El sistema político de la restauración y los elementos opositores al mismo (1875–1902)






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títuloEl sistema político de la restauración y los elementos opositores al mismo (1875–1902)
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TEMA 5

EL SISTEMA POLÍTICO DE LA RESTAURACIÓN Y LOS ELEMENTOS OPOSITORES AL MISMO (1875–1902)

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Texto.1874. Comunicado del Poder Ejecutivo de la República ante el pronunciamiento

En el momento mismo en que el Jefe del Estado movía el ejército del Norte para librar una batalla decisiva contra las huestes carlistas, utilizando los inmensos sacrificios que el Gobierno ha exigido al país, y que este ha otorgado con tan noble patriotismo, algunas fuerzas del ejército del Centro, capitaneadas por los Generales Martínez Campos y Jovellar, han levantado al frente del enemigo la bandera sediciosa de D. Alfonso de Borbón.

Este hecho incalificable que pretende iniciar una nueva guerra civil, como si no fueran bastantes las calamidades de todo género que pesan sobre la patria, no ha encontrado eco por fortuna ni en los ejércitos del Norte y Cataluña, ni en ninguno de los diversos distritos militares. El Gobierno, que ha apelado en las supremas circunstancias en que la Nación se encuentra en la Península y en América á todos los partidos que blasonan de liberales para ahogar en su comun esfuerzo las aspiraciones del absolutismo, tiene un derecho incuestionable y hasta un deber sagrado de calificar duramente y de castigar con todo rigor dentro de su esfera una rebelion que en su último resultado no podria favorecer si se propagase más que al carlismo y á la demagogia, deshonrándonos además á los ojos del mundo civilizado.
El Ministerio, fiel á sus propositos y leal á los solemnes compromisos que ante el país y Europa tiene contraidos, está hoy más resuelto que nunca á cumplir con su deber, y lo cumplirá.

Gaceta de Madrid. 30 de Diciembre de 1874.

TEXTO: 1876. Constitución

Texto completo en http://clio.rediris.es/fuentes/cons1876.htm

Art. 11º. La religión Católica, Apostólica, Romana, es la del Estado. La Nación se obliga a mantener el culto y sus ministros. Nadie será molestado en territorio español por sus opiniones religiosas, ni por el ejercicio de su respectivo culto, salvo el respeto debido a la moral cristiana. No se permitirán, sin embargo, otras ceremonias ni manifestaciones públicas que las de la religión del Estado.(...)

Art. 13º. Todo español tiene derecho: De emitir libremente sus ideas y opiniones, ya de palabra, ya por escrito, valiéndose de la imprenta o de otro procedimiento semejante, sin sujeción a la censura previa. De reunirse pacíficamente. De asociarse para los fines de la vida humana. De dirigir peticiones individual o colectivamente al Rey, a las Cortes y a las autoridades. El derecho de petición no podrá ejercerse por ninguna clase de fuerza armada.

Art. 18º. La potestad de hacer las leyes reside en las Cortes con el Rey.

Art. 19º. Las Cortes se componen de dos Cuerpos Colegisladores, iguales en facultades: el Senado y el Congreso de los Diputados.

Art. 28º. Los Diputados se elegirán y podrán ser elegidos indefinidamente por el método que determine la ley. (...)

Art. 50º. La potestad de hacer ejecutar las leyes reside en el Rey, y su autoridad se extiende a todo cuanto conduce a la conservación del orden público en el interior y a la seguridad del Estado en la exterior, conforme a la Constitución y a las leyes.

Art. 51º. El Rey sanciona y promulga las leyes. (...)

Art. 75º. Unos mismos Códigos regirán en toda la Monarquía, sin perjuicio de las variaciones que por particulares circunstancias determinen las leyes. En ellos no se establecerá más que un solo fuero para todos los españoles en los juicios civiles y criminales (...) "

Art. 76. A los Tribunales y Juzgados pertenece exclusivamente la potestad de aplicar las leyes en los juicios civiles y criminales, sin que puedan ejercer otras funciones que las de juzgar y hacer que se ejecute lo juzgado.

Madrid, 30 de junio de 1876.

TEXTO: 1879. Programa fundacional del PSOE

Considerando que esta sociedad es injusta, porque divide a sus miembros en dos clases desiguales y antagónicas: una, la burguesía, que, poseyendo los instrumentos de trabajo, es la clase dominante; otra, el proletariado, que, no poseyendo más que su fuerza vital, es la clase dominada.

[…] Que éste [antagonismo] ha alcanzado en nuestro días su mayor grado de desarrollo, como bien claro lo revela el cada vez más reducido número de los inmensamente ricos y el siempre creciente de los inmensamente pobres;

Que la explotación que ejercen aquéllos sobre éstos es debida únicamente a la posesión de los primeros de la tierra, máquinas y demás instrumentos de trabajo;

Que dicha posesión está garantizada por el poder político del cual se vale para dominar al proletariado, hoy en manos de la clase explotadora; es decir, de la clase media [...]. Que la sujeción económica del proletariado es la causa primera de la esclavitud en todas sus formas: la miseria social, el envilecimiento intelectual y la dependencia política.

Por otra parte:

Considerando que la necesidad, la razón y la justicia exigen que la desigualdad y el antagonismo entre una y otra clase desaparezcan, reformando o destruyendo el estado social que las produce; [ ... ]

Por todas estas razones, el Partido Socialista Obrero Español declara que su aspiración es:

Primero.- La posesión del Poder político por la clase trabajadora.

Segundo.- La transformación de la propiedad individual o corporativa de los instrumentos de trabajo en propiedad común de la sociedad entera. Entendemos por instrumentos de trabajo: la tierra, las minas, los transportes, las fábricas, máquinas, capital, moneda, etc.

Tercero- La organización de la sociedad sobre la base de la federación económica, el usufructo de los instrumentos del trabajo por las colectividades obreras, garantizando a todos sus miembros el producto total de su trabajo, y la enseñanza integral a los individuos de ambos sexos en todos los grados de la ciencia, de la industria y de las artes.

Y como medios inmediatos para acercarnos a la realización de este ideal los siguientes: Libertades políticas. Derecho de coalición [asociación] o legalidad de las huelgas. Reducción de las horas. Prohibición del trabajo de los niños menores de nueve años [...]. Leyes protectoras de la vida y la salud de los trabajadores [...]. Creación de comisiones de vigilancia, elegidas por los obreros, que visitarán las habitaciones en que éstos vivan, las minas, las fábricas y los talleres [...]. Creación de escuelas gratuitas para la primera y segunda enseñanza y de escuelas profesionales [...]. Servicio de las armas obligatorio y universal y milicia popular [...]. Adquisición por el Estado de todos los medios de transporte y de circulación así como de las minas, bosques, etc., etc.

En suma: el ideal del Partido Socialista es la completa emancipación de la clase trabajadora. Es decir, la abolición de todas las clases sociales y su conversión en una sola de trabajadores libres e iguales, honrados e inteligentes. [ ... ]

Programa fundacional del PSOE, 1879

TEXTO: Nacionalismo catalán

Sobre el idioma y la raza Los catalanes quisieran que no sólo ellos, sino también todos los demás españoles establecidos en su región hablasen catalán; para nosotros sería la ruina el que los maketos residentes en nuestro territorio hablasen euskera. ¿Por qué? Porque la puereza de la raza es, como la lengua, uno de los fundamentos del lema vizcaíno, y mientras la lengua, siempre que haya una buena gramática y un buen diccionario, puede restaurase aunque nadie lo hable, la raza, en cambio, no puede resucitarse una vez perdida.

ARANA, Sabino: Errores catalanistas, 189

TEXTO: Nacionalismo vasco

Libre e independiente de poder extraño vivía Bizcaia, gobernándose y legislándose a sí misma, como nación aparte, como Estado constituido, y vosotros, cansados de ser libres, habéis acatado la dominación extraña, os habéis sometido al extranjero poder, tenéis a vuestra Patria como región de país extranjero y habéis renegado de vuestra nacionalidad para aceptar la extranjera. Vuestros usos y costumbres eran dignos de la nobleza, virtud y virilidad de vuestro pueblo, y vosotros, degenerados y corrompidos por la influencia española, o lo habéis adulterado por completo, o lo habéis afeminado y embrutecido. Vuestra raza, singular por sus bellas cualidades, pero más singular aun por no tener ningún punto de contacto o fraternidad ni con la raza española ni con la francesa, que son sus vecinas, ni con raza alguna del mundo, era la que constituía a vuestra Patria Vizcaya; y vosotros, sin pizca de dignidad y sin respeto a vuestros padres, habéis mezclado vuestra sangre con la española o maketa, os habéis hermanado y confundido con la más vil y despreciable de Europa. Poseías una lengua más antigua que cualquiera de las conocidas, […] y vosotros las despreciáis sin vergüenza y aceptáis en su lugar el idioma de gentes groseras y degradadas, el idioma del mismo opresor de vuestra Patria.

ARANA, Sabino, Bizcaitarra, 30 de octubre de 1894.

En el siguiente enlace podéis acceder a un amplio artículo escrito por el profesor José Díaz Zubieta para La aventura de la Historia acerca del pucherazo y el fraude electoral en la España de la Restauración. Contiene numerosas ilustraciones, entre ellas caricaturas y humoradas de la época.

http://www.educa.madrid.org/web/cc.screparadoras.majadahonda/2%20organizacion/2%20departamentos/sociales/historiasegundobach/Dossieres%20Historia/historia%20contemporanea/El%20Pucherazo.%20Aventura%20de%20la%20Historia%2065.pdfIntroducción:

Actividades del sistema político de la Restauración en http://www.iescasasviejas.net/1.web/histo2/acte3.1.htm

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Cánovas del Castillo enseñando a leer al líder del partido liberal Amadeo Sagasta.

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En el cuadro Martínez Campo restaura a Alfonso XII. Martínez Campo con la oposición de Cánovas del Castillo dio un golpe de estado en Sagunto que terminó definitivamente con la I República. Cánovas hubiera preferido la ocupación pacífica del trono y así lo había preparado con el Manifiesto de Shandurst, un escrito que el político madrileño preparó al rey, donde se presentaba como un rey democrático, pero heredero de todas las tradiciones y costumbres españolas. Es decir, estaba formulando el principio de la Constitución interna.

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La última es muy rica, aparecen los muertos, los métodos violentos, las fuerzas de orden público, las fuerzas fácticas, etc... todos encabezados por Sagasta y por el origen de este tipo de prácticas; el sufragio universal. En el fondo es una crítica a como el carácter democrático que puede representar el sufragio universal es burlado y ninguneado.

Enlaces

http://el-liberalismo.com/historias-de-un-pueblo/capitulo-xxxiii-resulta-perentorio-reformar-nuestro-sistema-politico

APÉNDICE: FUNCIONAMIENTO DEL FRAUDE ELECTORAL. CACIQUISMO Y PUCHERAZO

He aquí la mecánica electoral de la época de la Restauración explicada paso a paso:

1.—Una vez convocadas las elecciones, el ministro de la Gobernación (el equivalente al actual ministro del Interior) realizaba lo que en lenguaje de la época se llamaba “encasillado”, es decir, decidía con nombres y apellidos los diputados que habían de ser elegidos por cada distrito electoral y el de aquellos que habían de “competir” por el escaño; es decir, decidía (salvo sorpresas muy puntuales) cuál sería la composición de las Cortes entrantes, cuidando que uno de los partidos tuviera una cómoda mayoría y el otro una minoría digna. Pero, para salvar las apariencias, lo que de cara a la población se hacía era acudir a unas elecciones aparentemente limpias. Pura hipocresía política, como puedes comprobar.

2. — El gobernador civil de la provincia (miembro del partido que acaba de acceder al gobierno), insistimos que con el beneplácito de ambos partidos dinásticos y en colaboración con los caciques de dicha provincia, manipulaba las elecciones recurriendo para ello a la compra de votos, a la coacción (se podía amenazar con negarles a darles empleo a los que no votasen lo decidido por los caciques o con la violencia física, si era necesario) o, en último extremo, si las cosas no iban como se esperaba, acudiendo al llamado pucherazo, es decir, al fraude electoral sin más, metiendo en la urna las papeletas que fuera necesario, o cambiando los auténticos datos salidos de las urnas mediante el falseamiento del acta de escrutinio, todo ello con la connivencia del notario, del juez o del jefe del puesto de la Guardia Civil. Todo un espectáculo bochornoso, por todos conocido y casi por todos aceptado.

3. — Para entender este singular sistema político hay que aclarar el concepto de cacique. Los caciques eran personas de enorme poder económico en cada provincia, comarca o pueblo, alrededor de los cuales existían importantes clientelas, grupos de personas que recibían de los caciques prebendas, cartas de recomendación para este o aquel empleo, influencias, favores y servicios de todo tipo a cambio de su sumisión. Estómagos agradecidos, podíamos decir. El hecho de que la sociedad española de la época fuera mayoritariamente rural, subdesarrollada y analfabeta hacía el resto. La incultura propiciaba que muchos los votantes vieran en los caciques locales (señoritos, se les llamaría en Andalucía) como a seres dotados de una autoridad y una aureola casi sobrehumana, por lo que la obediencia a sus instrucciones se daba por descontada.

4. — Pero caeríamos en un error si pensamos necesariamente en el cacique como un opresor. El cacique bueno era una figura presente en los pueblos y en las capitales. Aun cuando no eran infrecuentes los abusos, eran también muchos los casos en los que había que agradecerle al cacique local la canalización de aguas, la instalación de un hospital, la pavimentación y la iluminación de las calles, la construcción de una carretera o un puente... De alguna forma, el cacique se convertía así en el representante de las aspiraciones de su zona frente a las elites políticas de Madrid. Votos a cambio de favores, sería la idea. Si bien se piensa, es un sistema muy próximo al feudalismo que teóricamente había sido fulminado con la implantación del liberalismo. Donde antes existía un señor ahora había un poderoso burgués, el cacique; donde vasallo, ahora había vecinos o clientes.

5. — Una cuestión adicional era la lucha entre aquellos que aspiraban a ser designados como los candidatos que debían ser elegidos por uno y otro partido, es decir, los nombres elegidos en el “encasillado”, lo que propiciaba frecuentes enfrentamientos en el seno de los propios partidos. De ese modo, la política española se convertía en una actividad de intrigas y zancadillas. Apareció así la figura del diputado cunero, es decir, aquel que no residía ni tenía nada que ver con el distrito que representaba (por ejemplo, se elegía para “representar” a Almería a un político madrileño que en su vida había estado en Almería). El interés que desplegaban por su distrito estos diputados era, como se puede suponer, nulo. En consecuencia, el caciquismo garantizaba el turno pacífico en la misma medida que significaba un alejamiento entre la España oficial y la España real, cuya opinión política era simplemente despreciada. Se trataba de un sistema inmoral y que propiciaba la corrupción, pese a lo cual es innegable que dio estabilidad a la vida política española.



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