Paper La crisis económica de la Unión Europea: ¿Complejo de Saturno o Síndrome de Estocolmo? Parte I europa y sus propios problemas






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La solicitud de presupuesto del gobierno de Obama, contempla una reducción del déficit de US$ 1,2 billones durante los próximos 10 años, en gran parte a través de la aplicación de un impuesto a los grandes bancos, la eliminación de preferencias tributarias para las empresas de petróleo, gas y carbón, un congelamiento de tres años al gasto discrecional no relacionado con la seguridad y el término de reducciones de impuestos para las familias más ricas que datan del Gobierno de Bush.

En el actual año fiscal, que culmina en septiembre, la Casa Blanca proyecta un déficit presupuestario de US$ 1,556 billones, lo que equivale al 10,6% del producto interno bruto. Esa cifra es levemente mayor que el déficit de US$ 1,502 billones que el Gobierno estimó en agosto para el año fiscal 2010. En el año fiscal 2009, el déficit fue de US$1,413 billones, o un 9,9% del PIB.

El próximo año, el déficit de US$ 1,267 billones sería equivalente al 8,3% del PIB, nivel que la Casa Blanca prevé declinará gradualmente al 3,9% para el año fiscal 2014. El déficit no disminuirá hacia la meta del presidente Barack Obama del 3% del PIB para fines de su mandato, pero cumpliría otra meta de reducir a la mitad la brecha que existía cuando Obama asumió la presidencia.

Se prevé que el déficit se reducirá a US$ 706.000 millones en 2014 antes de comenzar a crecer nuevamente para alcanzar los US$ 1,003 billones en el año fiscal 2020. En los próximos 10 años, el déficit sumaría un total de US$ 8,532 billones.

EEUU difiere el ajuste a 2011

Tampoco la primera potencia del planeta se librará de un plan de ajuste severo, aunque la Administración Obama apurará todavía este año los impulsos presupuestarios. El objetivo: apuntalar la recuperación económica de un país en el que el paro se ha doblado desde el inicio de la crisis y ya ronda el 10% de la población activa.

El proyecto de presupuestos para el año fiscal que comienza en octubre, presentado la semana pasada, incluye un incremento del gasto público del 5,7%, hasta alcanzar los 2,7 billones de euros. Por su parte, el déficit presupuestado alcanzaría el nivel récord del 10,6% del PIB. Obama pretende recortar esa cifra hasta el 4% en 2013, mediante la eliminación de programas de gasto público obsoletos y por la mayor recaudación esperada de la recuperación económica. De momento, la prioridad es el paro.

Cincuenta Grecias

Es probable que en la Roma de Nueva York, en la Atenas de Georgia y en el Madrid de Iowa no reine la sensación de crisis presupuestaria que últimamente domina a sus homónimas europeas, pero los estados y los municipios de EEUU podrían acabar teniendo problemas igualmente graves. (Financial Times - 11/2/10)

Al igual que los miembros de la eurozona, los estados de EEUU no tienen la posibilidad de devaluar su moneda y tienen que hacer un esfuerzo por mantener buenas relaciones con los sindicatos del sector público, por un lado, y con a los airados contribuyentes, por otro.

Y, al igual que los que ponían en entredicho el futuro del euro prestaron demasiada atención a la evolución de sus centros financieros sin percatarse de las debilidades de la periferia, los problemas presupuestarios de los 50 estados de EEUU y de sus 52.000 ciudades suelen pasar desapercibidos. Aunque no han despilfarrado al mismo ritmo que algunas economías del sur de Europa, los estados de EEUU gastaron a su antojo antes de la recesión.

En las tres décadas anteriores a 2008, el gasto creció a una media anual del 6,7%, muy por encima de la inflación. Incluso después de recortar aproximadamente 256.000 millones de dólares de sus presupuestos entre 2009 y 2011, varios estados registran brechas importantes. Pero el problema no queda ahí, ya que los expertos han detectado además déficit en los sistemas de pensiones que ascienden a los 3 billones de dólares, cifra que duplica su gasto anual.

Al igual que en Europa existe la “cláusula de no rescate”, en EEUU hablar de una intervención federal es tabú, aunque los estados dependan de Washington. El presupuesto federal de 2011 contempla 646.000 millones de dólares de subvenciones estatales, y 85.000 millones de dólares más para el programa sanitario Medicare.

Los mercados de deuda locales también se benefician de una exención fiscal. Pero pronto se retirarán los estímulos adicionales que han cubierto los déficits, dejando unos agujeros presupuestarios que podrían inducir a las ciudades a acogerse al Capítulo 9 de la Ley de Quiebras.

Ante la libertad de las empresas y los residentes para trasladarse a cualquier otro estado, existe un límite para los recortes de servicios o las subidas de impuestos antes de que esta opción gane atractivo. Hace poco (enero 2010), Timothy Geithner, el secretario del Tesoro estadounidense, se tomó a risa la posibilidad de que EEUU perdiera su rating AAA, pero la mayoría de sus estados ya lo han hecho, y algunos podrían encontrarse pronto en situación de impago.

- El “Circulo de Fuego” de Pimco - Japón, Francia, Reino Unido, EEUU y PIIGS, los más vulnerables (Libertad Digital - 13/2/10) Lectura recomendada

Pimco, el mayor gestor de fondos soberanos, cree que hay que tener “cuidado” con los países del “Círculo de Fuego”. A saber, Japón, Italia, Grecia, Francia, EEUU, Reino Unido, Irlanda y España. Su abultada deuda pública y privada reducirá su crecimiento potencial. Son “los más vulnerables en 2010”.

(Por M. Llamas)



¡Cuidado con el Círculo de Fuego!”. Ésta es la advertencia que lanza a sus clientes Bill Gross, director ejecutivo de PIMCO, el mayor gestor de fondos soberanos del mundo, en su carta de febrero dirigida a los inversores. Gross señala que la recuperación económica será muy distinta, según los países. Son varias las alertas que lanza el prestigioso inversor de bonos.

En primer lugar, prevé un alto crecimiento económico durante los próximos años en los países emergentes, mientras que algunas de las economías más desarrolladas del mundo se enfrentan a un período de exiguo crecimiento potencial.

En concreto, PIMCO recomienda no invertir en las potencias que incluye su particular “Círculo de Fuego”, por el siguiente orden: Japón, Italia, Grecia, Francia, EEUU, Reino Unido, Irlanda y España. Es decir, potencias del G-20 más los conocidos PIIGS (Portugal, Italia, Irlanda, Grecia y España), a excepción de Portugal que no aparece en el “Círculo” debido a su escaso tamaño.

Y ello, debido al espectacular aumento de los desequilibrios fiscales que presentan estos países así como al todavía abultado apalancamiento de sus economías.

Ha habido numerosas bolas con efecto y bolas curvas en los mercados financieros durante los últimos 15 meses aproximadamente (...) Ahora que se ha impartido una apariencia de estabilidad a la economía y a sus mercados, están en marcha el intento de desintoxicación y el desapalancamiento del sector privado.

Habiendo sobrevivido gracias a una dosis constante por parte del gobierno de dos billones de dólares o más (...), algunos esperan que el sector privado global se desintoxique y vuelva a su agenda cíclica normal donde los instintos y la disposición a tomar riesgos tomen la delantera y el centro. Sin embargo, hay un problema.

Mientras que las corporaciones quizás avancen en esa dirección debido a las curvas de rendimiento en picado y a los cheques extendidos por el gobierno para parcialmente sus balances generales, sus clientes (los consumidores) permanecen totalmente apalancados y descapitalizados, con poca esperanza de escapar mientras el desempleo permanezca en tasas del 10-20% en todo el mundo.

En su análisis, señala que vale la pena los ejemplos históricos donde, tras el estallido de una crisis financiera, confluyen el “desapalancamiento” y la “reregulación”. Para ello, toma como referencia "dos excelentes estudios".

Por un lado, un estudio de ocho siglos de crisis financieras de Carmen Reinhart y Kenneth Rogoff titulado “This Time is Different” (Esta Vez es Diferente), y el informe del McKinsey Global Institute sobre “Debt and deleveraging: The global credit bubble and its economic consequences” (La deuda y el desapalancamiento: La burbuja del crédito global y sus consecuencias económicas).

De ambos se pueden extraer conclusiones valiosas, según Gross:

1) El verdadero legado de las crisis bancarias es un mayor endeudamiento público, mucho mayor que el coste de los paquetes de rescate iniciales. En promedio, la deuda pendiente de pago de un país casi se duplica en los tres años siguientes a la crisis.

2) Las secuelas de las crisis bancarias están asociadas con un incremento medio de siete puntos porcentuales en el desempleo, que se mantiene elevado durante cinco años.

3) Una vez que la deuda pública de un país excede el 90% del PIB, la tasa de crecimiento económico disminuye en un 1%.

El gestor de PIMCO señala que “a las crisis bancarias les sigue un desapalancamiento del sector privado” gracias a la sustitución de la deuda privada por una creciente deuda pública. ¿Problema? El mayor peso del Estado disminuye a su vez el crecimiento económico y, como resultado, “bajan las rentabilidades de las inversiones y los activos financieros”.

Los países más vulnerables en 2010 se muestran en el gráfico de PIMCO “El Círculo de Fuego”. Los países de la zona roja tienen el potencial de que su deuda pública supere el 90% del PIB en el plazo de unos pocos años, lo que ralentizaría el crecimiento del PIB en un 1% o más. Las áreas amarilla y verde se consideran las más conservadoras y potencialmente más solventes, con un mayor crecimiento potencial.

Otro estudio diferente realizado por el Grupo McKinsey analiza el apalancamiento actual en la economía total (la deuda doméstica, la corporativa y la estatal) y revisa la historia para encontrar 32 ejemplos de desapalancamiento sostenido en el período posterior a una crisis financiera. Concluye lo siguiente:

1) Normalmente, el desapalancamiento comienza dos años después del inicio de la crisis (2008 en este caso) y dura unos seis a siete años.

2) En el 50% de los casos aproximadamente, el desapalancamiento provoca un período prolongado de ajuste que ejerce un efecto negativo importante sobre el crecimiento del PIB. En el resto, el desapalancamiento se traduce directamente en default (quiebras) corporativos (empresas) y soberanos (países), o bien en una inflación acelerada, todos anatemas para el inversor.

3) Las condiciones iniciales son importantes. El nivel bruto de deuda pública y privada se muestra en el siguiente gráfico (Sixtin Tons).

Gross indica que la capacidad de un país de responder a una crisis financiera está relacionada con el “peso de su deuda existente”, ya que marca “el futuro potencial de su financiación”.

De ahí, precisamente, que “China, India, Brasil y otras economías en vías de desarrollo hayan salido mucho mejor paradas que los inquebrantables del G-7”, destaca.

Y, en este sentido, los países desarrollados se enfrentan a altos niveles de deuda pública en los próximos años, tal y como revela el Fondo Monetario Internacional (FMI).





Ahora le toca a EEUU y Reino Unido

Los mercados financieros son un juego de espejos. Reflejan tanto las impurezas como el atractivo y el potencial de una economía, de su Gobierno, de sus gentes. El problema es que a veces los espejos deforman, distorsionan: los mercados llevan semanas mostrando las miserias de la eurozona, la crisis fiscal griega y su veloz contagio por el Mediterráneo, los agujeros institucionales de una Unión Monetaria desigual, las carencias del euro. Ese relato, convertido en la penúltima obsesión de las Bolsas y del mundillo económico, es el gran quebradero de cabeza de Bruselas, de Atenas, de Berlín y de Madrid. De toda Europa. Las cifras cuentan otra historia interesante que apenas sale en la imagen: atendiendo sólo a los números -nada menos que a los números-, la situación fiscal de EEUU y de Reino Unido es tan mala como la de Europa. O peor. Hasta el punto de que alguna casa de análisis busca la forma de incluir las iniciales de Estados Unidos y Reino Unido en el acrónimo PIGS (cerdos, en inglés), que en tono despectivo se usa para ilustrar los problemas fiscales de Portugal, Irlanda (o Italia, tanto monta), Grecia y España.

“El perfil de la deuda británica y estadounidense es tremendo, insostenible. El mercado ha puesto el foco en Grecia y por extensión en la eurozona, pero California y otros lugares de EEUU están como Grecia. Tal vez eso acabe siendo una ventaja para Europa, que parece iniciar el camino de una inusual disciplina fiscal: ¿EEUU necesita un susto así para enterarse del problema?”, se pregunta Carmen Reinhart, de la Universidad de Maryland. (El País - 21/2/10)

Hay muchos indicadores de riesgo soberano, pero por encima de todos destacan el déficit y la deuda pública. Y en ambos casos las dos grandes potencias anglosajonas -así como Japón- presentan cifras tan sombrías como las de la eurozona en conjunto, y en algunos casos a la altura de los países más vulnerables del euro. “Voy a sorprenderles”, desafiaba recientemente a la prensa (febrero 2010) el presidente del BCE, Jean-Claude Trichet, para establecer la comparación: el déficit de la UEM es del 6%, la mitad que en EEUU y Reino Unido, que presentan cifras similares a las de Grecia y superiores a las de España. La deuda europea no alcanza el 80% del PIB, en el entorno en el que se mueven la británica y la estadounidense. Y lo más importante: el perfil de la deuda de esos dos países a largo plazo es terrible, peor que el del bloque europeo en conjunto, según las proyecciones del prestigioso Banco Internacional de Pagos de Basilea, una especie de banco central de bancos centrales.

Los mercados calibran también otros datos, aparentemente menos trascendentales pero capaces de tumbar países. Varios miembros de la eurozona están peor que EEUU y Reino Unido en los seguros de impago de la deuda. En otros indicadores, como la rentabilidad de la deuda, hay nubes y claros: los países sureños de Europa han recibido un severo castigo, y sin embargo el rendimiento medio de los bonos de la eurozona evoluciona mejor que el de los norteamericanos.

Los datos son importantes; a veces demasiado. Pero ni siquiera para los mercados las matemáticas lo explican todo: “Londres y Washington tienen un historial de credibilidad intachable y un banco central poderoso, dispuesto a barrer a quien apueste en su contra. Y los mercados conocen esas armas de disuasión, la vertiente política de la situación fiscal”, declara Luis Garicano, de la London School of Economics. “Sobre el papel, la situación de la zona euro no es peor que la de otros grandes. El problema es el riesgo político: poca gente duda de que, llegado el momento, EEUU tomará medidas para mantener la solvencia: recortar gasto, subir impuestos. Sobre Europa, en especial sobre algunos países, hay cada vez más dudas”, abunda Jesús Fernández-Villaverde, de la Universidad de Pensilvania.

Los mercados son así: se obcecan con una historia. “Muchas, si no todas las crisis, se basan en profecías autocumplidas a causa de esa vena obsesiva: los ataques sobre el sistema monetario europeo en 1993, México en 1995, Corea en 1998. Y ahora otra vez. ¿Por qué Grecia y por qué ahora si la deuda griega es la mitad que la de Japón y sólo algo superior a la británica? La respuesta es esa obsesión, que puede rendir grandes beneficios a unos pocos y es un auténtico problema para el que no hay solución conocida”, dice Charles Wyplosz, del Graduate Institute de Ginebra.

La situación actual está preñada de paradojas. Los mercados examinan a los Gobiernos y prácticamente dictan las políticas fiscales, cuando fue la crisis financiera desatada por los propios mercados la que obligó a los Ejecutivos a intervenir masivamente, a embalsar enormes déficits para evitar una debacle, como reivindicó Barack Obama hace unos meses en pleno Wall Street. Y como advirtió Nicolas Sarkozy en Davos en enero, y hasta José Luis Rodríguez Zapatero en Londres el pasado 19 de febrero. Aún así no hay más remedio que volver a la disciplina fiscal ante la amenaza de incendio en las Bolsas, aunque sólo sea con promesas: “Aunque ésta sea una crisis fiscal artificiosa, casi inventada, los mercados obligan a tener una estrategia de salida; de lo contrario, acabarán atacando. Pero es que además en la mayoría de los casos es mejor anunciar los planes y dejarlos para más adelante, ante el peligro de truncar la recuperación”, explica Juan Ignacio Crespo, de Thomson Reuters.

Tanta contradicción deja la salida de la crisis cubierta de niebla. En Londres, 60 economistas (encabezados por el Nobel Joseph Stiglitz) respaldan la política del Gobierno laborista, partidario de no aplicar aún la dura medicina de las subidas de impuestos; pero una veintena de expertos reclama justo lo contrario. En EEUU no hay plan: Obama ha delegado en una comisión que aportará ideas ante la guerra abierta entre republicanos (en contra de las subidas fiscales y a favor de recortar gastos) y demócratas (partidarios de la receta contraria, grosso modo). “EEUU y Reino Unido deben anunciar ya sus planes para conseguir un perfil fiscal más amable, aunque no sea inmediatamente, para no quebrar la reactivación: uno nunca sabe cuándo va a llamar a su puerta el lobo”, avisa Reinhart aludiendo a la posibilidad de un ataque especulativo como el sufrido por la eurozona.

Europa ha empezado a transitar por esa senda, aunque sea a base de sustos. “Los mercados han sido injustos; los anglosajones tienen los mismos problemas fiscales y nadie parece reparar en ello”, admite un portavoz de la Comisión Europea. Pero a renglón seguido añade que sería “un error imperdonable” caer en la tentación de olvidar que Grecia “está en una situación de alto riesgo” y que la crisis fiscal “es el primer test fundamental” para el euro.

No hay economía sin política. Y ahora más que nunca no se hace política sin economía: los mercados ponen a prueba la idea del euro tras 10 años de vino y rosas. “Puede que haya cierta sobrerreacción y comportamiento rebaño, pero los mecanismos de decisión de la eurozona son más lentos que los de EEUU y las armas de las que dispone también son menores y se han probado poco o nada anteriormente. Además, las Bolsas consideran que las economías de EEUU y Reino Unido son más flexibles, y esa percepción no va a cambiar de un día para otro”, sostiene Tomás Baliño, ex subdirector del FMI.

Las aguas parecen haberse calmado con la decisión de Bruselas de rescatar a Grecia si es necesario, pero la tormenta volverá a acechar tarde o temprano a los países más vulnerables o a los que no hagan los deberes fiscales. “En caso de crisis, el papel de un banco central propio es clave”, explica el economista Daniel Gros. “Los bancos centrales anglosajones no van a dudar a la hora de imprimir billetes para salir del paso si ven acercarse una crisis fiscal”, añade Paul de Grauwe, de la Universidad de Lovaina.

En el fondo, el euro siempre se vio con recelos desde la costa oeste del Atlántico, incluso desde el otro lado del canal de la Mancha. Martin Feldstein, de Harvard, llegó a afirmar poco antes de que la moneda única viera la luz que si el euro salía bien la UE se convertiría en un super-Estado e iría a la guerra con EEUU; y que si salía mal habría una guerra civil en Europa. No parece que la sangre vaya a llegar al río, aunque por el camino algunos inversores, algunos medios y las agencias de calificación -de marcada raíz anglosajona- se empeñen en reflejar en el espejo imperfecto de los mercados más impurezas en unos lugares que en otros.

EEUU no está a salvo del mal griego

Grecia es el canario en la mina de la deuda soberana, al que todo el mundo vigila, por si se asfixia. Pero sus males son comunes entre las economías desarrolladas. Estados Unidos no es una excepción. El déficit y la deuda están a niveles que no se veían desde la II Guerra Mundial. El presupuesto para 2011 puso el foco en la cantidad y en la manera en la que la mayor economía del mundo gasta, y en analizar de dónde llegan los 3,8 billones de dólares (2,8 billones de euros) que lo nutren. Para ese ejercicio -que arranca en octubre- el déficit se proyecta en 1,4 billones un (9,9% del PIB), por debajo del récord de 1,6 billones para 2010 (10,6% del PIB). El problema es que se mantendrá cercano al billón durante la próxima década y seguirá alimentando una deuda nacional que toca ya los 12,4 billones de dólares (85% del PIB).

La deuda estadounidense tocará el 110% del PIB en 2015. Por si no bastara, EEUU está altamente hipotecada con el exterior. Su deuda pública neta se cifra en unos 7,5 billones, equivalente al 53% del PIB. De esa cantidad, más de la mitad en manos extranjeras, con China como principal banquero, lo que le coloca en una posición de debilidad. “EEUU no es Grecia”, señalan desde la Fundación Peter Peterson. Pero advierten de que “acabará teniendo los mismos problemas” si en los próximos dos años no se demuestra que puede controlar sus cuentas públicas. Los operadores de bonos en Chicago piden también que “no se tape” el problema. Si no, dicen, “habrá una crisis de confianza”. La deuda, advierten desde el Cato Institute, “crece más que la economía”. Analistas liberales y conservadores coinciden que elevar el gasto es necesario en tiempos de debilidad. Pero ¿cuánto más? Kenneth Rogoff, de la Universidad de Harvard, pone el techo en el 90% del PIB.

Warren Buffett también alza la voz de alarma. Más pronto que tarde, dice, habrá que hacer frente a los efectos de la enorme dosis de medicina monetaria suministrada a la economía. Le preocupa que si no se actúa, EEUU acabe perdiendo su reputación. “Tan pronto como la recuperación gane tracción, debe hacerse lo posible para mantener las obligaciones en línea con los recursos”.

Moody's advirtió que EEUU puede perder la “triple A” si sus finanzas no mejoran, lo que disparará el coste de la deuda. Dicho de otra manera, el Gobierno no puede continuar gastando como si el déficit no tuviera consecuencias. Y le invita básicamente a hacer lo mismo que las familias: buscar ahorros para poder vivir con sus propios medios.

Si Washington afronta el reto, ¿debe recortar el gasto o elevar impuestos? Para los observadores, hay que distinguir los factores que están detrás del alza del déficit a corto plazo -las guerras en Irak y Afganistán- y el rescate económico.

El presidente Barack Obama es consciente del problema. La respuesta, sin embargo, puede tener un alto precio político en las legislativas de noviembre (2010). Para repartir responsabilidades, acaba de crear una comisión fiscal bipartidista que ofrezca soluciones. Pero la fuerte división ideológica en el Capitolio amenaza con complicar que se adopten medidas.

Hemeroteca: la opinión de los “grandes bonetes”

La Gran Recesión del período 2008-2009 fue desencadenada por una excesiva acumulación de deuda y apalancamiento por parte de las familias, las entidades financieras e, incluso, el sector empresarial en muchas economías avanzadas. Mientras que se habla mucho de desapalancamiento a medida que la crisis va remitiendo, la realidad es que la deuda del sector privado se ha estabilizado en niveles muy altos”... Estados de riesgo (Nouriel Roubini - Expansión - 17/3/10)

Más leña al fuego. Tras las advertencias del Nobel Paul Krugman y el economista Nouriel Roubini, ahora es Kenneth Rogoff, ex economista jefe del FMI, el que avanza una “probable” oleada de quiebras y rescates soberanos. Grecia no lo va a tener “fácil”… Rogoff ve “probable” una ola de quiebras soberanas y rescates del FMI (Libertad Digital - 4/4/10)

La reciente saga griega es la punta de un iceberg que refleja los graves problemas de sostenibilidad de deuda pública a los que muchas economías avanzadas -y no sólo los PIIGS (Portugal, Italia, Irlanda, Grecia y España)- se enfrentarán en los próximos años. La OCDE prevé que los índices de deuda pública/PIB en economías avanzadas aumenten hasta una media del cien por cien del PIB”... Nouriel Roubini: La tragedia griega de los “PIIGS” (I) (El Economista - 23/4/10)

Vistas las dificultades de Grecia, los demás PIIGS buscan sus propias soluciones, pero siguen soportando graves problemas de sostenibilidad de deuda pública y pérdida de competitividad. Italia está ahora -en términos relativos- en mejor forma que el resto de PIIGS. Aunque el índice de la deuda italiana respecto al PIB es alto -por encima del cien por cien-, su déficit fiscal se contuvo al 5 por ciento en 2009. Las autoridades italianas sólo permitieron que los estabilizadores automáticos aumentaran el déficit y se prestó muy poco al estímulo fiscal contra-cíclico. Además, Italia ha llegado mucho más lejos que Grecia y España en la implementación de las reformas necesarias para contrarrestar el pasivo no financiado inminente de los sistemas de Seguridad Social”... Nouriel Roubini: La tragedia griega de los “PIIGS” (II) (El Economista - 24/4/10)

Las políticas de Obama están convirtiendo los Estados Unidos en otra Argentina. Hace un siglo, los argentinos gozaban del cuarto ingreso per cápita más alto del mundo porque en su país funcionaba una economía de libre mercado y se respetaban los derechos de propiedad. Hoy, el crédito de Argentina está en el penúltimo lugar (sólo el de Venezuela es peor), y el Gobierno se niega a pagar a quienes adquirieron sus bonos”... Obama nos está convirtiendo en Argentina (Richard W. Rahn - Libertad Digital - 29/4/10)

De regreso a Europa: del “Círculo de Fuego” al “virus del Ébola”

La gran banca pide a la UE un plan de rescate masivo para los PIIGS

Los acontecimientos se suceden a una velocidad de vértigo. El problema ya no es sólo Grecia sino el efecto contagio que puede provocar la quiebra del país heleno. El riesgo país se extiende por la zona euro. El secretario general de la OCDE (que agrupa a los países más desarrollados del planeta) advierte de que la crisis de deuda se puede extender como el “virus del Ébola” hacia las economías más débiles de la Unión Monetaria.

Por ello, los economistas de JP Morgan y Royal Bank of Scotland (RBS) señalan que es posible que Bruselas precise poner en marcha un plan masivo para rescatar a los denominados PIIGS (Portugal, Italia, Irlanda, Grecia y España), similar al TARP (Plan Paulson) que aplicó el Gobierno de EEUU para salvar a su sistema financiero del colapso (más de 700.000 millones de dólares). (Libertad Digital - 29/4/10)

- El BCE admite que la zona euro estuvo al borde del colapso el 7 de mayo (Libertad Digital - 1/7/10)

(Por M. Llamas) Lectura recomendada

La primera semana de mayo el grifo de la financiación se cerró para algunos países, incluida España, poniendo en un brete al sistema financiero y a la solvencia misma del país. Ya no sólo se trataba de Grecia, España también “estaba quebrada el 7 de mayo”, lo cual tambaleó los cimientos mismos de la zona euro y del conjunto de la economía mundial. Ante tal situación, Bruselas y el Banco Central Europeo (BCE) se reunieron de urgencia el fin de semana del 8 y 9 de mayo para pone en marcha el mayor plan de rescate público en la historia de la Unión.

El dramatismo de la situación tan sólo fue reconocida de forma oficial, aunque no de forma clara, a posteriori. El 15 de mayo, el presidente del BCE, Jean Claude Trichet, reconocía que durante esa semana “los mercados dejaron de funcionar, fue casi como tras la quiebra de Lehman en septiembre de 2008”. Y añadía: “Hemos pasado y seguimos pasando tiempos dramáticos, sin duda la situación más difícil desde la Segunda Guerra Mundial, sino incluso desde la Primera”.

Por su parte, la canciller alemana, Angela Merkel, advertía poco después, el 19 de mayo que el euro “está en peligro” y que este desafío, el mayor al que se ha enfrentado Europa en décadas, supone una amenaza de consecuencias “incalculables” si los estados no están a la altura de la situación, puesto que “si cae el euro, Europa cae”.

El último boletín mensual del BCE, correspondiente al mes de junio, dedica un amplio apartado a esos días de tensión máxima y riesgo real de colapso a nivel comunitario. En esencia, el organismo monetario explica que la quiebra de Grecia y su contagio a otros países periféricos de la zona, tales como “Portugal, Irlanda, España e Italia”, provocó la congelación del mercado interbancario (donde los bancos se prestan dinero entre sí).



De hecho, el indicador de riesgo sistémico del BCE se disparó de forma brusca hasta un máximo histórico el 7 de mayo, superando incluso los niveles alcanzados en los dramáticos días en que aconteció la quiebra del banco de inversión estadounidense Lehman Brothers (septiembre de 2008), según los indicadores derivados mercado monetario europeo: Eonia (tipo de interés del interbancario a un día) y Euribor (a más de un día).

El BCE prácticamente sintetiza la situación vivida en una sola frase: “Ciertamente, la probabilidad de impago simultáneo de dos o más grupos bancarios grandes y complejos de la zona del euro, medida por el indicador de riesgo sistémico [ver gráfico], se incrementó de manera acusada el 7 de mayo, alcanzando valores superiores a los registrados tras la quiebra de Lehman Brothers”. El documento no especifica, sin embargo, las entidades afectadas.

Los días 6 y 7 de mayo 2010 (…) fueron una respuesta a una serie de perturbaciones distintas de las que condujeron a la agudización de las tensiones observada en octubre de 2008 tras la quiebra de Lehman Brothers en Estados Unidos”, pero “los acontecimientos de esos días fueron comparables.

El organismo señala (a partir de la página 34 de su boletín) la sucesión de los hechos acaecidos durante esa semana, aunque en su tradicional lenguaje falto de concreción.

En esencia, la crisis de deuda soberana se transmitió a la ya de por sí delicada solvencia financiera de la zona euro, de tal forma que el riesgo de colapso sistémico estuvo servido.

En los últimos días de abril, la crisis de confianza en la sostenibilidad de las finanzas públicas griegas se intensificó y los desplazamientos de carteras hacia activos de más calidad, que supusieron una importante reasignación de fondos hacia bonos con calificación AAA de la zona del euro (Alemania) y de Estados Unidos, ejercieron presiones a la baja sobre el rendimiento de la deuda pública a diez años de la zona del euro.

En la zona del euro, los diferenciales de la deuda soberana (frente a Alemania) se ampliaron considerablemente el 6 de mayo, especialmente en el caso de Grecia (ver gráfico). El posible contagio a otros emisores soberanos de la zona, en particular a Portugal e Irlanda y, en menor medida, a España e Italia, fue objeto de creciente atención entre los analistas de los mercados.

El 7 de mayo, los diferenciales de la deuda soberana a diez años registraron máximos históricos, y la volatilidad de los mercados de renta fija experimentó un aumento muy pronunciado como consecuencia de la búsqueda de activos de mejor calidad por parte de los inversores (…) En consecuencia, las condiciones de liquidez en los mercados de deuda soberana de varios países de la zona del euro se deterioraron de forma muy acusada y la liquidez se agotó casi completamente en el caso de Grecia.



Los días 6 y 7 de mayo, las tensiones registradas en algunos mercados de deuda soberana de la zona del euro se propagaron a los mercados financieros en general. La volatilidad de los tipos a un día se acentuó, la liquidez disminuyó y el funcionamiento de algunos segmentos de los mercados financieros empeoró notablemente (…) El funcionamiento de varios segmentos de los mercados financieros se vio seriamente obstaculizado.

Los días 6 y 7 de mayo, los mercados financieros resultaron contagiados por las turbulencias registradas en los mercados de deuda soberana, como consecuencia de un acusado aumento de la incertidumbre asociada al riesgo de contraparte [riesgo de países]. La liquidez también pasó a ser escasa en los mercados monetarios interbancarios.

El mercado interbancario se secó. Los bancos dejaron de prestarse dinero entre sí ni siquiera a un día (Eonia).

La liquidez en el mercado de operaciones de préstamo sin garantías empeoró no sólo en el caso de los plazos de vencimiento largos, sino también en el mercado a un día (…) Al mismo tiempo, el acceso de las entidades de crédito de la zona del euro a la financiación en dólares estadounidenses también empeoró (…) Por tanto, los fallos observados en el funcionamiento del mercado a un día el 6 y el 7 de mayo fueron motivo de especial preocupación.



El índice iTraxx senior financials, una especie de seguro para cubrir el riesgo de crédito, se disparó “alcanzando valores superiores a los registrados tras la quiebra de Lehman Brothers”. Hasta tal punto esto es así que el propio BCE señala lo siguiente:

El acusado incremento del índice observado el 7 de mayo indicaría un aumento de la preocupación acerca de la probabilidad de impago de algunas instituciones financieras europeas. Ciertamente, la probabilidad de impago simultáneo de dos o más grupos bancarios grandes y complejos de la zona del euro, medida por el indicador de riesgo sistémico que se muestra en el gráfico E, se incrementó de manera acusada el 7 de mayo.

UE, FMI y BCE, al rescate

El informe admite así la encrucijada a la que se enfrentó la zona euro: posible insolvencia de grandes bancos europeos que, ante la imposibilidad de ser rescatados por sus propios gobiernos (crisis de deuda pública) escenificaron la posibilidad real de originar una crisis sistémica (colapso de la zona euro).

En resumen, el BCE explica que “las tensiones que se observaron en los mercados de deuda soberana de algunos países de la zona del euro los días 6 y 7 de mayo se propagaron a otros segmentos de los mercados financieros”.

Fue entonces cuando se decidió intervenir. La UE, junto al Fondo Monetario Internacional (FMI), y el BCE aprobaron un mega plan de rescate, tanto de países (750.000 millones de euros), como de entidades (extensiones de las líneas de liquidez y compra directa de la deuda pública que acumulan en sus balances las entidades financieras de la zona euro).

El 10 de mayo, el Banco Central Europeo, con el fin de restablecer las condiciones necesarias para una aplicación efectiva de la política monetaria orientada hacia la estabilidad de precios a medio plazo, y en particular para ofrecer apoyo al mecanismo de transmisión de la política monetaria, anunció la introducción de varias medidas que incluían intervenciones en los mercados de renta fija pública y privada de la zona del euro (en el marco del Programa para los Mercados de Valores), la reactivación de las líneas swap con la Reserva Federal y la introducción de operaciones adicionales de inyección de liquidez. Tras el anuncio de estas medidas, las tensiones en los mercados financieros se redujeron sensiblemente, aunque no desaparecieron totalmente.

Global Ranking a julio de 2010 (para echarse a temblar)

(Fuente: Libertad Digital - 5/7/10)



(Fuente: Libertad Digital - 6/7/10)




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