo al partido alrededor de un programa regeneracionista; y planteó una nueva forma de gobernar basada en la eficacia y en la responsabilidad ante la opinión pública y ante el Parlamento. Esto le llevó a una serie de medidas entre las cuales destacamos:

  • Creación del Instituto Nacional de Previsión (1908) para mejorar las condiciones sociales y laborales de los trabajadores, especialmente de mujeres y niños.

  • Implantación de la Ley de Descanso Dominical

  • Reforma del sufragio con la Ley de Reforma Electoral, con el fin de despertar dentro de la población el sentido de responsabilidad cívica que tenía en unas elecciones, y tratar de conseguir evitar el problema del “caciquismo” y poder regenerar la vida política española, algo que no logró.

  • Política económica proteccionista para reactivar la economía española tras el Desastre de 1898, mediante acuerdos con empresas para la regulación de precios y mercados del vino y el azúcar.

  • Promulgación de la Ley de la Escuadra (1908) para rehabilitar la flota española tras el Desastre del 98.

También se mostró partidario de la concesión a Cataluña de cierto grado de autonomía, aunque se mostró firme ante cualquier intento separatista, y trató de derogar la Ley de Jurisdicciones, algo que nunca pudo cumplir por el rechazo del Ejército. Todo ello completaba un programa de Regeneracionista que fracasaría por un problema de orden público: “La Semana Trágica” de Barcelona en 1909.

1.2.1. La Semana Trágica (1909)

Desde 1907, la Oposición (dinástica como no-dinástica) se había unido en una campaña contra la política de orden público de Maura2, especialmente contra el mundo anarquista. Y aunque Maura aguantó muy bien el envite, los sucesos de la conocida como la Semana Trágica, terminarían haciendo caer a su gobierno. Podemos establecer dos tipos de causas: remotas e inmediatas

Causas Remotas

a.- El incremento de la masa social republicana, marcada por un fuerte sentimiento anticlerical.

b.- Incremento del antimilitarismo, como reacción a los hechos de 1905 y la Ley de Jurisdicciones de 1906.

c.- Crecimiento del movimiento obrero y del nacionalismo (especialmente el catalán).

La causa más inmediata se establece a través de la intervención española en Marruecos. La creciente agitación de las cabilas rifeñas3 y el desastre militar del Barranco del Lobo4, obligaron al gobierno a mandar nuevas fuerzas. Se decidió enviar una división compuesta fundamentalmente por reservistas catalanes y madrileños. Esa situación de tensión se vio agravada por la legislación militar que permitía la redención en metálico de los reservistas, algo intolerable para la clase obrera catalana. Este rechazo, pronto obtuvo el apoyo de otros sectores populares españoles, que alentados por el “bloque opositor” a Maura, se lanzaron a una protesta general secundada de forma solidaria en otros lugares de España.

Las protestas en Barcelona provocaron la respuesta airada de los militares que declararon el “estado de excepción”, a lo que la masa obrera respondió con una insurrección general que sólo pudo ser atajada 7 días después con un saldo de 100 muertos y 500 heridos, la profanación de iglesias y cementerios, la ruptura definitiva de diálogo entre las clases medias y los partidarios del socialismo y el anarquismo.

Las consecuencias de la “Semana Trágica” son:

1.- Una represión generalizada, cuyo mejor ejemplo fue el proceso y ejecución de Ferrer i Guardia5, que provocó una oleadas de protestas en España y Europa (campaña de ¡Maura, No!).

2.- La creación del sindicato CNT, para proteger los intereses del movimiento anarquista.

3.- La consecución del primer escaño para el PSOE, para Pablo Iglesias, tras las siguientes elecciones gracias a la Conjunción Republicano-Socialista (1909).

4.- La ruptura del elemento fundamental y característico de la Restauración: el intocable Turnismo, debido a la oposición activa de los liberales (dinásticos) conjuntamente con otras fuerzas que no están dentro del sistema de la Restauración.


    1. Los liberales en el poder: Moret y Canalejas (1909-1912)

Alfonso XIII nombró a Segismundo Moret presidente del Gobierno; pero en 1910, los liberales le sustituyeron por José Canalejas. Este también pretendió regenerar la vida política española, pero la manifestación del anticlericalismo existente (ataques de Lerroux y Pablo Iglesias al poder y privilegios de la Iglesia) y el ambiente social dejado tras la Semana Trágica, mantenían una situación social inestable. Ante esto, Canalejas aplicó mantuvo el orden público con dureza, a la espera de una pacificación social con una serie de medidas como:

  • La Ley del Candado. Prohibía la libre instalación de órdenes religiosas si antes no habían recibido la correspondiente autorización del gobierno. Esta ley enfrentó a Canalejas con Roma y con el Clero, además de provocar una campaña en defensa del Catolicismo como antes no se había visto, lo que obligó a Canalejas a incluir una enmienda que a la larga impediría su aplicación (Ley de Asociaciones de 1911).

  • Sustituir el impuesto de consumos por un impuesto progresivo, según la riqueza de cada contribuyente, que le enfrentó con la alta burguesía, que consiguió malograr el proyecto.

  • El proyecto de creación de las Mancomunidades Provinciales, para dotar de autonomía administrativa a determinadas regiones. Esta ley fue bien acogida por los catalanes, ya que integraba el nacionalismo dentro del Sistema; pero contó con la oposición de las corrientes más centralista de los partidos dinásticos.

  • Ley de Reclutamiento. Canalejas sustituyó las “quintas” por el servicio militar obligatorio en tiempo de guerra, mientras que durante el período de paz de mantendría la redención en metálico.

  • Creación de tribunales de mediación para solucionar las disputas entre empresarios y trabajadores, y evitar la llegada la huelga y sus violentas consecuencias. Esta solución, no fue bien acogida por los sindicatos, lo que impidió que pudiera llevarse a cabo con eficacia.

Pero el líder liberal no pudo ver terminado su proyecto político: el anarquista Pardinas lo asesinó en 1912.


    1. La quiebra del turnismo: Eduardo Dato y Romanones (1912-1917). España y la Primera Guerra Mundial

Canalejas fue sucedido por el Conde de Romanotes, que trató de proseguir con las reformas, aunque la inestabilidad de su posición dentro de su partido y la presión de la oposición le obligó a dejar el gobierno en manos del conservador Eduardo Dato.

Esta alternancia abrió también un proceso de deterioro progresivo que alcanzaría su momento álgido tras la “crisis de 1917”, durante el “Trienio Bolchevique” (1918-1921), culminando con la Dictadura de Primo de Rivera (1923-1930).

La tensión política aumentó con el inicio de la Primera Guerra Mundial (1914), porque aunque España se mantuviera neutral, la población y los partidos sí tomaron partido por ambos bandos: Aliadófilo (identificados con un sistema político liberal y democrático) y Germanófilo (identificados con valores como el orden social y público, así como el militarismo).

La política de neutralidad fue en realidad muy beneficiosa a corto plazo para España, ya que permitió incrementar las exportaciones a los países en guerra, al tiempo que hubo un espectacular crecimiento tanto económico como urbanístico en las más importantes ciudades del país.


    1. Opciones del sistema: republicanismo, socialismo y regionalismo

1.5.1. El Republicanismo español (1902-1916)

El Republicanismo se convirtió entre 1902 y 1916 en la principal fuerza de oposición política no-dinástica en las Cortes, actuando como aglutinador de la oposición política e intelectual, puesto que ofrecía una solución al régimen menos radical que el socialismo o el anarquismo, y gozó de cierto crédito en amplias capas sociales y atrajo a los intelectuales como Galdós o Ramón y Cajal.

También observamos una transformación importante, abandonando los principios que los habían movido en el siglo XIX, hacia un modelo más pragmático plasmado en la creación de nuevos partidos como el Partido Radical (Alejandro Lerroux) y el Partido Reformista (Melquíades Álvarez y Gumersindo de Azcárate). Este nuevo republicanismo se caracteriza en los siguientes puntos:

  • Pretende ser un movimiento con una amplia base social.

  • Tiene un carácter reformista y regeneracionista

  • Su base social se ampliará enormemente: burguesía urbana, jornaleros y proletariado menos identificado con el socialismo o el anarquismo.

  • Mantiene la idea de progreso y de la emancipación del individuo, que se consigue a través de la preocupación por la ciencia y la enseñanza.

  • Tiene un marcado carácter anticlerical.

  • Buscará la colaboración otras fuerzas políticas progresistas, (Conjunción Republicano-Socialista de 1909)

1.5.2. El Socialismo (el PSOE)

Fue practicando una apertura hacia las posiciones más moderadas con los republicanos (Conjunción Republicano-Socialista de 1909). Su principal formación el PSOE fue abandonando paulatinamente el aislamiento practicado desde su fundación y mostró presto para colaborar con los republicanos, aunque todo ello sin renunciar a la revolución social (como mostrará la Revolución de 1934 en Asturias). Esta asociación permitió dar un paso de gigante para la formación de Pablo Iglesias que consiguió su acta de diputado al tiempo que crecía el número de afiliados y simpatizantes.

1.5.3. El catalanismo político

Durante el reinado de Alfonso XIII, el catalanismo político fue el regionalismo/nacionalismo que adquirió mayor peso dentro de la dinámica política española. De carácter conservador, fue dirigido por un cuadro político profesionalizado que contó con el apoyo de las clases medias y altas y que defendía los intereses catalanes y persiguiendo una autonomía dentro del Estado español, a través de su brazo político, la Lliga6.

Este partido sirvió de plataforma para la creación en 1905 de Solidaritat Catalana, asociación que defendía los derechos de los catalanes, frente al centralismo de los partidos dinásticos o la demagogia del Partido Radical de Lerroux. Resultó un movimiento moderado, que buscaba forzar continuamente al pacto político en función de los objetivos de Cataluña, alejándolo de cualquier planteamiento revolucionario.

1.5.4. El nacionalismo vasco

Su planteamiento extremistas iniciales, hicieron que su implantación y su consolidación fuera lenta. Ésta sólo se aceleró ante la moderación del discurso del propio Sabino Arana (“giro españolista”) y la integración dentro del PNV de la asociación Euskal Herría, dirigida por el industrial Ramón de Sota, que con un carácter mucho más moderado va a configurar definitivamente al partido: de un lado los aranistas, que buscan desde una postura radical y ultramontana la independencia del País Vasco; y de otro lado los que integran en el PNV la vía autonomista, el liberalismo moderado y un espíritu moderno introducido por Ramón de Sota, y que va a conformar la doble línea que llega hasta la actualidad, puesto que no hubo una renovación ideológica dentro del PNV debido a su fuerte contenido tradicionalista y sus planteamientos racistas, y la excesiva mitificación de su fundador, fallecido en 1903.


  1. La Crisis del Parlamentarismo (1917-1923)

En 1917 se produjo una grave crisis (militar, política y social) que puso en dificultades la pervivencia de la Restauración. La coincidencia entre los graves problemas del sistema político (crisis en el sistema del Turnismo, necesidad de reformas, etc...), el descontento militar y la conflictividad social; provocarían una protesta generalizada en la que se vieron implicados los partidos marginados del poder, los militares y las organizaciones obreras.

Se denomina "Crisis de 1917" al conflicto que surgió paralelamente al desarrollo de la Primera Guerra Mundial; aunque no obstante se trata más bien de la coincidencia en el tiempo de tres crisis diferentes:

  • Una crisis militar, referida a los problemas internos del Ejército con el sistema de promoción (ascensos) e impedir los "atajos africanos" para conseguirlos.

  • Una crisis política, originada desde el conflicto entre la "España real" y la "España oficial" al intentar integrar en el sistema de la Restauración los nacionalismos y los movimientos fuera del sistema (carlistas y movimiento obrero fundamentalmente).

  • Una crisis social, cuyo punto de partida en la difícil situación de los obreros y la coyuntura de la Revolución Rusa como solución planteada para el obrero y el campesino.


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