Muerte accidental de una anarquista**






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MUERTE ACCIDENTAL DE UNA ANARQUISTA**

NI MISTERIO, NI BUFO

Tras ver una representación de “Muerte accidental de un anarquista”, un espectador comento irónicamente: “Fo nos ha vuelto a mostrar un misterio bufo, sólo que esta vez el misterio esta clarísimo”

Entre las más de cincuenta obras de Darío Fo, sin duda es está la más conocida, representada y publicada de todas, y a los 25 años de su estreno sigue interpretándose en los más diversos idiomas, por todo el mundo. En España ha conocido dos ediciones anteriores: la de revista

“Pipirijaina”, en 1974, y la de las Ediciones Júcar, en 1985.

Conviene recordar su origen, y sobre todo el muy especial contexto en que se produce. Son años difíciles y rebeldes en toda Europa, cuando en Italia se desataba, con particularidad virulencia, una estrategia de “Tensión” de clara impronta fascista, auspiciada desde estamentos

políticos y militares, que sembrando el país de bombas y atentados, busca provocar una fuerte represión y un clima de “caza al rojo”. Entre 1969 y 1974, la trágica farsa orquestada por las fuerzas de la reacción apunta directamente al desmembramiento de las luchas sindicales y estudiantiles, que quedan reducidas, dispersas, confusas entre el estupor y la indignación de la opinión pública. La crónica más negra es la del doce de diciembre de 1969; una serie de bombas explotan esa tarde en Roma y Milán, desatando el pánico y provocando una oleada de detenciones y la criminalización de todo el movimiento izquierdista. Entre todos, el atentado más violento y letal es el que golpea un banco de Piazza Fontana, en Milán con balance de 16

muertos y un sin fin de heridos. El 15 de diciembre, tres días más tarde, uno de los detenidos en la inmediata redada de “monstruos anarquistas”, el ferroviario Pinelli, es “suicidado” desde una ventana del cuarto piso de la jefatura de policía de Milán.

* Publicada en 1979 por la editorial Nuestra Cultura, Madrid.

* Digitalización de KCL
En diciembre de 1970, unas semanas del primer aniversario del “vuelo” de Pinelli, cuya instrucción había sido archivada por la magistratura tras haber sido peloteada de Milán a Roma, Fo estrena “Muerte accidental de una anarquista” en una antigua fabrica de Milán, cuyas naves se convierten en punto de encuentro y debate, con asambleas, proyecciones y coloquios.

Gestiona el espacio “La Comune”, el colectivo teatral alternativo recién creado por Darío Fo y Franca Rame junto con un grupo de técnicos y actores, la mayoría no profesionales. En esta época de teatro directamente político, casi militante, en frontal oposición a esa ”Estrategia de Tensión” que opera como un golpe de estado soterrado, y mina insidiosamente el tejido democrático, Fo escribe también en 1972, “¡Pum, pum! ¿Quién es? ¡La policía!”. Retomando el

discurso iniciado con “Muerte accidental de una anarquista”, traslada la farsa al centro operativo de la campaña desestabilizadora, los despachos de “asuntos reservados” del ministerio del interior. Entre ambas obras, en el bienio negro de 1970-1972, se producen los procesos-farsas a militantes de izquierda como Valpreda, se archiva la instrucción sobre el caso Pinelli, muere en un “accidente” cinco anarquistas testigos de cargo, así como otros testigos, un abogado

fallece al “caer” desde un hospital, Andreotti llega a la jefatura del gobierno apoyado por los fascistas, siguen los falsos procesos contra militantes de “Manifiesto” y ”Lotta Continua”, y en marzo de 1972 aparece el cadáver de un “terrorista”, muerto al estallar en un cobertizo de Milán una carga de explosivos. El “Terrorista” es el editoe Feltrinelli, que había desaparecido… ¡en diciembre de 1969!

Años oscuros, años de plomo, de fascistización de la vida política, que obligan a las movilizaciones y al desenmascaramiento del terrorismo de Estado. Y son por lo tanto los años de mayor compromiso político de Darío Fo y “la comune”, que padecen atentados, amenazas,

prohibiciones, detenciones, pero logran el apoyo y el respaldo de las fuerzas de izquierda, consiguiendo que, por ejemplo, “Muerte ccidental de una anarquista” sea visto por más de un millón de espectadores.

En 1974, cumplido este ciclo de activa militancia, y más normalizada la vida política, Fo estrena “Aquí no paga nadie”, y empieza en 1975 la serie de textos sobre la condición de la mujer.

PROLOGO

Con esta comedia queremos contar el hecho que ocurrió realmente en los Estados Unidos, en 1921.

Una anarquista llamado Salcedo, un inmigrante italiano, “cayo” desde una ventana del piso 14 de la comisaría central de Nueva York. El jefe de la policía declaro que se trataba de un suicidio.

Se realizó una primera investigación, después una súper-investigación por parte de la magistratura descubriéndose que el anarquista había sido literalmente arrojado por la ventana por los policías que lo interrogaban.

Para actualizar la historia, haciéndola al tiempo más dramática, nos hemos tomado la libertad de recurrir a uno de esos trucos que se suelen emplear en el teatro: hemos trasladado la historia a nuestros días, y la hemos ambientado, no ya en Nueva York, sino en una ciudad

italiana cualquiera…por ejemplo Milán

Lógicamente, para evitar anacronismos, hemos llamado comisarios a los sheriffs, como jefe al inspector, etc.

También advertimos que, en el caso de que aparezcan analogías con sucesos y personajes de nuestra crónica, el fenómeno deberá atribuirse a esa imponderable magia constante en el teatro, que en infinitas ocasiones ha logrado que incluso historias disparatadas, completamente

inventadas, hayan sido impunemente imitadas por la realidad.

Personajes:

. Loco, Sospechoso, Juez, Obispo, Señor con barba

. Comisario de la brigada política

. Comisario jefe

. Comisario Bertozzo

. Periodista

. Agente


PRIMER ACTO

ESCENA PRIMERA

Un despacho corriente en la jefatura central de policía. Un escritorio, un armario, algunas sillas,una maquina de escribir, un teléfono, una ventana, dos puertas.
Bertozzo

(Hojea papeles mientras se dirige a un sospechoso, que está sentado tranquilamente) Vaya, vaya…así que no es a primera vez que te disfrazas. Aquí dice que te has hecho pasar dos veces por cirujano, una por capitán de infantería, tres por obispo, una por ingeniero naval… En total te han detenido…veamos…dos y tres, cinco…una, tres…dos…once veces en total, y con está, doce.

Sospechoso

Si, doce detenciones. Pero le hago notar, señor comisario, que jamás me han condenado. Mi certificado de penales está limpio.
Bertozzo

No se cómo te las habrás arreglado para escaparte, pero te seguro que ahora te lo mancho yo… ¡puedes jurarlo!
Sospechoso

No, si yo le comprendo comisario. Un certificado de penales que manchar le apetece a cualquiera…
Bertozzo

Muy gracioso. La denuncia dice que te has hecho pasar por psiquiatra, profesor ex-adjunto en la universidad de Padua. ¿Sabes que puedes ir a la cárcel por impostor?
Sospechoso

En efecto, si fuera un impostor cuerdo… pero estoy loco, loco patentado. Observe mi historial clínico: internado dieciséis veces, y siempre por lo mismo. Tengo la manía de los personajes, se llama “histriomanía”, viene de histrión, que significa actor. Tengo el hobby de interpretar papeles siempre distintos. Pero como lo mío es el teatro-verité, necesito que mi compañía la ponga gente de verdad…que no sepa actuar. Además, carezco de medios, y no podría pagarles. He

pedido subvenciones al Ministerio de Cultura, pero al no tener enchufes políticos
Bertozzo

…te subvencionan tus actores. Que los explotas, vamos
Sospechoso

Yo jamás he estafado a nadie
Bertozzo

Si te parece poca estafa cobrar cien mil libras por consulta…
Agente

(Qué está detrás del despacho) ¡Qué timo!
Sospechoso

Son los honorarios habituales de un psiquiatra que se respete, y ha pasado dieciséis años estudiando esa disciplina
Bertozzo

Oye, pero tú, ¿cuándo has estudiado?
Sospechoso

Me he pasado veinte años estudiando, en dieciséis manicomios diferentes, a miles de locos como yo… día a día, y también de noche… por que yo, a diferencia de los psiquiatras corrientes, dormía con ellos…a veces con otros dos, por que siempre faltan camas. De todos

modos, infórmese, y comprobara que mi diagnostico de ese pobre esquizofrénico por el que me han denunciado era perfecto.
Bertozzo

¿También las 100.000 liras eran perfectas?
Sospechoso

Pero comisario… me he visto obligado, por su bien.
Bertozzo

¿Por su bien? ¿Es parte de la terapia?
Sospechoso

Por supuesto. Si no le llego a timar la 100.000, ¿cree que ese pobre desgraciado, y sobre todo sus familiares, se habrían quedado tranquilos? Si les hubiese pedido 20.000, habrían pensado:

“No debe valer mucho, a lo mejor ni si quiera es profesor, será un novato recién licenciado”. En cambio, así, se quedaron sin habla al oír la cifra, y pensaron: “¿Quién será? ¿Dios en persona?”, y se fueron más contentos que unas pascuas. Hasta me besaron las manos…

“Gracias, profesor”, llorando de emoción.
Bertozzo

Caray, qué cuento tienes.
Sospechoso

No es cuento, comisario, Si lo dice hasta Freud: “una minuta alta es la mejor panacea, tanto para el médico como para el enfermo”
Bertozzo

No me cabe duda, pero echa un vistazo a tu tarjeta de visita y al recetario. Si no me equivoco, dice: “Profesor Antonio Rabbi, psiquiatra, ex-adjunto en la universidad de Padua”. A ver qué me

cuentas ahora.
Sospechoso

Primero, realmente soy profesor… de dibujo, ornamental y artístico en las escuelas nocturnas del Sagrado Redentor.
Bertozzo

Pues me alegro mucho, pero aquí dice: ¡psiquiatra!
Sospechoso

Sí, pero después del punto. ¿Qué tal anda de sintaxis y puntuación, comisario? Fíjese bien: Profesor Antonio Rabbi. Punto. Luego, en mayúscula, P., psiquiatra. Mire decir “soy psiquiatra” no es suplantar un título. Es como decir: “soy psicólogo, botánico, herbívoro, artístico”. ¿Conoce la gramática y la lengua castellana? ¿Sí? Pues debería saber que si uno escribe “arqueólogo” es como si escribiera “siciliano”… ¡no significa que ha realizado estudios!
Bertozzo

¿Y lo de “profesor ex-adjunto en la universidad de Padua”?
Sospechoso

Lo siento, pero ahora es usted el impostor. Dice que conoce la lengua y la sintaxis y la puntuación, y resulta que no sabe ni leer correctamente.
Bertozzo

Que no sé…
Sospechoso

¿No ha visto la coma después de ex?
Bertozzo

Pues sí, hay una coma…tiene razón, no me había fijado.


Sospechoso

¡Ah, tengo razón!... “No se había fijado”… ¿Y con la excusa de que no se fija, mete en la cárcel a un inocente?
Bertozzo

Está chiflado. (Sin darse cuenta empieza a llamarle de usted) ¡Qué tendrá que ver la coma!
Sospechoso

Nada, para alguien que desconoce la lengua española y la sintaxis… por cierto, a ver si me cuenta qué títulos de estudio posee, y quién le aprobó… ¡Déjeme terminar! La coma es la clave da todo, no lo olvide. Si después del “ex” viene la coma, el sentido de la frase cambia

completamente. Tras la coma, hay que inspirar… una breve pausa por que de intención, por que: “la coma impone siempre otra connotación”. Así que se leerá: “Ex”, y aquí puede introducir una leve mueca sarcástica… y si además quiere añadir un gruñido irónico-despectivo, mejor

que mejor. Entonces, esta será la lectura correcta de la frase: “Ex (mueca o risita) profesor adjunto en la universidad, otra coma, de Padua”… como diciendo: no me vengas con rollos, quién te va a creer, sólo pican los tontos.
Bertozzo

Ah, ¿Qué soy tonto?
Sospechoso

No, sólo un poco inculto. Si quiere, puedo darle unas clases. Le haré buen precio. Yo empezaría en seguida, tenemos mucho trabajo. Dígame los pronombres de tiempo y lugar.
Bertozzo

No se pase. Empiezo a creer que es realmente un maniaco de la actuación, que incluso está interpretando el papel de loco… ya apuesto que está más cuerdo que yo.
Sospechoso

No sé yo qué le diga… la verdad es que su profesión produce muchas alteraciones psíquicas… ¿Me permite que le vea el ojo?: (le baja el párpado con el pulgar.)
Bertozzo

¡Basta! ¿Seguimos con el atestado, o no?
Sospechoso

Si quiere escribo yo a maquina, soy mecanógrafo patentado: cuarenta y cinco pulsaciones por minuto.
Bertozzo

¡Estése quieto o mando que lo esposen!
Sospechoso

No puede. O camisa de fuerza, o nada. Estoy loco, y si me esposan: Articulo 122 del código penal, “quien imponga en calidad de público oficial instrumentos de contención no clínicos o en todo caso no psiquiátricos a un disminuido psíquico hasta provocarle crisis en su dolencia, incurre en delito punible con penas de cinco a diez años y pierde automáticamente la pensión y el grado”
Bertozzo

Ah, veo que también sabe de leyes…
Sospechoso

¿De leyes? Lo sé todo. Llevo veinte años estudiando leyes.
Bertozzo

Pero, ¿tú qué tienes, trescientos años? ¿Dónde has estudiado leyes?
Sospechoso

En el manicomio. ¡Si supiera qué bien se estudia allí! Había un secretario de juzgado paranoico que me daba clases. En genio. Lo sé todo: derecho romano, moderno, eclesiástico… el código Jusciniano, visigodo… ostrogodo, griego-ortodoxo… ¡Todo! Pregúnteme.
Bertozzo

No tengo tiempo, ¡faltaría más! Pero aquí, en tu currículum, no consta que te hayas hecho pasar por juez, ni por abogado
Sospechoso

Ah, no nunca haría abogado. No me gusta defender, es un arte pasiva. A mí me gusta juzgar, condenar, reprimir… ¡perseguir! Soy de los suyos, comisario. ¡Vamos a tutearnos!
Bertozzo

Cuidado, loco, menos guasa…
Sospechoso

No he dicho nada.
Bertozzo

Entonces, ¿alguna vez te has hecho pasar por juez?
Sospechoso

No, por desgracia no se me ha presentado la ocasión. Pero cómo me gustaría…el juez es el mejor oficio. Primero, casi nunca se jubilan. Es más, cuando un hombre normal, cualquier trabajador, a los 55 o 60 años está para que lo retiren, por que empieza a estar torpe, lento de

reflejos, para el juez en cambio, empieza la mejor de su carrera. Un obrero después de los 50 está acabado: provoca retrasos, incidentes, ¡hay que echarle! El minero a los 55 tiene silicosis… El empleado de banca lo mismo, se equivoca en las cuentas, olvida los nombres de

los clientes… fuera, a casita, estás viejo… ¡gaga! Pero los jueces no, para ellos es todo lo contrario, cuanto más viejos y ga…distraídos estén, más los eligen para cargos superiores, les confían puestos importantes… ¡absolutos! Tienen el poder de destruir o salvar a una persona a su antojo, y te dictan cadena perpetua como el que dice: “mañana llueve”…50 años para ti… a ti 30… a ti sólo 20… Y encima son sagrados, por que no olvidemos que existe el delito de la injuria por hablar mal de la magistratura… ¡aquí y en Arabia Saudita! Ah, sí, el de juez es el oficio, el personaje por el que daría lo que fuera con tal de interpretarlo, por lo menos una vez en la vida. El juez de la Audiencia, del supremo, del orden superior, “excelencia, pase…

silencio, en pie que entra la Corte…oh, mire, se le ha caído un hueso… ¿es suyo? No, imposible, ¡no me quedan!”
Bertozzo

Bueno, basta de charlas, me mareas. Siéntate ahí y calla

(Lo empuja hacia la silla)
Sospechoso

(Histérico) ¡Quita las manos o te muerdo!
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