La batalla de campillo de arenas






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fecha de publicación11.06.2015
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- LA BATALLA DE CAMPILLO DE ARENAS
Jesus Ángel Romero Aranda

REVISTA DE ESTUDIOS SOBRE SIERRA MÁGINA
La Marcha Hacia la Batalla – La Larga Retirada de Ballesteros
Habíamos dejado al Cuerpo del general Ballesteros retirándose hacia Valencia

tras ser vencido por las fuerzas francesas; ciertamente esta ruta de retirada

fue un verdadero despropósito; lo mas lógico es que se hubiese replegado sobre

Madrid para defender la capital (cosa que los franceses temían que hiciese por la

carretera de Guadalajara) o, al menos, retirarse hacia Cataluña para apoyar a Espoz

y Mina y amenazar el flanco francés; en lugar de eso se retiró hacia el sureste, allí

donde no había objetivos estratégicos de importancia, donde no podía recibir refuerzos

de nadie y donde atraería a una parte del ejército francés en su búsqueda.

Efectivamente, el 2º Cuerpo de Molitor, que el día 26 había tomado Zaragoza

y había unido sus unidades a las de Moncey en su avance por Cataluña en Sos

de Alcarras, inició la persecución de Ballesteros. Este, en su retirada, trató de

mantenerse en las sierras de Teruel y el Norte de Castellón, reduciendo el núcleo

absolutista que dominaba la localidad de Murviedro; sin embargo la presión de

Molitor le hizo desistir evacuando apresuradamente todo el bajo Aragón, retirándose

de Calatayud y Teruel. Así, con Molitor pisándole los talones, Ballesteros

abandonará toda posible comunicación con Cataluña y Madrid tratando de romper

el contacto con los franceses dirigiéndose hacia el sur, de modo que incluso evacuó

Valencia (considerada indefendible) donde entraron los franceses el 13 de junio.

Ballesteros detuvo su repliegue en la línea del río Júcar en la zona entre

Requena y Alcira defendiéndola con casi 12.000 hombres; sin embargo, ante el

primer asalto francés lanzado el 14 de junio, sus líneas fueron deshechas, perdiendo

casi toda su artillería, debiendo emprender un nuevo repliegue en dirección

sur para evitar verse aniquilado. Así, Ballesteros se veía obligado a evacuar

todo el antiguo reino de Valencia ya que las partidas realistas dominaban Cuenca

y las guarniciones dejadas en Castellón se pasaron a los franceses (si bien plazas

aisladas como Alicante o Cartagena seguirán fieles al gobierno Constitucional).

Así, Ballesteros se dirigió a Murcia pero ante la imposibilidad de mantenerse,

abandona la ciudad a las tropas de Molitor el día 7 de julio, dirigiéndose a Granada.

En este repliegue se detuvo Ballesteros en Lorca para defender la entrada al

reino de Granada, tratando de aprovechar la fortaleza de la ciudad para suplir su

deficiencias para combatir en campo abierto dejando una guarnición; sin embargo,

los franceses rápidamente cercaron la ciudad y, tras fracasar los intentos de

capitulación, la asaltaron el día 12 cayendo tres días después con lo que el camino

hacia Granada estaba abierto.

En estos momentos, la situación de las fuerzas españolas liberales era muy

difícil en todo el país; en el norte las fuerzas de Cataluña y del Noroeste (Asturias

y Galicia) están dispersas y solo algunas guarniciones aisladas resisten. En el sur,

Cádiz esta cercado y por tanto el único ejército con capacidad de maniobra es el

del sur, producto de la unión de los efectivos de 2º de Ballesteros, los restos del

ejército 1º de Reserva de La Bisbal y el 5º Ejército de Villacampa que se encontraba

situado en Granada, Málaga, Almería, sur de Jaén y Campo de Gibraltar.

Para decidir la estrategia futura en Granada los generales Ballesteros,

Villacampa, Zayas y Balanzat llevaron a cabo un consejo de guerra donde se

analizaron las posibles acciones; allí se descarto por imposible intentar dirigirse a

Cádiz a levantar el cerco francés al carecerse de medios y sufrir una manifiesta

inferioridad numérica; también se rechazó intentar cortar el camino de Andalucía

por Despeñaperros al considerarse muy fuertes las defensas francesas en el camino,

especialmente en Andujar, y de escaso provecho esta maniobra ya que los

franceses, a diferencia de 1808, disponían de otra ruta de comunicación con Madrid

a través de Extremadura. Se observó, pues, que la única forma de alterar la

situación la ofrecía la posibilidad de destruir el 2º Cuerpo de Molitor, al que se

suponía debilitado por su larga marcha tras Ballesteros y el mas expuesto al avanzar

aislado y con peores líneas de comunicación y retirada.

El plan era que las unidades de Zayas y Villacampa apostadas en Granada

resistiesen el ataque de Molitor sobre Granada; mientras tanto, Ballesteros y Balanzat

desde el norte y las divisiones de Torrijos y Chapaprieta desde el sureste

(situadas en Cartagena y Alicante respectivamente) envolverían a Molitor destruyéndole.

Sin embargo, este plan pronto se presentó como irrealizable; el rápido avance

de Molitor tras la toma de Lorca que le llevó a tomar Guadix el 24 de julio le

situó en una posición desde la que eran los franceses los que podían destruir uno

a uno a los ejércitos españoles; así, las divisiones españolas de Torrijos y

Chapaprieta quedaron retenidas y fijadas en sus plazas mientras las fuerzas en

Almería no se movieron gracias a un amago de avance de las unidades del general

Domon en Baza para cubrir su flanco sur5; mientras, por el norte, las divisiones de

Bonnemais y de Pelleport cubrían su flanco norte, tomando el primero Moreda,

haciéndose fuerte en la zona de Guadahortuna y el segundo la zona entre Gor y

Huélago, en el camino entre Murcia y Granada. Con sus flancos asegurados,

5 Este movimiento de flanqueo culminará en una escaramuza con derrota española en Uleia del Campo.

Molitor marcho hacia Granada que fue evacuada por Zayas para atraer así a Molitor

y permitir el avance desde el norte de Ballesteros cuyas fuerzas se encontraban

todavía, debido a una inexplicable lentitud, mucho mas al norte, todavía en Jaén.

Sin embargo, Molitor, en lugar de tomar inmediatamente Granada (que al

fin y al cabo carecía de importancia militar), avanzó al norte buscando el encuentro

con Ballesteros para destruirlo. Así, tras la victoria sus avanzadas al mando de

Bonnemais en Guadahortuna sobre un contingente de caballería española el 25 de

julio avanzó hacia Campillo de Arenas donde Ballesteros estaba concentrado.

El Campo de Batalla
El lugar donde se desarrollaron los combates se sitúa en el límite de las

provincias de Granada y Jaén, en la sierra que separa ambas provincias; sin embargo,

este no se desarrolló, como se podría imaginar, en la zona del Puerto Carretero,

en el camino real de Jaén a Granada (actual trazado de la N-323) sino que

mas bien se desarrollaron inicialmente en la conocida como Sierra de Lucena o de

Albuñuelas en el camino que de Montejícar lleva a Campotejar ya que era desde

este pueblo desde donde venían las tropas francesas (que recordemos no habían

llegado a ocupar Granada y que venían desde la zona de Guadix-Guadahortuna).

Así, desde esta zona los franceses cayeron sobre el valle del río Campillo tras

cruzar los pasos y picos que dividen una y otra provincia (Puerto de Los Ladrones,

Los Morrones, Cerro de Cagasebo, la Calabaza y Puerto Carretero).

La segunda parte de la batalla se libra en torno al cerro del castillo de Puerta

Arenas y en torno al cauce del río Campillo; así, los principales hitos que se

pueden tomar como referencia es el propio Castillo de Puerta Arenas y los picos

próximos como Navas de Orozco, Peñón de San Pablo, Peñas de San Pablo así

como en el camino que desde Campillo de Arenas por las zonas de El Pinarejo, La

Rabanera y Vaciacostales conducen al Castillo, además de la zona del Puerto del

Escribano, mas hacia el oeste en el camino que desde Campillo de Arenas conduce

hacia el Cortijo de la Casa Blanca por donde también avanzaron columnas francesas.

Por tanto, como se ve puede observar mirando un mapa, estamos hablando

de una zona muy montañosa, de difíciles movimientos, especialmente para la

artillería; esta fue sin duda la principal virtud del lugar elegido por Ballesteros, ya

que así pudo compensar su inferioridad artillera y en caballería, además de poder

aprovechar posiciones naturales de defensa como el Castillo de Puerta Arenas y

la sierra donde se encuentra situado además del paso de Puerta Arenas y las montañas

que le circundan para cerrar el paso a los franceses hacia Jaén. Es, en definitiva, un terreno

que favorecía a los defensores (los españoles) frente a unos atacantes (franceses) a los que

se les añadía el problema del calor existente en esa jornada de julio y el cansancio de la larga

marcha realizada hasta llegar al campo de batalla.
1ª Fase de la Batalla – Inicio y Toma de Campillo
Los efectivos de ambos ejércitos antes de comenzar los combates eran muy

desiguales en número y calidad; así, los franceses mandados por Molitor contaban

con unos 7.000 hombres, integrados en dos Divisiones de Infantería al mando

de los generales Pierre de Pelleport y Bonnemais (este al frente de la llamada

división Loverdo); el respaldo de la caballería lo daba la brigada de caballería al

mando de Domon y en cuanto a la artillería no debía contar con todas las piezas

que tenía al comienzo de la campaña (12) ya que suponemos que la división

Pamphylon-Lacroix (que dejó Molitor en Cataluña) quedaría con algunas piezas.

En cuanto a los efectivos españoles, las fuentes francesas nos dicen que

Ballesteros contaba con unos 12.000 hombres, es decir que tendría superioridad

numérica, si bien sus unidades eran de muy inferior calidad a las francesas ya que

en estas se integraban soldados provenientes de muchas unidades, desertores de

otras y, sobre todo, eran hombres cansados y desmoralizados tras las sucesivas

derrotas. En cuanto a las unidades combatientes, podemos situar en los combates

a algunos regimientos como el de Aragón o el Ligero de Valencia. Estas unidades

estaban dispuestas de una manera escalonada; la mayoría se situaban en el cerro

del Castillo de Puerta Arenas donde se habían construido trincheras y se pensaba

aprovechar lo abrupto de su posición para la defensa, si bien Ballesteros también

había situado unidades en los pasos de Sierra Lucena – Albuñuelas, sobre todo en

la zona de Santa Coloma, Puerto Carretero y Noalejo para cubrir el pueblo de

Campillo de Arenas y hacer una defensa mas en profundidad.

Los combates se inician el día 28 de la mañana temprano con un encuentro

entre las fuerzas de caballería de reconocimiento de ambos ejércitos; al parecer

una avanzadilla de la caballería francesa que se movía por el camino de Montejícar

tropieza allí con unidades de reconocimiento de la caballería española integradas

por carabineros. El combate será corto poniendo en fuga los franceses a las unidades

españolas que se pusieron a salvo cubriéndose con fuego de carabina. Este

primer enfrentamiento, sin embargo, pondrá de relieve una constante a lo largo de

la batalla, el que la caballería española apenas intervendrá ante su inferioridad

táctica frente a la caballería francesa.

La primera unidad francesa que hizo su aparición por el camino de Montejícar

fue la división de Pelleport, cuyas avanzadillas eran las unidades de reconoci-

mientos antes vistas; a su izquierda hizo su aparición la División Bonnemais que

tenía como primer objetivo tomar los altos de santa Coloma que dominaban la

sierra ya que desde ellos se podía acceder al valle de Campillo y cruzar los puertos

entre las montañas en una maniobra que sin duda era la mas complicada de

realizar por lo abrupto del terreno; Bonnemias lanzó al ataque una brigada al

mando del general Corsin con un batallón de voltigeurs (Infantería ligera) de

frente y los regimientos de línea 1º y 11º rodeando los altos, lo que indujo a las

tropas españolas del Regimiento de Aragón a abandonar el cerro de Santa Coloma

para evitar quedar cercadas retirándose en desorden hacia el fondo del valle.

Ciertamente en este caso el dispositivo defensivo español en Albuñuelas no

era muy acertado ya que dejaba unidades aisladas que eran fácilmente cercadas

en los cerros por los franceses de modo que al caer el centro del dispositivo, Santa

Coloma, todo el dispositivo español en Albuñuelas se vino abajo.

Así, Bonnemais, mientras la brigada Corsin tomaba Santa Coloma, los Regimientos

4º y 8º tomaban y cruzaban el puerto de Los Ladrones y la zona del Cerro del Pájaro

descendiendo sobre el valle del río Campillo y sobre el mismo pueblo.

Mientras, el general Molitor, acompañado de la división de Pelleport y la

Brigada de caballería de Domon, pasaba tras la división Bonnemais para situarse

a su izquierda y asaltar las posiciones españolas en lo alto del Puerto Carretero y

Noalejo, formando así una amplia línea al que el dispositivo español, ya roto en

Santa Coloma, no podía hacer frente. Sin embargo, Molitor, ante el temor de que

las fuerzas de Zayas (que se habían retirado de Granada hacia el Noroeste en

dirección Priego de Córdoba) pudiesen aparecer de improviso por el sur, dejó

algunas piezas en Montejícar resguardadas por dos batallones, fuerzas estas que

echara luego en falta en su asalto al castillo, ya que su fuerza quedó reducida a

solo 6.000 hombres.

Así, las fuerzas de Pelleport y Domon desalojaron Noalejo (regimientos de

línea 4º y 20º) dispersando a las fuerzas españolas allí situadas en el extremo

derecho de la línea y que se retirarían en dirección el oeste con lo que no intervinieron mas

en la batalla. Tras tomar las cubres del Puerto Carretero, estas unidades descendieron

en dirección a Campillo donde a poco mas del medio día había entrado la División Pelleport,

expulsando a las tropas españolas allí situadas (la mayoría soldados del regimiento de Aragón

puestos en fuga en las alturas).

Inmediatamente Molitor ordenó a la caballería de Domon que persiguiese a

estos soldados para lo cual este mandó un regimiento de caballería al mando del

general Saint Chamans quien los hostigó a lo largo de la carretera hacia Puerta

Arenas junto al río, hasta llegar a este paraje donde cesó su persecución detenido

por las unidades españolas que guarnecían el paso que causaron varias bajas lo

que obligó a Molitor a mandar parte del regimiento 39 para que Saint Chamans

pudiese sostenerse allí y esperar allí a las fuerzas de la división Bonnemais que

descendían desde las alturas, uniéndose ambas unidades en el Molino de Velasco,

cerca del cortijo del Ventorrillo.

2ª Fase de la Batalla – Asalto al Cerro del Castillo de Puerta Arenas
Tras los primeros avatares de la batalla, puede observarse que la primera

línea de defensa dispuesta por Ballesteros ha saltado hecha pedazos; el intento de

contener a los franceses en Albuñuelas se ha revelado como baldío, debido a

varias causas; por un lado la ausencia total de la caballería española a la que las

fuentes francesas ni citan, lo que dio una total libertad de movimientos a los franceses y

dejo a la infantería española condenada a ser cercada; también la artillería española

esta ausente en estos momentos; en ningún momento las fuentes francesas la citan, lo

que indica que Ballesteros debió concentrar sus pocas piezas en el Cerro del Castillo

y el paso de Puerta Arenas. En tercer lugar, el dispositivo español demostró poseer

poca profundidad pues no se registran referencias en las

fuentes francesas a contraataques, con lo cual da la impresión que las fuerzas

españolas aquí dispuestas no eran sino fuerzas de cobertura para ralentizar el

ataque francés sobre la verdadera posición defensiva española en el Cerro del Castillo.

Por parte francesa las operaciones se desarrollaban de forma óptima, pese a

lo abrupto del terreno, cercando con facilidad u obligando a retirarse alas fuerzas

españoles avanzadas; sin embargo, el avance en pleno julio por la sierra de

Albuñuelas se cobraría evidentemente un esfuerzo que provocaría un lógico cansancio

en las tropas francesas cara a su asalto definitivo a las posiciones españolas;

este problema se verá agravado ahora por la inferioridad numérica de los

franceses, que tendrán que usar a las mismas tropas para realizar el que habría de

ser el esfuerzo definitivo.

Tras asentarse en la zona llana de Campillo de Arenas Molitor se dispuso a

asaltar las posiciones españolas; la división Bonnemais debería dominar el camino

hacia Jaén tomando el paso de Puerta Arenas; mientras la división Pelleport,

apoyada desde la llanura por la Brigada de Caballería Domon, debería tomar el

cerro del Castillo, donde se encontraba el núcleo de las fuerzas españolas.

Por parte española Ballesteros concentró sus fuerzas en el Cerro del Castillo de

Puerta Arenas, unos 5 regimientos y dos escuadrones de caballería; en realidad

las fuerzas españolas no aprovecharon casi la posición del Castillo sino la gran

dificultad del terreno con elevadas pendientes; aunque en si misma era una posición

formidable, tenía el inconveniente de tener una mala línea de retirada, a

través de una terreno muy accidentado ya que el acceso al camino hacia Jaén era

muy complicado, sobre todo si los franceses lograban dominar el paso de Puerta

Arenas, en cuyo caso la única ruta posible sería, a través del valle de Cazalla,

pasar a Carchelejo.

Pelleport inició sus operaciones sobre el cerro enviando a los regimientos

de línea 24º y 39º al mando del general de brigada Buchet; como es de esperar el

avance les resulto muy complicado por lo accidentado del terreno y por el cerrado

fuego de fusilería de las tropas españolas; probablemente los franceses avanzarían

en columna con 8 soldados de frente, frente a las tropas españolas en línea;

además en este momento la artillería española se emplearía con dureza bombardeando

a las tropas francesas desde el momento en que se empezarían a concentrar en Campillo,

ya que los españoles disponían de una magnífica visibilidad

desde los altos. Pudo ser en este momento cuando el pueblo de Campillo de Arenas

recibiese la mayor parte del bombardeo que afectaría gravemente al pueblo.

El resultado de este asalto fue que los franceses no pudieron alcanzar los

altos del cerro, al menos pudieron desalojar a los españoles de la zona adyacente

al Castillo (quizás cerca del cortijo Hueco).

Para apoyar el avance de Pelleport sobre el cerro, Bonnemais avanzó por la

zona del camino de Jaén atacando y tomando la cota que se alza sobre el Molino

de El Ventorrillo (en un mapa actual Cortijo de las Nogueras a 1046 metros) para

proteger el flanco del ataque francés y dispersar a las fuerzas españolas allí situadas,

el regimiento Valencia que amenazaba con atacar a las fuerzas de Pelleport

en su asalto al castillo. El resultado fue que las fuerzas españolas fueron desplazadas

hacia Puerta Arenas no siendo hostigadas por Bonnemais.

Tras asentarse a medio camino del cerro del Castillo, Pelleport reanudó sus

ataques; al parecer lanzó hasta 3 asaltos que fueron rechazados sucesivamente

Sorprendentemente las crónicas francesas se refieren a este como «Camino de Cambil»

por los españoles en sus ataques al Castillo; las fuentes francesas hablan de un fuego

muy concentrado y de asaltos españoles con la bayoneta para rechazar los

asaltos franceses aprovechándose para lanzarse pendiente abajo.

Probablemente estos asaltos consumirían la mayor parte de la jornada, hasta

que Pelleport, hizo avanzar coordinadamente sus regimientos de infantería 39º

y 24º con la caballería de Domon sobre el centro de la posición española, mientras

Bonnemais, que se había conseguido apoderar del paso de Puerta Arenas

mientras Pelleport asaltaba el cerro, destacó por orden de Molitor al regimiento

de línea 11º y a sus fuerzas de voltigieurs, para asaltar la posición del Castillo

partiendo desde la carretera.

Este ataque concéntrico fue fatal para las fuerzas españolas; así, Pelleport

desplazó a los regimientos españoles situados entre el peñón de Orozco y el Castillo

de Puerta Arenas, retirándose hacia el norte en desorden, dejando aislado el

castillo y las fuerzas defensores del mismo; así, en los restos del Castillo de Puerta

Arenas convergieron las fuerzas de la División de Pelleport y el regimiento

enviado por Bonnemais, rodeando a los españoles, que tras un fuerte resistencia

entre las rocas, prefirieron replegarse para evitar quedar cercados y aniquilados.

Final de la Batalla – Balance y Consecuencias de la misma
Con la toma del Castillo de Puerto Arenas se puede dar por terminada la

batalla de Campillo; la retirada de Ballesteros se realizó sobre el pueblo de

Carchelejo11 como no podía ser de otro modo dada la posición defensiva que se

había ocupado y la pérdida del paso de Puerta Arenas; sin embargo, lo cierto es

que los franceses no emprendieron una persecución enérgica; careciendo de caballería

de refresco (ya que la Brigada Domon se había visto obligada a involucrarse

en los combates) y sin artillería para hostigar el repliegue lo mas probable es que

Ballesteros pudiera replegarse en orden y sin muchos problemas pese a lo que la

narración de A. Hugo pueda sugerir.

Así, el autor francés justifica la falta de una persecución que pudiese destruir

el Ejército de Ballesteros por lo duro del terreno y pese a todo habla de una

retirada desordenada hacia Cambil dejando una gran cantidad de prisioneros,

impedimenta y muertos, quedando su ejército reducido a 8.000 hombres.

Esta parece una interpretación demasiado optimista de la situación; por un

lado las bajas francesas de resultas de atacar una posición sólida como la española

debieron ser graves; además el cansancio de las tropas francesas tras un día duro

de combate probablemente hizo que Molitor no pudiese explotar su triunfo y el

ser dueño del campo de batalla. Lo mas probable es que Ballesteros, con unas

pérdidas importantes (la mayor parte de ellas de desertores y prisioneros como

había sido la tónica de la campaña en el ejército liberal) pudiese retirarse de una

forma mas o menos tranquila hasta la zona de Carchelejo y La Cerradura desde la

que podía seguir bloqueando en una posición defensiva ventajosa el avance de

Molitor sobre Jaén, quien no contaba con fuerzas suficientes para aniquilar a un

enemigo vencido pero superior numéricamente todavía.

De esta manera el balance de la batalla nos deja unas tablas como resultado;

tácticamente los franceses se han impuesto, han desalojado a los españoles de sus

posiciones y los han alejado de Granada, ciudad que caerá sin lucha, tomándola

Molitor sin resistencia al día siguiente y lugar donde sitúa el cuartel general de su

2º Cuerpo; estratégicamente, el vencedor es Ballesteros pues ha logrado por vez

primera bloquear el avance francés ya que estos no pueden seguir su presión en

dirección norte hacia Jaén y no han logrado destruir su ejército, que sigue en

campaña y, por tanto, constituyendo una amenaza, aunque débil, a su posición en

el Reino de Granada.

Para el que la batalla resulto un desastre fue para el pueblo de Campillo de

Arenas que primero hubo de mantener a las fuerzas de Ballesteros con alimentos y

vivienda13 así como las destrucciones que la batalla produjo en el mismo, sobre todo

por el bombardeo del mismo y las que realizaron los franceses que allí acamparon la

noche tras la batalla. Así, la villa sufrió la pérdida de cosechas, graneros, varios incendios

de viviendas y destrucciones por los combates (que tampoco debieron ser muchas ya

que no se lucho apenas en sus calles y al tener ambos bandos poca artillería sobre

todo por parte francesa que no serían mas de 12 piezas, ya que este era el número

que el Cuerpo de Molitor tenía al cruzar la frontera franco española).

Sin embargo, la batalla tendrá una consecuencia directa en los siguientes

días, la capitulación del general Ballesteros y su ejército. Sorpresivamente, una

semana después de la batalla los generales Ballesteros y Molitor llegaron a un

convenio o acuerdo; las razones que pudieron mover al general Francisco Ballesteros

pudieron ser varias; desde la certeza de la inutilidad de seguir la lucha toda

vez que la causa liberal parece irremisiblemente perdida en España al carecer de

apoyo popular, su difícil posición estratégica copado entre dos ejércitos franceses

al norte y al sur, el hecho de que al menos había salvado el honor al no ser derrotado

claramente por los franceses en Campillo o que intentase un nuevo viraje en

sus ideas y, como hiciera en 1820, traicionase a su bando (entonces el absolutista

ahora el liberal) para pasarse al otro y esperar clemencia del rey. Lo cierto es

que el convenio, que resultaba especialmente beneficioso para Molitor al consolidar

su posición en Granada, incluía el alto el fuego, el reconocimiento de la

Regencia de Madrid que tutelada, por los franceses, gobernaba en nombre de

Fernando VII y la entrega de sus unidades y territorio que estas ocupasen.

Se abría así el camino al último camino al drama del liberalismo en Jaén, la

venida del general Riego a la provincia para tratar de ganar las tropas de Ballesteros

y a este mismo para la causa constitucional y que culminaría con su captura y

posterior ejecución y otros acontecimientos que afectarán igualmente a la comarca

de Sierra Mágina.

La Batalla en los Historiadores
Como ya señalé al comienzo la batalla de Campillo de Arenas ha sido objeto

casi siempre de estudios marginales, cuando se ha estudiado, siendo lo normal

solo citarla al narrar el desarrollo global de la campaña de los Cien Mil hijos de

San Luis. Esta ha provocado que en torno a la misma se hayan cometido frecuentes

errores e inexactitudes que es necesario citar aquí.

En primer lugar, la propia campaña de los Cien Mil Hijos de San Luis no ha

sido tradicionalmente estudiada en sus aspectos militares, quizás por su brevedad

y la ausencia de una resistencia de importancia, con lo que resulta difícil encontrar

alusiones a la batalla de Campillo de Arenas.

En este punto considero pertinente señalar un curioso error en todos los

artículos que referidos a esta Batalla de Campillo de Arenas o referencias he

encontrado respecto a la misma, concretamente a la ubicación de las fuerzas

contendientes en el campo de batalla y en el origen de la misma.

Así, el error arranca en la «Historia de España» de Ramón Menéndez Pidal

se indica que «el 2º Cuerpo de operaciones conducido desde el Ebro a Granada

pasando por Valencia sin librar mas combates que el de rechazar a los hombres de

Molitor en Campillo de Arenas el 1 de agosto, cuando trataban de ocupar el reino

granadino» (extremo este inexacto pues el reino granadino estaba ya ocupado en

su parte oriental y con Granada evacuada por los españoles). Esta cita es recogida

textualmente por Miguel Artola Gallego en su libro «El Reinado de Fernando

VII» con lo que, al citarla dos autores insignes en sus obras generalistas, ha pro-

vocado que este error de percepción haya sido asumido por investigadores locales

posteriores.

Así, esta idea equivocada de que Molitor, tras ocupar Jaén trata de invadir el

reino de Granada y Ballesteros lo impedía al pararlo en Campillo de Arenas se

repite constantemente en sucesivos artículos de historiadores mas próximos poco

rigurosos en el análisis de este aspecto de la batalla. Por ello he hecho especial

hincapié en el artículo en el desarrollo global de la campaña y en especial en la

persecución de Ballesteros por parte de Molitor para demostrar lo erróneo de esta

afirmación.

Por un lado Enrique Fernández Hervás en su artículo «Batalla de Campillo

de Arenas (28-7-1823) Durante el Trienio Liberal» de 1991 en las actas del I

Congreso de Cronistas recoge íntegramente el párrafo de Menéndez Pidal sin

hacer corrección u apreciación alguna; también Fernández Hervás recoge en este

artículo dos documentos existentes en el archivo Histórico Municipal de Jaén

sobre los efectos de la batalla en la villa de Campillo de Arenas causados por el

saqueo de la misma por parte de las tropas españolas y francesas y las gestiones

para conseguir grano la Junta de Pósitos.

Otro artículo donde se cita la batalla es el de Isidoro Lara Martín Portugués

«Del Jaén de 1823. El Primer Sueño Liberal» donde se aprecian bastantes errores;

así, fija el inicio de la batalla en 28 de julio y su final el 1 de agosto (en

realidad solo duro uno) y que las tropas francesas tuvieron que retirarse (como ya

se ha explicado fueron los españoles los obligados a replegarse aunque no fueron

destruidos) y atribuye a las tropas francesas unos desmanes que no han sido probados

cuando en el documento que cita, en el que se cuenta que el 26 de julio se

estableció en la localidad el ejército español de Ballesteros y fue este probablmente

el que hizo mas desmanes en Campillo de Arenas.

Especialmente desafortunado es el artículo de Emilio Luis Lara López «Anotaciones

acerca de dos litografías francesas» publicado en Sumuntán nº 14. Por

un lado porque una de las dos litografías que se comentan en este artículo no

refleja la batalla de Campillo de Arenas, sino la ¡Batalla de La Coruña! librada en

1808 entre las fuerzas inglesas de Moore en retirada tras su fracasada campaña

contra Napoleón y las francesas mandadas por el mariscal Soult (es mas, incluso

en la propia litografía se observa perfectamente en el pie el nombre de la Corogne

y el grabado muestra un paisaje costero con una pequeña península por lo que

resulta increíble que este grabado se sitúe en las sierras que rodean Campillo de

Arenas).

Por otro lado, el texto esta plagado de inexactitudes; por un lado sitúa las

fuerzas de Molitor acantonadas antes de la batalla en Andújar (recordemos que

provenían de Guadix). Por otro lado reincide en el error de artículos anteriores de

pretender que Molitor pretendía invadir Granada, además de atribuirle a los franceses

y españoles un despliegue y unos planes generales en la campaña absolutamente

imaginarios (por ejemplo, el avance francés sobre Cádiz se realizó simultáneamente

por La Mancha y Extremadura) Por último indica que la batalla duró

varios días (en realidad sólo uno) que los franceses no pudieron romper las líneas

españolas (pese a verse obligados a evacuar sus posiciones) y que el pueblo de

Campillo de Arenas resultó casi destruido (extremo este harto discutible tal como

ya he argumentado anteriormente).

El último artículo del que tengo noticia en el que se cita la batalla de Campillo

de Arenas es también de Enrique Fernández Hervás titulado «La Batalla de

Campillo de Arenas en el Trienio Liberal según la versión francesa» donde recoge

el texto de A. Hugo pero el autor se limita a transcribir el mismo sin explicarlo

o analizarlo, pero, lo mas curioso es que Fernández Hervás altera el orden de los

acontecimientos en su artículo de manera que, primero narra la llegada de Riego

a Jaén para tratar con Ballesteros, después habla de los combates de Jaén y Jódar

y del arresto de Riego en Arquillos, después habla de los combates de Milans y

Llobera en Tarragona y las batallas de Cabriana y Caldas de Altafulia (ignoro que

tiene que ver esto con la Batalla de Campillo o con Jaén en general) y luego un

párrafo en una parte anterior del texto francés que no corresponde en este capítulo

que narra la llegada de Molitor a Guadix (muy anterior cronológicamente a estos

combate de Cabriana y Caldas de Altafulia) para finalmente situar la transcripción

del texto francés sobre la Batalla de Campillo de Arenas y la Capitulación de

Ballesteros ¡cuando es anterior cronológicamente y en el propio texto francés

viene anteriormente! Es decir, que Fernández Hervás altera intencionadamente el

orden del texto francés no se sabe muy bien porqué.

En definitiva, como se puede observar la senda de la Batalla de Campillo de

Arenas en la historia y los historiadores ha sido harto azarosa y el presente artículo

no pretende sino clarificar y situar el estado de la cuestión, estando su autor

abierto a cualquier apunte sobre este acontecimiento tan insuficientemente estudiado.

Jesus Ángel Romero Aranda

REVISTA DE ESTUDIOS SOBRE SIERRA MÁGINA

6.- BIBLIOGRAFÍA

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PETINAL, Manuel. Defensa de Cádiz en 1823. (www.galeon.com/sanfernandoisla/

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LARA LÓPEZ, Emilio L. Anotaciones acerca de dos litografías francesas.

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