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La mayor Comunidad de difusión del conocimiento







Historia de los días feriados en Puerto Rico

Margarita Lozano Cruz

2005



© Derechos Reservados

Enero


1 de Enero

Año nuevo

La familia se reúne compartiendo unos con otros donde hay gran alegría por la despedida del viejo año y lo celebran con comida típica, bebidas, música. Las personas, usualmente, llaman a familiares y amigos y les desean felicidades en el nuevo año. A las que viven lejos les envían tarjetas de felicitación. Luego de despedir el año, los puertorriqueños realizan muchos rituales para recibir el Año Nuevo. Ingerir doce uvas al punto de la medianoche es una costumbre que viene de España. Se dice que brinda mucha prosperidad a aquellos que lo hagan. Otra costumbre es lanzar un balde de agua hacia la calle, para librar la casa de cosas malas, y prepararla para la llegada de cosas buenas. Rodear los alrededores de la casa con azúcar es otro ritual, para atraer la buena suerte y alejar la mala.



6 de Enero

El 6 de enero se celebra el día de los Reyes Magos, fecha en que los niños llenan una cajita con pasto o hierba. La hierba es para los camellos y los Reyes Magos se encargan de dejarle un regalito al niño. La víspera de Reyes es celebrada por todos al igual pero en especial los niños que sueñan con sus regalos que se hacen realidad ese día. Pero el día de Reyes y los días consecutivos hasta las Octavas de Belén, tenían en el pasado mucho más esplendor que en el presente....la Epifanía era realmente la Navidad de la isla. No hay fiesta que defina y caracterice mejor nuestra tradición navideña que esa Fiesta de Reyes, tiempos de la reyada, tiempos de comparsa, fiesta de la muchachada que el día anterior ha colocado bajo las camas la tradicional caja con hierba para los camellos. Desafortunadamente, el esplendor de esas fiestas ha disminuido con los años y la influencia norteamericana, aunque últimamente está renaciendo en los Boricuas que comprenden la importancia de mantener su cultura.

Las celebraciones continúan aún durante los ocho siguientes días ("Las Octavitas"). La octava es una fiesta litúrgica, el espacio de ocho días durante los cuales la Iglesia Católica celebra una fiesta solemne o hace conmemoración del objeto de ella. Implica la continuación de las Fiestas de Reyes por ocho días adicionales y aún por ocho días más ("los Octavotes") En Puerto Rico se niegan a dar por terminadas las festividades.....



10 de enero

Eugenio María de Hostos

Eugenio María de hostos nació el 11 de enero de 1839 en el barrio Río Cañas de Mayagüez, ciudad ubicada en la costa suroeste de Puerto Rico. Realizó sus estudios primarios en el Liceo de San Juan de esa ciudad. Posteriormente, en 1852, es enviado por sus padres a Bilbao, España, en cuyo Instituto de Segunda Enseñanza obtuvo el bachillerato. Luego se traslada a Madrid (1858) e ingresa a la Universidad Central –hoy Complutense- en donde se matricula en las facultades de Derecho y Filosofía y Letras. Allí tendrá como uno de sus más queridos profesores a don Julián Sanz del Río, ilustre filósofo que introduce y promueve el krausismo en España. Sus compañeros serán los que eventualmente descollaran como los máximos dirigentes intelectuales y políticos de la España decimonónica.

Sin embargo, Sotos no concluye su carrera, puesto que, como él mismo confiesa, se desilusiona con los métodos pedagógicos de la época (se ha señalado también que no terminó sus estudios universitarios por no querer recibir un título de un gobierno monárquico); época de desasosiego político y social que desembocará en el derrocamiento de la reina Isabel II. Sotos aprovecha ese suceso para, junto a otros compatriotas, luchar en la prensa y en el ateneo de Madrid por la autonomía política y la liberación de los esclavos de Puerto Rico y Cuba y por la instauración de la República en España. El prócer puertorriqueño colabora con numerosos artículos en periódicos catalanes y madrileños, además de escribir su primera obra, La peregrinación de Abollan (1863). Sugestiva novela romántica de fondo socio-político en la que se perfila al futuro combatiente.
A partir de entonces, Sotos, se da a conocer por su gran liderazgo y potencia intelectual. El filósofo caribeño había decidido participar en la campaña republicana española porque había acordado con los dirigentes políticos peninsulares que una vez se estableciera ésta se le otorgaría la autonomía a Puerto Rico y Cuba. Sin embargo, cuando por fin triunfa la causa republicana las promesas no se cumplen, aunque se le ofrece la gobernación de Barcelona. Sotos comprende que en esas tierras no lograría su anhelado sueño y decide salir de España.
En 1869 se marcha a París con el firme propósito de consagrarse a luchar por el bien económico, político, social y, sobre todo, educativo de la América Latina. Esa será su meta por el resto de su vida, no obstante sobresalir brillantemente como pensador, escritor, educador y sociólogo. Facetas que se pueden apreciar en obras tales como: Moral social, Lecciones de derecho constitucional, Tratado de lógica, Geografía evolutiva y Tratado de sociología. Hostos inicia en Nueva Cork (1870) su propaganda por la emancipación de Puerto Rico y Cuba, y por la unión y progreso latinoamericano. “Odisea”, según el decir de Pedrería, que lo lleva desde España a París, Nueva Cork, Colombia, Panamá, Perú, Chile, Argentina, Brasil, Venezuela, Saint Thomas, República Dominicana, Cuba y Puerto Rico.El sentir patriótico de Sotos por la América nuestra lo visualiza Pedrería de la siguiente manera, “ciudadano de América, su patriotismo no tenía fronteras ni limitaciones nacionales que pudieran empequeñecerlo” (14). Soto mismo solía decir que “cosmopolita es el patriota en toda patria”. Como deseaba Simón Bolívar, Sotos buscaba la unificación de Latinoamérica, esto es, el panamericanismo. Idea que seguirán predicando prohombres de la talla del uruguayo José Enrique Rodó y los mexicanos José Vasconzuelos y Alfonso Reyes, entre otros muchos. Sin lugar a dudas, el puertorriqueño buscaba forjar un pensamiento común latinoamericano.
Al visitar cualquier país latinoamericano se identificaba con los problemas locales y luchaba por resolverlos. Además, sostenía que el porvenir de América estaba en la fusión de razas y que el mestizo era la esperanza del progreso. Atribuía el fracaso de España en América al olvido del indígena, a la malversación de las riquezas, a la injusta división de clases, al despotismo y a la desproporción excesiva entre ricos y pobres. Ahora bien, no obstante la obra continental hostosiana, su sueño primordial consistía en la Confederación Antillana, una vez éstas alcanzaran su libertad política. Es por ello que el gran pensador dominicano Pedro Henríquez Breña señaló que Sotos:

"...prefirió, a un porvenir seguro de triunfos y de universal renombre, el oscuro pero redentor trabajo en pro de la tierra americana, y se lanzó a laborar por la independencia de Cuba, por la dignificación de Puerto Rico, por la educación de Santo Domingo." (“La sociología de Sotos”, 149)
Indiscutiblemente, Sotos fue ante todo un antillano. Su idea de la Confederación Antillana comprendía la creación de estrechos lazos entre las antillas hispanas –Cuba, República Dominicana y Puerto Rico- con el propósito de fortalecerlas y luchar por el bien común y poder salir de su condición colonial. Estas ideas eran compartidas con otros puertorriqueños como Ramón Emeterio Betanzos y Segundo Ruiz Pelvis.
El método que empleará Sotos para alcanzar su ideal será la educación, puesto que él era esencialmente un maestro y pensaba que solamente a través de la pedagogía se podría redimir a los pueblos latinoamericanos. Lo que realizará ya fuera desde las aulas, ya fuera desde las aulas, ya fuera con su pluma. Sotos se expresaba sobre el particular de la siguiente manera:
"Todos nuestros pueblos de origen latino en el continente americano, arrastrados por la corriente tradicional que seguían las viejas nacionalidades, se han imbuido en un sistema de pensamiento que, como prestado, no sirve al cuerpo de nuestras sociedades juveniles." "Han ellos menester un orden intelectual que corresponda a la fuerza de su edad, a la elasticidad de su régimen jurídico, a la extensión de horizontes que tienen por delante, a la potencia del ideal que los dirige…" (OC, XII, 164-165) Camila Henríquez Breña, estudiosa y discípula de Sotos, señaló al respecto que:
"Para condensar en breves palabras los resultados de la labor pedagógica de Sotos, diremos que la medida de su importancia la da el alcance social que tuvo. En el tiempo realmente breve que pasó el educador en los países en que ejerció el magisterio su obra dejó huellas indelebles, sembró simientes fecundas. En Chile su recuerdo es venerado como el de un reformador de la enseñanza. A la República Dominicana la puso en el camino del progreso no sólo haciendo disminuir la ignorancia, sino elevando las condiciones morales y sociales, exponiendo al pueblo el significado de sus derechos y sus deberes." (Las ideas pedagógicas, 172)De allí ese peregrinar hostosiano al que me referí antes y por eso lo vemos en Nueva Cork cuando ofrece sus servicios a la Junta Patriótica Cubana, ya que pensaba que la liberación de la hermana república cubana sería la salvación de Puerto Rico. Fue, entonces, nombrado director de La Revolución, periódico que servía de órgano a la Junta. Empero, al comprender que en la Junta, en el momento que Sotos llegó a ella, no había verdaderos revolucionarios sino colonos disgustados con más odios que principios morales, que más que la independencia de Cuba buscaban su anexión a Estados Unidos, decide apartarse de ellos. Más, cuando la Junta Patriótica Cubana rechaza la anexión como posible solución al problema político cubano, se integra nuevamente a laborar con ellos.
El 4 de octubre de 1870, embarca, en Nueva Cork, con rumbo hacia Lima, Perú. Antes llega a Cartagena, Colombia en donde funda la Sociedad de Inmigración Antillana. En 1871, estando en Lima, funda las sociedades de Auxilio a Cuba y la de Amantes del Saber. Ésta última con el fin de cooperar en el desarrollo de la instrucción primaria y secundaria de su país huésped. También allí levantó su voz contra la explotación que sufrían los numerosos trabajadores chinos. En diciembre de ese mismo año, se dirige a Chile y permanece allí hasta el 1873. Primero trabaja en la redacción del periódico La Patria de Valparaíso. Luego se traslada a la capital, Santiago, en donde escribe sus obras: La reseña histórica de Puerto Rico, la biografía Plácido, sobre el gran poeta cubano, su importante ensayo Arlet, que fue traducido al inglés bajo el patrocinio de la Universidad de Harbara, y da allí su aclamado discurso sobre La enseñanza científica de la mujer, en el cual propone una innovación al sistema educativo chileno que hasta entonces no permitía el ingreso de mujeres a las aulas universitarias, lo que valió que las primeras chilenas egresadas de la Universidad le dedicaran sus tesis de grado en agradecimiento a sus gestiones. El 29 de septiembre de 1873 marcha a Buenos Aires, hasta donde su prestigio se había extendido. Es recibido con gran entusiasmo. Abundan las ofertas de empleo y trabaja en uno de sus diarios. En diciembre de 1874, el rector de la Universidad de Buenos Aires, don Vicente F. López, le ofrece la cátedra de filosofía o la de literatura. Sin embargo, Sotos en respuesta le envía una carta rechazando tan tentadora oferta porque “yo he venido –le decía- a la América Latina con el fin de trabajar con una idea. Todo lo que de ella me separe, me separa del objeto de mi vida” (OC, II85). Durante ese período de tiempo publica una serie de artículos en la prensa en los que se exponía la importancia de unir a Chile y a la Argentina por medio de un ferrocarril traes-andino. Esto se hará una realidad. Por ese motivo la primera locomotora transandina de la Argentina llevó su nombre. Poco después, sale con rumbo a Brasil. Allí se entera de que en Nueva Cork se preparaba una expedición cuyo objetivo sería iniciar la revolución en Cuba. Decide, entonces, regresar a la urbe neoyorquina. Llega allá en abril de 1874, después de permanecer varios días en Saint Thomas. En Nueva Cork, se enfrenta nuevamente a las desavenencias entre los patriotas cubanos, no obstante ponerse a la disposición de ellos.
En esa metrópoli, Sotos sufre gran miseria al punto que, según propia confesión, pasó muchos días sin otro alimento que agua de tamarindo. Por fin consigue trabajo. Da clases de francés a la vez que hace traducciones para la editorial Apretón. El 30 de abril de 1875 ya estaba lista la expedición armada que se dirigiría a Cuba bajo el mando del general Francisco Vicente Aguilera. Sotos va en ella lleno de ilusiones, puesto que finalmente podrá luchar por la libertad. Mas, el “Charles Millar” era un barco tan viejo e inservible que dos días después se ven forzados a anclar en Newport, Rodee Islán. La decepción fue tan grande que Sotos decide regresar a tierras latinoamericanas. Entre 1875 a 1876 lo encontramos en Puerto Plata, República Dominicana. Junto a algunos dominicanos solía reunirse en la casa del general Gregorio Lupe ron y es allí donde, por vez primera, comenta la necesidad de organizar una Escuela Normal.
Regresa a Nueva Cork en 1876 para, poco después, dirigirse hacia Venezuela. Era la época del régimen de Antonio Guzmán Blanco. Trabaja, primero, como subdirector del Colegio de la Paz, luego como rector del Colegio Nacional de Asunción, y más tarde como profesor en el Instituto Comercial. En Caracas, contrae matrimonio con la cubana Blinda Otilia de Ayala. La madrina de la boda, oficiada por el arzobispo Ponte, fue la patriota y poeta puertorriqueña Lola Rodríguez de Tío. En 1879, va a Santo Domingo y al año siguiente inaugura la Escuela Normal, la cual dirigirá hasta el 1888. También se desempeña como catedrático de derecho constitucional, internacional y penal, de economía política y de moral social en el Instituto Profesional de la Universidad de la ciudad primada. En 1881, funda otra Escuela Normal en Santiago de los Caballeros. Justamente en 1888, el presidente de Chile, José Manuel Balmaceda, le solicita a Sotos su ayuda en la reforma de la enseñanza de aquel país. El filósofo puertorriqueño no puede negarse ante semejante reconocimiento y embarca hacia Chile ha realizar la encomienda que se le pedía. Además, realiza otras funciones: rector del Liceo de Chillán (1889), rector del Liceo Miguel Luis Amunátegui de Santiago (1890-1898) y profesor en la Universidad de Santiago. Después de realizada su fecunda labor educativa en Chile y previendo la guerra hispano-norteamericana, Sotos renuncia al rectorado y regresa a Nueva Cork con el objetivo de velar por los derechos de las Antillas y ofrecer sus servicios al Partido Revolucionario Cubano, del cual era delegado en Chile. Llegó a Nueva Cork el 16 de julio de 1898. Dos días después la marina de guerra norteamericana sale de Santiago de Cuba con el propósito de invadir a Puerto Rico. Ese suceso alarma a Sotos, puesto que aunque hacía muchos años que había salido de su patria sus esfuerzos siempre estuvieron encaminados en pos de su liberación.
Ante la inminente invasión, una delegación puertorriqueña, que creía en la buena voluntad del gobierno de Washington, les pide a las autoridades norteamericanas que le permitiera acompañar a lo que se creyó, erróneamente, que fuera un ejército libertador, como lo había sido en Cuba. La petición fue denegada. El 25 de julio, mientras un grupo de patriotas puertorriqueños integrados por Sotos, Manuel Seno Gandia, Julio J. ENA y Roberto H. Toda se dirigían a la capital estadounidense para entrevistarse con el Secretario de Estado y el presidente McKinley, el general Nelson R. Miles ocupa militarmente a Puerto Rico. A partir de entonces, las circunstancias políticas tomarán un nuevo giro para Sotos. Como gran conocedor del derecho internacional se ampara en él como único medio para conseguir justicia. En un manifiesto que se publica en la época escribe Sotos: "Ejerciendo nuestro derecho natural de hombres, que no podemos ser tratados como cosas; ejerciendo nuestro derecho de ciudadanos accidentales de la Unión Americana, que no pueden ser compelidos contra su voluntad a ser o no ser lo que no quieren ser, iremos al plebiscito. En los Estados Unidos no hay autoridad, ni fuerza, ni poder, ni voluntad que sea capaz de imponer a un pueblo la vergüenza de una anexión llevada a cabo por la violencia de las armas, sin que maquine contra la civilización más completa que hay actualmente entre los hombres, la ignominia de emplear la conquista para domeñar las almas." (OC, V, 8-9) Haciendo hincapié en una frase del presidente Mckinley de que “una anexión forzada es una agresión criminal”, convocó a los miembros dispersos del disuelto Partido Revolucionario Cubano, sección de Puerto Rico y organizó en Nueva Cork la Liga de Patriotas Puertorriqueños. Su objetivo era que trabajasen en conjunto para salvar a Puerto Rico de la catástrofe que preveía.Poco después regresa a su Isla de donde había estado ausente por más de 35 años, pero a quien amaba y conocía como pocos. Inició, entonces, una intensa labor con el fin de despertar el espíritu de sus compatriotas para que reclamaran en aquel momento histórico su independencia nacional. Sin embargo, sus intentos fueron vanos. El gobierno estadounidense había decidido retener el territorio que había obtenido de España como botín de guerra por virtud del Tratado de París. Además, el pueblo borincano no respondió al pedido hostosiano, ya que creía que a partir de entonces podría desfrutar de libertades que no había tenido con los españolees decepcionado y triste y alegando que no podría vivir en un territorio prisionero, se marcha de su patria para nunca más volver. Se establece en Santo Domingo en donde perece cuatro años después, el 8 de noviembre de 1903. Pedro Henríquez Breña nos narra los últimos años de Sotos en los siguientes términos, “Volvió a Santo Domingo en 1900, a reanimar su obra. Lo conocí entonces: tenía un aire hondamente triste, definitivamente triste. Trabajaba sin descanso, según su costumbre. Sobrevinieron trastornos políticos, tomó el país aspecto caótico, y Sotos murió de enfermedad brevísima, al parecer ligera. Murió de asfixia moral” (“Ciudadano de América”, 265). En 1938, en homenaje póstumo y reconociendo su obra monumental por América, la Octava Conferencia Internacional Americana celebrada en Lima, Perú lo consagró como “ciudadano eminente de América y maestro de la juventud”.



17 de enero
Martin Luther King, Jr.

Atlanta, 1929 - Meneéis, EE UU, 1968

Celebramos el nacimiento del gran defensor de derechos civiles de Estados Unidos, que luchó por establecer condiciones de igualdad social.Pastor bautista estadounidense, defensor de los derechos civiles. Hijo de un ministro bautista, Martín Cúter Kina estudió teología en la Universidad de Boston. Desde joven tomó conciencia de la situación de segregación social y racial que vivían los negros de su país, y en especial los de los estados sureños.

Convertido en pastor bautista, en 1954 se hizo cargo de una iglesia en la ciudad de Montgomery, Alabama. Muy pronto dio muestras de su carisma y de su firme decisión de luchar por la defensa de los derechos civiles con métodos pacíficos, inspirándose en la figura de Mahatma Gañid y en la teoría de la desobediencia civil de Henry David Toread. Al poco de llegar a Montgomery organizó y dirigió un masivo boicot de casi un año contra la segregación en los autobuses municipales.La fama de Martín Cúter Kina se extendió rápidamente por todo el país y enseguida asumió la dirección del movimiento pacifista estadounidense, primero a través de la Southern Cristian Leadership Conferencie y más tarde del Congreso Of. Racial Equality. Asimismo, como miembro de la Asociación para el Progreso de la Gente de Color, abrió otro frente para lograr mejoras en sus condiciones de vida. En 1960 aprovechó una sentada espontánea de estudiantes negros en Birmingham, Alabama, para iniciar una campaña de alcance nacional. En esta ocasión, Martín Cúter Kina fue encarcelado y posteriormente liberado por la intercesión de Jun Fitgerald Kennedy, entonces candidato a la presidencia de Estados Unidos, pero logró para los negros la igualdad de acceso a las bibliotecas, los comedores y los estacionamientos.

En el verano de 1963, su lucha alcanzó uno de sus momentos culminantes cuando encabezó una gigantesca marcha sobre Washington, en la que participaron unas doscientas cincuenta mil personas, ante las cuales pronunció uno de sus más bellos discursos por la paz y la igualdad entre los seres humanos. Él y otros representantes de organizaciones antirracistas fueron recibidos por el presidente Kennedy, quien se comprometió a agilizar su política contra el segregacionismo en las escuelas y en la cuestión del desempleo, que afectaba de modo especial a la comunidad negra.

No obstante, ni las buenas intenciones del presidente, quien moriría asesinado meses más tarde, ni el vigor ético del mensaje de Kina, Premio Novel de la Paz en 1964, parecían suficientes para contener el avance de los grupos nacionalistas de color contrarios a la integración y favorables a la violencia, como Poder Negro, Panteras Negras y Musulmanes Negros. La permeabilidad de los colectivos de color, sobre todo de los que vivían en los guetos de Nueva Cork y de otros estados del norte, a la influencia de estos grupos violentos, ponía en peligro el núcleo del mensaje de Kina, el pacifismo.

En marzo de 1965 encabezó una manifestación de miles de defensores de los derechos civiles que recorrieron casi un centenar de kilómetros, desde Pelma, donde se habían producido actos de violencia racial, hasta Montgomery. La lucha de Martín Cúter Kina tuvo un final trágico: el 4 de abril de 1968 fue asesinado en Meneéis por James Eral May. Mientras se celebraban sus funerales en la iglesia Edenhaëser de Atlanta, una ola de violencia se extendió por todo el país. May, detenido por la policía, se reconoció autor del asesinato y fue condenado con pruebas circunstanciales. Años más tarde se retractó de su declaración y, con el apoyo de la familia Kina, pidió la reapertura del caso y la vista de un nuevo juicio


21 de febrero

Día de los presidentes
Originalmente era el natalicio de Jorge Washington, primer presidente de Estados Unidos. Ahora se honra ese día a todos los presidentes norteamericanos.

LOS 43 PRESIDENTES DE LOS ESTADOS UNIDOS

de 1789 a 1889

de 1889 al presented



Washington, George
1789-97



Harrison, Benjamin
1889-93






Adams, John
1797-1801



Cleveland, Grover
1893-97






Jefferson, Thomas
1801-09



McKinley, William
1897-1901






Madison, James
1809-17



Roosevelt, Theodore
1901-09






Monroe, James
1817-25



Taft, William H.
1909-13






Adams, John
1825-29



Wilson, Woodrow
1913-21






Jackson, Andrew
1829-37



Harding, Warren
1921-23






Van Buren, Martin
1837-41



Coolidge, Calvin
1923-29






Harrison, William Henry
1841



Hoover, Herbert
1929-33






Tyler, John
1841-45



Roosevelt, Franklin D.
1933-45






Polk, James
1845-49



Truman, Harry
1945-53






Taylor, Zachary
1849-50



Eisenhower, Dwight
1953-61






Fillmore, Millard
1850-53



Kennedy, John F.
1961-63






Pierce, Franklin
1853-57



Johnson, Lyndon
1963-69






Buchanan, James
1857-61



Nixon, Richard
1969-74






Lincoln, Abraham
1861-65



Ford, Gerald
1974-77






Johnson, Andrew
1865-69



Carter, Jimmy
1977-81






Grant, Ulysses S.
1869-77



Reagan, Ronald
1981-89






Hayes, Rutherford B.
1877-81



Bush, George H.W.
1989-93






Garfield, James
1881



Clinton, William J.
1993-2001






Arthur, Chester
1881-85



Bush, George W.
2001-present






Cleveland, Grover
1885-89
















Jorge Washington

Dirigente de la independencia y primer presidente de los Estados Unidos de América (Popes Creed, Westmoreland, Virginia, 1732 - Montt Vernos, Virginia, 1799). Este rico terrateniente del Sur había adquirido experiencia militar como miembro del ejército colonial británico en las luchas contra los indios y los franceses (1752-58), alcanzando el grado de coronel.

El endurecimiento de la dominación colonial británica sobre sus trece colonias de Norteamérica llevó a Washington a participar activamente en la política de Virginia, encabezando en su Asamblea la oposición contra los nuevos impuestos y el autoritarismo de los británicos (1759-74). Cuando la oposición se transformó en conflicto abierto entre Gran Bretaña y sus colonias, Jorge Washington asistió como representante de Virginia en el Primer Congreso Continental que se reunió en Filadelfia en 1774 para defender una posición unitaria contra la metrópoli.

El Segundo Congreso le eligió por unanimidad comandante en jefe del ejército que habían de formar las colonias para luchar por su independencia (1775); aunque no era un independentista radical, pareció apropiado para el cargo por su experiencia militar, por su buena reputación entre los notables del Sur (pues hasta entonces el conflicto con la metrópoli había afectado fundamentalmente a las colonias de Nueva Inglaterra, en el Norte) y por su demostrada capacidad de gestión, que le había llevado a ser uno de los plantadores más ricos del país.

Desde entonces Jorge Washington se dedicó con enorme esfuerzo a improvisar el ejército del nuevo país (que había declarado su independencia en 1776), luchando por obtener dinero, armas y reclutas, mantener la disciplina, fomentar el entusiasmo de los soldados y hostigar al ejército británico, a pesar de no verse respaldado por una dirección política unitaria ni un gran espíritu de sacrificio de los colonos.

Washington obtuvo algunos éxitos iniciales contra los británicos (auxiliados por los colonos «leales», mercenarios alemanes y tribus indias aliadas) en las batallas de Trento y Princeton (1776). Pero, conociendo su inferioridad militar, trató de salvaguardar sus tropas de grandes encuentros en campo abierto hasta que pudo afrontarlos con garantías, y practicó una lucha de guerrillas durante la mayor parte de la Guerra de Independencia (1775-83). Su momento llegó en 1778, cuando Francia y España prestaron su apoyo militar a la revolución americana, lo cual le permitió asestar un golpe definitivo en la batalla de Yorktown (1781). Gran Bretaña reconoció la independencia de sus trece colonias de Norteamérica por la Paz de Versares de 1783.

Lograda la independencia, el prestigio acumulado por Washington hizo que le reclamaran para continuar en la vida política, actuando como árbitro entre las dos corrientes que debatían el futuro del país: los federalistas de Hamilton y los republicanos de Jefferson (aunque se inclinó más bien por los primeros). Washington presidió la Convención Constitucional reunida en Filadelfia en 1787, con la intención de sustituir los ineficientes Artículos de la Confederación por una verdadera Constitución republicana, federal y presidencialista, que fortaleciera el poder central y la cohesión entre los trece Estados. Puso todo su prestigio personal en juego para hacer que la Constitución fuera aprobada por los Estados reticentes, logrando así que entrara en vigor en 1789. E inmediatamente fue elegido para ser el primer presidente de los Estados Unidos (y reelegido en 1792).

Durante sus dos mandatos (1789-97) puso en práctica el modelo político liberal-democrático diseñado en la Constitución, rodeó de autoridad y solemnidad la figura del presidente, impulsó el programa de desarrollo económico capitalista de su secretario del Tesoro -Hamilton-, inició la colonización de los territorios indios hacia el oeste (Kentucky, Llénese.) y sentó las bases de una política exterior aislacionista (rehuyendo entrar en las guerras europeas de la Revolución francesa).

En 1793 fundó la nueva capital federal, bautizada Washington en su honor, aunque la residencia presidencial no se trasladaría allí hasta tiempos de su sucesor en el cargo, Jun Damas. Washington renunció voluntariamente a ser elegido para un tercer mandato (para el cual no le habrían faltado apoyos), considerando que la perpetuación de un mandatario en el poder sería perjudicial para el régimen constitucional de libertades; instauró así una costumbre sólo rota por Franklin D. Roosevelt.



22 de marzo
Abolición de la Esclavitud

Breve historia de la esclavitud y su abolición en Puerto Rico

Por: Luis M. Iriarte R.

"En suma; queremos y pedimos en nombre de la honra y del porvenir de nuestro país, la abolición inmediata, radical y definitiva de la esclavitud."

Del informe de 1867 de José Julián Acosta, Segundo Ruiz Pelvis y Francisco Mariano Quiñones al Gobierno de Madrid.

Los primeros esclavos llegaron (1) a Puerto Rico en 1510 y en 1512, cuando se le concedió permiso a Micer Girón, de Brúcelas, primero y a Antonio CEDEAO después, para traer cada uno dos esclavos para su servicio. Probablemente eran esclavos blancos o moros. Debido a la rebelión de los Taínos contra los colonizadores españoles el Rey Fernando ordena en julio de 1511 que se les esclavizara pero él mismo dio marcha atrás a tal mandato en diciembre de 1512 aunque de facto muchos perderían su libertad con las encomiendas hasta que en 1543 Carlos V ordenó que todos los indios fueran tan libres como los españoles.

Nota 1: Por supuesto que aquí no contamos los esclavos que pudieran haber en época precolombina sobre todo los taínos capturados por los caribe y quizás también entre los mismos taínos.

Debido a la falta de mano de obra indígena, fuera por la supuesta gradual desaparición, por la leyes que los protegían o por que no estuvieran capacitados para las arduas labores, en 1513 se autorizó(2) la importación de esclavos negros a las Antillas. En un principio en Puerto Rico se les utilizó para trabajos de minería, extracción de oro y plata, pero al agotarse pronto el recurso pasaron a ser la principal fuerza trabajadora en las diferentes tareas de las haciendas de caña concentradas en los llanos y zonas costeras de la Isla. Ese fue su principal destino durante el tiempo que duro la esclavitud en la Isla.

Nota 2: Durante todo el tiempo que duró la trata de esclavos hacia las Antillas, 1513 a 1820, el derecho de este comercio estuvo en manos de compañías alemanas, genovesas, portuguesas, holandesas, inglesas, francesas y españolas.

En 1531, según las estadísticas del gobernador Francisco Manuel de Bando, en Puerto Rico había 1,523 esclavos negros pero sólo 369 habitantes blancos y 473 indios encomendados. Para 1765 la situación era a la inversa, según el censo del general O´Reylly la población esclava era de 5,037 y la libre de 39,846 formada por blancos, indios, mulatos y negros libres. El censo de 1860 nos da una población de 300,430 blancos, 241,015 mulatos y negros libres y 41,736 esclavos. Comparando Puerto Rico con Cuba para el mismo periodo, en esta Isla había una población libre de 1, 025,917 y una esclava de 370,553, es decir prácticamente había 1 esclavo(a) por cada 3 personas libres mientras que en Puerto Rico la proporción era de 1 esclavo(a) por cada 13 libres. Esta diferencia en proporciones explica en parte por que en Cuba tardó más en llegar la abolición.

En la España peninsular la esclavitud desapareció de hecho en 1766, al comprar un enviado del sultán de Marruecos la libertad de los esclavos musulmanes de Sevilla, Cádiz y Barcelona.

En 1784 es suprimida la bárbara costumbre del "carimbo" que era un hierro candente con el que, a modo de sello, se marcaba a los esclavos importados para demostrar que se habían pagado por él los impuestos correspondientes. Con este sello también se quería evitar el contrabando de esclavos.

El 22 de enero de 1809 se declara a la Isla provincia de España con derecho a tener representante con voz y voto en la "Junta Suprema y Gubernativa de España". Nuestro primer representante en las cortes de españolas fue Don Ramón Poder y Gírala.

En 1811 los diputados de las Cortes de Cádiz (a las que pertenecía Ramón Poder y Gírala) Gurí di Alcocer y Agustín Argüelles propusieron sin éxito una ley de abolición. Otro diputado a Cortes, Isidoro de Astillón, pronunció en 1813 en las Cortes un discurso en favor de la abolición que enfureció a muchos y fue prácticamente linchado en las calles de Cádiz, muriendo al año siguiente a consecuencia de las heridas (3).

Nota 3: Fernando VII le había impuesto la pena de muerte que no se ejecutó debido al fallecimiento.

En 1812 se crea la "Constitución de Cádiz" que se aplica a Puerto Rico el 14 de julio del mismo año. En esta constitución se concede la ciudadanía española a los puertorriqueños y se declaraba a Puerto Rico como provincia española, otorgándosele al pueblo el derecho al voto. Todo ello, por supuesto, no aplicaba a los esclavos.

En 1817 Fernando VII firma una real cédula que prohíbe la introducción de esclavos africanos en las posesiones españolas y que entraría en vigor en 1820. Esta ley no abolía la esclavitud, sólo prohibía la captura de esclavos en Afrecha para introducirlos en las Antillas y resto de posesiones de España. A pesar de esta ley, durante años se siguió introduciendo esclavos de contrabando.

La primera abolición legal tuvo lugar en 1837 y se aplicó sólo en territorio metropolitano, puesto que la ley excluía a las provincias de ultramar. Que esta ley se aprobara tuvo que ver la presión que en su favor ejerció Inglaterra, la cual en 1834 había abolido la esclavitud (4) en todos sus dominios, ya que su mantenimiento en otros países no le convenía por cuestiones puramente económicas.

Nota 4: Haití la abolió en 1804, Bolivia en 1826, Guatemala y Perú en 1828, Méjico en 1829, Uruguay, Túnez, Velaría (antiguo principado danubiano que formo con Moldavia el reino de Rumania) y Suecia en 1846, Francia en 1848, Nueva Granada (Colombia) y Dinamarca en 1849, Venezuela en 1853, Portugal en 1856, Holanda en 1862 y Estados Unidos en 1865. Sólo España y Brasil quedaban entre el mundo civilizado con esclavitud después de 1865.

En 1842 se crea la llamada "Reglamentación de la esclavitud" que intentaba humanizar, si podemos llamarlo así ateniéndonos al concepto que de ello se tenía en la época, el trato y las relaciones entre amos y esclavos. Por supuesto que muchos hicieron caso omiso de dicha reglamentación. En 1845 se lleva a cabo un tratado de varios países de Europa, entre ellos España e Inglaterra, conocido como "ley de persecución del tráfico negrero" para acabar con los contrabandistas de esclavos pero dicho tratado no tuvo mucha efectividad.

Los aires abolicionistas que soplaban en Europa y en la América continental llegaron hasta las Antillas encendiendo las ansias de libertad de muchos esclavos. Aunque en Puerto Rico nunca hubo un levantamiento general, en 1843 en las haciendas de Toa Baja se sublevaron teniendo que intervenir las milicias disciplinadas (5) para sofocar la rebelión. También las hubo en Ponce, Guayaba, Bayamón y Vega Baja, pero fueron sofocadas siendo fusilados los principales cabecillas y castigados severamente el resto. En otras islas de las Antillas, principalmente en Martinico y Santa Cruz, hubo levantamientos generales de esclavos que dejaron muchos muertos entre las partes. Preocupado ante la posibilidad que en la Isla ocurriera algo similar, el gobernador de Puerto Rico, Mariscal de Campo Juan prim. (6), publicó en 1848 un bando llamado "Bando Negro" o "Código Negro" en el que se establecía que todo delito cometido por un negro contra un blanco sería juzgado por un consejo de guerra sin poder intervenir los tribunales civiles. También autorizaba a los dueños de esclavos a castigarlos por faltas leves y a darles muerte en caso de sublevación. El "Código Negro" estuvo vigente seis meses hasta que fue derogado por el nuevo Gobernador, teniente general Juan de la Pesuela Cevallos.

Nota 5: Una especie de Guardia Nacional integrada por puertorriqueños.

Nota 6: prim. ayudo a Dinamarca a sofocar el levantamiento de 1848 de Santa Cruz enviando tropas a esa isla.

Entre 1861 y 1865 tiene lugar la guerra de secesión en los Estados Unidos y la victoria de los abolicionistas da nuevas esperanzas a los puertorriqueños que sustentaban ese ideal, entre ellos Ramón Emeterio Betanzos (Cabo Rojo 1827 - París 1898) y Segundo Ruiz Pelvis (Hormigueros 1829 -Valparaíso 1867). Betanzos, que fundó una sociedad secreta para promover el fin de la esclavitud, en su programa de reformas para la Isla, al que el llamó "Los diez mandamientos de los hombres libres" destaca sobre todo la abolición de la esclavitud. Betanzos utilizando el "artículo de redención en la pila del bautismo del esclavo recién nacido"(7), pagó con su dinero la liberación de muchos niños nacidos esclavos. Por su parte Ruiz Pelvis dio ejemplo al liberar a todos los esclavos que había heredado. Tras la Guerra de Secesión los Estados Unidos se une a Gran Bretaña en sus presiones a España para que libere a los esclavos.

Nota 7: El gobernador Pesuela estableció en veinticinco pesos el precio de redención.

Los ejemplos de Betanzos y Ruiz Pelvis así como su propaganda abolicionista caló hondo entre muchos puertorriqueños y desde entonces entre las peticiones primordiales de mejoras para la Isla que se le hicieran al gobierno español estaba la liberación de la esclavitudes hacendado y periodista puertorriqueño Julio L. de Bizcar rondo(8), animado por su esposa de origen estadounidense y abolicionista convencida, Ariel Brewster de Vizcarrondo, viajó en unión a ella a Madrid para promover la libertad de los esclavos tras él mismo liberar a los suyos. Gracias a Vizcarrondo se fundó el 2 de abril 1865 la "Sociedad Abolicionista Española" de la que fueron parte importantes personajes del quehacer político y literario nacional como Emilio Castelar, Salustiano de Olazaga, que sería su primer presidente, Juan Valera, Práxedes Mateo Sagasta(9), Segismundo Moret, Gabriel Rodríguez, etc. Vizcarrondo, que ocuparía el cargo de secretario de la Sociedad, también fundó el 10 de diciembre de 1865 "El Abolicionista Español" periódico que promovería sus ideales y que en 1866 organiza un concurso literario que es ganado por Concepción Arenal con su poema "La esclavitud de los negros". Con su esposa Harriet Vizcarrondo formó una sociedad de señoras de apoyo a la causa.

Nota 8: Julio L. de Vizcarrondo es uno de los grandes olvidados en Puerto Rico en lo que a esta parte de su historia se refiere.

Nota 9: Práxedes Mateo Sagasta sería presidente del gobierno español cuando en 1897 se le otorgó la Carta Autonómica a Puerto Rico.

En 1867, los puertorriqueños José Julián Acosta, Segundo Ruiz Belvis y Francisco Mariano Quiñones son llamados por Madrid, en sus funciones de comisionados de la Isla ante el gobierno central, para presentar un informe sobre las reformas administrativas. En este informe solicitaban la inmediata abolición de la esclavitud en Puerto Rico.

En 1868 sucede en España la revolución de corte liberal conocida como "La Gloriosa", que llevaría a la jefatura de gobierno al miembro de la "Sociedad Abolicionista" Segismundo Moret. Con este gobierno se crea en 1870 la ley de "vientres libres" que liberaba de la esclavitud, con carácter no retroactivo, a los nacidos de esclavas. En 1871 la "Sociedad Abolicionista Española" hace un manifiesto a la nación y a las Cortes españolas, exigiendo la definitiva e inmediata abolición. En 1872, siendo jefe de Gobierno Ruiz Zorrilla y Rey de España Amadeo I de Saboya, se elabora un proyecto de ley de abolición de la esclavitud para Puerto Rico.Este proyecto sufre una fuerte oposición de muchos sectores de la sociedad, entre ellos ex-residentes de Cuba y Puerto Rico, comerciantes, industriales, algunos nobles, etc. que temían no sólo el descalabro económico y social que podía originar en Puerto Rico, que apenas tenía unos 30,000 esclavos, si no también el de Cuba intuyendo con razón que tras esta liberación vendría la de los casi 400,000 de Cuba. Además de los efectos económicos que una ley similar podría provocar en Cuba preocupaba que por ello los hacendados se volvieran simpatizantes de las ideas independentistas. Para oponerse a él se crearon en ciudades como Madrid, Barcelona, Santander y Cádiz, Círculos Hispano Ultramarinos y también la "Liga Nacional Antiabolicionista". En Puerto Rico también hubo oposición por parte de los sectores más conservadores entre ellos por supuesto la de muchos hacendados que aun dependían de esta tipo de mano de obra. Incluso gente de mente liberal temía la propuesta al considerar que los libertos quedarían abandonados a su suerte sin esperanza de trabajo y hogar.El 11 de febrero de 1873 el rey Amadeo I de Saboya abdica y el Parlamento dominado por una alianza de monárquico-progresistas (jefe de gobierno Ruiz Zorrilla) y de republicanos (Castelar entre otros) proclama la Primera República y el 22 de marzo de 1873 aprueba, por voto unánime, la ley de abolición de la esclavitud en Puerto Rico. La ley establecía mediante una emisión de bonos un empréstito de 35, 000,000. ºº De pesetas para indemnizar a los dueños. A los recién liberados los obligaba a trabajar por contrato de tres años con sus antiguos dueños y a los cinco tendrían todos los derechos políticos. Para proteger a los libertos el gobierno nombró tres funcionarios que fiscalizarían los contratos con sus empleadores. Según un censo de la época, fueron 29,229 los esclavos liberados de los cuales 15,244 eran varones y 13,985 hembras como podemos ver, la liberación no fue total ni inmediata, los ex-esclavos quedaban atados por 3 años a sus antiguos amos con el fin de garantizar la producción ya que se temía que sin esta cláusula, y aun con ella, muchos dejarían de trabajar. A finales de 1873, 21,594 libertos, el 60 % del total, trabajaban con sus antiguos amos. La liberación de la esclavitud en Puerto Rico no causó desórdenes ni alteración a la paz de alguna importancia. Se llevaron a cabo fiestas públicas en muchos pueblos e inclusive banquetes en algunas haciendas en donde participaron recién liberados y demás trabajadores. En cuanto a los liberados, sus condiciones sociales y económicas progresaron en algo sobre todo por que muchos habían adquirido conciencia de clase obrera y amenazaron con no trabajar si no se les mejoraba sus condiciones. El cumplimiento de estas exigencias y también el hecho de que muchos se negaran a trabajar, aumentó el costo de producción de los hacendados quienes trataron de contrarrestarlo con importando trabajadores de islas vecinas como las Vírgenes Británicas. Los problemas que estos trabajadores causaron hicieron que el gobierno de Puerto Rico frenara su importación. Ante la posibilidad de quedarse sin mano de obra, algunos hacendados exigieron que se volviera a instaurar el antiguo sistema de la "Libreta"(10) pero el gobierno hizo caso omiso ante el temor de que causara más problemas de los que podía resolver.

Nota 10: En este sistema todo jornalero o trabajador debería tener un documento o libreta en que constara el tipo de trabajo que realizaba y para quien trabajaba. Si un hombre en edad de trabajar no tenía esta libreta o en la misma no constara trabajo alguno, podía ser considerado como vago o maleante y terminar con sus huesos en la cárcel. En Cuba siguió el sistema esclavista hasta 1880 cuando, por presiones del interior y del exterior de España y también ante el hecho de que muchos esclavos se estaban pasando al ejército independentista ya que sus dirigentes les ofrecían la libertad si luchaban contra el ejército español, se aprobó (11) el 13 de febrero la ley de abolición de la esclavitud. Esta ley tenía una forma de "Patronato"(12) que obligaba a los libertos a contratarse con sus antiguos amos por espacio de ocho años. El "Patronato" fue abolido en 1886 por la ley del ministro Gamazo.Nota 11: Estando España gobernada por los conservadores que en 1873 se habían opuesto a la liberación de los esclavos en Puerto Rico y que habían integrado la "Liga Nacional Antiabolicionista", entre ellos el jefe de gobierno, Cánovas del Castillo. Nota 12: A los esclavos se les denominaba "patrocinado" y podían ser castigados con el cepo si no cumplía con sus obligaciones









25 marzo
Viernes Santo
Este día los cristianos recuerdan la crucifixión y muerte de Jesús en la cruz.Es el único día en que no se celebra la Santa Misa y en recuerdo de este sacrificio se realiza ayuno y oración. Esto significa no comer carne y a las tres de la tarde –hora en que falleció Jesús- se llama a un silencio interior, que sea un día de más calma y reflexión.
En cuanto a los ritos litúrgicos, las Iglesias celebran la liturgia de Adoración a la Cruz y más tarde el Vía Crucis donde en procesión se recuerdan 14 estaciones del camino en que Jesús cargó la Cruz hasta el Monte Gólgota donde fue crucificado. También se llama a los cristianos a participar en retiros de reflexión y oración.

El sábado santo es un día de luto inmenso, de silencio y de espera vigilante de la Resurrección. La Iglesia en particular recuerda el dolor, la valentía y la esperanza de la Virgen María. Ella representa la angustia de una Madre que tiene entre sus brazos a su Hijo muerto, pero no se puede olvidar en este momento ella es la única que conserva en su corazón las palabras del anciano Simeón, que si bien él profetizó que Cristo sería signo de contradicción y una espada le traspasaría el alma, también indicó que Jesús sería signo de resurrección.
Lo que los discípulos habían olvidado, María lo conservaba en el corazón: la profecía de la resurrección al tercer día. Y María esperó hasta el tercer día.
En la noche de este día se celebra la Vigilia Pascual. Se trata de una Vigilia en honor del Señor, según una antiquísima tradición, de manera que los fieles, siguiendo la exhortación del Evangelio (LC. 12, 35 SS), tengan encendidas las lámparas como los que aguardan a su Señor cuando vuelva, para que, al llegar, los encuentre en vela y los haga sentar a su mesa.

En la Resurrección la vocación cristiana descubre su misión: acercarla a todos los hombres. El hombre no puede perder jamás la esperanza en la victoria del bien sobre el mal. Por esta razón los cristianos con gran júbilo celebran este día la Misa Pascual del Domingo de Resurrección.












18 de abril
José de Diego

Nació el 16 de abril de 1867 en Aguadilla, Puerto Rico. Abogado, periodista, poeta y líder político. Los estudios primarios los realizó en Mayagüez y los secundarios en el Colegio Politécnico de Logroño, en España. Posteriormente estudió Derecho en la Universidad de Barcelona, sin embargo, terminó su educación en la Universidad de La Habana en Cuba. Mientras estuvo en España escribió en las revistas Madrid Cómico y Semana Cómica.En 1892 hizo una pasantía en el bufete legal de Rosendo Matienzo Cintrón en Mayagüez. En el 1897 fue Subsecretario de Justicia. En 1899 fiscal de Mayagüez y en 1900 miembro del Consejo ejecutivo de Puerto Rico. Ya en el 1904 se unió a Luis Muñoz Rivera y otros líderes políticos y ayudó en la fundación del Partido Unión de Puerto Rico. Tres años más tarde, durante el periodo en que fue instituida la Ley Foraker, fue Presidente de la Cámara de Delegados y después de la Cámara de Representantes. Presidió el ateneo Puertorriqueño. Luchó por el idioma español y la independencia de Puerto Rico. Los temas principales de sus escritos son el amor, la patria y la religión. Entre sus obras más destacadas están Cantos de rebeldía y Cantos de

Pitirre.

De sus poemas se destaca
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