1853, La Habana, Cuba-1895, Dos Ríos, Cuba






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fecha de publicación06.06.2015
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José Martí (1853, La Habana, Cuba-1895, Dos Ríos, Cuba)

Marco histórico – Los países hispanos experimentan un incremento demográfico y urbano hacia finales del siglo XIX. Estos cambios causan profundos cambios sociales y culturales. La inmigración incrementa, las compañías incrementan y el capital extranjero se extiende por todo el territorio. Estos elementos impulsan a esas sociedades hacia la modernización. Sin embargo, esta modernización causa descontento entre el proletariado urbano, la clase media y sus intelectuales progresistas, y entran en conflicto con una estructura política y social rígida al servicio de la oligarquía terrateniente y de las empresas inversionistas. Esta realidad dinámica y colectiva (las guerras civiles) causa el surgimiento de la literatura realista y naturalista y simultáneamente surge el modernismo.

Marco literario – El modernismo es el movimiento literario estéticamente opuesto al realismo y naturalismo, ya que su expresión es más poética que narrativa. La preocupación deja de ser de carácter político-social y se torna hacia el estilo y la apertura a la imaginación y la fantasía. Influyó en el desarrollo de la prosa, especialmente en el cuento y más adelante en profundización y enriquecimiento estilístico de la novela regionalista. En la narrativa, el interés por tiempos y tierras lejanas llevó a novelistas hacia la historia de España, como lo hizo el argentino Enrique Larreta, La gloria de Don Ramiro, novela en la que invoca la época de Felipe II.

El modernismo revitaliza y transforma los modos de expresión. Conserva, al mismo tiempo, preocupaciones y actitudes románticas, como el culto a la muerte o los sentimientos de descontento y melancolía. Los modernistas hispanoamericanos se inspiran en dos escuelas de la nueva poesía francesa: el parnasianismo y el simbolismo. El parnasianismo es la corriente poética del siglo XIX de origen francés que proponía el cuidado de la forma y “el arte por el arte”. Los temas preferidos provenían de las culturas greco-latinas y de paisajes y objetos exóticos, como el cisne y las estatuas de mármol. Theophile Gautier (1811-72) Emaux et camées, sobresale entre los parnasianistas con su lema de “arte por el arte” y el gusto de los objetos decorativos del oriente, fue muy influyente en los primeros modernistas: José Martí, Gutiérrez Nájera y Rubén Darío. Estos emprendieron el uso de palabras sugerentes de colores, joyas o piedras preciosas. En el caso de Martí la influencia parnasiana es evidente en su declaración de que “el escritor ha de pintar”, y las palabras han de ser brillantes como el oro, ligeras como el ala, solidas como el mármol.

El simbolismo es la corriente poética prevaleciente en Francia a fines del siglo XIX. Su poesía se caracterizaba por el verso libre, el empleo de la sinestesia (cuando una sensación se describe en términos de otra), y sobre todo, el deseo de lograr efectos musicales.

A pesar de reflejar diversas fuentes literarias y artísticas europeas, el modernismo fue un fenómeno cultural auténticamente hispanoamericano, ya que el modernista buscaba enriquecer sus propios medios expresivos y establecer pautas artísticas más elevadas dentro del ambiente cultural hispanoamericanos.

El americanismo (expansión del concepto de patria que abarca a toda Hispanoamérica; la región es vista como una unidad desde el punto de vista cultural, político y económico) fue parte del espíritu modernista desde José Martí, el luchador y mártir de la independencia cubana, hasta Rodó con Ariel (1900) Y Darío en sus Cantos de vida t esperanza (1905). La etapa madura del movimiento, a la que se ha dado el nombre de mundonovismo, se caracterizó por obras de tema americano, en las que exaltó la naturaleza y la historia de Hispanoamérica y se expresaron ideas y preocupaciones acerca de su futuro. Este americanismo se tradujo en la revitalización del idioma español como lengua literaria, en el progreso realizado hacia la autonomía cultural y en un sentimiento renovado de solidaridad continental hispánica.

Sobre el autor

José Martí (La Habana, 1853 - Dos Ríos, Cuba, 1895) Político y escritor cubano. Nacido en el seno de una familia española con pocos recursos económicos. El joven Martí pronto se sintió atraído por las ideas revolucionarias de muchos cubanos, y tras el inicio de la guerra de los Diez Años y el encarcelamiento de su mentor, inició su actividad revolucionaria: publicó una gacetilla El Diablo Cojuelo, y poco después una revista, La Patria Libre, que contenía su poema «Abdalá».

A los diecisiete años José Martí fue condenado a seis de cárcel por su pertenencia a grupos independentistas. Realizó trabajos forzados en el penal hasta que su mal estado de salud le valió el indulto. Deportado a España, en este país publicó su primera obra de importancia, el drama Adúltera. Inició en Madrid estudios de derecho y se licenció en derecho y filosofía y letras por la Universidad de Zaragoza.

Durante sus años en España surgió en él un profundo afecto por el país, aunque nunca perdonó su política colonial. En su obra La República Española ante la Revolución Cubana reclamaba a la metrópoli que hiciera un acto de contrición y reconociese los errores cometidos en Cuba. Tras viajar durante tres años por Europa y América, José Martí acabó por instalarse en México.

Allí se casó con la cubana Carmen Sayes Bazán y, poco después, gracias a la paz de Zanjón, que daba por concluida la guerra de los Diez Años, se trasladó a Cuba. Deportado de nuevo por las autoridades cubanas, temerosas ante su pasado revolucionario, se afincó en Nueva York y se dedicó por completo a la actividad política y literaria. Desde su residencia en el exilio, José Martí se afanó en la organización de un nuevo proceso revolucionario en Cuba, y en 1892 fundó el Partido Revolucionario Cubano y la revista Patria. Se convirtió entonces en el máximo adalid de la lucha por la independencia de su país.

Dos años más tarde, tras entrevistarse con el generalísimo Máximo Gómez, logró poner en marcha un proceso de independencia. Pese al embargo de sus barcos por parte de las autoridades estadounidenses, pudo partir al frente de un pequeño contingente hacia Cuba. Siguiendo la marcha hacia el oeste de la provincia oriental, llegaron a Dos Ríos, cerca de Palma Soriano. El 19 de mayo de 1895 una columna española se desplegó en la zona y los cubanos fueron a su encuentro. Martí marchaba entre Gómez y el Mayor General Bartolomé Masó. Al llegar al lugar de la acción, Gómez le indicó detenerse y permanecer en el lugar acordado. No obstante, en el transcurso del combate, se separó del grueso de las fuerzas cubanas, acompañado solamente por su ayudante Ángel de la Guardia. Martí cabalgó, sin saberlo, hacia un grupo de españoles ocultos en la maleza y fue alcanzado por tres disparos que le provocaron heridas mortales. Cuando se conoció lo sucedido, resultó imposible rescatar su cadáver, el cual fue conducido por los españoles y, tras varios enterramientos, fue finalmente sepultado el día 27 en Santiago de Cuba. Martí es, junto a Bolívar y San Martín, uno de los principales protagonistas del proceso de emancipación de Hispanoamérica. www.biografiasyvidas.com/biografia/m/marti.htm, http://www.josemarti.cu/?q=node/18

Contribución literaria

José Martí es considerado el primer escritor modernista hispanoamericano y gran creador de la prosa modernista al manejar una amplia cultura y enriquecer su obra con referencias históricas y alusiones literarias. Fue familiarizado con los clásicos españoles (Santa Teresa, Quevedo, Cervantes, Gracián) y con los innovadores franceses (Gautier, Flaubert, Hugo y los Goncourt), de quienes combina el refinamiento y el colorido de sus obras con la riqueza de las ideas de los españoles. Encontramos esta nueva prosa rítmica, plástica y musical en los cuentos de La Edad de Oro (1889), en ensayos, artículos y discursos. Innovador también en el verso, el autor se destaca por su poesía densa de imágenes pictóricas, por una fuerza emotiva, la sinceridad de la expresión y el ritmo poético en Ismaelillo (1882): colección integrada por quince composiciones que Martí dedicó a su hijo José, con la que se marca el inicio de la renovación literaria modernista. En sus poemas intimistas, como los de sus Verso sencillos (1891), Martí emplea un metro tradicional de la lírica española, el octosílabo, para expresar sus más profundos sentimientos. Sobresale en ellos el diestro manejo de las imágenes, el color y la musicalidad. Martí asimiló las nuevas corrientes literarias francesas sin subordinarse a ellas. Su sentido del deber patriótico y sus preocupaciones de orden ético y social lo alejaron del esteticismo y lo impulsaron en sus últimos años a formas de expresión cada vez más austeras. Los temas esenciales en su poesía, artículos y crónicas son la importancia de la amistad, la necesidad de la libertad, el valor de la dignidad humana, la preocupación por los humildes y el espíritu americanista.

Ensayo - Nuestra América

“Éramos una máscara, con los calzones de Inglaterra, el chaleco parisiense, el chaquetón de Norteamérica y la montera de España.

El indio mudo nos daba vueltas alrededor, y se iba al monte a bautizar a sus hijos”.

José martí - “Nuestra América”

 El ensayo “Nuestra América” comienza desdeñando a quienes, con cortas miras y objetivos, aceptan ingenuamente y “dan por bueno el orden universal” con tal que les genere beneficios particulares. Pero ¿quién habla? Cómo se construye a sí mismo quien comienza desdeñando al “aldeano VANIDOSO”, hace un llamado a los pueblos a conocerse y a abandonar pleitos entre hermanos para poder luchar juntos? El discurso nos permite percibir a alguien preocupado por una amenaza inminente.

A esa amenaza se referirá el enunciador continuamente de diversas formas. Una de ellas, recurrente, es a través de la imagen del tigre que se aleja cuando es espantado con fuego pero regresa en la noche “y cuando la víctima despierta se encuentra con el tigre encima ”. El enunciador explicita a qué amenaza se refiere: el dominio imperial del vecino del norte, aunque omite nominarlo.

El sujeto de la enunciación expresa y argumenta, a lo largo de todo el texto, una posición ideológica: la convicción de establecer y aseverar la identidad latinoamericana, pronunciándose claramente a favor de su autonomía y sugiere que ésta se extienda a toda América desde el Río Bravo hasta la Tierra de Fuego.

Con esa toma de posición, el sujeto exhibe la intención política de su discurso. No se encuentra una simple intención didáctica en el texto; no pretende “enseñar” historia (aunque el autor manifieste, a través de reiteradas alusiones y metáforas, un profundo y crítico conocimiento de la realidad sociocultural de los países latinoamericanos) sino más bien centra su intencionalidad discursiva en la exposición argumentativa de su ideario revolucionario, desarrollado desde años antes, durante sus viajes a México, Guatemala y Estados Unidos de Norteamérica.

Es evidente, haciendo un análisis del discurso de “nuestra América”, que el sujeto de la enunciación se presenta como un ideólogo, conocedor de la realidad sociopolítica de los países latinoamericanos.

El texto “Nuestra América” está plagado de sentencias, lo cual refiere convicciones y valores. Cita lecturas e historias, sin embargo no en ello sostiene la fuerza de su discurso argumentativo. Su discurso es una disertación, más persuasiva que demostrativa. También recurre a imágenes construidas en textos anteriores por martí. El sujeto de la enunciación se presenta como erudito y no repara en exhibir esta erudición.

Es interesante advertir que el problema percibido por el enunciador de “Nuestra América” es de índole ética, en la que intervienen valores como la autodeterminación de los pueblos. No ve amenazada la vida misma, es decir, no habla de la pobreza económica, sino de sumisión, falta de autonomía. Sí, la vida de América la muestra amenazada en cuanto América, no en cuanto vida.

Aunque no explicita quién es su interlocutor, a quién se dirige (no hay un vocativo en el texto), podemos señalar que presupone en su lector amplios y profundos conocimientos para comprender el texto.

No se presenta una determinación explicita del enunciador, la elocución “yo” dirigida a un “tu” es nula durante el relato. Es un correlato, así el hablante puede ser cualquiera, pero su desaparición pone en un plano de protagonismo al tú que queda casi como verdadero enunciador a tomar conciencia de la realidad. El sujeto adopta la voz de una verdad universal o se erige en portavoz de la comunidad y su identidad biográfica queda diluida.

Asimismo quiere hacer conciencia de las amenazas que él percibe y que, posiblemente, no eran compartidas o sentidas de la misma forma por todos.

Se dirige a un lector americano amenazado por no llegar a ser gobierno de su propio país, amenazado por “fuerzas EXTRANJERAS”, amenazado por “ quien no lo conoce” (“un pueblo emprendedor y pujante que la desconoce y la desdeña ”).

Así se explica el recurso de imágenes intensas condenando a algunos personajes. Arremete con gran fuerza en contra de los gobernantes incultos, desinformados. Denuncia a los “nacidos en América, que se avergüenzan, porque llevan delantal indio, de la madre que los crió”.

No habla como quien encabeza un movimiento. Ve y describe a distintos actantes (gobiernos ignorantes, los “traidores ” que reniegan de su patria, los jóvenes, al “ pueblo emprendedor y pujante”), pero él no se identifica con alguno de ellos ni se describe a sí mismo.

En “nuestra América” se plantea como un presupuesto universal el hecho de que un buen gobierno es el que nace de la propia identidad nacional, sin embargo el sujeto de la enunciación da claros indicios de que se dirige de manera particular, a los pueblos latinoamericanos y denota un patriotismo y nacionalismo intensos pero racionales.

El sujeto de la enunciación se presenta, quizá por razones ensayísticas, sin hacer referencia a sí mismo en el texto, pero claramente identificado con la causa americana y autóctona. El propio título es una toma de posición y expresa el lugar ideológico desde el cual habla: nuestra América. Esta toma de posición, este americanismo lo manifestará reiteradamente al señalar, precisamente, los peligros que corre “nuestra América”.

Todo el texto exhibe un fuerte código ético en el que resaltan el honor, la virilidad, la lealtad, el patriotismo, el valor. Se encuentra también la expresión de la solución al conflicto de identidad señalado: conocer. (“conocer es resolver. Conocer al país y gobernarlo conforme al conocimiento es el único modo de librarlo de tiranías”).

Desde el principio del texto desdeña al ignorante y señala como uno de los peligros de América a los gobernantes incultos que no conocen a su propio país y que, precisamente por su ignorancia, se convierten en vanidosos. Desdeña la mezquindad, la cortedad de miras y la ingenuidad del ignorante.

Aunque señala que el peligro mayor de América es, sin nombrarlo, estados unidos y su afán imperial: “el desdén del vecino formidable, que no la conoce, es el peligro mayor de América”. A pesar de este señalamiento, no llama a un odio irracional contra ese país:

“de todos sus peligros se va salvando América”, indica el sujeto de la enunciación, después de hablar de los riesgos de gobiernos ignorantes y del peligro de no asumir la propia historia, “ pero otro peligro corre, acaso, nuestra América, que no le viene de sí... Y es la hora próxima en que se le acerque, demandando relaciones ÍNTIMAS, un pueblo emprendedor y pujante que la desconoce y la desdeña”.

En el texto se manifiesta la utopía de un pueblo que se gobierne a sí mismo, que se conozca y se dé a conocer, que apele a su propia historia, que venza la ignorancia, pero también prevalece el sueño de pueblos relacionados con armonía. No es una expresión ingenua, antes de plantearlo advierte los riesgos:

El texto “Nuestra América”, es en realidad un manifiesto a través del cual se pronuncia por gobiernos locales, por países autónomos, entendida la autonomía como el gobierno propio, que asuma y recupere todos los elementos, personajes e historia del país. Por eso denuncia como falsa la disyuntiva entre civilización y barbarie. Subraya su deseo del propio gobierno al enunciar que: “NUESTRA Grecia es preferible a la Grecia que no es nuestra. Los políticos nacionales han de reemplazar a los políticos exóticos”.

El sujeto de la enunciación plantea el problema central que aborda este ensayo. La política y el gobierno latinoamericano, a su parecer, han de corresponder con la realidad y la “naturaleza” de América Latina.

“Nuestra América” no es sólo una exhortación ni es únicamente una manifestación de argumentos y valores universales. “Nuestra América”, el texto, es también el territorio en el que percibimos a un sujeto que se construye al enunciarse. Intentar percibirlo, indagar sobre él en ese terreno que es el enunciado para encontrar y conocer al enunciador, nos permite acercarnos a él y a su utopía. Su actualidad es tan sorprendente que, sin conocimiento previo del contexto temporal, pudo haberse escrito hoy. Sin embargo, las figuras retóricas que utiliza, su vocabulario, su lenguaje delata las coordenadas de espacio y temporalidad en las cuales fue escrito el texto: finales del siglo XIX.

El texto aborda preocupaciones que persisten: la autodeterminación e independencia de los países latinoamericanos amenazados por el fenómeno de la globalización económica, que no es otra cosa que el imperialismo actual; las autonomías indígenas; el futuro de América, nuestra América. (http://codice.unimayab.edu.mx/article.php?id_art=35)

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