Capítulo I






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Capítulo I



Relato Breve

del Cooperativismo

Autor: Mikel Lezamiz

Jefe del Gabinete Sociológico

de Otalora





TEXTOS BÁSICOS DE OTALORA
ÁREA DE EDUCACIÓN Y

DIFUSIÓN COOPERATIVA


INDICE

1. Socialismo Utópico 5
2. Los Pioneros de Rochdale 12
3. Experiencias Cooperativas después de Rochdale 19
4. Cooperativismo en Italia 26
5. Cooperativismo en Israel 28
6. Autogestión en Yugoslavia 32
7. El sistema Danés 34
8. Cooperativismo en Suecia 35
9. Cooperativismo Español 36
10. Cooperativismo Vasco 43
BIBLIOGRAFÍA 47


RELATO BREVE DEL COOPERATIVISMO


Existe disparidad de opiniones entre los teóricos para definir lo que es el cooperativismo. Hay quienes opinan que el cooperativismo no es una doctrina política por cuanto que no prescribe normas para la función ni la organización del Estado, ni para las relaciones de éste con el individuo. Dicen éstos que es simplemente un plan económico.
Otros por el contrario opinan que sí es una doctrina económico-política que con un espíritu práctico “propugna la cooperación en el campo económico y social como medio para lograr que los productores y consumidores, integrados en asociaciones voluntarias denominadas cooperativas, controlan la producción, eliminando de ese modo de la vida económica la competencia imperfecta, el espíritu de lucha y el asalariado” (Diccionario Larousse).
De una forma o de otra, el cooperativismo es un hecho económico y social que es parte imprescindible de la vida de muchos Estados y que cada día está alcanzando mayores cotas de importancia en la vida económica de todos los países del mundo.
En el cooperativismo se sustituye el incentivo del lucro individual por el concepto del servicio colectivo y la solidaridad. Es por ello que todos los gobiernos y países del mundo permiten y apoyan, en mayor o menor medida, la adopción de sistemas cooperativistas de uno u otro tipo.
En cierto modo las instituciones cooperativas son muy antiguas. Existen analogías entre las cooperativas actuales y algunas formas de organización de los antiguos griegos y romanos y de la Edad Media. Las lecherías comunes en Armenia, las asociaciones de arrendamiento de tierras en Babilonia, las confraternidades de sepultura y las compañías de seguros artesanales entre los griegos y romanos, los pastos colectivos y las asociaciones de pescadores en


Rumania, son algunos ejemplos de organizaciones análogas a las cooperativas contemporáneas, pero que no mantienen ningún nexo de unión histórico.
Son, quizás, una muestra de las manifestaciones del instinto comunitario que existen en el hombre racional.
Aunque la idea de cooperación contemporánea no es exactamente a la que los socialistas utópicos la propugnaban, se admite que los orígenes de las ideas cooperativistas proceden de estos socialistas utópicos y básicamente de las ideas propugnadas y puestas en práctica insistentemente por inglés Robert Owen.


1.- SOCIALISMO UTOPICO

La palabra Utopía significa ilusión, anhelo. Es lo que se sueña y la mayoría de las veces es irrealizable.
La palabra Utopía debe su nombres al inglés Tomás Moro por su obra de 1516 “Utopía”.
Utopía es un país imaginario situado en una isla del Pacífico. Su sistema económico está organizado en torno a un conjunto de pequeñas comunidades, que dentro de un sistema comparable al de las modernas cooperativas, produce lo necesario para satisfacer las necesidades de la colectividad. No existe la propiedad privada y el egoísmo de posesión engendrado por ella se sustituye por sentimientos de solidaridad. Los medios o instrumentos de producción son de propiedad común. No hay división de clases. Se trabajan seis horas diarias, pero el trabajo es obligatorio para los jóvenes y sanos. Los ancianos y enfermos disfrutan de atención y pensiones. La educación es también obligatoria e igual para todos. Hay libertad religiosa e igualdad entre sexos. Los grupos que dirigen tienen poderes muy limitados y se eligen democráticamente por mayoría. El recreo, el descanso y las diversiones son parte importante e imprescindible de los derechos de los ciudadanos (ocio activo).
Su teoría está basada en la fe y la cordura del hombre y en la capacidad que tenemos de encontrar por nosotros mismos guiados por la razón y el altruismo, la salida a las necesidades humanas.
Pero ya en plena Revolución Industrial se comienza a hablar de Cooperación y a desarrollar a primeros del Siglo XIX la teoría filosófica del cooperativismo. Son los llamados socialistas utópicos los que generan esta doctrina económica.
En Francia en Conde Henri de SAINTSIMON (1760-1825) predica la aplicación práctica de los Principios del Socialismo cristianismo proclamando la exaltación de la fraternidad humana sobre el afán de lucro. La propiedad debe ser socializada y la diferencia en las retribuciones no debe llegar nunca a crear clases económicas ni extremos de riqueza y pobreza.

Era una reacción contra el individualismo y el liberalismo surgido a raíz de la nueva sociedad propugnada por la Revolución Francesa de 1789.
Pretendía evitar la explotación del hombre por el hombre preconizando el trabajo asociado de los productores industriales. Sin embargo, la organización debía confiarse a un comité de banqueros, científicos y capitanes de la industria (gobierno de los sabios) donde con una organización centralizada y dirigida por estos sabios se realizaría la transformación social de los hombres.
Saint-Simon fue un gran precursor y defensor del pacifismo, feminismo, europeísmo y del socialismo cristiano y muchas de sus teorías han sido adoptadas además de por Carlos Marx, por todo tipo de corrientes, como el movimiento gaullista y los socialistas del llamado Tercer Mundo en este Siglo XX.
El también francés Charles FOURIER ( 1772-1837) critica duramente la competitividad de la empresa privada y la civilización moderna, proponiendo un sistema de falanges o comunidades cooperativas: los falansterios. Fourier y sus seguidores implantaron asentamientos agrícolas-industriales, principalmente en los Estados Unidos, llegando a alcanzar los 1.700 miembros en una comunidad basada principalmente en la agricultura y valedora por sí misma para producir sus necesidades básicas, donde cada miembro trabajaba donde más le agradaba. Todas las experiencias fracasaron, pero sus teorías han sido elogiadas por multitud de pensadores y hasta en la Revuelta de Paris de 1968 los estudiantes defendían sus ideas de espontaneidad y desarrollo personal.
Realizó un análisis dialéctico de los problemas sociales reflejándolo en “ Los 144 males de la sociedad civilizada”. La pasión por la armonía unificaría y cohexionaría a los hombres no haciendo falta ningún tipo de organización política puesto que la sociedad funcionaría espontáneamente.
Pensaba que la sociedad se organizaría por falansterios independientes organizados federativamente a nivel mundial.
El Dr. William KING (1786-1865) de Brighton, es considerado por algunos el padre del cooperativismo inglés. En 1827 creó una cooperativa de consumo en Brighton y muy pronto más de 300 sociedades parecidas surgieron debidas a su ayuda.
Su originalidad proviene de que opinaba que todo capital es producto del trabajo. La carencia de capital con que se encuentra la organización obrera podría ser solucionada creando primeramente cooperativas de producción y así conseguir una vida independiente.
La cooperativa no debe limitarse a organizar la actividad económica de sus asociados, sino atender también sus necesidades espirituales. El hombre será transformado y la armonía y el amor al prójimo serán realidad.
La concepción cooperativa de King es, por tanto, profundamente cristiana. Por otra parte, preconizó la creación de escuelas cooperativas para realizar una educación profunda en todos los sentidos.
Las cooperativas creadas por King, no duraron demasiado tiempo. Los asociados eran un número limitado, las ventas se realizaban al precio del mercado y no se repartían los excedentes, precisamente por el afán de generar capital para comprar fábricas y hacerlas cooperativas.
King era contemporáneo de Owen y discípulo del él, pero sus ideas originales también sirvieron a los Pionero de Rochdale en la creación de su moderna cooperativa, y se le considera como uno de los más cualificados teóricos de la cooperación.
El francés Philippe Buchez (1796-1865) es considerado como el padre de las cooperativas de producción. Seguidor y discípulo de Saint- Simon se separó de él en 1830 por motivos religiosos. Buchez era sacerdote católico y Saint- Simon atacaba a la religión instituida.
Buchez a diferencia de Saint – Simon relama una república democrática y no excluye al Estado para que proporciones créditos a las asociaciones obreras.
En 1831 publicó las reglas ideales par las cooperativas de producción:
1ª. Los asociados se convertirán en empresarios, eligiendo uno o dos representantes para la firma social.
2ª. Cada asociado se convertirán en empresarios, eligiendo uno o dos representantes para la firma social.
3ª. Se reservará una cantidad equivalente a la que los empresarios intermediarios descuentan cada jornada; a fin de año, esta cantidad, que será el beneficio neto, se repartirá en dos partes: 20 % para formar y aumentar el capital social, entre los socios o prorrata de su trabajo. El resto se empleará en socorros o se distribuirá entre los socios, a prorrata de su trabajo.
4ª. El capital social será inalienable e indisoluble... y así la sociedad se convertirá en perpetua mediante la admisión continuada de nuevos miembros.


5º. La asociación no podrá hacer trabajar por su cuenta a obreros extraños durante más un año; pasado este tiempo, estará obligada a admitir en su seno el número de trabajadores nuevos que se hubieran hecho necesarios para el aumento de las operaciones.
Bouchez fundó dos cooperativas de producción: una de carpintería en 1832 y que duró muy poco, y la otra en 1834 de joyeros en dorado que duró hasta 1873.
El francés Louis Blanc (1811-1882) considerada que las cooperativas de producción eran las más adecuadas para la emancipación obrera. Seguidor de las ideas de Saint Simon y Buchez fue mucho más realista que sus antecesores y contemporáneos. Fue un político activista y agitador de masas, desempeñando un papel importante en la revolución de 1848. En 1839, cinco años antes de Rochdale escribió “L’organization du travail” con una gran difusión, donde decía que “ la solución del problema social en la actual situación económica debe buscarse en la organización del trabajo pro medio de la asociación”
Mientras que Saint – Simon y Buchez miraban a los burgueses filántropos o reformistas y pequeños artesanos, Blanc se dirigía a la masa de trabajadores de la gran industria.
Blanc con su derecho al trabajo y organizándolo en asociaciones obreras de producción con medios del Estado crea el primer taller social en 1848, en Paris, que era una cooperativa dentro del sentido moderno del término. Este taller comenzó con 50 miembros confeccionando uniformes, pasando rápidamente a 2.000 socios trabajadores. Los excelentes resultados ayudaron a crear una asociación de talabarteros y otra de hilanderos, recibiendo encargados desde la administración militar y municipal de Paris, respectivamente, superando el centenar de asociados.
En su concepción Blanc opinaba que el Estado está obligado a ayudar financieramente a las masas obreras para crear estas empresas económicas, pero debiendo devolver los créditos prestados y pagándole además un interés por ese préstamo.
El primer año de producción, la dirección estará confiada a un director designado por el Estado. Después, los propios trabajadores elegirán democráticamente a sus dirigentes y los talleres se convertirán en cooperativas autónomas de producción.
Blanc traza, también, un plan análogo para el comercio y la agricultura. El estado colaborará en las relaciones entre todos los centros de producción y ayudará a las empresas para no caer en crisis. El Estado, pues, se limita a coordinar las actividades económicas, concediendo una amplísima autonomía a las empresas. Además, el Estado debería llevar por sí mismo la administración de algunas empresas: ferrocarriles, minas, bancos y seguros.
El creía que esa reorganización del trabajo en talleres sociales donde prima la solidaridad interna entre los diferentes talleres, a cambiar pacíficamente el orden social existente.
Pero el socialista utópico más nombrado e importante fue el inglés Robert OVVEN (1771-1858). Fue director de producción en una industria textil de Manchester y posteriormente se instaló por su cuenta. Era un empresario floreciente, un pionero de la nueva industria del algodón y se casó con la hija de otro empresario textil de Glasgow. Adquirió en 1979 una gran empresa en New Lanark (Escocia) y la dirigió hasta 1824 alcanzando una gran fortuna, para a su vez invertirla en mejorar las condiciones de vida de sus obreros, construyendo viviendas, escuelas para los hijos de éstos, comedores y campos de recreo, etc...
Owen partía de la hipótesis de que el entorno donde los hombres viven y trabajan moldean el carácter de las personas. Esta idea era sorprendentemente novedosa y contraria a la mentalidad existente de su época: que la ignorancia, el crimen y la pobreza eran males sociales inevitables e innatos de los niveles más bajos de la sociedad. Owen intentó demostrar su tesis presentando el resultado de las reformas ambientales, industriales y educativas realizadas en New Lanark.
Convencido de su hipótesis intentó propagar sus experiencias en América en New Harmony ( Indiana), desde 1824 hasta 1829.

Creía en el progreso y en la felicidad y criticó duramente a los tres aspectos que consideraba la fuente de la irracionalidad y freno del progreso: La religión, el matrimonio y la propiedad privada. El tipo de religión de su época y el matrimonio habían hecho arraigar en la sociedad una creencia sobrenatural infundada y unos valores morales anticuados. La propiedad privada consideraba que era la base real de la desigualdad y de la pobreza.
Owen no condenó la industria en cuanto tal, sino el capitalismo; no criticó a la nueva tecnología sino al uso indiscriminado y deshumanizador que se hacía de ella. Así, consiguió que bajo su influencia se votara una Ley en 1819 de prohibición de trabajo de los niños y otras medidas protectoras de los trabajadores como la reducción a sólo 12 horas diarias de trabajo (la duración de la jornada estaba al arbitrio del empresario y era normal jornadas de 16 y 18 horas diarias), la educación universal, organización de gremios y asociaciones de tipo cooperativo, etc. A raíz de sus ideas se creó el Gran Sindicato Nacional Consolidado el “ Trade Unions”, de Gran Bretaña.
Owen se esforzó por crear pueblos de cooperación para solucionar el problema del paro y de la miseria, donde con una propiedad común crearían una sociedad ideal humanizada.
Estos poblados cooperativos se especializarían en distintos sectores, unos podrían ser agrícolas y otros industriales y podrían realizar cambios unos con otros, de comarca en comarca y de nación a nación. Este proyecto de organización mundial fuel el preludio de la creación a finales del Siglo XIX de la Alianza Cooperativa Internacional.

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